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Defectos de Caracter

El documento aborda la importancia de la autoevaluación y la corrección de defectos de carácter para vivir serenamente y alcanzar la sobriedad. Se enfatiza que la resaca emocional y los problemas derivados de emociones negativas deben ser tratados, y que la cooperación con un consejero es crucial para enfrentar estos desafíos. Además, se menciona que el miedo y los deseos desmedidos son obstáculos que impiden el crecimiento personal y espiritual.

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Defectos de Caracter

El documento aborda la importancia de la autoevaluación y la corrección de defectos de carácter para vivir serenamente y alcanzar la sobriedad. Se enfatiza que la resaca emocional y los problemas derivados de emociones negativas deben ser tratados, y que la cooperación con un consejero es crucial para enfrentar estos desafíos. Además, se menciona que el miedo y los deseos desmedidos son obstáculos que impiden el crecimiento personal y espiritual.

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LIBRO : TAL COMO LA VE BILL TEMA : DEFECTOS DE CARACTER

48 Vivir Serenamente
Vivir Serenamente Cuando un borracho tiene una terrible resaca porque ayer bebió en exceso, no puede vivir
bien el día de hoy. Pero existe otra clase de resaca que todos hemos experimentado, estemos bebiendo o no.
Es la resaca emocional, el resultado directo del exceso de emociones negativas de ayer y a veces de hoy: la ira,
el miedo, los celos y sentimientos similares. Si deseamos vivir serenamente hoy y mañana, necesitamos desde
luego eliminar esas resacas. Esto no significa que necesitemos vagar mórbidamente en el pasado. Se requiere
la admisión y la corrección de los defectos ahora. DOCE Y DOCE, pág. 95
83 No Podemos Vivir a Solos
Todos los Doce Pasos de A.A. nos piden actuar en forma contraria a nuestros deseos naturales; todos ellos
desinflan nuestro ego. Cuando se trata de desinflar el ego, pocos Pasos son más difíciles de practicar que el Paso
Cinco. Pero casi ninguno es tan necesario como éste para la sobriedad y la paz mental duraderas. La experiencia
de A.A. nos ha enseñado que no podemos vivir solos con nuestros apremiantes problemas y los defectos de
carácter que los causan o los agravan. Si el Paso Cuatro ha sacado a relucir aquellas experiencias que quisiéramos
no recordar, entonces se nos hará más prominente que nunca la necesidad de dejar de vivir llevando a cuestas
esos tormentosos fantasmas del pasado. Tenemos que hablar con alguien acerca de ellos. * * * * * No podemos
contar completamente con nuestros amigos para resolver todos nuestros problemas. Un buen consejero nunca
lo pensará todo por nosotros. El sabe que cada elección final debe ser cosa nuestra. Por lo tanto, nos ayudará a
eliminar el temor, la conveniencia y el autoengaño, posibilitándonos así hacer elecciones que sean cariñosas,
prudentes y honestas. 1. DOCE Y DOCE, pág. 59 GRAPEVINE, Agosto de 1961
96 Cuando los Defectos no son los más Perniciosos
Prácticamente todo el mundo desea librarse de sus impedimentos más notorios y destructivos. Nadie quiere
ser tan orgulloso que se le tilde de fanfarrón, ni tan ambicioso que se le llame ladrón. Nadie quiere encolerizarse
hasta el grado de matar, ser lujurioso hasta llegar a la violación, ni tan glotón que arruine su salud. Nadie quiere
sufrir atrozmente por el malestar crónico que produce la envidia o quedarse paralítico por la pereza. Desde
luego, la mayoría de los seres humanos no sufre de estos defectos en extremos tan exagerados. Quienes hemos
evitado llegar a esos extremos nos sentimos inclinados a felicitarnos por ello. Sin embargo ¿podemos hacerlo?
Después de todo, ¿no ha sido el interés propio, puro y simple, lo que nos ha permitido a muchos de nosotros
evadir los extremos? No se requiere mucho esfuerzo espiritual para evadir los excesos que nos traerán
penalidades. Pero, ¿dónde estamos entonces cuando nos enfrentamos a los aspectos menos violentos de esos
mismos defectos? DOCE Y DOCE, pág. 70
131 Los Obstáculos en Nuestra Senda
Vivimos en un mundo carcomido por la envidia. En mayor o menor grado, todos nosotros estamos infectados
por ella. De este defecto derivamos sin duda una torcida pero definida satisfacción. De no ser así ¿por qué
gastamos tanto tiempo en desear lo que no tenemos, en vez de trabajar por obtenerlo, o buscando airadamente
atributos que nunca tendremos, en lugar de adaptarnos a la realidad y aceptarla? * * * * Cada uno de nosotros
desearía vivir en paz consigo mismo y con sus semejantes. Deseamos que se nos asegure que la gracia de Dios
puede hacer por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos. Hemos visto que los defectos de
carácter fundados en deseos miopes o indignos son los obstáculos que obstruyen nuestro camino hacia estos
objetivos. Ahora vemos claramente que hemos estado haciendo peticiones irrazonables a nosotros mismos, a
los demás y a Dios. DOCE Y DOCE pág. 71 pág. 81
196 Antídoto Contra el Miedo
Cuando nuestros fracasos generan el miedo, padecemos de una enfermedad del alma. Esta
enfermedad, a su vez, origina más defectos de carácter. El miedo irracional de no poder satisfacer
nuestros instintos nos lleva a codiciar los bienes ajenos, a apetecer el sexo y el poder, a reaccionar con
ira cuando sentimos amenazadas nuestras exigencias, a envidiar a los demás porque pueden realizar
sus ambiciones mientras nosotros fracasamos. Nos excedemos en la comida y la bebida, acaparamos
mucho más de lo necesario, con el temor de no tener suficiente. Con tremenda alarma, permanecemos
ociosos cuando debemos trabajar. Con apatía vamos dejando todo para hacerlo después, o cuando
mucho, trabajamos de mala gana y a medias. Estos temores son como plagas que van royendo los
cimientos de la vida que tratamos de edificar. * * * * *
Conforme crece la fe, crece la seguridad interna. el inmenso temor fundamental de la nada empieza a
apaciguarse. Nosotros los A.A. descubrimos que nuestro antídoto básico contra el miedo es un
despertar espiritual. DOCE Y DOCE, pág. 52 GRAPEVINE, Enero de 1962
204 Formación del Carácter
Puesto que la mayoría de nosotros nace con una abundancia de deseos naturales, no es de extrañar
que frecuentemente dejemos que éstos se excedan de su propósito. cuando nos impulsan ciegamente,
o exigimos en forma voluntariosa que nos proporcionen más satisfacciones o placeres de los que son
posibles o debidos, ese es el punto en el cual nos apartamos del grado de perfección que Dios deseó
para nosotros aquí en la tierra. Esta es la medida de nuestros defectos de carácter, o, si se quiere, de
nuestros pecados. Si se lo pedimos, Dios ciertamente perdonará nuestras negligencias. Pero sin nuestra
cooperación, en ningún caso nos vuelve blancos como la nieve y nos conserva en esa forma. Nosotros
debemos esforzarnos por lograr la buena voluntad para esa cooperación. El sólo pide de nosotros que
tratemos hasta donde nos sea posible de progresar en la formación del carácter. DOCE Y DOCE, págs.
68-69
216 Después de "la Luna de Miel" "
Para la mayoría de nosotros, los primeros años en A.A. son como una luna de miel. Tenemos una nueva
y potente razón por seguir viviendo, y multitud de actividades alegres. Durante algún tiempo estamos
distraídos de los problemas principales de la vida. Y todo eso es para bien. "Pero cuando se termina la
luna de miel, nos vemos obligados a aguantar los golpes, como la demás gente. En este punto, comienza
la prueba. Tal vez el grupo nos haya empujado al margen; quizás los problemas domésticos, o los del
mundo ajeno, se hayan intensificado. Luego reaparecen los viejos patrones de conducta. La facilidad
con la que reconocemos y tratamos estos problemas indicará el nivel de nuestro progreso". * * * * * La
gente sabia siempre se ha dado cuenta de que nadie puede lograr mucho con su vida mientras el
autoexamen no se vuelva un hábito, mientras no sea capaz de admitir y aceptar lo que descubra, y
mientras no trate de corregir paciente y persistentemente lo que está mal. CARTA, 1954 DOCE Y DOCE,
pág. 95.

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