Actualización Del Régimen Académico para La Escuela Secundaria Bonaerense
Actualización Del Régimen Académico para La Escuela Secundaria Bonaerense
Secundaria Bonaerense
Módulo 4
y en el proyecto institucional
Introducción 2
Objetivos 2
Contenidos 3
La evaluación como práctica pedagógica y como proyecto institucional 3
¿A qué nos referimos cuando hablamos o pensamos en la evaluación? 3
La evaluación en el marco del proyecto pedagógico institucional 9
La evaluación valorativa y el sistema de calificación 12
Más escuela, más aprendizajes: Intensificación y profundización de la enseñanza y
el estudio según las trayectorias educativas 16
Evaluación, trayectorias educativas y el RITE como herramienta pedagógica 19
Aprobación y acreditación de materias 21
¿Qué sucede si un/a estudiante tiene más de cuatro materias pendientes de
aprobación y acreditación al cierre del ciclo lectivo? 22
Acerca del recursado 25
A modo de cierre 25
Licencia Creative Commons 28
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Introducción
Desde el inicio del curso hemos recorrido distintos temas vinculados a la actualización
del Régimen Académico para la educación secundaria. Este caminar de los módulos
anteriores implicó la lectura reflexiva, la profundización de los sentidos y empezar a
pensar las prácticas educativas que habilita y promueve el nuevo RA. Por un lado,
presentamos una perspectiva histórica y normativa de la educación secundaria
bonaerense; por otro, estudiamos los principios y definiciones generales, la
organización pedagógica institucional e hicimos foco en la centralidad de la
enseñanza. En este módulo les proponemos detenernos en la evaluación como
práctica pedagógica y como parte fundamental del proyecto institucional.
Objetivos
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Contenidos
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En la práctica cotidiana de las escuelas, muchas veces, la pregunta con la que
iniciamos, es ¿qué tipo de evaluación vamos a tomar? en lugar de empezar partiendo
de los fundamentos.
- ¿Cuáles son los beneficios de todo esto? ¿A quienes se ayuda con todo esto?
¿Qué valores se construyen con todo esto?
Entonces, desde el punto de vista del docente, la evaluación funciona para regular el
proceso de enseñanza, apreciar las adquisiciones de las y los estudiantes, revisar y
ajustar sus estrategias, su planificación, etc. Es por ello que decimos que la evaluación
está íntimamente ligada a la enseñanza.
Asimismo, para que una evaluación sea integral, también debería fusionarse con el
aprendizaje de las y los estudiantes para convalidarlo, reorientarlo, permitir a las y los
estudiantes reconocer qué aprendieron, cómo lo hicieron, cuál es la significatividad
social y vital de lo aprendido, qué capacidades y miradas nuevas les otorga, etc. Será,
entonces, “el momento de recuperar los saberes y otorgar poder al estudiante en un
acto que recupera el lugar de la justicia al reconocer que quien mejor sabe cuánto
sabe, es el mismo que aprendió” (Litwin, 1998, 29).
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Por otro lado, como decíamos anteriormente, toda noción de evaluación lleva de
forma implícita una de aprendizaje. El tipo de actividades y consignas que se
incluyen en la instancia de evaluación definen el tipo de proceso cognitivo que se
solicita que las/os estudiantes pongan en juego. Si las actividades propuestas para la
evaluación piden que repita información, implícitamente estaremos considerando que
aprender es memorizar información o datos. En ese sentido muchas veces, la
evaluación se sostiene como una estrategia de las y los estudiantes para la aprobación
y no para el aprendizaje. Por el contrario, si en la evaluación se propone analizar,
discutir, criticar o comparar, el aprendizaje pone en juego esos otros procesos
cognitivos.
Por último, volviendo a la idea inicial, la evaluación en tanto emisión de juicios de valor
sobre el objeto evaluado, implica reconocer que esos juicios se hacen en base a ciertas
preferencias (valores) que se establecen como criterios y se configuran en modos
de mirar. En este sentido, se vuelve fundamental la elaboración de criterios
compartidos, explícitos, conocidos por docentes y estudiantes que permitan otorgar
claridad, orientar el aprendizaje, mostrar las metas, y permitir convertir el acto
evaluativo en una herramienta para tomar decisiones sobre cómo seguir, tanto para
las y los estudiantes como para las y los docentes. Democratizar la educación implica
todo este proceso de socializar lo que se va a evaluar, los por qué, los cómo, los modos
en que se va a corregir, qué tipo de decisiones se toman en función de eso, qué
valores se sustentan, etc.
En este sentido, resulta necesario identificar con claridad cuáles son las concepciones
desde las que se afirma el nuevo Régimen Académico para la Educación Secundaria en
relación a la evaluación. Más allá de las pautas con respecto a otros procesos
relacionados (acreditación, calificación) partimos de analizar la siguiente definición
sobre evaluación de la enseñanza y de los aprendizajes que se incluye en el Anexo 1
del RA:
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para conocer y valorar lo acontecido y redirigir la enseñanza a partir de los
parámetros que dan indicios de la marcha de los procesos grupales e individuales,
de las producciones de las/os estudiantes y de sus avances. La valoración de las
situaciones pedagógicas incluye los resultados alcanzados y los contextos y
condiciones en los cuales los aprendizajes tienen lugar (Resolución CFE N 93/09).
Por tanto, no se evalúan los aprendizajes descontextualizados de las situaciones de
enseñanza que los organizaron. La evaluación debe tener en cuenta la
heterogeneidad de condiciones materiales y socioafectivas de las/os estudiantes, así
como también, las disímiles formas de acompañamiento por parte de las personas
adultas/os responsables y las instituciones educativas. La valoración pedagógica
conceptualiza los logros alcanzados por las/os estudiantes, a partir del registro del
recorrido realizado.
Criterios de evaluación:
Son los niveles de referencia que se establecen como requerimientos que se esperan
de las producciones a evaluar. Dado que no todos los aprendizajes son directamente
observables, los criterios se establecen como referencias que la producción de las/os
estudiantes deben cumplir. Definen distintos niveles de concreción de los objetivos,
diversas instancias de apropiación de lo trabajado. Deben establecerse previamente
al inicio del ciclo lectivo ya que guían la elaboración de los instrumentos de
evaluación y las consignas de los mismos, organizan y regulan las demandas de
tarea que se espera que las/os estudiantes puedan realizar y establecen las
jerarquías propuestas por las/os docentes en la enseñanza. Es fundamental que
sean concretos, concisos, claros y conocidos tanto por docentes como por
estudiantes y familias.
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Instrumentos de evaluación:
Pero también brinda herramientas para que equipos directivos y docentes construyan
información sobre los modos de concebir la enseñanza en esta institución, los modos
de vivenciar los aprendizajes por parte de los estudiantes, los modos en que se han
apropiado del oficio de estudiante y lo que implica, cada uno y cada una de las y los
adolescentes y jóvenes, la valoración que se le da al conocimiento y al estudio en esta
cultura en particular, etc. Es muchísima la información que se puede construir en
torno a las evaluaciones, y las decisiones que se pueden tomar, para procesos de
mejora institucional.
Para leer
Sobre las funciones de la evaluación
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en Docencia Universitaria Módulo 4: Programas de Enseñanza y Evaluación de
[Link] Buenos Aires.
[Link]
f
En el marco institucional la evaluación implica, entre otras cuestiones, que los equipos
de conducción y docentes anticipen y proyecten condiciones que propicien
experiencias de enseñanza y de aprendizaje para el conjunto de las y los sujetos de la
educación. La planificación de la enseñanza y la evaluación es una labor compartida,
una herramienta abierta y flexible orientada siempre al logro de propósitos
educativos. Problematizar la enseñanza y la evaluación en el marco de la
reorganización de los modelos pedagógicos de la escuela secundaria implica tomar
decisiones en un enfoque situado, institucional y colaborativo.
El enfoque situado permite que el equipo directivo junto con el equipo docente
analicen los modos de aprender de las y los estudiantes para poder diseñar
propuestas que las y los incluyan y acompañen en sus trayectorias educativas. Para
ello, es necesario prever un espacio para el trabajo docente compartido, donde
reflexionar sobre cómo se van desarrollando los encuentros con las y los estudiantes
y, si es necesario, revisar las estrategias y buscar nuevas formas de comunicación y de
acompañamiento.
El trabajo docente en pandemia implicó revisar los modos de evaluar a partir de las
formas de planificar y proyectar el trabajo cotidiano en las escuelas. Tales
características supusieron que los y las docentes, a la hora de planificar sus prácticas
pudieran multiplicar sus búsquedas y desarrollos creativos para que las y los
estudiantes aprendan, y también, pudieran conectarse aún más con las culturas y los
conocimientos que les pertenecen por derecho. En otras palabras, el trabajo en tiempo
de pandemia nos ayudó a desaprender ciertas lógicas hegemónicas que reproducen
las profecías del fracaso: el “ya se sabe, nació aquí o allá…”, “ya se sabe, su familia…”,
“ya se sabe, en matemática le va mejor que en…”.
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Para pensar en borrador
Evaluar nos pone de frente a la pregunta por los supuestos que tenemos acerca
de lo que consideramos saber. Nos pone frente a nuestra función en tanto
garantes, creadoras y creadores de condiciones para la transmisión de una
herencia social y cultural.
¿Qué esperamos que sepan las y los estudiantes? ¿Qué relación tienen las y los
estudiantes con los saberes? ¿Qué debemos tener en cuenta las y los docentes al
momento de evaluar?
- posibilidades para que cada docente, y de modo colaborativo con otras y otros
colegas, atienda las maneras de aprender y de enseñar, los intereses, los
saberes previos, las capacidades del “oficio de aprender” que deben ser
trabajadas, etc. En este sentido, la práctica evaluativa bien entendida es una
manera permanente de profesionalización del “oficio de enseñar”, y
también una manera para que los y las estudiantes, profundicen en su “oficio
de estudiantes”.
Pensar la evaluación como parte del proyecto institucional, implica, sobre todo
para los equipos directivos (y no solamente para ellos):
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- diseñar orientaciones para las prácticas de enseñanza conforme a los
resultados que se van evidenciando: orientaciones para la intensificación de los
procesos de enseñanza, orientaciones para la profundización, orientaciones en
torno a las estrategias a profundizar, etc.;
- suscitar instancias colaborativas con las familias, referentes adultos, con los
mismos estudiantes y con los docentes, para profundizar e intensificar saberes;
Para visitar
Las y los invitamos a ver un fragmento del video de Tramar escuela en el que se
plantea el tema de la promoción y la evaluación.
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Desde el minuto 11.16 hasta 13.42
¿Qué piensan las y los adolescentes sobre la manera de evaluar? ¿De qué manera
las y los interpela la frase “No somos un número”?
Para profundizar
Veremos, entonces, cuáles son las definiciones que sustentan y sostienen al nuevo
Régimen Académico para la Educación Secundaria y que están todos vinculados a la
evaluación: la calificación del cuatrimestre, calificación final de la materia, la
valoración preliminar y la acreditación.
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Calificación del cuatrimestre:
Refiere a una valoración cualitativa que será entregada a las/os estudiantes y sus
familias, y que comunica los avances en los aprendizajes de los primeros dos meses
de cada cuatrimestre. Da cuenta de la trayectoria educativa de cada estudiante
hasta el momento de su elaboración, no es promediable y no sustituye la valoración
final del cuatrimestre. La misma se expresa de acuerdo a tres categorías:
Trayectoria Educativa Avanzada (TEA), en el caso de las/os estudiantes que han
alcanzado los aprendizajes correspondientes y sostuvieron una buena vinculación
pedagógica; Trayectoria Educativa en Proceso (TEP), en el caso de las/os
estudiantes que no han alcanzado de forma suficiente los aprendizajes
correspondientes, pero que mantienen una buena vinculación pedagógica;
Trayectoria Educativa Discontinua (TED), en el caso de las/os estudiantes que no
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han alcanzado los aprendizajes correspondientes y que tuvieron una escasa
vinculación pedagógica, ya que los registros de los avances respecto a los
contenidos enseñados han tenido interrupciones o son de baja intensidad.
Acreditación:
Desde este enfoque, las correcciones y las devoluciones son una de las
oportunidades para fortalecer el vínculo pedagógico mediante correcciones
genuinas, que pueden transformar a la evaluación en un diálogo. Como plantea
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Edith Litwin (et. al 2005): “la práctica de la corrección conforma un lugar de
entrecruzamiento donde las marcas de las correcciones procuran encauzar los
procesos de enseñanza y de aprendizaje hacia espacios de encuentro. Por ello, estos
mensajes didácticos muestran un género evaluativo (símbolos, palabras) específico
que permite a los alumnos establecer diferentes criterios valorativos respecto de
ellos” (2005:48).
En este marco que venimos planteando las y los invitamos a pensar, ¿cómo acercar
la evaluación al aprendizaje? ¿De qué modo la evaluación nos permite no sólo
reflexionar sobre la enseñanza sino comunicar y fortalecer el aprendizaje? ¿De
qué manera la evaluación y sus prácticas asociadas posibilitan tensionar y
modificar los formatos escolares hegemónicos? Ciertamente, la evaluación tiene
una contraparte que está invisibilizada y resulta poco explorada: la corrección y la
devolución que las y los docentes realizan a sus estudiantes. ¿Qué dicen y qué no
dicen estas otras prácticas de la evaluación? ¿De qué modo interpelan a las y
los estudiantes?
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Más escuela, más aprendizajes: Intensificación y profundización de
la enseñanza y el estudio según las trayectorias educativas
El objetivo principal de cada práctica evaluativa es que cada estudiante pueda afirmar
y profundizar lo aprendido y buscar aprender lo que antes no pudo, sin que esto
conduzca en forma alguna a resignar el esfuerzo y la perseverancia necesarios que se
requiere para hacerlo. En otras palabras, aquello que se valora como que “no se
aprobó” se debe continuar enseñando, estudiando, aprendiendo y evaluando hasta
tanto se sepa, planteando diversas formas de acceder a ese conocimiento. Esto
implica un trabajo de fortalecimiento de la enseñanza, que nos desafía a buscar,
ensayar y construir estrategias necesarias para que todas/os las y los estudiantes
puedan desarrollarse y aprender. Es por ello que la intensificación y la profundización
de la enseñanza se constituyen herramientas que permiten retomar los aprendizajes,
volver sobre los contenidos ya trabajados, para afirmar y enriquecer los ya logrados y
para poder aprender los no alcanzados, en síntesis, para ofrecer estrategias de
enseñanza y un acompañamiento que se ajusten a la trayectoria de las y los
estudiantes.
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todos sostienen día a día, subrayando la centralidad de la enseñanza y planteando la
relevancia de pensar la intensificación no sólo desde la concepción y organización del
tiempo que implica, es decir, pensarla en términos de período/momento definido en el
calendario académico, sino poner el foco en que la intensificación es parte
constitutiva e inherente al proceso de enseñanza. No puede ser concebida como
un fenómeno aislado. Intensificar es enseñar. En este sentido, se vuelve
fundamental planificar y pensar que en cada cuatrimestre las y los estudiantes
puedan tener diversas propuestas en el marco del desarrollo de los contenidos de
cada materia para lograr aprender aquello que no ha sido posible.
Para leer
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Régimen Académico se explicitan períodos específicos en los que la intensificación
debe desarrollarse con mayor centralidad, cuyas fechas se establecerán en el
Calendario de Actividades Docentes.
a. En el caso de que la/el estudiante tenga una calificación menor a 7 (siete) en
el primer cuatrimestre, la intensificación deberá ser incluida en el segundo
cuatrimestre en los períodos dispuestos a tal fin, a partir de propuestas de
enseñanza que contengan saberes trabajados en el primer cuatrimestre y
que se deban intensificar. Luego de la participación en el período de
intensificación de la enseñanza y el estudio, cuando la/el estudiante hubiera
logrado la aprobación de los saberes pendientes del primer cuatrimestre y en
el caso de que tuviera una calificación mayor a 7 (siete) en el segundo
cuatrimestre, la materia se encontrará aprobada y acreditada y deberá
consignarse en el RITE en la columna destinada a tal fin. En cambio, si
durante el segundo cuatrimestre, no lograra la aprobación de los saberes
pendientes del primer cuatrimestre y, por lo tanto, la materia no haya sido
aprobada y acreditada, continuará la intensificación durante los períodos de
diciembre y febrero/marzo, si así correspondiere.
b. En el caso de que la/el estudiante tenga una calificación menor a 7 (siete) en
el segundo cuatrimestre y, por lo tanto, la materia no haya sido aprobada y
acreditada, deberá participar de los períodos de intensificación de la
enseñanza y el estudio durante diciembre y, si correspondiera, febrero/marzo
a los fines de aprobar la misma.
c. En el caso que tenga una calificación menor a 7 (siete) en los dos
cuatrimestres, la/el estudiante deberá participar de los períodos de
intensificación de la enseñanza y el estudio durante diciembre y/o
febrero/marzo a los fines de aprobar la misma.
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Anexo 5- Evaluación y acreditación, Régimen Académico para la Educación
Secundaria. Res 1650/24
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En lo que respecta a las/os estudiantes, ofrece instancias de devolución sobre su
proceso de aprendizaje, brindando información sobre lo aprendido y sobre aquello que
aún debe ser trabajado, y las posibles prácticas sociales que se deben intensificar en el
aula para que nuevas apropiaciones tengan lugar. Esta devolución contribuye al
fortalecimiento de la confianza en sus posibilidades de aprender, a través de prácticas
evaluativas que también construyan conocimiento sobre la propia biografía de
aprendizaje. Es, también, un instrumento de comunicación con las familias sobre los
procesos de aprendizaje y la situación en cada una de las materias.
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familias los avances en los aprendizajes, como así también las situaciones
vinculadas a la asistencia y/o discontinuidad de las trayectorias.
Un criterio distintivo del Régimen Académico es el que establece que una materia que
fue aprobada y acreditada no tiene que volver a ser cursada bajo ninguna
circunstancia, estableciendo así la aprobación y acreditación por materias en lugar de
la promoción por año.
¿Y qué sucede con las materias que no se aprueban? En principio, retomamos aquí el
concepto de intensificación de la enseñanza y el estudio. Cuando finaliza el ciclo
lectivo, si un/a estudiante no ha logrado aprobar (y, por ende, acreditar) alguna o
algunas materias, las mismas se constituyen como materias pendientes de aprobación
y acreditación y el/la estudiante tendrá que intensificar dichas materias en los
períodos de intensificación a lo largo del siguiente ciclo lectivo. Esto hace referencia a
la intensificación de un máximo de cuatro materias pendientes de aprobación y
acreditación.
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Para leer
Disponible aquí
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análisis y proponer un Plan de Acompañamiento en el que se establece qué materias
se intensificarán y cuáles serán recursadas.
Para leer
La/el estudiante podrá cursar y acreditar las materias establecidas en los diseños
curriculares vigentes para cada año del Nivel Secundario, pudiendo tener hasta
cuatro materias pendientes de aprobación y acreditación al finalizar el periodo de
intensificación de la enseñanza y el estudio de febrero/marzo del ciclo lectivo, las
cuales deberá intensificar durante el ciclo lectivo siguiente, de acuerdo a los
modelos que la escuela haya definido (Capítulo III del presente Anexo). A lo largo de
su trayectoria educativa, sólo podrá tener un máximo de cuatro materias
pendientes de aprobación y acreditación para intensificar al año siguiente.
13. En los casos que una/un estudiante registre cinco o más materias pendientes de
aprobación y acreditación, cuatro materias podrán aprobarse y acreditarse en los
períodos de intensificación de la enseñanza y el estudio y la/s restante/s se deberá/n
recursar. El Equipo de Definición de las Trayectorias Educativas en comunicación
con la/el estudiante y su familia, definirán cuáles serán las cuatro materias que se
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intensificarán y cuál/es serán recursadas.
14. Para cada ciclo lectivo, una/un estudiante no podrá cursar y recursar más de
doce materias en total, en correspondencia con el máximo de materias establecidas
en un año en los diseños curriculares.
17. Recursado del año completo: las/os estudiantes que, al finalizar el período de
intensificación de la enseñanza y el estudio de febrero/marzo, tengan todas las
materias pendientes de aprobación y acreditación, deberán recursarlas todas.
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Acerca del recursado
● Recursado del año completo: las/os estudiantes que tengan todas sus
materias pendientes de aprobación y acreditación de un mismo año al finalizar
el período de intensificación de febrero/marzo, deberán recursarlas todas.
A modo de cierre
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También se abordaron las pautas que el Régimen Académico establece en relación a la
evaluación, la calificación, la aprobación y la acreditación de materias. Pautas que
incorporan una concepción en torno a los procesos de enseñanza y de aprendizaje que
resignifica la mirada en torno a las trayectorias educativas de los estudiantes y a los
recorridos singulares que atraviesan por la educación secundaria.
Enseñar, aquí, ahora, a éstos y éstas estudiantes, con lo que ya saben, desde lo que
viven, construyendo juntas/os aprendizajes, es la clave para pensar, diseñar y llevar
adelante propuestas de evaluación de la enseñanza y de los aprendizajes. La
comprensión de los procesos educativos en tanto trayectorias educativas, lleva
a sostener la propuesta de que lo aprendido y aprobado no se recursa,
considerado esto una cuestión de justicia educativa.
Referencias
Camilloni, A. (S/F) Las funciones de la evaluación. Documento teórico.
PFDC-Curso en Docencia Universitaria Módulo 4: Programas de Enseñanza y
Evaluación de [Link] Buenos Aires.
[Link]
[Link]
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Frigerio, G. (2010) “Curioseando (saberes e ignorancias)” en Frigerio, G. y Diker,
G., (comps.) Educar: saberes alterados, Buenos Aires, Fundación La Hendija.
Normativa
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Licencia Creative Commons
Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0
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