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DOSSIER

El documento aborda los fundamentos de la comunicación, definiendo conceptos clave como comunicación, expresión y lenguaje, y su importancia en la interacción humana. Se detallan los elementos del proceso comunicativo, incluyendo emisor, receptor, mensaje, código, canal, contexto, ruidos y filtros, que son esenciales para lograr una comunicación efectiva. Además, se enfatiza la relevancia de la comunicación en el ámbito de la ingeniería, destacando su papel en el intercambio de ideas y la colaboración.
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DOSSIER

El documento aborda los fundamentos de la comunicación, definiendo conceptos clave como comunicación, expresión y lenguaje, y su importancia en la interacción humana. Se detallan los elementos del proceso comunicativo, incluyendo emisor, receptor, mensaje, código, canal, contexto, ruidos y filtros, que son esenciales para lograr una comunicación efectiva. Además, se enfatiza la relevancia de la comunicación en el ámbito de la ingeniería, destacando su papel en el intercambio de ideas y la colaboración.
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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE NICARAGUA, LEÓN

ÁREA DE CIENCIAS Y TECNOLOGÍAS

CARRERA: INGENIERÍA EN SISTEMA

COMPONENTE: HABILIDADES DE COMUNICACIÓN

MODALIDAD : REGULAR

DOCENTE: LICDA. MARILUZ URROZ JIMÉNEZ

LEÓN, AGOSTO 2025

2025: 46/19 ¡AVANZAMOS EN REVOLUCIÓN ! ¡SIEMPRE MÁS ALLA!


Contenido
Unidad I: Fundamentos de la Comunicación ..............................................................3

Introducción a la Comunicación ...........................................................................3

Comunicación, expresión y lenguaje .....................................................................4

Funciones del lenguaje .......................................................................................6

El Proceso de la Comunicación y sus Elementos .....................................................8

Propósitos Generales de la Comunicación ........................................................... 12

La comunicación Verbal y no Verbal .................................................................... 14

Importancia de la comunicación efectiva ............................................................. 16

Técnicas de comunicación eficaz........................................................................ 17

Barreras que Impiden la Comunicación ............................................................... 21

Factores que Propician una Comunicación Eficaz.................................................. 22

¿Por qué la Comunicación es crucial en la Ingeniería? ............................................ 23


Unidad I: Fundamentos de la Comunicación

Introducción a la Comunicación
En lo que se refiere al tema que estamos tratando, dice el Diccionario de la Lengua Española de
la Real Academia Española que comunicar es:
✓ Hacer a una persona partícipe de lo que se tiene;
✓ Describir, manifestar o hacer saber a alguien algo;
✓ Conversar, tratar con alguien de palabra o por escrito; y
✓ Transmitir señales mediante un código común al emisor y al receptor. Todos nos
comunicamos.

De una manera o de otra, de forma correcta o incorrecta, voluntaria o involuntariamente, siempre


nos comunicamos. Incluso cuando no queremos comunicar, comunicamos. A no ser que nos
aislemos totalmente del entorno que nos rodea, e incluso a veces en ese caso, comunicamos.
La comunicación constituye, pues, una característica y una necesidad de las personas y de las
sociedades, por primitivas que sean (incluso no racionales), con el objetivo de poder
intercambiarse informaciones y relacionarse entre sí.

Desde un punto de vista más técnico o comercial, podríamos definir la comunicación, o, mejor
dicho, el acto de comunicar, como un proceso más o menos complejo en el que dos o más
personas se relacionan y, a través de un intercambio de mensajes con códigos similares, tratan
de comprenderse e influirse de modo que sus objetivos sean aceptados en la forma prevista,
utilizando un canal que actúa de soporte en la transmisión de la información. Además de esto,
que es estrictamente cierto, si soy capaz de comunicarme de forma que al otro le guste hablar
conmigo, si consigo que mi interlocutor se sienta escuchado, si comunico lo que quiero sin agredir
a nadie y si consigo transmitir una actitud estimulante y favorecedora del diálogo y el intercambio
de pareceres, si consigo todo esto, además de comunicarme, posiblemente estaré
relacionándome de forma adecuada con los demás.

La comunicación, concretizada en el lenguaje, nos permite transmitir nuestras experiencias a los


demás, a la vez que nos transformamos y evolucionamos como seres humanos. Por medio de la
interacción con nuestros semejantes compartimos experiencias. A través de los mensajes
hacemos llegar a los demás ideas, pensamientos o emociones. También compartimos
conocimientos, opiniones e interpretaciones y en algunas ocasiones intentamos orientar o,
inclusive, influir en los demás.

Comunicación, expresión y lenguaje

El hombre es una criatura que se comunica, así lo afirma H. Dalziel Duncan (citado en Ferrer,
1994:21) cuando señala que, por su naturaleza y para satisfacer sus necesidades, el hombre ha
debido comunicarse con sus semejantes utilizando señales, movimientos o signos, pues nadie
puede existir en un grupo o una sociedad sin alguna forma de comunicación.

Comunicación
Comunicar es llegar a compartir algo de nosotros mismos. Es decir, es una cualidad racional y
emocional específica del hombre que surge de la necesidad de ponerse en contacto con los de
más, cuando intercambia ideas que adquieren sentido o significación de acuerdo con
experiencias previas comunes. Varios autores definen este fenómeno llamado comunicación.
Según Ferrer (1994:25), consiste en la creación de significados compartidos a través de procesos
simbólicos.

Expresión
La palabra expresión proviene del término latino expressus que significa “exprimido”, “salido”.
Para transmitir una expresión basta con manifestarla, se dé o no la recepción por parte de otra
persona. En cambio, el concepto de comunicación proviene del prefijo latino cum = con y munus
= común, de donde se deriva communis, que quiere decir “comunidad” o “estado en común”
(Fernández Collado y L. Dahnke [1986:3]). Al revisar los conceptos de expresión y comunicación,
la diferencia básica que observamos es la siguiente: para expresar basta con manifestar algo de
nosotros mismos; en cambio, para comunicar necesitamos tener la intención de compartir ese
algo con otros; entonces, la comunicación no supone sólo expresar ideas o sentimientos y
transmitirlos a otros, el ver dadero sentido de la comunicación está en nuestra intención de enviar
mensajes para provocar una respuesta en los demás, pues dicha respuesta es la que nos
permitirá saber que fuimos comprendidos por los demás.

Con base en las definiciones citadas, hay comunicación cuando en una expresión que
corresponde a la realidad de un sujeto hay intercambio de ideas con otro u otros; cuan do existe
la intención psicológica de unión; cuando dos o más individuos logran pensar y sentir en tal forma
que las ideas de unos se vuelven bienes compartidos de los otros, se hacen comunes.

Lenguaje

“Expresar” es simplemente “sacar”; es “manifestar los pensamientos y las impresiones de nuestra


realidad por medio de la palabra, gestos o actitudes”; “es la representación, a través de símbolos
e imágenes, de una manifestación de nuestra propia individualidad, y puede estar dirigida o no a
otro sujeto”. (E. Ander-Egg y J. Aguilar, 1985:17.) El medio por el que nos comunicamos los seres
humanos se llama lenguaje, el cual se puede definir como “un conjunto de signos estructurados
que dan a entender una cosa” (Morris, 1985:37). En sus orígenes, el hombre se comunicaba con
lenguajes no verbales, mediante su cuerpo y sus órganos sensoriales: la voz, el gesto, los
movimientos, los ojos. Cada forma, sonido o identificación humana constituían una señal que
identificaba a un hombre con otro, relacionaban una cosa con otra, iban de un territorio a otro;
por eso el lenguaje es la “facultad propia del hombre para la expresión de sus ideas” (Blake y
Haroldsen, 1980:7) y se considera “el vehículo primario para la comunicación” (Ferrer, 1994:25).

El lenguaje nace como el más trascendental de los inventos que ha desarrollado el hombre para
comprender su mundo, y desempeña una función central en las sociedades civilizadas, pues
influye tanto en su nivel de desarrollo y progreso como en el del conocimiento. Al igual que la
comunicación, el lenguaje tiene una naturaleza social, pues los humanos tenemos facultad de
hacernos entender por otros medios (sonidos, mímica, dibujos, etcétera, aunque ningún lenguaje
funcionaría si no existiera la interacción humana, como dice Rafael Seco (citado en Fernández
de la Torrente, 1990:7).

Funciones del lenguaje


Bühler (citado en El lenguaje de J. Roca Ponds, 1973:13) distingue tres funciones
trascendentales del lenguaje, que acompañan a las intenciones básicas del hombre cuando
quiere comunicarse con otros:
✓ La función representativa: es aquella por la cual el lenguaje llega a transmitir un
contenido. Requiere un sistema de signos representativos de sucesos o cosas. Es propia
sola mente del hombre, que es capaz de simbolizar con ideas su realidad.
✓ La función expresiva: es la que manifiesta el estado psíquico del hablante. A diferencia
de la anterior, esta función también puede encontrarse en las expresiones de ciertos ani
males; por ejemplo, las aves cuyo canto no es un llamado a las aves vecinas, sino una
ex presión de su estado afectivo. En la comunicación del hombre dicha función se
manifiesta con singular claridad y es notoria, sobre todo, en el lenguaje de los niños.
✓ 3. La función apelativa o de llamada: por medio de ésta se actúa sobre el oyente para
dirigir o atraer su atención. Puede compararse con las señales de tránsito de las grandes
ciudades o, por ejemplo, con el ladrido del perro que ahuyenta. El lenguaje es, en primer
término, una llamada al oyente.
El lenguaje verbal

“Es el atributo que distingue notablemente al hombre” (Blake y Haroldsen, 1980:7) y pertenece a
la gente, a los grupos, a los países. Con el lenguaje verbal las ideas se traducen en palabras.
Las palabras tienen que ver con los cambios de pensamiento y con la evolución de nuestros
pueblos en todas sus actividades; tales cambios influyen en los distintos modos de decir o
nombrar las cosas; surge así otro término ligado a la expresión, al lenguaje y a la comunicación
humana: la lengua (Ferrer, 1994:23-25).

Lengua
Es la manera en que un grupo o una sociedad utilizan el len guaje verbal acorde a su región,
forma de vivir y comportarse. Como explica Ferdinand de Saussure, el habla es el uso, el
instrumento individual, y la lengua la estructura, el tejido gramatical, el pensamiento organizado
de un pueblo o una sociedad; la lengua es la que une a las personas y, en gran medida, hace a
una nación (Ferrer, 1994:29).

Es así como expresión, lenguaje, lengua y habla se funden en el concepto de comunicación; el


lenguaje es “el sistema de signos articulados que denota un significado y sirve como vehículo
para la interacción”. La lengua es “la red compleja, cambiante, de adaptaciones diversas, según
el modo de vivir de cada pueblo” (Edward Sapir, citado por Ferrer, 1994: 20-30). El habla y la
expresión son de uso individual. De aquí la frase popular: Quien no habla con los demás y como
los demás, corre el riesgo de no ser entendido.
El Proceso de la Comunicación y sus Elementos

Aunque la comunicación sea un complejo proceso, a efectos didácticos se ha tratado de


operativizar el mismo, descomponiéndolo en los diferentes elementos que lo integran, elementos
que resultan indispensables, y de los que dependerá que se consiga que la comunicación sea
efectiva.

Estos elementos son los siguientes:

1) El emisor; y 2) el receptor. El emisor es el sujeto que comunica en primer lugar o toma la


iniciativa de ese acto de comunicación, mientras que el receptor es el que recibe el mensaje, o,
mejor dicho, en un sentido estricto, aquél a quien va destinado el mensaje. En ambos casos,
quizá más que a un sujeto, el concepto corresponda a un rol que debe ejecutarse por parte de
un sujeto, porque en un gran número de ocasiones, a lo largo del desarrollo de un mismo acto
de comunicar, el emisor se convertirá en receptor y el receptor en emisor, y posteriormente ambos
intercambiarán sus papeles en un número indeterminado de ocasiones.

Todos somos emisor y receptor, y al margen del papel que adoptemos en cada momento, siempre
estamos comunicando, aunque no tengamos voluntad o intención de hacerlo. En este sentido,
normalmente solo asumimos que estamos comunicando cuando lo hacemos verbalmente,
descuidando los aspectos no verbales cuando no lo hacemos, aunque los receptores sí los van
a observar e interpretar. También es frecuente que no haya un único emisor ni receptor, lo que
hace más complejo el proceso.

Los roles desempeñados al entrar en contacto con los demás, el comportamiento que se asume,
la cantidad y calidad de la información son asuntos que desde tiempos remotos han intrigado a
muchos filósofos y científicos. Aristóteles, por ejemplo, acuñó un modelo basado en tres
elementos: quién dice, qué dice, a quién lo dice.
Para que exista comunicación, no necesariamente debe estar presente el receptor (teléfono,
chat), y tampoco se tiene por qué producir ese intercambio de papeles (carta, correo electrónico),
aunque es lo habitual. En ocasiones el intercambio de papeles puede demorarse en el tiempo en
función del vehículo que se utilice para transmitir la información, como por ejemplo al remitir una
carta, en función del tiempo que tarde en recibirse, o al utilizar el correo electrónico, dependiendo
de la frecuencia con que se conecte, o no producirse, en cualquiera de los casos anteriores si no
se responde.

3) El mensaje. El mensaje es el conjunto de las diferentes ideas o informaciones que se


trasmiten mediante códigos, claves, imágenes, etc., cuyo significado interpretará el receptor en
función de una serie de factores, relacionados fundamentalmente con sus propias experiencias
personales y con el contexto sociocultural que le sirva de referencia.

El mensaje consta de la idea o información central que queremos transmitir y de la redundancia


que supone todo aquello que «adorna» el mensaje contribuyendo a captar la atención y facilitar
la comprensión. Es importante que exista un equilibrio entre ambos aspectos para que ambos
cumplan su función y se facilite la expresión y la comprensión.

4) El código. Es el conjunto de claves, imágenes, lenguaje, normas, etc., que sirven para
transmitir la información o las ideas que constituyen el mensaje. El código debe ser compartido
por emisor y receptor (o disponer de «traductor»), pues en caso contrario es impos ible que se
produzca una comunicación efectiva.

Habitualmente, compartir un idioma supone compartir un código de comunicación, pero


diferentes actividades, especialidades u ocupaciones, pueden generar códigos distintos dentro
del mismo idioma (jergas).

5) El canal. Es el medio a través del cual se emite el mensaje del emisor al receptor. Supone el
soporte de la información que actúa como línea de transmisión. En la comunicación interpersonal
utilizamos los canales oral-auditivo y el gráfico-visual de forma complementaria, dando una
mayor riqueza a la significación del mensaje. En otros tipos de comunicación el canal puede ser
diferente, por ejemplo, cuando comunicamos a través del teléfono utilizamos solo el canal oral-
auditivo.
6) El contexto. El contexto supone la situación concreta en la que se desarrolla la comunicación.
De él dependerán en gran parte de los roles que ejecuten emisor y receptor, estando estipulado
previamente en muchos casos, como en una clase o conferencia donde el ponente (el emisor)
debe desarrollar un tema y el público (el receptor) no debe interrumpir sin pedir la palabra.

El contexto determinará en gran parte la imagen e interpretación que se dará al mensaje,


influyendo en la comprensión correcta del mismo. También en este apartado podemos referirnos,
además de al rol o papel que se asume en cada situación, a las caracterís ticas físicas o a la
organización del espacio donde se desarrolla la comunicación. Así, por ejemplo, al realizar una
actividad en un grupo, el público se comportará de manera diferente si disponemos los asientos
en filas, que si organizamos un círculo alrededor del ponente.

7) Los ruidos. Son todas las alteraciones de tipo físico que se producen durante la transmisión
del mensaje y, pese a su nombre, no tienen por qué tener relación con el sonido. Dificultades en
el sonido o la recepción, ruidos de tráfico, interrupciones, excesivo frío o calor en la sala donde
nos encontramos, o mayor o menor comodidad, pueden suponer ruidos que hay que intentar
evitar, y además saber que se producen para minimizar su efecto negativo sobre el proceso de
comunicación.

8) Los filtros. Suponen lo que se denomina barreras mentales, que surgen de los valores,
experiencias, conocimientos, expectativas, prejuicios, etc., de emisor y receptor. Se refieren por
tanto a los aspectos psicológicos implicados en la comunicación.
Los filtros van a estar presentes en el proceso de comunicación tanto por parte del emisor como
del receptor, lo que los incrementa al no ser necesariamente los mismos, y es de suma
importancia aplicar medidas de control por ambas partes para impedir su acción sobre el
mensaje, distorsionando su sentido o su interpretación.
Además, los filtros pueden producirse con relación al interlocutor (pensar que alguien se va a
comportar de una manera determinada por su nombre, su aspecto o por el tipo de lenguaje que
utiliza) o sobre uno mismo (pensar que uno no va a ser capaz de hacer de forma adecuada una
determinada actividad o no va a ser capaz de conseguir unos objetivos).

9) El feedback o la retroalimentación. En este contexto, el feedback supone la información que


devuelve el receptor al emisor sobre su propia comunicación, tanto en lo que se refiere a su
contenido como a la interpretación de este o sus consecuencias en el comportamiento de los
interlocutores. Pese a compartir el nombre, tendremos que diferenciarlo cuando posteriormente
hablemos del mismo término como técnica para la evaluación y aprendizaje de las habilidades
de comunicación.
Se presenta un listado de los elementos que intervienen en el proceso de comunicación.

EL PROCESO DE COMUNICACIÓN

El proceso de comunicación supone la intervención activa, de forma dinámica, de todos los


elementos que hemos descrito en el punto anterior, creando una secuencia organizada en la que
todos intervienen en mayor o menor grado, en uno o varios momentos de esa secuencia.
Elementos que intervienen en el proceso de comunicación:
1. Emisor. 6. Contexto.
2. Receptor. 7. Ruidos.
3. Mensaje. 8. Filtros.
4. Código.
5. Canal. 9. Feedback.

El proceso de comunicación va a desarrollarse en un contexto concreto y, a priori, con un código


concreto, que es el que permitirá la comunicación, utilizando un canal determinado (o varios
simultáneamente), con la intervención de al menos dos actores, emisor y receptor, de forma que
el primero trasmite (o al menos intenta hacerlo) un mensaje al segundo, que lo recibe (ya sea
completo o en parte, dependiendo del éxito del proceso).
Para que esto se produzca, el emisor, inicialmente, debe tener unos objetivos que debe haber
definido con claridad, pues en caso contrario podrían manifestarse de manera ambigua, sin que
el emisor controle la manifestación de los mismos. En este primer punto encontramos una
primera fuente de error y distorsión en la comunicación, pues habitualmente no nos planteamos
objetivos concretos en nuestros actos de comunicar, lo cual, además de dificultar los mismos,
impide que podamos valorar de forma objetiva los resultados, dejando el terreno libre a las
impresiones.

Especialmente importante resulta el hecho de concretar los objetivos en la comunicación


profesional, pues el éxito de la misma dependerá del grado de cumplimiento de los objetivos que
consigamos alcanzar. A partir de los objetivos, el emisor deberá codificar las ideas, sentimientos
o pensamientos que quiera transmitir, adaptándolos al código que se haya previsto utilizar,
habitualmente el lenguaje, para poder transmitir el mensaje. Este segundo punto se convierte en
una segunda fuente de error, pues existen muchas dificultades para adaptar al código esas ideas
o sentimientos, fundamentalmente relacionadas con la falta de dominio y conocimiento adecuado
y suficiente sobre el lenguaje o el código que hay que utilizar.

Propósitos Generales de la Comunicación


Cuando las personas tienen la intención de comunicarse, seguramente es porque hay algún
propósito para hacerlo. Las funciones básicas del lenguaje (representativa, expresiva y apelativa)
se usarán para cumplir los propósitos generales de la comunicación. Douglas Ehninger, Alan H.
Monroe y Bruce E. Gronbeck, en su libro Principles and Types of Speech Communication
(1981:66-69), citan cuatro propósitos generales:
✓ Informar (función representativa)
✓ Entretener (función expresiva)
✓ Persuadir (función apelativa)
✓ Actuar (función apelativa/directiva)

El propósito general de informar utiliza la función representativa del lenguaje, ya que con él se
intenta explicar algún suceso o término, describir relaciones entre conceptos o bien instruir sobre
algún proceso o conocimiento. Algunos tipos de comunicación oral que se consideran
informativos son, por ejemplo, las instrucciones, los informes, las demostraciones, las
explicaciones sobre funcionamientos de máquinas, etcétera.

El propósito general de entretener usa la función expresiva del lenguaje, ya que con él se intenta
lograr el encuentro y la comprensión entre hablante y oyente a través de la propia naturaleza
social del lenguaje. Cumple el fin humano —origen de la comunicación—, que es precisamente
acercarse a otros, compartir alguna idea, sólo para llegar a un entendimiento o una identificación.
Algunos ejemplos de comunicación oral con este propósito son una charla de café, el humor
característico de un comediante ante una audiencia, las confidencias de dos amigos, la narración
de experiencias personales de un jefe a sus empleados durante una reunión, etcétera.

El propósito general de persuadir usa la función apelativa del lenguaje, ya que la persona, al
comunicarse, quiere influir, hacer un llamado al pensamiento del oyente para formar alguna idea,
provocar un cambio de actitud o reforzar creencias y valores. Este propósito se dirige al
convencimiento racional y emotivo de las personas para que piensen de cierta manera. Ejemplos
que manifiestan este propósito de la comunicación oral son: convencer a la gente de no utiliz ar
productos que dañen nuestro planeta; participar en una discusión y expresar nuestros puntos de
vista a favor o en contra; hacer que un público crea en los beneficios de cuidar la salud, etcétera.

El propósito general de actuar, que se realiza también mediante la función apelativa o directiva,
intenta dirigir o llevar al oyente a un grado de motivación que lo impulse a realizar alguna acción.
Este propósito se considera también persuasivo, ya que procura influir en las creencias o
actitudes de las personas, pero mediante argumentos bien estructurados que atiendan a las
necesidades o expectativas del oyente; el comunicador tratará de “mover” el pensamiento de
aquél para que decida actuar. Ejemplos de este tipo de propósito en la comunicación oral son la
cátedra de un maestro que motiva a sus alumnos para que estudien más sus materias; el
entrenador que motiva a sus deportistas para que obtengan el triunfo; el jefe que promueve a
sus empleados para que sean más productivos, etcétera.

Pueden ser muchos los objetivos que la gente tenga para comunicarse en forma más específica,
pero los propósitos generales representan las intenciones que tienen las personas al
comunicarse oralmente.
La comunicación Verbal y no Verbal

La comunicación verbal es un pilar fundamental de la interacción humana, ya que utiliza palabras


y expresiones para transmitir mensajes. A diferencia de la comunicación no verbal, que se basa
en gestos y lenguaje corporal, la verbal requiere de un código común, como un idioma, para que
el mensaje sea comprendido.

TIPOS DE COMUNICACIÓN VERBAL

La comunicación verbal se clasifica en dos tipos principales, cada uno con sus propias
características y usos:
• Comunicación Oral: Se transmite a través del habla. Es espontánea, efímera y a
menudo se complementa con elementos de la comunicación no verbal, como el tono de
voz y la entonación. Ejemplos incluyen conversaciones, conferencias, llamadas
telefónicas y notas de voz.
• Comunicación Escrita: Se transmite a través de un texto en algún soporte físico o digital.
Permite mayor precisión, organización y control sobre el mensaje. A diferencia de la oral,
puede ser revisada y corregida. Ejemplos comunes son correos electrónicos, cartas,
libros, artículos y mensajes de texto.

Características Esenciales
• Uso de un código común: Tanto el emisor como el receptor deben conocer el mismo
idioma para que la comunicación sea exitosa.
• Precisión: Permite expresar ideas de manera directa y detallada, lo que da al emisor
mayor control sobre el mensaje.
• Estructura y organización: Las palabras se combinan siguiendo reglas gramaticales, lo
que ayuda a que el mensaje sea claro y coherente.

La comunicación verbal y no verbal no funcionan de manera aislada; se complementan para


enriquecer el proceso comunicativo. Por ejemplo, el tono de voz (no verbal) puede cambiar
completamente el significado de una frase dicha verbalmente.

COMUNICACIÓN ORAL Y ESCRITA


Cuando tenemos el propósito de comunicarnos, logramos hacerlo mediante dos tipos de
comunicación que utilizan el lenguaje verbal: hablar y escribir. Desde niños aprendemos a hablar
y después, a partir de la educación escolar formal, a escribir; por eso, hablar puede parecernos
un proceso más fácil que escribir, debido a que la palabra escrita está sujeta a una estructura o
sintaxis, a una ortografía, etcétera; sin embargo, escribir bien resulta de mucha utilidad para
ordenar ideas y manejar con mayor precisión el vocabulario en el momento de hablar, porque los
errores y las deficiencias al escribir generalmente se reflejan al hablar; aunque las dos
habilidades son procesos comunicativos diferentes en cuanto a conocimientos y habilidades,
ambas son producto de un razonamiento verbal y son, por lo tanto, complementarios, aunque
con diferencias notables que conviene analizar para entender mejor la comunicación oral.

La comunicación oral está ligada a un tiempo, es siempre dinámica en un continuo ir y venir.


Normalmente, las personas interactúan hablando y escuchando; el hablante tiene en mente al
oyente y el oyente al hablante. La comunicación escrita está ligada a un tiempo y espacio, es
más estática, y permanece. En general, el escritor está lejos del lector, además, a menudo no
sabe quién será el que reciba el mensaje (como en la mayoría de los libros).

La comunicación escrita permanece en el tiempo y el lector puede leer o “escuchar” al autor


cuantas veces quiera. La comunicación escrita se hace más dinámica cuando se asemeja a la
oral, como en el caso de las cartas personales y de los mensajes a través de la computadora, en
los que escribimos casi igual que como hablamos.

• La comunicación oral tiene la capacidad de utilizar la voz, los gestos y todos los recursos
de expresividad de movimientos del hablante. La entonación de la voz, la gesticulación y
los movimientos ayudan a interpretar con más exactitud el significado de los mensajes; lo
apoyan y complementan.

• La comunicación escrita sólo utiliza signos lingüísticos para denotar “expresiones” o


“estados de ánimo”; tiene una estructura gramatical; por lo tanto, tiende a ser más formal
que la hablada. Cuanto más conocimiento haya del lenguaje y su gramática, mayor será
la probabilidad de redactar o escribir correctamente.
• En la comunicación oral cometemos muchos errores; usamos vocabulario con
significados y pronunciación incorrectos; decimos frases incompletas; usamos
repeticiones, redundancias, etcétera; sin embargo, para el escucha muchos de ellos
pasan inadvertidos, por la rapidez o naturalidad del habla. En la comunicación escrita
tratamos de evitar errores de cualquier tipo, ya sea de construcción sintáctica o de
ortografía. Las repeticiones y redundancias se hacen notables, así como la escasez o
pobreza de vocabulario.

Importancia de la comunicación efectiva

La escucha es una de las habilidades más importantes y, a menudo, subestimadas en la


comunicación humana. No es solo oír, sino comprender y conectar con la persona que tenemos
frente a nosotros.

En el día a día, la habilidad de escuchar tiene el poder de transformar relaciones, resolver


conflictos y acercarnos más a los demás. Es un acto que requiere atención, empatía y
compromiso.

¿Qué es la escucha?

No se trata solo de percibir sonidos, sino de enfocar nuestra atención activa y consciente a lo
que otra persona nos está comunicando. Implica estar presente, interpretar palabras, gestos y
responder de manera que la otra persona se sienta comprendida.

¿Cuántas veces creemos escuchar con atención, pero en realidad estamos pensando en lo que
diremos a continuación? Practicar una escucha genuina requiere paciencia y un deseo de
conectar con el otro.

Existen diferentes tipos que nos ayudan a conectarnos con los demás de maneras más
profundas:

• Pasiva: Cuando sólo oímos las palabras, pero no procesamos su verdadero significado.
Este tipo es común en situaciones cotidianas donde prestamos poca atención a los
detalles.

• Activa: Una forma de escuchar que requiere atención plena, demostrando interés con
preguntas, comentarios y gestos afirmativos. Es importante para fortalecer relaciones y
evitar malentendidos.

• Empática: Enfocada en comprender las emociones y necesidades de quien habla, más


allá de las palabras. Este tipo crea un espacio seguro para que el otro se exprese
libremente.
Su importancia

Hacerlo con atención es un acto de cuidado y respeto que fortalece nuestras relaciones.
Cuando alguien se siente escuchado, sabe que su voz tiene valor, factor importante tanto en
las relaciones familiares como en el ámbito laboral o entre amigos. Esto puede marcar la
diferencia en momentos de alegría, pero también en situaciones difíciles, donde las palabras
necesitan ser recibidas con sensibilidad.

Algunos beneficios de practicar una escucha consciente incluyen:

• Fortalecimiento de los lazos personales: Escuchar de verdad ayuda a construir


confianza y conexión emocional. En una familia, por ejemplo, puede ser la clave para
resolver conflictos o simplemente para sentirse más unidos.

• Resolución de conflictos: Una escucha abierta y sin prejuicios permite comprender


diferentes perspectivas y encontrar soluciones que complazcan a ambas partes.

• Apoyo emocional: A veces, la mejor manera de ayudar a alguien no es ofreciendo


consejos, sino simplemente estando presente y oyendo lo que tiene que decir.

• Crecimiento personal: Al escuchar, también aprendemos. Las experiencias y


perspectivas de los demás pueden ampliar nuestra comprensión del mundo.

Técnicas de comunicación eficaz


Todos conocemos y podríamos citar en teoría cuales son los principios básicos para lograr una
correcta comunicación, pero, tal vez por sonar a orgullo, frecuentemente nos olvidamos de ellos.
Algunas de las estrategias que podemos emplear son tan sencillas como las siguientes:

La escucha activa

Uno de los principios más importantes y difíciles de todo el proceso comunicativo es el saber
escuchar. La falta de comunicación que se sufre hoy día se debe en gran parte a que no se
sabe escuchar a los demás. Se está más tiempo pendiente de las propias emisiones, y en esta
necesidad propia de comunicar se pierde la esencia de la comunicación, es decir, poner en
común, compartir con los demás. Existe la creencia errónea de que se escucha de forma
automática, pero no es así. Escuchar requiere un esfuerzo superior al que se hace al hablar y
también del que se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye. Pero, ¿qué es realmente la
escucha activa?
La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista
del que habla. ¿Cuál es la diferencia entre el oír y el escuchar? Existen grandes diferencias.
El oír es simplemente percibir vibraciones de sonido. Mientras que escuchar es entender,
comprender o dar sentido a lo que se oye. La escucha efectiva tiene que ser necesariamente
activa por encima de lo pasivo. La escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar no sólo
lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o
pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo. Para llegar a entender a alguien se
precisa asimismo cierta empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona.

Elementos que facilitan la escucha activa:

Disposición psicológica: prepararse interiormente para escuchar. Observar al otro: identificar el


contenido de lo que dice, los objetivos y los sentimientos.

Expresar al otro que le escuchas con comunicación verbal (ya veo, umm, uh, etc.) y no verbal
(contacto visual, gestos, inclinación del cuerpo, etc.).

Elementos a evitar en la escucha activa:

No distraernos, porque distraerse es fácil en determinados momentos. La curva de la atención


se inicia en un punto muy alto, disminuye a medida que el mensaje continuo y vuelve a ascender
hacia el final del mensaje, Hay que tratar de combatir esta tendencia haciendo un esfuerzo
especial hacia la mitad del mensaje con objeto de que nuestra atención no decaiga.

✓ No interrumpir al que habla.


✓ No juzgar.
✓ No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.
✓ No rechazar lo que el otro esté sintiendo, por ejemplo: "no te preocupes, eso no es nada"
✓ No contar "tu historia" cuando el otro necesita hablarte.
✓ No contraargumentar. Por ejemplo: el otro dice "me siento mal" y tú respondes "y yo
también". Evitar el "síndrome del experto": ya tienes las respuestas al problema de la
otra persona, antes incluso de que te haya contado la mitad.

Habilidades para la escucha activa:


Mostrar empatía: Escuchar activamente las emociones de los demás es tratar de "meternos
en su pellejo" y entender sus motivos. Es escuchar sus sentimientos y hacerle saber que "nos
hacemos cargo", intentar entender lo que siente esa persona. No se trata de mostrar alegría,
si siquiera de ser simpáticos. Simplemente, que somos capaces de ponernos en su lugar. Sin
embargo, no significa aceptar ni estar de acuerdo con la posición del otro. Para demostrar esa
actitud, usaremos frases como: “entiendo lo que sientes”, “noto que...”.

Parafrasear. Este concepto significa verificar o decir con las propias palabras lo que parece
que el emisor acaba de decir. Es muy importante en el proceso de escucha ya que ayuda a
comprender lo que el otro está diciendo y permite verificar si realmente se está entendiendo y
no malinterpretando lo que se dice. Un ejemplo de parafrasear puede ser: “Entonces, según
veo, lo que pasaba era que...”, “¿Quieres decir que te sentiste...?”.

Emitir palabras de refuerzo o cumplidos. Pueden definirse como verbalizaciones que


suponen un hala¬go para la otra persona o refuerzan su discurso al transmitir que uno aprueba,
está de acuerdo o comprende lo que se acaba de decir. Algunos ejemplos serían: "Esto es muy
divertido"; "Me encanta hablar contigo" o "Debes ser muy bueno jugando al tenis". Otro tipo de
frases menos directas sirven también para transmitir el interés por la conversación: "Bien",
"umm" o "¡Estupendo!". Resumir: Mediante esta habilidad informamos a la otra persona de
nuestro grado de comprensión o de la necesidad de mayor aclaración.

Expresiones de resumen serían:

✓ Si no te he entendido mal..."
✓ "O sea, que lo que me estás diciendo es..."
✓ "A ver si te he entendido bien....
✓ " Expresiones de aclaración serían: "¿Es correcto?" "¿Estoy en lo cierto?

Algunos aspectos que mejoran la comunicación:

Al criticar a otra persona, hablar de lo que hace, no de lo que es. Las etiquetas no ayudan
a que la persona cambie, sino que refuerzan sus defensas. Hablar de lo que es una persona
sería: "te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Eres un desastre"; mientras que hablar de lo
que hace sería: "te has vuelto a olvidar de sacar la basura. Últimamente te olvidas mucho de
las cosas".
Discutir los temas de uno en uno, no "aprovechar" que se está discutiendo, por ejemplo
sobre la impuntualidad de la pareja, para reprocharle de paso que es un despistado, un
olvidadizo y que no es cariñoso.

No ir acumulando emociones negativas sin comunicarlas, ya que producirían un estallido


que conduciría a una hostilidad destructiva.

No hablar del pasado. Rememorar antiguas ventajas, o sacar a relucir los “trapos sucios” del
pasado, no sólo no aporta nada provechoso, sino que despierta malos sentimientos. El pasado
sólo debe sacarse a colación constructivamente, para utilizarlo de modelo cuando ha sido bueno
e intentamos volver a poner en marcha conductas positivas quizá algo olvidadas. Pero es
evidente que el pasado no puede cambiarse; por tanto, hay que dirigir las energías al presente y
al futuro.

Ser específico. Ser específico, concreto, preciso, es una de las normas principales de la
comunicación. Tras una comunicación específica, hay cambios; es una forma concreta de
avanzar. Cuando se es inespecífico, rara vez se moviliza nada. Si por ejemplo, nos sentimos
solos/as y deseamos más tiempo para estar con nuestra pareja, no le diga únicamente algo así:
“No me haces caso”, “Me siento solo/a”, “Siempre estás ocupado/a”. Aunque tal formulación
exprese un sentimiento, si no hacemos una propuesta específica, probablemente las cosas no
cambiarán. Sería apropiado añadir algo más. Por ejemplo: “¿Qué te parece si ambos nos
comprometemos a dejar todo lo que tenemos entre manos a las 9 de la noche, y así podremos
cenar juntos y charlar?”.

Evitar las generalizaciones. Los términos "siempre" y "nunca" raras veces son ciertos y tienden
a formar etiquetas. Es diferente decir: "últimamente te veo algo ausente" que "siempre estás en
las nubes". Para ser justos y honestos, para llegar a acuerdos, para producir cambios, resultan
más efectivas expresiones del tipo: “La mayoría de veces”, “En ocasiones”, “Algunas veces”,
“Frecuentemente”. Son formas de expresión que permiten al otro sentirse correctamente
valorado.

Ser breve. Repetir varias veces lo mismo con distintas palabras, o alargar excesivamente el
planteamiento, no es agradable para quién escucha. Produce la sensación de ser tratado como
alguien de pocas luces o como un niño. En todo caso, corre el peligro de que le rehúyan por
pesado cuando empiece a hablar. Hay que recordar que: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”

Cuidar la comunicación no verbal. Para ello, tendremos en cuenta lo siguiente:

✓ La comunicación no verbal debe de ir acorde con la verbal. Decir " ya sabes que te quiero"
con cara de fastidio dejará a la otra persona peor que si no se hubiera dicho nada.

✓ Contacto visual. Es el porcentaje de tiempo que se está mirando a los ojos de la otra
persona. El contacto visual debe ser frecuente, pero no exagerado.

✓ Afecto. Es el tono emocional adecuado para la situación en la que se está interactuando.


Se basa en índices como el tono de voz, la expresión facial y el volumen de voz (ni muy
alto ni muy bajo).

Elegir el lugar y el momento adecuados. En ocasiones, un buen estilo comunicativo, un


modelo coherente o un contenido adecuado pueden irse al traste si no hemos elegido el momento
adecuado para transmitirlo o entablar una relación. Es importante cuidar algunos aspectos que
se refieren al momento en el que se quiere establecer la comunicación:

✓ El ambiente: el lugar, el ruido que exista, el nivel de intimidad...


✓ Si vamos a criticar o pedir explicaciones debemos esperar a estar a solas con nuestro
interlocutor.
✓ Si vamos a elogiarlo, será bueno que esté con su grupo u otras personas significativas.
✓ Si ha comenzado una discusión y vemos que se nos escapa de las manos o que no es el
momento apropiado utilizaremos frases como: “si no te importa podemos seguir
discutiendo esto en.… más tarde”

Barreras que Impiden la Comunicación

Las barreras son obstáculos que pueden distorsionar el mensaje, impidiendo una
comunicación efectiva. Estas se clasifican en diferentes tipos:

• Barreras físicas: Son factores del entorno que dificultan la comunicación. Ejemplos
incluyen el ruido, una distancia excesiva entre los interlocutores o una mala iluminación.
• Barreras semánticas: Se relacionan con el significado de las palabras. Ocurren
cuando el emisor y el receptor no comparten el mismo significado para una palabra o
frase, como el uso de jerga técnica o regionalismos.
• Barreras fisiológicas: Son causadas por limitaciones o problemas físicos del emisor o
receptor. Por ejemplo, problemas de audición, voz ronca o cansancio.
• Barreras psicológicas: Tienen que ver con el estado mental y emocional de las
personas. Incluyen prejuicios, estereotipos, emociones fuertes como el enojo o el
miedo, y la falta de interés.
• Barreras administrativas: Se deben a la estructura o el funcionamiento de una
organización. Por ejemplo, la sobrecarga de información, una mala planificación o la
falta de canales adecuados para la comunicación.

Factores que Propician una Comunicación Eficaz

Una comunicación eficaz no es accidental; se basa en la aplicación consciente de ciertos


principios y habilidades:
• Escucha activa: No solo se trata de oír, sino de prestar atención y comprender el
mensaje del interlocutor. Esto implica hacer preguntas de clarificación, parafrasear lo que
se ha dicho y evitar interrumpir.
• Claridad y concisión: El mensaje debe ser directo, sencillo y libre de información
innecesaria. Utilizar un lenguaje que el receptor entienda es vital para evitar barreras
semánticas.
• Empatía: Ponerse en el lugar del otro ayuda a adaptar el mensaje y a entender su
perspectiva, lo que facilita la conexión y el entendimiento mutuo.
• Retroalimentación (feedback): Es la respuesta del receptor al mensaje del emisor. El
feedback confirma que el mensaje ha sido recibido y comprendido, y permite corregir
malentendidos.
• Lenguaje no verbal: El tono de voz, los gestos, las expresiones faciales y la postura
corporal a menudo comunican más que las palabras. Un lenguaje no verbal congruente
con el mensaje verbal refuerza la credibilidad y la claridad.
• Elección del canal: Seleccionar el medio más apropiado para el mensaje es crucial. Por
ejemplo, un tema delicado es mejor tratarlo en persona que por correo electrónico.
¿Por qué la Comunicación es crucial en la Ingeniería?
La comunicación es crucial en la ingeniería porque transforma ideas complejas en resultados
tangibles, permitiendo que los equipos trabajen de forma unificada y eficiente. Sin una
comunicación efectiva, los proyectos pueden sufrir retrasos, malentendidos y fallos costosos.

Razones Clave

• Evita Errores y Retrasos: En un proyecto de ingeniería, cada detalle cuenta. Una


instrucción mal comunicada sobre un diseño o una especificación técnica puede llevar a
errores que retrasan el proyecto y aumentan los costos.
• Fomenta la Colaboración: La ingeniería moderna es un trabajo de equipo. Los
ingenieros necesitan colaborar con colegas de diferentes especialidades, gerentes,
clientes y proveedores. Una buena comunicación facilita el intercambio de ideas, la
resolución de conflictos y la creación de un ambiente de trabajo donde todos se sienten
valorados.
• Mejora la Eficiencia: Cuando la información fluye de manera clara y rápida, los equipos
pueden tomar decisiones más acertadas. Esto acelera el proceso de diseño y producción,
optimizando el uso de recursos y tiempo.
• Gestiona las Expectativas: La comunicación no es solo interna. Los ingenieros deben
explicar conceptos técnicos complejos a clientes o inversionistas que no tienen su mismo
nivel de conocimiento. Saber transmitir los avances, desafíos y el valor del proyecto de
forma comprensible es clave para mantener la confianza y asegurar el éxito.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Mendoza Estrada, J. D. (2022). Las herramientas comunicativas: una guía para cultivar
habilidades expresivas: (1 ed.). Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
[Link]

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