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Color

El color es una percepción visual generada en el cerebro a partir de las señales de los fotorreceptores en la retina, que interpretan diferentes longitudes de onda de luz. La percepción del color depende de la iluminación y se basa en la combinación de colores a través de la síntesis aditiva y sustractiva. La visión humana utiliza conos y bastones en la retina para detectar colores y tonalidades, y el procesamiento de esta información ocurre en el cerebro, permitiendo la interpretación de los colores y sus atributos.
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Color

El color es una percepción visual generada en el cerebro a partir de las señales de los fotorreceptores en la retina, que interpretan diferentes longitudes de onda de luz. La percepción del color depende de la iluminación y se basa en la combinación de colores a través de la síntesis aditiva y sustractiva. La visión humana utiliza conos y bastones en la retina para detectar colores y tonalidades, y el procesamiento de esta información ocurre en el cerebro, permitiendo la interpretación de los colores y sus atributos.
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El color es la impresión producida por un tono de luz en los órganos

visuales, o más concretamente, es una percepción visual que se genera


en el cerebro, —específicamente en el lóbulo occipital, corteza visual—
de los humanos y otros animales al interpretar las señales nerviosas que
le envían los fotorreceptores en la retina del ojo, que a su vez
interpretan y distinguen las distintas longitudes de onda que captan de
la parte visible del espectro electromagnético. Es estudiado por
la colorimetría o ciencia del color.[1]

Todo cuerpo iluminado absorbe una parte de las ondas


electromagnéticas y refleja las restantes. Las ondas reflejadas son
captadas por el ojo e interpretadas en el cerebro como distintos colores
según las longitudes de onda correspondientes.

El ojo humano solo percibe las longitudes de onda cuando la iluminación


es abundante. Con poca luz se ve en blanco y negro. En la mezcla de
luces de diferentes colores (denominada "síntesis aditiva de color"),
el color blanco resulta de la suma de todas las longitudes de onda
visibles en la misma proporción, o bien de la suma de al menos dos
luces concretas en una proporción específica, mientras que el negro es
la ausencia de luz. En la mezcla de pigmentos transparentes (síntesis
sustractiva de color); el blanco solo se da si el pigmento o el soporte es
de ese color, reflejando toda la luz incidente, mientras que el negro es el
resultado de la superposición completa de al menos dos pigmentos
específicos, en proporciones específicas (por ejemplo, mezclando colores
complementarios, o pigmentos cian, magenta y amarillo). La luz blanca
puede ser descompuesta en todos los colores del espectro visible por
medio de un prisma (dispersión refractiva). En la naturaleza esta
descomposición da lugar al arcoíris. En conclusión, la combinación de los
colores luz secundarios (cian, magenta, amarillo) sustraen luz, y la
combinación de los colores luz primarios (verde, rojo, azul) suman luz.

En el arte de la pintura, el diseño gráfico, el diseño visual, la fotografía,


la imprenta y en la televisión, la teoría del color es un grupo de reglas
básicas en la mezcla de colores para conseguir el efecto deseado
combinando colores de luz o pigmento.

La percepción del color en la visión humana


En la visión humana,
los conos captan la luz en la retina del ojo. Hay tres tipos
de conos (denominados en inglés S, M, y L), cada uno de ellos capta
solamente las longitudes de onda señaladas en el gráfico. Transformadas
en el cerebro se corresponden con el azul, verde y rojo.
Los bastones captan las longitudes de onda señaladas en la curva R.

La visión es el sentido de la percepción que consiste en la habilidad de


detectar la luz y de interpretarla. Es propia de los animales, que tienen
un sistema llamado sistema visual. La primera parte de este se encarga
de formar la imagen óptica del estímulo visual en la retina (sistema
óptico), donde sus células son las responsables de procesar la
información. Las primeras en intervenir son los fotorreceptores, los
cuales capturan la luz que incide sobre ellos. Los hay de dos tipos:
los conos y los bastones. Otras células de la retina se encargan de
transformar dicha luz en impulsos electroquímicos y en transportarlos
hasta el nervio óptico. Desde allí se proyectan al cerebro. En el cerebro
se realiza el proceso de formar los colores y reconstruir las distancias,
movimientos, formas de los objetos observados y distinción de los
colores.

La percepción del color en el ojo humano se produce en las células


sensibles de la retina que reaccionan de forma distinta a la luz según
su longitud de onda. Los bastones perciben las tonalidades de oscuridad,
y solo permiten distinguir las distintas tonalidades de grises entre el
negro y el blanco. Los conos son medidores de cuantos de luz,
radiaciones electromagnéticas, que se transforma en información de
impulsos eléctricos que más tarde darán lugar a impresiones ópticas.
Hay tres clases de conos, cada uno de ellos posee
un fotopigmento opsina que solo detecta unas longitudes de onda
concretas, que transformadas en el cerebro se corresponden
aproximadamente a los colores azul, rojo y verde, es decir, los
tres colores primarios con cuya combinación podemos percibir toda la
gama de colores. En el sistema de la tricromática los tres grupos de
conos combinados permiten cubrir el espectro completo de luz visible y
son los siguientes:

captación de ondas largas (650 nm), de la zona del espectro


Cono L
correspondiente a la luz roja, mediante el fotopigmento
:
eritropsina.

Cono M ondas medias (530 nm), en la zona del espectro


: correspondiente a los verdes, mediante la cloropsina.

(por el inglés short) ondas cortas (430 nm), en la zona del


Cono S
espectro correspondiente a los tonos azules, mediante la
:
cianopsina.

Esta actividad retiniana ya es cerebral, puesto que los fotorreceptores,


aunque simples, son células neuronales. La información de los conos y
bastones es procesada por otras células situadas inmediatamente a
continuación y conectadas detrás de ellos (horizontales, bipolares,
amacrinas y ganglionares). El procesamiento en estas células es el
origen de dos dimensiones o canales de pares antagónicos cromáticos:
rojo-verde, azul-amarillo y de una dimensión acromática o canal de
claroscuro. Dicho de otra manera, estas células se excitan o inhiben ante
la mayor intensidad de la señal del rojo frente a la del verde, y del azul
frente a la combinación de rojo y verde (amarillo), generando además un
trayecto acromático de información relativa a la luminosidad.

La información de este procesamiento se traslada, a través del nervio


óptico, a los núcleos geniculados laterales (situados a izquierda y
derecha del tálamo), donde la actividad neuronal es específica respecto
a la sugerencia del color y del claroscuro. Esta información precisa se
transfiere al córtex visual por las vías denominadas radiaciones ópticas.
La percepción del color es consecuencia de la actividad de las neuronas
complejas del área de la corteza visual V4/V8, específica para el color.
Esta actividad determina que las cualidades vivenciales de la visión del
color puedan ser referidas mediante los atributos: luminosidad, tono y
saturación.

Se denomina visión fotópica a la que tiene lugar con buenas condiciones


de iluminación. Esta visión posibilita la correcta interpretación del color
por el cerebro.
Muchos primates de origen africano (catarrinos), como el ser humano,
comparten las características genéticas descritas: por eso se dice que
tenemos percepción tricromática. Sin embargo, los primates de origen
sudamericano únicamente tienen dos genes para la percepción del color.
Existen pruebas que confirman que la aparición de este tercer gen fue
debida a una mutación que duplicó uno de los dos originales.
Posiblemente esta mutación esté relacionada con la capacidad para
distinguir los frutos maduros de los que no lo están, debido a la
evolución natural.

En el reino animal los mamíferos no suelen diferenciar bien los colores,


las aves en cambio, sí; aunque suelen tener preferencia por los colores
rojizos. Los insectos, por el contrario, suelen tener una mejor percepción
de los azules e incluso ultravioletas. Por regla general los animales
nocturnos ven en blanco y negro. Algunas enfermedades como
el daltonismo o la acromatopsia impiden ver bien los colores. Véase
también: Percepción del color.

Un tema siempre presente es el interés por entender cómo se genera la


coloración y cuál es función del color en los seres vivos procesos
producto de la interacción de pigmentos biológicos, color
estructural y bioluminiscencia.[2]

La física del color

El espectro visible por el ojo humano

Artículo principal: Espectro visible

Dentro del espectro electromagnético se constituyen todos los posibles


niveles de energía de la luz. Hablar de energía es equivalente a hablar
de longitud de onda; por ello, el espectro electromagnético abarca todas
las longitudes de onda que la luz puede tener. De todo el espectro, la
porción que el ser humano es capaz de percibir es muy pequeña en
comparación con todas las existentes. Esta región, denominada espectro
visible, comprende longitudes de onda desde los 380 nm hasta los
780 nm (1 nm = 1 nanómetro = 0,000001 mm). La luz de cada una de
estas longitudes de onda es percibida en el cerebro humano como un
color diferente. Sin embargo, existen muchos colores visibles por los
humanos que no se encuentran en el espectro visible, como el negro,
el gris, el blanco, el magenta, el rosa, el crema, etc.
Newton usó por primera vez la palabra espectro (del latín, "apariencia" o
"aparición") en 1671 al describir sus experimentos en óptica. Newton
observó que cuando un estrecho haz de luz solar incide sobre
un prisma de vidrio triangular con un ángulo, una parte se refleja y otra
pasa a través del vidrio y se desintegra en diferentes bandas de colores.
También Newton hizo converger esos mismos rayos de color en una
segunda lente para formar nuevamente luz blanca. Demostró que la luz
solar contiene los colores del arcoíris.

Cuando llueve y hay sol, cada gota de lluvia se comporta de igual


manera que un prisma, y de la unión de millones de gotas de agua se
forma el fenómeno del arcoíris.[3]

A pesar de que el espectro es continuo y por lo tanto, no hay cantidades


vacías entre uno y otro color, se puede establecer la siguiente
aproximación:[4][5]

Color Longitud de onda

Violeta ~ 380-427 nm

Azul ~ 427-476 nm

Cian ~ 476-497 nm

Verde ~ 497-570 nm

Amarillo ~ 570–581 nm
Naranja ~ 581–618 nm

Rojo ~ 618–780 nm

La reflexión en las superficies: el color de los objetos

Cuando la luz incide sobre un objeto, su


superficie absorbe ciertas longitudes de onda y refleja otras. Solo las
longitudes de onda reflejadas podrán ser vistas por el ojo y por tanto en
el cerebro solo se percibirán esos colores. Es un proceso diferente a luz
natural que tiene todas las longitudes de onda, allí todo el proceso nada
más tiene que ver con luz, ahora en los colores que percibimos en un
objeto hay que tener en cuenta también el objeto en si, que tiene
capacidad de absorber ciertas longitudes de onda y reflejar las demás.

Consideremos una manzana "roja". Cuando es vista bajo una luz blanca,
parece roja. Pero esto no significa que emita luz roja, que sería el caso
una síntesis aditiva. Si lo hiciese, seríamos capaces de verla en la
oscuridad. En lugar de eso, absorbe algunas de las longitudes de onda
que componen la luz blanca, reflejando mayormente aquellas que el
humano ve como rojas.

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