ZEN Y Artes Marciales: Taisen Deshimaru
ZEN Y Artes Marciales: Taisen Deshimaru
TAISEN DESHIMARU
ZEN
ARTES
MARCIALES
Presentación de
Marc de Smedt
Nota final del
Dr. Claude Durix
INDICE
Páginas
Presentación por Marc Smedt..................................................................................... 3
Fuerza y sabiduría.................................................................................................... 6
La noble lucha del guerrero...................................................................................... 7
Los siete principios.................................................................................................... 9
Las tres etapas................................................................................................................. 10
Secreto del Budo, secreto del Zen............................................................................... 11
Dirigir el espíritu............................................................................................................. 12
Aquí y ahora............................................................................................................... 14
MONDO..................................................................................................... 16
MONDO...................................................................................................... 38
LA VIDA Y LA MUERTE........................................................................................... 51
Enseñanza a un Samurai............................................................................................. 53
¿Qué es la practica del Zen?.................................................................................... 56
La unidad del cuerpo y del espíritu....................................................................... 59
GLOSARIO................................................................................................................... 70
PRESENTACIÓN
A propósito de una sesshin, en Suiza, de iniciación a la práctica del Zen y de las artes marciales,
se sintió la necesidad de profundizar en las relaciones existentes entre meditación y acción.
El Maestro Deshimaru hizo en esta ocasión un cierto número de kusen (enseñanza oral durante
zazen), sobre este respecto y explico la verdadera filiación del Zen y de las artes marciales los
cuales conducen al espíritu de la Vía. Porque todo combate, se sitúe en el interior o en el exterior
de nosotros, es siempre un combate contra nosotros mismos.
Las nociones fundamentales concernientes al ki (la energía vital, actuante)- la oportunidad, la
tensión, el aprendizaje de la técnica, la condición del cuerpo, el estado de conciencia y de
despertar del espíritu – fueron entonces desarrolladas, y después ilustradas por los combates que
dirigía el Maestro Yuno, 8vo Dan de Kendo, venido especialmente del Japón para participar en
esta sesshin.
Todos los practicantes pudieron sentir íntimamente en su ser esta frase el gran estratega chino
Sun Tse:
“Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo; cien combates sostenidos serán cien victorias”.
Si ignoras a tu adversario y te conoces a ti mismo las probabilidades de perder y de ganar son
iguales.
Si ignoras a la vez a tu adversario y a ti mismo, tus combates no serán más que derrotas.”
Marc de Smedt.
BUSHIDO:
“El hall de ejercicio en el que se aprende el arte de la espada lleva desde época antigua este
nombre: lugar del despertar1.
El arte del tiro con arco no consiste de ninguna manera en perseguir un resultado exterior con
un arco y flechas, sino únicamente en realizar algo en sí mismo.
¿No había llegado yo pues al punto en el que comenzaba a hacerse sentir la influencia del Zen
sobre el tiro con arco?
El descubrimiento, en lo mas profundo del ser, de la esencia sin fondo y sin forma fluye de una
meditación dirigida con método en las vías propias del Zen.”
Profesor E. Herrigel,
El Zen en el arte caballeresco
Del tiro con arco.
1
Dojo
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
SAMURAI DOJO
JUDO – JIU JITSU
Fuerza y sabiduría
¿Cómo ser él más fuerte? ¿El más poderoso?. ¿Cómo aclarar el propio espíritu, como guiar la
propia conducta, como llegar a ser sabio?
Desde el alba de su historia, el ser humano ha manifestado el deseo de superarse en fuerza y
en sabiduría, aspirando a alcanzar la fuerza más grande y la más alta sabiduría.
Más, ¿por qué medio se puede devenir fuerte y sabio a la vez?.
En el Japón se aplican a esto por la práctica de las artes marciales, o Budo, y por la vía del Zen.
Esta enseñanza tradicional se ha mantenido, aunque el Budo japonés tiende hoy día a convertirse
en dualista: aprender a ser fuerte más que a ser sabio.
Fuerte y sabio: el Zen nos enseña las dos vías en una sola.
Como sabéis, las posibilidades de nuestro cuerpo y de nuestro espíritu son limitadas; este es el
destino de nuestra condición. Nuestra sabiduría también es limitada porque no somos más que
hombres.
El hombre no puede pretender la fuerza física del león; no puede pretender aún menos igualar
la sabiduría de Dios.
Pero por otra parte, ¿por qué no? ¿No existe ninguna Vía que permita al hombre franquear los
límites de su humanidad? ¿Pasar más allá?.
Para aportar una respuesta a esta pregunta fundamental el Budo produjo el principio del
waza. Se puede definir el wasa como un arte, como un tipo de súper-técnica transmitida de
maestro a discípulo, qué permite imponerse a los demás hombres y elevarse por encima de ello. El
wasa del Budo japonés se remonta a la época histórica de los samuráis. Es un poder, más allá de
las fuerzas propias del individuo.
El Zen ha creado otra súper-técnica que no da solamente fuerza física y mental, sino que
además abre la Vía de la Sabiduría, la vía de una sabiduría parecida a la de Dios o a la de Buda.
Esta es zazen2 : un entrenamiento a sentarse en una postura tradicional, un entrenamiento a
caminar, a mantenerse de pie, a respirar correctamente; una actitud mental, el estado de
conciencia hishiryo, una educación profunda y original.
El Budo es la vía del guerrero: reagrupa el conjunto de artes marciales japonesas. El Budo ha
profundizado de manera directa las relaciones existentes entre la ética, la religión y la filosofía. Su
relación con el deporte es muy reciente. Los textos antiguos que consagrados a el conciernen
esencialmente a la cultura mental y a la reflexión sobre la naturaleza del yo: ¿Quién soy yo?
En japonés, Do significa la Vía. ¿Cómo practicar esta Vía? ¿Por qué método se la puede obtener?
No se trata solamente del aprendizaje de una técnica, de un wasa, y aun menos de una
competición deportiva. El Budo incluye artes como el kendo, el Judo, el Aikido, y el Kyudo (tiro con
arco) Ya que en el Budo no se trata solamente de competir, sino de encontrar paz y dominio de sí.
Por consiguiente Do es la Vía, el método, la enseñanza para comprender perfectamente la
naturaleza del propio espíritu y del propio Yo. Esta es la vía del Buda, la Butsu Do, que permite
descubrir realmente la propia naturaleza original, despertarse del sueño del ego adormecido
(nuestro yo estrecho), y alcanzar la más alta y la más total de la s personalidades. En Asia esta Vía
se ha convertido en la moral más elevada y en la esencia de todas las religiones y de todas las
2
Para más detalles sobre la postura de zazen, ver página 56
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
SAMURAI DOJO
JUDO – JIU JITSU
filosofías. El Ying y el Yang del Yi-King o “la existencia es nada” de Lao Tse, encuentra aquí sus
raíces.
¿Qué quiere decir esto? Que se puede olvidar el cuerpo y el espíritu personal_ alcanzar el
espíritu absoluto, el no-ego. Armonizar, fusionar el Cielo y la Tierra: el espíritu interior deja pasar
los pensamientos y las emociones. Es libre de su alrededor. El egoísmo es abandonado. Tal es el
origen de las filosofías y de las religiones en Asia. El espíritu y el cuerpo, lo exterior y lo interior, la
sustancia y los fenómenos: estos pares no son dualistas ni opuestos, sino que forman una unidad
sin separación. Un cambio, sea cual sea, influencia siempre todas las acciones, todas las relaciones
entre todas las existencias. La satisfacción o la insatisfacción de una persona influencian a todas
las demás personas. Nuestras acciones personales y las de los demás están en relación de
interdependencia.
“Vuestra felicidad debe ser mi felicidad, y si lloráis, o lloro con vosotros. Cuando estáis tristes,
tengo que entristecerme, y cuando sois felices, debo ser feliz también.” Todo esta ligado, todo se
une en el universo. No se puede separar la parte del todo: la interdependencia rige el orden
cósmico.
En cinco mil años de historia oriental, la mayoría de los sabios y de los filósofos se han
concentrado sobre este espíritu, sobre esta Vía, la han transmitido.
Él Shin Jin Mei1 , libro muy antiguo de origen chino, dice: “Shi Do Bu Nan...” la vía mas alta no es
difícil, pero no hay que elegir. No hay que tener preferencias, ni gusto ni disgusto. El San Do Kai2
dice también: “hay separación como entre una montaña y un rió si tenéis ilusiones.”
El Zen significa el esfuerzo del hombre practicando la meditación, el zazen. Esfuerzo para
alcanzar el dominio de los pensamientos sin discriminación, la conciencia más allá de todas las
categorías, englobando todas las expresiones del lenguaje, Esta dimensión se puede alcanzar por
la práctica del zazen y del Bushido.
La fusión del Budismo y del Shintoismo permitió la creación del Bushido, la Vía del
samurai. Se puede resumir esta Vía en siete puntos esenciales:
1. Gi: la decisión justa en la ecuanimidad, la actitud justa, la verdad. Cuando debemos morir, debemos
morir.
2. Yu: la bravura teñida de heroísmo.
3. Jin: el amor universal, la benevolencia hacia la humanidad.
4. Rei: el comportamiento justo, que es un punto fundamental.
5. Makoto: la sinceridad total.
6. Melyo: el honor y la gloria.
7. Chugi: la devoción, la lealtad.
Estos son los siete principios del espíritu del Bushido. Bu: artes marciales. Shi: el guerrero. Do:
la Vía.
La vía del samurai es imperativa y absoluta. La práctica, al venir del cuerpo a través del
inconsciente, es fundamental en ella. De aquí la gran importancia dada a la educación del
comportamiento justo.
Las influencias entre el Bushido y el Budismo han sido recíprocas. Pero el budismo ha
marcado al Bushido en cinco aspectos:
a) El apaciguamiento de los sentimientos.
1
Ver Textes sacres du Zen. [Link], [Link]. Paris
2
O “La esencia y los fenómenos se ínterpenetran”, ver La Patrique du Zen por [Link],[Link].
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
SAMURAI DOJO
JUDO – JIU JITSU
1
La transmisión.
2
Sesiones de meditación de varios días, hasta de varias semanas.
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
SAMURAI DOJO
JUDO – JIU JITSU
Un día, un samurai, gran maestro de sable (kendo) quiso obtener el verdadero secreto de
la esgrima. Fue durante la era Tokugawa. A medianoche, fue al santuario de Kamakura,
subió los numerosos peldaños que conducían hasta él y rindió gracias al dios del lugar,
Hachinam. Hachinam, en el Japón, es un gran Bodhisattva que se convirtió en el protector
del Budo. El samurai le rindió gracias. Al descender los escalones, a medianoche, sintió,
bajo un gran árbol, la presencia de un monstruo de cara a él. Por intuición, desenvainó su
sable en un instante y lo mató. La sangre brotaba y fluía por el suelo. Lo había matado
inconscientemente. El Bodhisattva Hachinam no le había confiado el secreto del Budo. Pero
gracias a esta experiencia, en el camino de vuelta, lo comprendió.
La intuición y la acción deben surgir al mismo tiempo. No puede haber pensamiento en la
práctica del Budo. No hay ni un solo segundo para pensar. Cuando se actúa, la intención y la
acción deben se simultáneas. Si se dice: “El monstruo esta ahí, ¿cómo matarlo?”, si se duda,
solo el cerebro frontal entra en acción. Así pues, cerebro frontal, thálamus (cerebro
profundo) y acción deben coincidir, en el mismo instante, idéntico. De la misma manera
que el reflejo de la luna no permanece sobre el curso del agua, mientras que la luna brilla y
no se mueve. Esta es la conciencia hishiryo.
Cuando durante zazen digo “no moverse, no moverse”, esto significa de hecho no
permanecer sobre un pensamiento, dejar pasar los pensamientos. Permanecer en perfecta
estabilidad significa en realidad no permanecer. No moverse significa en realidad moverse,
no dormir. Esto es como una peonza que gira: se la puede considerar inmóvil, pero se
encuentra en plena acción. Solamente puede verse su movimiento cuando parte al
comienzo y cuando se detiene al final. De esta manera, la tranquilidad en el movimiento es
el secreto del kendo, la Vía de la espada. Y también el secreto del Budo y del Zen, que
tienen el mismo sabor.
Este espíritu es el mismo en todas las artes marciales, sean cuales sean sus diferencias
tácticas y técnicas. Así, el judo (ju: suavidad do: Vía) es la vía de la flexibilidad (yawara).
Maestro Kano fue su fundador después de la era Meiji. Los samuráis, esos feroces
guerreros, aprendían el yawara, la técnica de la flexibilidad. En el Japón, los samuráis
debían aprender las artes de la guerra, y las de la vida civil.
Debían estudiar el Budismo, Lao Tsé, Confucio, y al mismo tiempo aprender el judo, la
equitación, el tiro con arco. Desde mi infancia aprendí el yawara con mi abuelo paterno. Mi
abuelo materno era doctor en medicina oriental. Desde esta época estuve influenciado por
el judo y por el espíritu de la medicina oriental. Entonces comprendí poco a poco que las
artes marciales y el Zen están en unidad. Kodo Sawaki, en sus conferencias, decía que el
secreto de estas técnicas es kyu Shin Ryu, “el arte de dirigir el espíritu”.
Dirigir el espíritu
¿Cómo dirigir nuestro espíritu? Esto surge del Zen y no de la técnica de las artes
marciales. Las artes marciales más el Zen forman el Budo japonés. ¿Cómo educar nuestro
espíritu y aprender a dirigirlo? Kodo Sawaki habla de Kyu Shin Ryu, el secreto del yawara,
transmitido por esta escuela en un texto tradicional, uno de cuyos pasajes trata sobre el
espíritu tranquilo. He aquí un pasaje de este texto:
“La verdadera técnica del cuerpo, el wasa de esta escuela de yawara, debe ser la
sustancia del espíritu. La sustancia del espíritu. No hay que mirar el cuerpo del adversario,
sino dirigir nuestro propio espíritu.
No hay enemigo.
El espíritu es sin forma, pero algunas veces puede tener una: esto es idéntico en zazen.
Algunas veces se puede atrapar nuestro espíritu, otras veces esto es imposible. Cuando la
actividad del espíritu llena el cosmos, que es el espacio comprendido entre el cielo y la
tierra, y cuando sabemos atrapar la oportunidad que se presenta, entonces podemos
disponer de todos los acontecimientos cambiantes, evitar todos los accidentes y atacar las
diez mil cosas en una sola.”
Sin comentarios. Es un texto difícil de comprender. Pero aquellos que han practicado
profundamente el judo comprenden este espíritu.
En el Genjo Koan, otro texto tradicional del que se servía Kodo Sawaki, esta dicho:
“Cuando un hombre se aleja en barca de la orilla, se imagina que la orilla esta en
movimiento. Pero si baja su vista, justo al lado de su embarcación, se da cuenta de que es
ella la que se desplaza.”
Efectivamente, si miramos atentamente, íntimamente, en el interior de nuestra barca, se
puede comprender que es la barca la que se desplaza y se puede superar la ilusión de los
sentidos. De esta manera, cuando las gentes consideran todos los fenómenos de todas las
existencias a través de sus ilusiones y de sus errores, pueden equivocarse y pensar que su
naturaleza original es dependiente y móvil. Pero si se volvieran intimas con su verdadero
espíritu, y si volvieran a su naturaleza original, entonces comprenderían que todos los
fenómenos, todas las existencias están en ellos mismos, y que lo mismo sucede para todos
los seres.
La naturaleza original de la existencia no puede ser captada por nuestros sentidos, por
nuestras impresiones. Cuando la captamos por nuestros sentidos la materia objetiva no es
real, no es verdadera sustancia, sino que es imaginación. Cuando pensamos comprender
que la sustancia de nuestro espíritu es tal, es un error. Cada uno es diferente. Las formas y
los colores son los mismos, pero cada uno los ve de manera diferente a través de sus
ilusiones: fisiológicas y psicológicas. Todos los problemas de nuestra vida cotidiana
encontrarán una solución con el tiempo al cabo de veinte, treinta años; y, en el momento
de entrar en vuestro ataúd, nadie os amará más, salvo quizá con un amor espiritual. Los
problemas de la vida son diferentes para cada uno, y cada uno tiene necesidad de un medio
diferente para resolver sus problemas. Por consiguiente tenemos que crear nuestro propio
método. Si se imita, se cae en el error. Hay que crear por sí mismo.
Aquí y ahora
Pero si se descarga totalmente la energía, se puede absorber energía fresca que fluye
como la corriente del agua.
Durante un combate, si se economiza un resto de energía, no se puede ganar. Este es un
secreto de las artes marciales. No debemos depender de los wasa, de la técnica. Hay que
crear. Si un hombre rico da dinero a su hijo, éste no aprende a ganarlo. E, inversamente, el
hijo de un hombre pobre sabrá crear el método para procurárselo. Las artes marciales no
son un teatro ni un espectáculo. Esto no es el verdadero Budo. El secreto de las artes
marciales, decía siempre Kodo Sawaki, es que no hay victoria ni derrota. ¡No se puede
vencer ni ser vencido! El deporte y las artes marciales son diferentes. En el deporte, hay
tiempo. En las artes marciales no hay más que el instante. Por ejemplo, en el baseball, el
“bateador” espera la pelota, existe el tiempo: la acción no se produce en el instante. Lo
mismo sucede en el tenis, en el rugby en el fútbol, en todos los demás deportes. ¡El tiempo
pasa y permite pensar en algo durante un pequeño momento mientras que se espera! En
las artes marciales no está el tiempo de espera. La victoria y la no-victoria, la vida o la no-
vida, se deciden en un instante. Hay que vivir en el instante: aquí es donde la vida y la
muerte se deciden totalmente.
MONDO
P. —A propósito de los exámenes de acceso para adquirir los grados, los Dan, un maestro
nos dijo un día que tres cosas eran importantes: shin, wasa, thai...el espíritu,
la técnica, el cuerpo. ¿Cuál es la más importante?
R. —En las artes marciales como en el juego de Go, conocer bien la técnica es muy práctico.
Sucede a veces que en un ser joven el cuerpo sirve de elemento fundamental, mientras que en un
hombre de más edad, técnica y espíritu predominan. De hecho, lo más importante es shin, el
espíritu. Después viene la técnica y el cuerpo. En los demás deportes, sobre todo en Occidente,
la fuerza del cuerpo debe ser la más desarrollada. No es este el caso en las artes marciales; en
judo, el cuerpo debe ser formado, pero es secundario en relación a la técnica y al espíritu-
intuición necesario para aplicarlo bien. Si técnica fuerte y cuerpo fuerte luchan juntos, es la
técnica la que vencerá. Si un espíritu fuerte combate una técnica fuerte, es el espíritu el que
vencerá ya que sabrá encontrar el punto débil. Se conoce la historia del samurai que, después de
una riña, combatía con un obrero. Aquel le hizo un hábil estrangulamiento mortal y el obrero se
ahogaba cuando, en la punta de sus dedos, palpo los testículos de su adversario, los cuales agarro
y apretó con todas sus fuerzas. Al cabo de algunos instantes, el samurai estuvo obligado a soltar
presa, vencido...
El entrenamiento no debe estar concentrado únicamente sobre el desarrollo del cuerpo.
Evidentemente, en los torneos modernos, no se lucha a vida o a muerte, sino para ganar puntos:
por lo que la fuerza del cuerpo y la técnica es suficiente. En los tiempos antiguos, era
completamente de otra manera puesto que la vida se encontraba en juego: entonces la intuición
lo decidía todo, como último recurso.
Hoy día, se debería volver a encontrar esto; en cada combate, hacer como si la vida
dependiera de el, incluso con los sables de madera. Entonces, las artes marciales encontrarían su
verdadero lugar; la practica de la vía. Si no, no se trata más que de un juego...
Fuerza de cuerpo, técnica y fuerza de espíritu están, de hecho, más o menos en igualdad, pero
es siempre shin, el espíritu, el que decide el resultado del combate.
Ya os he contado la historia del samurai que vino a ver al legendario Maestro Miyamoto
Musachi, y le pidió que le enseñara la verdadera vía del sable. Este último acepto. Convertido en
su discípulo, el samurai pasaba su tiempo, bajo la orden del maestro, acarreando y cortando leña,
yendo a buscar agua a una fuente alejada. Y esto, todos los días, durante un mes, dos meses, un
año, tres años. Hoy día, cualquier discípulo hubiera huido al cabo de algunos días, incluso de
algunas horas. El samurai continuaba y de hecho, entrenaba su cuerpo. Sin embargo, al cabo de
tres años ya no pudo aguantar mas y le dijo a su maestro: “¿Pero que entrenamiento me hace
usted seguir aquí? Desde mi llegada no he tocado un sable. ¡Paso mi tiempo cortando leña y
transportando agua! ¿Cuándo me iniciara usted?”. “Bueno, bueno”, respondió el maestro. “Voy
a enseñarte la técnica, ya que lo deseas.”Le hizo entrar en el doyo y, cada día, desde la mañana
hasta la noche, le ordeno que caminara sobre el borde extremo del tatami y que diera así, paso a
paso, sin equivocarse, la vuelta a la sala.
P. —Pero esa es exactamente la manera que se debe tomar en el Kendo, un pie en la línea
del otro, después deslizarse...
R. —Sí. De esta manera el maestro le enseño la concentración sobre la marcha. Concentrarse
sobre un acto, hacerlo perfectamente. Ya que los detalles de la técnica, los trucos, los pasos, son
de hecho secundarios con relación a la concentración. Si se está suficientemente concentrado, un
gesto, uno solo, es suficiente.
Por consiguiente, el discípulo caminó a lo largo del borde del tatami durante un año. Al cabo
de ese tiempo, dijo al maestro: “Yo soy un samurai, he practicado mucho la esgrima, he
encontrado a otros maestros de kendo. Ninguno me ha enseñado como usted lo hace. Por favor,
enséñeme la verdadera vía del sable.””Bien, dijo el maestro, sígueme. “Lo condujo lejos, a un
lugar en el que se encontraba un trozo de madero que atravesaba un precipicio de una
profundidad increíble, aterradora” : “He aquí dijo el Maestro, tienes que atravesar este pasaje.”
El samurai discípulo no comprendía nada de aquello y, de cara al precipicio, dudaba, sin saber
que hacer. De pronto, oyeron detrás de ellos un [Link], el ruido de un bastón de ciego. El ciego,
sin prestar atención a su presencia, paso al lado de ellos y atravesó sin dudar, tanteando con su
bastón el madero que franqueaba el precipicio. “¡Ah pensó el samurai, empiezo a comprender.
Si el ciego atraviesa así, yo debo hacer lo mismo.” En este instante el Maestro le dijo: “Durante
un año, has caminado sobre el borde del tatami que es mas estrecho que este tronco, así que
debes pasar.” El samurai comprendió y...atravesó de una vez el puente. El entrenamiento estaba
completo: el del cuerpo durante tres años; el de la concentración sobre una técnica (la marcha)
durante un año, y el del espíritu de cara al precipicio, de cara a la muerte.
P.--¿Pero por que el espíritu es lo más importante?
R. —Porque, a última hora, es él quien decide.
En las artes marciales japonesas, desde los tiempos antiguos, un solo gesto justo provocaba la
muerte. De aquí viene la lentitud, la concentración de los movimientos antes del ataque, Un
golpe, y se acabó: un muerto, algunas veces dos, si se daban los golpes justos. Todo se juega en
un instante. En este instante, el espíritu decide todo, técnica y cuerpo lo siguen. En todos los
deportes de hoy día existe un tiempo de espera. En las artes marciales no hay tiempo de espera:
si se le espera aunque solo sea un poco, el espíritu debe estar sin cesar concentrado sobre la
situación, dispuesto a atacar o reaccionar. De aquí su importancia primordial.
P. —Pero ¿cómo elegir la técnica de ataque?
R.---No es cuestión de elegir. Ello debe hacerse inconscientemente, automáticamente,
naturalmente. El pensamiento no puede intervenir ya que si no, hay tiempo de espera, por
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
SAMURAI DOJO
JUDO – JIU JITSU
sobre la expiración, esto es muy importante. Que ella sea lo más larga posible, lo más
calmada posible: esto ayuda a no estar fatigado o apasionado.
P.---Los samuráis que hacían duelos de noche concentrándose sobre la sombra de
su adversario...
R.---Desde luego el movimiento de la sombra indicaba el movimiento del cuerpo y el de la
conciencia. Pero esto no les impedía, más bien al contrario, expirar poderosamente en su
hara... Pero vosotros debéis y podéis encontrar esta concentración fundamental en simples
combates de entrenamiento, como durante los torneos. No vale la pena entrenarse para
eso. Es el poder de vuestra concentración lo que cuenta. Hay que canalizar tensión del
cuerpo y habilidad de la técnica en la atención-intuición del espíritu. El espíritu esta
entonces vacío, ku, sin fallos. Esto es el Zen. Esto es también la verdadera vía del Budo. De
cara a la muerte, como de cara a la vida, la conciencia debe estar tranquila. Hay que decidir
aceptándolas completamente, tanto la propia vida como la propia muerte. No sufrir.
Incluso si mi cuerpo muere, mi espíritu debe permanecer derecho (gesto del pulgar hacia
arriba): este es el entrenamiento del Zen y del Budo. El gran Maestro Miyamoto Musachi
abandono de esta manera su vida de combate para resolver este problema: como morir. ¡E
hizo zazen! (Risas).
P.--- En Europa, en los Estados Unidos, en el Japón, mucha gente practica las
artes marciales, sin practicar verdaderamente la vía del Budo, ni la del Zen. Y la
opinión común pretende que los principios del Zen, la filosofía del Zen, no tiene
nada que ver con la practica deportiva de las artes marciales.
R.---Los que no quieren seguir la enseñanza Zen, verdadera base del Budo, no
tienen porque hacerlo. Estos se sirven entonces de las artes marciales como de un
juego, como de un deporte entre otros. Los que quieran alcanzar una dimensión mas
elevada de su ser, de su vida, deben comprender esto. No se puede obligar a nadie ni
criticar a nadie. Sin embargo, unos son como niños que juegan con cochecitos, otros
conducen verdaderos coches... Yo no soy negativo de cara a los deportes: estos
entrenan el cuerpo, la resistencia... Pero el espíritu de competición, el espíritu de
poder que se encuentra en ellos, no es bueno: esto testimonia una visión falsa de la
vida. La raíz de las artes marciales no se encuentra ahí.
Los educadores de hoy día son también responsables de esta situación; ellos entrenan el
cuerpo, la técnica, pero no la conciencia. Sus alumnos se pelean para ganar, juegan a la
guerra como niños. No hay ninguna sabiduría en todo eso. ¡No es del todo eficaz para la
conducta de la vida! ¿Para que les sirve su técnica en la vida cotidiana? El deporte no es
más que una diversión y, a fin de cuentas, usa el cuerpo para el espíritu de competición.
Esta es la razón por la que las artes marciales deben encontrar su dimensión primera. En el
espíritu del Zen en el del Budo, la vida cotidiana es el lugar de combate. Hay que estar
consciente en cada instante, lavándose, trabajando, comiendo, acostándose. El dominio de
sí se encuentra ahí.
P.---¿La competitividad es una enfermedad del espíritu?
R.---¡Desde luego! ¡Que visión más triste de la vida! Lo que no quiere decir que no se
pueda llegar a ser campeón, ¿por qué no? Esta es una experiencia como otra cualquiera.
¡Pero no hay que obsesionarse con ello! también en las artes marciales hay que ser
mushotoko, sin meta ni espíritu de provecho.
P.---¿Puede usted hablarnos del kiai, ese grito que se lanza durante la práctica de
artes marciales, sobre todo en kárate o en kendo? En mi doyo de kárate, nos hacen
repetirlo muy a menudo, muchos gritos a la vez...
R.---El kiai, grito cuya fuerza vibratoria paraliza al adversario durante un instante, puede
compararse al kwatz de los Maestros Zen Rinzai, que sirve para producir un choque y
despertar al discípulo. En mi opinión es inútil repetirlo sucesivamente; una vez es suficiente
pero una verdadera vez. Lanzad pues este grito de una manera total, que salga del hara, del
bajo vientre, de ese lugar al que los japoneses llaman kikai: el océano de energía. Para esto,
hay que aprender la respiración Zen que es también la del Budo: expirar lentamente, lo más
profundamente posible. Al final de la expiración, la energía esta en su punto culminante. El
kiai es la mezcla de esta expiración con una voz fuerte; es necesario que el sonido ascienda
de una manera naturalmente profunda. Para esto, evidentemente, hay que saber respirar,
lo cual es raro. Después del zazen, cuando hago la ceremonia y cantamos el Hannya
Haramita Shingyo, el Sutra de la Gran Sabiduría, lo hago para el entrenamiento general de
la respiración: la voz esta entonces obligada a ir hasta el final de la expiración. Es un buen
entrenamiento al kiai. Kiai se descompone en ki: energía y ai: unión; significa pues la unión
de la energía. Un solo grito, un solo instante en el que se encuentra todo el espacio-tiempo,
todo el cosmos.
¡Kiai ( El Maestro Deshimaru lanza un grito aterrador, un rugido que sorprende a todo el
mundo, y después estalla en risas.)
Pero en el kiai que se lanza en los doyos de artes marciales, como en el Hannya Shingyo
cantado en los doyos Zen, nunca se encuentra esta fuerza: de hecho, la gente lanzan gritos
modulados según su personalidad, hacen decoraciones sonoras. No hay nada de auténtico
ni de bravo en eso. Ninguna fuerza. Canto o ruido: es todo. Nada de ki en sus kiai ¡Nada de
energía!
P.---¿Por qué?
R.--- ¡Porque no saben respirar! Nadie les ha enseñado. Y además, es muy largo saber
explicar a la manera de un verdadero maestro de Budo o de Zen. ¡No es la altura de la voz
lo que hace el poder del sonido! ¡El sonido debe partir del hara, no de la garganta!
Observar como maúlla un gato o ruge un león: eso es el kiai. Entrenaros en la respiración,
pero no busquéis obtener un poder mágico con vuestro kiai: tanto en la vía del Budo como
en la del Zen, hay que practicar, lo repito, sin meta ni espíritu de provecho. Ahora bien, la
mayoría de las gentes siempre quieren adquirir algo, buscan tener en lugar de ser.
P.---¿Puede usted hablarnos de la respiración en las artes marciales y en la
postura de zazen?
R.---Voy a intentarlo, pero es difícil. Tradicionalmente, los Maestros del Zen no la
enseñan nunca. Solamente cuando la postura es justa se establece la respiración. Para
enseñárosla tendría que desnudarme. Deberéis comprender con vuestro propio cuerpo.
Una pequeña inspiración natural a partir del plexo después una profunda expiración
presionando sobre los intestinos, bajo el ombligo. Para un ciclo de respiración, la expiración
puede durar uno, dos, tres, cuatro e incluso cinco minutos. Cuando yo era joven, me
sumergía hasta el fondo de la piscina, y permanecía allí de dos a tres minutos. Por la
expiración (anapanasati) el Buda encontró la iluminación bajo el árbol Bo.
Cuando leo los sutras, mi expiración es muy larga porque tengo el hábito de esta
expiración. Mientras se expira hay un ligero va –y-ven de aire en las fosas nasales y de esta
manera se puede continuar largo tiempo. Es muy difícil y hace cuarenta años que me
entreno...
Al principio debéis comprender con el cerebro y a continuación entrenaros. Es un método
eficaz para vivir largo tiempo: la mayoría de la gente que vive mucho en Oriente practican
esta respiración. Durante kin-hin1, si yo expirara a mi ritmo nadie se movería... Estos puntos
1
Marcha con el ritmo de la expiración.
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
SAMURAI DOJO
JUDO – JIU JITSU
están en relación con las artes marciales que son, lo repito, otra cosa que un deporte. Para
practicarlas, el hara debe ser fuerte. Las artes marciales, la recitación de sutras, las
ceremonias os hacen comprender entrenando vuestra respiración. Cuando llevo el ritmo de
los sutras con las maderas, tenéis que ir hasta el final de vuestra expiración. ¡Es un buen
entrenamiento!
El profesor Herrigel ha hablado de ello en su Tiro con arco2. El había estudiado esta
disciplina durante seis años; pero solo cuando hubo comprendido la respiración abandono
su filosofía y sus conocimientos y pudo por fin lograr alcanzar el blanco. Mi Maestro me
decía: “¡Si hubiera venido a verme, habría comprendido hace mucho tiempo!”
El judo y el kárate son también un entrenamiento de la respiración, pero la mayoría de la
gente no lo sabe. Solamente a partir del segundo o del tercer Dan se instala naturalmente
esta respiración. Herrigel comprendió inconscientemente: la flecha parte al final de la
expiración. En el judo o en el kárate, se es fuerte en la expiración; en la inspiración se es
débil. En este momento, yo puedo matar a un hombre con un solo objeto, sin necesidad de
un cuchillo. Yo hice la experiencia de esto cuando era joven; no maté al hombre que estaba
delante de mí, solamente cayó, pero... Al final de la inspiración hay un punto muy
vulnerable. Al final de la expiración ni siquiera hay movimiento.
Es por esto por lo que la respiración practicada en yoga no es del todo eficaz para las
artes marciales. En el Japón, no se practica el yoga porque se conoce bien la respiración
Zen. Si vosotros la comprendéis, podréis serviros de ella en la vida cotidiana. En una
discusión, cuando os apasionéis, practicadla, y os calmaréis... Mantened vuestro control.
Inversamente, durante la inspiración, un gran choque puede bloquear vuestro corazón y
vuestros pulmones y causaros la muerte. Intentad levantar un peso pesado en dos veces,
durante inspiración y durante la expiración.
Veréis la diferencia. Durante la expiración sois más fuerte, los pies se aferran al suelo, sois
como un tigre. Cuando tengáis miedo, cuando tengáis angustias o cuando no os sintáis
seguros de vosotros mismos en una situación, intentad ya expiración larga. Esta expiración
os apaciguará y os dará fuerza, seguridad. Durante la expiración, la energía y la conciencia
se encuentran.
P.---¿Cuál es la mejor manera de aprender a respirar convenientemente?
R.--- Tomando la postura de zazen. Antiguamente, en el tiempo de los samuráis, se sentía
respeto por la meditación: antes de la acción, se concentraban en zazen. Concentración,
después acción. Hoy día se puede encontrar esto en la ceremonia demasiado breve que se
hace antes del combate en los torneos. En zazen se puede acumular energías, dejar pasar
los pensamientos como nubes en el cielo, relajar las tensiones nerviosas y musculares,
concentrarse sobre la energía, espaldas derechas, nuca recta, manos juntas cuyos pulgares
no hacen ni montaña ni valle y practicar la verdadera respiración, basada en la expiración
profunda en el hara, esa zona que se encuentra dos dedos por debajo del ombligo.
Ser zanshin: he aquí un término que se encuentra en la práctica de la esgrima japonesa,
el kendo. Zanshin es aquello que permanece, sin apegarse, vigilante y libre. Justamente
atento a lo que pasa aquí y ahora. Poco a poco esta atención se aplica a cada uno de los
actos de nuestra vida. En el espíritu del Zen, como en el del Budo tradicional, el conjunto
del comportamiento entra siempre en juego.
P.---¿Puede reemplazar a la postura de zazen el entrenamiento intensivo de los
kata, esos gestos de base de la técnica? Ya que ellos entrenan la respiración, la
concentración, la vigilancia...
2
Dervy livres, éd; en castellano, [Link].
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
SAMURAI DOJO
JUDO – JIU JITSU
ideal del hombre. La civilización moderna no comprende nada de esto, desde la escuela se
os corta la vida para elaborar teorías...
Todo lo que acabo de decir debe ser bien entendido: no se trata solamente del
comportamiento y de la apariencia exterior, sino también y sobre todo de nuestra actitud
interior. ¿Cuál es la verdadera conducta a seguir? ¡Gran problema! El Zen nos aclara esto.
Todas las escuelas filosóficas se interesan en este problema: existencialismo, behaviorismo,
estructuralismo... Sin embargo ninguna da la clave de la conducta de nuestra vida. Siempre
terminan por encerrarse en categorías, pero el origen profundo, la larga corriente de la
vida, no se puede encerrar. Un koan dice: “Frió, caliente, es usted quien lo experimenta.”
Esto es verdad para todos
Aquí y ahora es diferente para cada uno.
BUN BU RYODO:
LA DOBLE VIA
En la práctica del Zen como en la de las artes marciales, es esencial concentrarse sobre la
expiración. Esto conduce la energía hacia la parte baja del cuerpo y de la columna vertebral y
produce una expansión que da fuerza.
Si practicáis zazen no debéis hacerlo a medias, sino concentraros totalmente sobre la
respiración justa y la postura justa; de esta manera el verdadero zazen se vuelve completamente
fresco. Si lo hacéis verdaderamente, zazen se revela más difícil que las artes marciales. Pero si lo
repetís todos los días, se vuelve Dokan, la esencia, la repetición. ¡También en zazen uno repite
para vivir o para morir!
El Budo japonés se ha desarrollado en relación directa con la ética, la filosofía y la religión, y sin
ninguna relación con el deporte. Por eso, todos los viejos textos sobre los antiguos Budo que nos
han sido transmitidos se sitúan en el nivel de la cultura intelectual y mental, y desarrollan una
reflexión sobre el ego. Explican y enseñan la técnica profunda de la Vía.
¿Cómo hacer para practicarla?
Do, que significa en japonés la Vía, no es solamente una técnica, un wasa. Kendo, judo, aikido,
kyudo... todo esto es el Budo. El kanji Bu, cuando se analiza, significa detener el sable, parar el
combate.
A la ceremonia del té se la llama chado. Al ikebana, arreglo de flores, kado. La caligrafía es
Shodo. El perfume, la madera perfumada de sándalo que se consume, es kodo. Kodo Sawaki
amaba mucho el kodo. Tenía el mismo nombre. Do, la Vía, significa el método de Vida, la
enseñanza para el ego, la vía para comprender en profundidad el espíritu propio. El Budismo,
Butsudo en japonés, significa la vía del Buda, o como descubrir realmente nuestra verdadera
naturaleza, nuestra naturaleza original. Esto significa también que hay que armonizarse con el
cielo y con la tierra con el fin de que el espíritu interior sea completamente libre. Abandonar el
egoísmo.
En el San Do Kai (1) (Unión de la esencia y de los fenómenos), de Sekito Zenji (700-790), se dice
sobre la Vía: “No hay en ella ni maestro del norte ni maestro del sur.” Y si el Hokyo Zan Mai (2) (el
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
SAMURAI DOJO
JUDO – JIU JITSU
Samadhi del Espejo Precioso) significa la esencia de la Vía, Sho Do Ka (el libro de Yoka Daichi,
649-713, discípulo de Eno) quiere decir: certificar la vía.
Sho: garantía. Do: vía. Ka: canto.
Es pues el canto lo que certifica la vía. Shin-To es Shindo, la Vía de Dios.
El espíritu del Zen, transmitido de la India por Bodhidharma, extendió el Budismo Mahayana en
China. Se desarrollo fusionándose con el pensamiento chino para convertirse en la verdadera Vía.
Hoy día, el Budismo ya no existe en China, pero Do se ha vuelto una costumbre. Ni siquiera Mao
pudo cortar el espíritu de Do. Do Kyo es la enseñanza de la vía que continua hasta nuestros días.
____________
(1) Ver la practique du Zen; edit. Seghers. (2) Ibíd.
El Zen y la Vía se mezclan en armonía. Por eso, casi todos los grandes maestros Zen dicen Do y
no Zen.
Ellos no empleaban la palabra Zen, que sobre todo ha sido retenida por el Occidente.
Un celebre profesor japonés. Yamada Soko (1622-1685) meditó sobre la Vía de los samuráis.
Quiso aumentar su cultura y con esta intención impartió una enseñanza especial.
“Si un samurai quiere tener responsabilidades en política, si quiere dirigir a los civiles y convertirse
en su jefe, debe realizar la Vía. Por eso, el samurai no debe ser solamente un guerrero, sino que
debe, además del Budo, adquirir una cultura intelectual sobre la literatura, el Budismo, la filosofía
china y el Shinto, la Vía de los dioses.” El Bushido era la esencia de la educación japonesa que se
extinguió después de la guerra. Yo he recibido esta educación ya que los profesores del Bushido
daban una educación a la vez militar y civil: Bun Bu Ryodo, la doble Vía, las dos son necesarias,
como lo masculino y lo femenino, como las dos alas de un pájaro. La literatura, la filosofía, la
poesía, la cultura en general, tienen un lado femenino, y el Budo, arte militar, es masculino.
Siempre debe haber una armonía entre los dos. No pueden existir solos, separados. Esto no forma
parte solamente de un conocimiento, de un saber, sino que es la vía misma de la sabiduría. Por
esta vía, el sabio debe dirigir a los civiles. Por esto, la mayoría de los samuráis debían adiestrarse
en la virtud. Debían tener cualidades nobles, cultivar una personalidad elevada, estudiar la historia
de las civilizaciones y realizar la Vía. La enseñanza de Yamada Soko no era dada más que a una
élite. Los profanos no tenían acceso a ella. Por la fuerza de esta enseñanza total, la Vía del
samurai se hizo poco a poco popular en el Japón, y su reputación se extendió en el mundo entero.
Porque la sabiduría del Zen había sido su origen.
Con respecto a la cultura de los samuráis y de la vía interior profunda, que penetra el espíritu,
Dogen escribió el Ben Do Wa. Ben, es el estudio, la comprensión: Do, es la Vía. Wa, hablar. Ben Do
Wa: comprender por los discursos. Este es el método, la enseñanza para comprender la Vía. El Ben
Do Wa describe lo que es zazen, la esencia de la Vía. A continuación, explica cómo practicar la vía.
En el Gakudo Joshinshu, otro libro importante, el punto de partida es también la pregunta: ¿Cómo
estudiar la Vía? este es el libro de la atención, de la vigilancia. La atención de aquel que estudia la
Vía.
Además, en el Genjo Koan, se dice: “¿Qué es la vía del Buda?” Es estudiar el ego. ¿Qué es
estudiar el ego? Es olvidarse a sí mismo. ¿Qué es Bo Dai Shin? ¿Qué es este espíritu de iluminación
de despertar, Bo Dai, Satori? ¡Es la Vía! “No pienses. No busques. No desees. No retengas. No
obtengas. No abandones.” Y en el Tendao, se dice que la Vía consiste en seguir todos los
fenómenos, en seguir el poder cósmico, el sistema cósmico. Para que el ser humano comprenda
esto, le es necesario practicar zazen, esa postura de concentración y de despertar de la que hablan
todas estas obras. Porque para que la acción sea justa, es necesario que la meditación la preceda y
coexista con ella. Solamente entonces se descubre la verdadera libertad.
Ki la energía
En las artes marciales, la técnica es diferente en judo, en kendo o en el tiro con arco. En zazen
concentrarse sobre la postura es igualmente un wasa. El wasa es necesario, pero un judoka que
no aprende más que el judo no es un verdadero judoka. En las artes marciales, generalmente, la
técnica es indispensable durante diez o veinte años. Pero, finalmente el estado de espíritu es lo
primero, esto es particularmente evidente en el tiro con arco. Entre el espíritu y el cuerpo, entre el
espíritu y la postura, entre el espíritu y el wasa, la respiración establece la conexión. Finalmente,
postura y respiración se unifican. La respiración se vuelve ki (la energía, la fuerza), como el ki de
aikido. En el Budo, volvamos a él, hay tres puntos esenciales: la técnica (wasa), la actividad (ki) y el
espíritu (shin). En zazen, por la postura, se puede equilibrar el estado de espíritu y la respiración.
En un combate, no se puede equilibrar muy bien la respiración ya que sé esta obligado a ejecutar,
muchos movimientos. En zazen, al comienzo de la práctica, se encuentran, desde luego, muchas
dificultades. Pero, con el tiempo, se puede encontrar fácilmente este equilibrio entre la postura
justa, el estado de espíritu y la respiración. Al comienzo conviene practicar la postura
conscientemente, pacientemente. Se hace esfuerzo, se estira la nuca, hay que concentrarse
voluntariamente sobre la expiración. Después de algunos años, la concentración llega
inconscientemente. En zazen, la postura tiene una influencia muy rápida, desde el comienzo; no
es como en el Budo en el que solamente después de cuatro o cinco años, mas allá del tercer dan,
se puede llevar la concentración sobre otra cosa diferente del wasa. En zazen, desde el comienzo,
la postura tiene una influencia sobre la conciencia.
En China, un discípulo de Lao Tsé, Mishotsu, escribió una historia interesante sobre los gallos de
pelea:
“Un rey deseaba tener un gallo de pelea muy fuerte y había pedido a uno de sus súbditos que
educara a uno. Al principio, este le enseño al gallo la técnica de la pelea. Al cabo de diez días, el
rey pregunto: “¿Se puede organizar un combate con este gallo?” Pero el instructor dijo: “¡No. No.
No. ! El es fuerte, pero esta fuerza esta vacía, siempre quiere pelear; esta excitado y su fuerza es
efímera.”
Diez días mas tarde, el rey preguntó al instructor: “Y ahora, ¿se puede organizar esa pelea?”
“No. No. Aún no. Todavía esta apasionado, siempre quiere pelear. Cuando oye la voz de otro gallo,
incluso el de una aldea vecina, se encoleriza y quiere batirse.”
“Después de diez nuevos días de entrenamiento, el rey preguntó de nuevo: “¿Y ahora, es
posible?” El educador respondió: “Ahora ya no esta apasionado. Si oye la voz de otro gallo,
permanece tranquilo. Su postura es justa, pero su tensión es fuerte. Ya no se encoleriza. La
energía y la fuerza no se manifiestan en la superficie.”
“Entonces, ¿está listo para un combate?” dijo el rey. El educador respondió: “Quizás”. Se
trajeron numerosos gallos de pelea y se organizó un torneo. Pero los gallos de pelea no podían
acercarse a este gallo. ¡Huían asustados!.
Por eso no hay necesidad de combatir. El gallo de pelea se había convertido en un gallo de
madera. Había superado el entrenamiento de los wasa. Interiormente tenía una energía fuerte
que no se manifestaba en el exterior. El poder se encontraba desde entonces en él, y los demás
gallos no podían hacer otra cosa que inclinarse ante su seguridad tranquila y su verdadera fuerza
oculta.”
La sabiduría inmóvil
El espíritu del maestro está siempre cambiando. No permanece sobre una sola cosa o una sola
persona. Deja pasar... El cuerpo tampoco permanece. La sustancia del ego es Fu Do Chi,
“sabiduría inmóvil”. Entre la intuición, la sabiduría y la acción del cuerpo, hay siempre unidad.
Aquí se encuentra el secreto del Zen y de las artes marciales. De la misma manera que las artes
marciales. De la misma manera que las artes marciales no son solamente un deporte, el zazen no
es un cierto tipo de masaje o de cultura espiritual.
Las artes marciales constituyeron al principio un método para matar a las gentes. El sable
japonés, el tachi, es un sable largo; pero Tachi quiere decir también “cortar”. En el kendo, Ken,
como Tachi quiere decir “sable”; y también “cortar”, de manera que Kendo significa “la Vía que
corta”. Desde luego, el kendo se remonta a los tiempos prehistóricos en el Japón. Pero la
verdadera escuela de kendo comenzó en 1346, creada por el samurai Nodo, seguido en 1348 de
Shinkage.
Al principio, los samuráis deseaban siempre obtener poderes objetivos, excepcionales y
mágicos. Querían ser capaces de no ser quemados por el fuego, o de no ser aplastados por una
roca... Entonces, entrenaban su espíritu para obtener dones sobrenaturales. Querían obtener
estos poderes misteriosos, por lo tanto, tenían un objetivo. Mas tarde, el Zen los influencio. Por
ejemplo Miyamoto Musachi, que ha sido el Maestro más grande del kendo en el Japón, se
convirtió también en un sabio. Decía: “Se debe respetar a Dios o Buda, pero no se debe depender
del El.” El método la vía que estaba dirigida a partir en dos a la gente, se transformó entonces en
método para cortar el espíritu propio. Vía del espíritu de decisión, de resolución y determinación.
Este es el verdadero kendo japonés, el verdadero Budo. Hay que ser fuerte y obtener la victoria
gracias al espíritu de decisión. Situarse mas allá de la norma, trascender el combate, hacer de el
una victoria espiritual. En esa época, estas prácticas no tenían nada de deporte, contrariamente a
lo que sucede hoy día en Europa. Los samuráis tenían una visión más alta de la vida.
Zen y artes marciales no forman parte de un método de salud. Los europeos quieren utilizar
siempre las cosas. El espíritu del Zen no puede encerrado en un sistema tan estrecho. El Zen no
tiene nada que ver con un “masaje espiritual”. El Kyosaku (1) puede ser un buen masaje
(1) Bastón del que el Maestro Zen o los responsables de doyo se sirven para despertar o calmar a los
discípulos que tienen problemas en su postura de zazen. A petición suya, les asestan un golpe sobre
cada hombro en un punto muy inervado en meridianos de acupuntura.
para la conciencia o para el cuerpo. Pero zazen no es un masaje que produce relajación y
bienestar, y las artes marciales no son un juego-deporte. En ellas existe un sentido mucho más
profundo y esencial: ¡El de la vida! Y por consiguiente el de la muerte, puesto que los dos
términos son de hecho indisociables.
El verdadero kendo, el verdadero Zen deben estar más allá de la relatividad. Esto quiere
decir: “Dejar de elegir, de seleccionar un lado o el otro en lo relativo.” ¡Tomar una sola
decisión! El ser humano es diferente al león o al tigre. Por consiguiente, la Vía del Budo debe
estar más allá. El tigre o el león son fuertes y quieren vencer, por instinto y deseo. Ellos no
piensan en abandonar su ego. Pero los seres humanos pueden estar más allá del ego y de la
muerte. En el Budo, se debe llegar a ser más fuerte que el león o que el tigre, abandonar el
instinto animal apegado al espíritu humano.
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
SAMURAI DOJO
JUDO – JIU JITSU
En el Japón, hace doscientos años, antes de la era Meiji, un maestro de kendo, Shoken era
molestado por un gran ratón en su casa. “El congreso de artes marciales de los gatos”, tal es él
titulo de esta historia:
“En su casa, todas las noches había un ratón que le impedía dormir. Se vio obligado a dormir
a mitad del día. Entonces fue a ver a un amigo que adiestraba gatos, un domador de gatos.
Shoken le dijo: “Préstame él mas fuerte de tus gatos.” El otro le prestó un gato de tejados,
muy rápido y hábil en atrapar ratones; ¡Sus garras eran fuertes y sus saltos potentes! Pero
cuando entró en la habitación, el ratón fue mas fuerte y el gato huyó. Este ratón era
realmente muy misterioso. Shoken le pidió entonces un segundo gato, de color leonado,
dotado de un ki muy fuerte, de una fuerte energía y de un espíritu combativo. Este gato entró
en la habitación y peleó. ¡Pero el ratón tuvo las de ganar y el gato escapó! Se intentó con un
tercer gato, un gato blanco y negro que tampoco pudo vencer. Shoken le pidió entonces un
cuarto gato, viejo, bastante inteligente pero menos fuerte que el gato de tejados o que el gato
leonado. Entro en la habitación. El ratón lo miró y se acercó. El gato se sentó muy tranquilo y
no se movió. Entonces el ratón empezó a dudar. Se acercó un poco más ligeramente asustado,
y, rápidamente, el gato lo atrapó por el cuello, lo mató y se lo llevó fuera de la habitación.
Entonces, Shoken fue a consultar a su amigo y le dijo: “ A menudo he seguido a este ratón
con mi sable de madera, pero ha sido él quien me ha arañado. ¿Por qué este gato negro ha
podido vencerlo? Su amigo le respondió”: “Hay que organizar una reunión e interrogar a los
gatos. Usted le preguntará puesto que es usted un Maestro de kendo. Seguramente los gatos
comprenden las artes marciales.”
Hubo pues una asamblea de gatos presidida por el gato negro que era más anciano. El gato
de tejados dijo: “Yo era el más fuerte.” Entonces el gato negro le pregunto: ¿Por qué no has
ganado?” El gato de tejados respondió: “Yo soy muy fuerte, tengo muchas técnicas para
atrapar ratones. Mis garras son fuertes y mis saltos potentes, pero ese ratón no era como los
otros.” El gato negro declaro: “Tu fuerza y tu técnica no pueden estar más allá de este ratón.
Aunque tu poder y tu wasa hubieran sido muy fuertes no habrías podido ganar por tu solo
arte. ¡Imposible! . Entonces el gato leonado hablo: “Yo soy muy fuerte, yo entreno siempre mi
ki, mi energía y mi respiración con el zazen. Me alimento de legumbres y de sopa de arroz, por
eso mi actividad es muy fuerte. Pero no he podido vencer a este ratón. ¿Por qué? El viejo gato
negro le respondió: “tu actividad y tu ki son fuertes, pero este ratón estaba más allá de ese ki.
Tú eres más débil que ese gran ratón. Si estas apegado a tu ki eso se convierte en una fuerza
vacía. Si tu ki es demasiado rápido, demasiado breve, es que solamente eres apasionado. Por
eso, se puede decir, por ejemplo, que si tu actividad es comparable a la del agua saliendo de
un grifo, la del ratón es parecida a un potente golpe de agua. Por eso la fuerza del ratón es
superior a la tuya. Aunque tu actividad es fuerte de hecho es débil, porque confías demasiado
en ti mismo. “Después fue el turno del gato blanco y negro que tampoco había podido vencer.
No era muy fuerte sino inteligente. Tenía el satori. había pasado todos los wasa y se
contentaba con hacer zazen. Pero no era mushotoku (sin meta ni espíritu de provecho) y
también él había tenido que huir.
El gato negro le dijo: “eres muy inteligente y fuerte. Pero no has podido vence a este ratón
porque tenías una meta. Y la intuición del ratón era más grande que la tuya. Cuando entraste
en la habitación él comprendió rápidamente tu estado de espíritu. Por esto no has podido
triunfar. No has sabido armonizar tu fuerza, tu técnica y tu conciencia, que han quedados
separadas en lugar de unificarse. Mientras que yo, en un solo instante, he utilizado estas tres
facultades inconscientemente, naturalmente y automáticamente. De esta manera he podido
matar al ratón. Pero, cerca de aquí, en un pueblo vecino, conozco a un gato aun más fuerte
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
SAMURAI DOJO
JUDO – JIU JITSU
que yo. Es muy viejo y sus pelos son grises. Yo me he encontrado con él y no parece muy
fuerte. Duerme todo el día. No come carne, ni pescado, solamente guenmai (sopa de arroz)...
algunas veces bebe un poco de sake. Nunca ha atrapado un solo ratón, porque todos tienen
miedo de él y huyen de su presencia. Nunca se acercan a él. ¡Por eso nunca ha tenido la
ocasión de atrapar uno! Un día, entró en una casa que estaba llena de ratones. Todos huyeron
apresuradamente y cambiaron de casa. Este gato podía cazarlos hasta durmiendo. Este gato
gris es realmente muy misterioso. Tú debes volverte así, estar más allá de la postura, más allá
de la respiración y de la conciencia.”
¡Gran lección para Shoken, el maestro de kendo!
Por zazen, ya estáis más allá de la postura, de la respiración y de la conciencia.
Soltar presa
En el Budo la noción de sutemi es muy importante, Sute: abandono, Mi: cuerpo. Esto
significa pues “arrojar el cuerpo, abandonar el cuerpo”. Esto es verdad no solamente en el
kárate, sino también en el Kendo, en el Judo y en todas las artes marciales.
En Kendo existen numerosas escuelas, En Kendo todo es sutemi, acción de abandonar el
cuerpo. La primera escuela se llama Tai Chai Ryu. Tai: el cuerpo, Chai: abandonar, renunciar.
Después, tenemos Mu Nen Ryu. Mu: negativo. Nen: conciencia, abandonar la conciencia y Mu
Shin Ryu; Shin: espíritu, por lo tanto abandonar el espíritu. Mu Gen Ryu: combatir sin ojos,
abandonar los ojos. Mu Te Ki Ryu: sin enemigo. Mu To Ryu: sin espada. Shijin Ryu: se trata
de Shin, el verdadero espíritu. Ten Shin Ryu; Ten: cielo, espíritu cósmico. Existen muchas
escuelas pero todas tienen en común el sutemi; la acción de abandonar, de renunciar al
cuerpo, olvidar el ego, solamente seguir el sistema cósmico. Se abandona los apegos, los
deseos personales, el ego. Se dirige el ego objetivamente. Aunque se caiga no importa dónde,
no hay que tener miedo, ni estar ansioso. Hay que concentrarse “aquí y ahora”, no
economizar energías: “todo debe provenir de aquí y ahora”. Hay que mover el cuerpo
naturalmente, automáticamente, inconscientemente, sin conciencia personal. Mientras que si
utilizamos nuestro pensamiento, acción y comportamiento se vuelven lentos, dudosos. Surgen
preguntas, el espíritu se agota, la conciencia vacila como una llama agitada por el viento.
En el Budo, la conciencia y la acción deben estar siempre en unidad. Al principio en el
aikido, en el kendo... se repite el wasa, las técnicas, y los kata, las formas. Se repite sin cesar
durante dos o tres años. Por eso, los kata y los wasa, formas y técnicas, se convierten en un
hábito. Al comienzo para practicarlo hay que servirse de la conciencia personal. Lo mismo
sucede para tocar el piano, el tambor o la conciencia, sin apego, sin servirse de los principios.
Se puede tocar naturalmente, automáticamente. Es posible crear algo fresco por esta
sabiduría. De la misma manera sucede en vuestra vida cotidiana Esto es el Zen, el espíritu de
la Vía.
Las grandes obras de arte han sido creadas más allá de la técnica. En el mundo de la
tecnología y la ciencia, los grandes descubrimientos superan los principios y las técnicas. No
estar atado más que a una idea, a una categoría, a un sistema de valores, es una concepción
falsa, contraria a las leyes de la vida y de la Vía. De la idea a la acción se debe obtener la
verdadera libertad. En zazen, tanto al principio como al final, la postura es lo más importante,
porque todo nuestro ser se encuentra en ella, en totalidad.
En el Zen, como en el Budo, se debe encontrar la unidad directa con la verdad auténtica del
cosmos. Hay que pensar más allá de la conciencia personal, con todo nuestro cuerpo entero y
no solamente con el cerebro. Pensar con todo el cuerpo.
He aquí un poema sobre la esencia del tiro con arco, el secreto de kyudo:
La tensión de la tensión
mi arco está completamente tenso
¿dónde va la flecha a lo lejos?
No sé.
No pensar
Yo digo siempre que zazen debe ser mushotoko, sin meta y sin provecho, de la misma
manera que no es necesario pensar hacia dónde va la flecha. Hay que concentrarse solamente
sobre la tensión de la cuerda del arco. El arco japonés está hecho de bambú; es muy sólido y
es necesario una energía muy fuerte para tensarlo. Si solamente pensamos en el resultado, en
el fruto, con nuestra conciencia personal, no podremos concentrarnos ni dejar que nuestra
energía plena salga. Si solamente se hace el esfuerzo, el fruto más grande aparecerá entonces
inconscientemente naturalmente. Algunas veces se puede hacer la experiencia. La práctica sin
conciencia es mejor que la práctica consciente. Al comienzo de zazen, cuando se siente dolor,
se piensa: “Mi postura es buena o no es buena, debo recoger el mentón, estirar la nuca, la
columna vertebral, empujar el zafu con mis nalgas, concentrarme sobre la expiración.” Pero
con el tiempo se olvida todo, y esto se convierte en no-conciencia. Esta condición del espíritu
es muy importante. Después de uno o de dos años de práctica se ha cogido el hábito
demasiado. Ya no hay concentración. Se piensa que la postura es buena y no se la corrige.
Incluso si el responsable del kyosaku corrige la postura, no se acepta. Algunos practican un
año, dos años o más tiempo aún y sus postura se vuelven malas, no hacen más que empeorar.
Esto es debido a un ego muy fuerte y a una falta de esfuerzo. Esto es ir en otra dirección. No
hay que olvidar el espíritu del principiante. Zazen: nuestra energía, nuestro espíritu, se
armoniza con la energía cósmica, y la energía cósmica infinita dirige nuestra propia energía.
Entonces, podemos dirigir las diez mil cosas en una sola. Podemos ser verdaderamente libres
gracias a la energía del cosmos, esta verdad invisible. Lo mismo sucede en la práctica justa de
las artes marciales.
MONDO
espontáneamente clara
Los monjes errantes llevaron esta enseñanza de China al Japón, donde conoció, partiendo
de la región de Okinawa, un impulso espectacular. Allí se desarrollaron sobre todo el kárate y
el judo, El tai-chi permaneció mas específicamente chino.
P---- Hoy día aún se practica en China, todos los días, en las calles, en las fábricas... He visto
una película que mostraba multitudes inmensas que hacían los mismo gestos en un cierto tipo
de ballet lento, fascinante...
R.----Antiguamente, el tai-chi estaba reservado a las mujeres, a los niños, a los ancianos, a la
gente débil. Es un ejercicio muy interesante ya que enseña a respirar correctamente (como en
zazen), a suavizar todo el cuerpo y a concentrar el espíritu. Incluso se le ha llamado “Zen de
pie”; pero a pesar de todo no es más que una danza, una gimnasia de la cual el espíritu del Zen
ha escapado.
P.----¿Qué es lo más importante en la practica de las artes marciales?
R.----La respiración. ¿Cómo está usted de la parte baja del ombligo? (Risas). ¡No hablo del
sexo, eh!. Sino del hara que se encuentra tres dedos bajo el ombligo. Por la respiración justa
podemos desarrollar el poder del hara, concentrar en el toda la energía...
P.----¿Cuál es el arte marcial más noble?
R.----El kendo, arte de la espada, ha sido siempre considerado como la práctica más elevada,
más noble, la más cercana al espíritu del Zen. ¿Por qué? Porque todos los samuráis y los
maestros japoneses sabían que antes de ser digno de matar a alguien, les era necesario
primeramente saber matarse a sí mismo: con la espada aprendían no solamente a cortar al
adversario sino sobre todo a cortar su propia conciencia. Si no podían hacerlo no lograban
ganar.
¿Cómo morir, cómo vivir? La vía del sable, el kendo, planteaba sin cesar esta pregunta: en
esto se acercaba a la vía y encontraba el espíritu del Zen. El tiro con arco, el kyudo, es también
una práctica de alta dimensión espiritual. Herrigel, en su libro, ha hablado muy bien de ella.
¿Quién lanza la flecha? ¿Cuándo se lanza? Cuando conciencia y cuerpo no forman más que
uno, en un perfecto desapego: entonces la flecha vuela libre hacia su meta. La postura para el
tiro es muy importante, debe ser muy bella, muy armoniosa ----tanto en el interior como en el
exterior de sí mismo. En el Japón, los grandes maestros del kyudo eran considerados iguales a
los roshi los grandes Maestros del Zen.
Antes del la guerra, seguí el congreso anual de artes marciales en el que encontraban los
mejores Maestros y sus discípulos. Mí Maestro, el monje Kodo Sawaki, era allí muy influyente:
de esta manera comprendí bien la profundidad de estos combates. Aquello no-tenia nada que
ver con la simple competición, sino que encerraba la más alta filosofía: el arte de vivir y de
morir. Las posturas eran perfectas. Sí la postura (shi sei: la forma y la fuerza) es perfecta, el
movimiento que lo sigue lo es también. Esto se siente bien en el tiro con arco que enseña la
manera justa de comportarse: una bella postura, la soledad interior, el espíritu libre, la
energía (el ki) equilibrada entre el cosmos, el ser y el poder del cuerpo, una respiración
correcta en el hara, la conciencia atenta, clara. Tensar el arco, concentrarse sobre la
respiración justa, apuntar exactamente y después disparar.
P.----¿Cuándo se dispara?
R.----Herrigel empleó seis años antes de comprender esto, antes de comprender la belleza
del tiro justo, que es un acto total en la conciencia hishiryo.
Gráfico I
1. Descongestiona la vejiga.
2. Dar masaje sobre este punto, situado en el valle que se encuentra bajo el cerebelo derecho, actúa
contra las reglas dolorosas y ayuda a encontrar un sueño apacible en caso de insomnio o de la
nerviosidad.
3. Vuelve el cerebro claro y los hombros ligeros.
4. Da energía.
5. Los riñones se vuelven fuertes.
6. Cura el constipado.
7. Da energía.
8. Da fuerza a los ovarios, suaviza y embellece la piel, aumenta la energía sexual.
9. Baja la tensión nerviosa.
10. Alivia la vejiga, consolida las carnes, expulsa el exceso de agua en el cuerpo.
Gráfico II
1. Dar masaje (frotando) en la garganta, ayuda a que desaparezcan las tensiones; además los influjos
sexuales aumentan y, en las mujeres, los senos se desarrollan.
2. Reequilibra el intestino delgado.
3. Reequilibra el intestino grueso.
4. Reequilibra el sexo y los riñones.
5. Dar masaje sobre este punto kokoro por presión de la palma de la mano, calma las pasiones del cuerpo
y del espíritu.
6. Dar masaje en el ombligo, refuerza el bazo.
7. Ayuda a pasar el constipado.
8. Estimula el sexo y la piel.
9. Calma el nerviosismo.
10. Reequilibra la circulación de la sangre.
11. Refuerza los órganos sexuales femeninos, los intestinos y los riñones.
Para reanimar, como para combatir o actuar en la vida cotidiana, lo más importante es el ki, la
actividad, la energía. De esta manera, finalmente el método más alto de combate es el kiai, el
kawtz de los maestros Rinzai, los cuales, sin movimiento, sin armas, sin tocar, podían matar con el
sonido transportado por su ki. Su ki, energía total, fundida con la del cosmos...
La tradición cuenta el ejemplo de un maestro que podía matar a un ratón o a una rata
simplemente concentrando su mirada sobre ellos. (Risas) ¡Tenia un ki fuerte!
conciencia tienen que armonizarse siempre sin tensión: una respiración correcta armoniza todo
esto y alimenta el ki, que es energía vital.
Si la técnica es fuerte, pero el ki y el poder son débiles, no sé esta completo. Cada uno de los
términos debe estar equilibrado. Acordaos de la historia de los gatos. Pero, lo repito, en último
lugar, es la conciencia la que dirige, la conciencia mushin, absoluta sin intención de permanecer
o de moverse, la conciencia objetiva, libre...
P.---¿Cómo ejercer el ki?
R.----¡Por zazen! (Risas). Pero también ejercitándose al combate, a la acción. Hoy día, los
niños son demasiado débiles: la educación moderna los vuelve débiles, flojos, sin ki. el Maestro
de Obaku educaba siempre con su kyosaku (bastón) dando grandes golpes a este discípulo
demasiado inteligente, que plateaba demasiadas preguntas y analizaba sin cesar cada situación
con su mente. La historia cuenta que Oboku se cansó de él, y se fue a buscar otro al que le
contó su historia: “Pero su Maestro le enseña la verdadera vía para cortar su mental y
encontrar la verdad que usted busca.” Entonces Obaku volvió a su antiguo maestro el cual le
dijo: “Entonces, ¿ha comprendido?”. “si”, dijo Obaku, y le propino un fuerte bastonazo. (Risas).
Por el kyosaku, el bastón, el ki se vuelve fuerte. Hay que dar una educación fuerte para educar
un ki fuerte.
P.---¿Qué es el miedo?
R.---¿El miedo?
P.----Sí, el miedo. ¿Se tiene miedo por falta de ki?
R.----Sí. No hay ninguna razón para tener miedo, sea por lo que sea. Los que tienen miedo son
demasiado egoístas, no piensan más que en ellos mismos. Hay que abandonar el ego, y
entonces el miedo desaparece. Cuando vais siempre en contra surge el miedo. Incluso en un
combate hay que tener la misma conciencia que el adversario y no ir en contra, sino “con.” Es
un gran koan.
Hay que fundirse con la situación y no diferenciarse de ella. Un ser egoísta nunca podrá ser
valiente, nunca. La verdadera educación tradicional de las artes marciales refuerza el ki,
destruye el egoísmo y el miedo, hace abandonar el espíritu dualista y desarrolla la conciencia
mushin, la cual se olvida a sí misma. No es necesario querer ganar; solamente entonces se
puede ganar. Abandonar el ego... este es el secreto de una vida justa. Reforzar la voluntad, la
fuerza, la habilidad es necesaria tanto en la vida como en la práctica de las artes marciales.
¡Pero reforzar el espíritu y encontrar la libertad es a fin de cuentas lo esencial!
Mushin... Nada
P.----¿El ki es la energía que se tiene en sí?
R.----Sí y no. Esta existe en el fondo de la energía física. Es la existencia la que crea la energía,
es el movimiento del movimiento. Ki es siempre movimiento: el flujo impalpable de la vida. La
energía propiamente dicha es una forma puesta en acción por ki. ¿Qué es lo que hace que se
mueva la sangre de nuestras venas, o los influjos nerviosos, o los movimientos de los
intestinos?
El ki motriz que crea el movimiento de la vida. Por consiguiente, coincidir con ki significa
hacerse uno con esta energía fundamental. Cuando un pianista, por ejemplo, sabe tocar muy
bien el piano, o un guitarrista la guitarra, es su ki el que termina por tocar, sirviéndose
inconscientemente de la técnica aprendida.
P.----Pero existe una expresión japonés: “Yowaki que significa: “Esta persona tiene un ki
débil”. Otra dice: “Tesuyokai”, y significa por el contrario que su ki es fuerte.
R.----Si, algunas personas tienen un ki muy fuerte, otras un ki débil. Es su manera de
transformar la energía vital lo que difiere. En japonés una expresión empleada corrientemente
es: Ki gai yuku, que significa: el ki se escapa. Se dice que después de haber hecho el amor, o
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
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cuando sé esta fatigado el ki se escapa. Pero, según se ve, siempre queda ki en si, y hay que
saber renovarlo. Cuando el ki se ha escapado completamente del cuerpo es la muerte. Nuestra
“actividad”, la de la sangre, la de la respiración, la de los órganos se termina, así como la vida
misma de las células. El cerebro también cesa de funcionar al cabo de algunos días.
P.----¿El espíritu permanece?
R.----Quizás. Pero yo no estoy de acuerdo con las teorías occidentales que separan el cuerpo
del espíritu. El espíritu tiene necesidad de una forma para realizarse, por consiguiente de un
cuerpo. Entonces, si el cuerpo ha muerto, aquello que conocemos bajo el nombre de espíritu
muere también, vuelve a la energía cósmica. Nuestro ki, después de la muerte, vuelve al
cosmos.
El verdadero problema permanece: ¿De donde viene todo esto?
P.----Usted hablaba hace un instante de “renovar el ki”. ¿Cómo se hace?
R.----Cuando sé esta vivo, se toma ki sin cesar esencialmente por la respiración, y también
por la alimentación, por la interdependencia con los demás. La energía cósmica no varía: ella
es. La transformación de esta energía por nuestro cuerpo da el ki, la energía vital. No hay nada
de abstracto en el ki: él es el origen del espíritu. Si el ki no es fuerte, el poder vital es débil. Si el
ki es fuerte, el poder vital es fuerte. En las artes marciales, como en la vida, es esencial tener ki.
La mejor manera para obtenerlo es la respiración concentrada sobre la expiración profunda. En
zazen, sé esta inmóvil, pero, por la respiración se desarrolla un ki muy fuerte. Y los grandes
Maestros de artes marciales hacen los menos gestos posibles; permanecen concentrados sobre
su expiración en el hara: mientras que los dan inferiores se agitan y gastan ki inútilmente.
¿Cómo utilizar nuestro ki? He aquí el punto importante. Cuando se es joven, no se le presta
demasiada atención, pero a medida que se envejece, a medida que el cuerpo se fatiga, el
problema es más agudo. Pero por la práctica de la respiración justa se puede renovar sin cesar
la energía vital y conservar la fuerza, día tras día. Pero hay que cuidar el no gastarla inútilmente.
Zazen enseña esto. Otro factor de pérdida de energía, sobre todo en la civilización moderna, es
la dispersión, la agitación mental, la ansiedad, el desorden de los pensamientos: hoy día, se
utiliza demasiado el cerebro frontal, mientras que se debería desarrollar la actividad
inconsciente del hipotálamus para reforzar el cerebro profundo, la intuición, el instinto. Y la
falta de energía vital vuelve a la gente enferma: todo el mundo está más o menos enfermo hoy
día. sin embargo, podrían curarse ellos mismos, ejerciendo su ki. Hacer que, como en el kiai
(grito de los samuráis), el ki y el cuerpo estén en fusión total. Comprende bien esto: la
importancia de la expiración: ¡intentad lanzar un potente grito cuando inspiráis! La expiración
es la clave del Budo. Y también el arte de utilizar el ki por la concentración.
P.----¿Qué es la concentración?
R.----Saber concentrarse es poner el ki, la energía vital, en una sola acción a la vez.
El entrenamiento de la concentración hace que, poco a poco, sepamos concentrarnos sobre
una sola cosa a la vez, pero se está también consciente a todo lo que pasa alrededor. Siempre
es necesario concentrarse sobre un solo punto: de esta manera, en las artes marciales digo que
hay que concentrarse sobre los ojos. Lo cual no impide, más bien al contrario, sentir el menor
movimiento del adversario.
Cuando se hace zazen, hay que concentrarse sobre la postura y la respiración; en las artes
marciales hay que concentrarse sobre el entrenamiento, la respiración, y, en caso de combate,
sobre el adversario. En general, hay que concentrarse plenamente en cada situación. Aquí y
ahora, bebo agua; no hacer mas que eso, beber agua. Concentrarse sobre el agua que se bebe.
Y así sucesivamente. ¡No vale la pena pensar demasiado!
Al contrario, pensar con el cuerpo, con el instinto. Se puede sentir todo con la ayuda de la
intuición. En la historia del Japón, está el ejemplo de un samurai ciego al que nadie pudo nunca
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vencer. No se movía, esperaba y sentía por la intuición los movimientos del adversario. ¡Sentía
las vibraciones más débiles! Esto es del todo posible. ¡Considerad la cantidad de cosas que se
sienten en zazen! Sé esta inmóvil y sin embargo, se sienten los menores gestos de los que
están alrededor. Vemos con los ojos de la conciencia.
La concentración se adquiere por el entrenamiento: estar concentrado sobre cada gesto.
Volver a la condición normal del cuerpo y del espíritu. Finalmente, la voluntad ya no actúa más,
sino que esto sucede automáticamente, naturalmente, inconscientemente. Sin fatiga. Mientras
que con la voluntad, el cerebro frontal se fatiga, y con él, el ser entero. En los combates, los dan
inferiores se fatigan rápidamente porque están tensos, se preguntan sin cesar que es lo que
conviene hacer, cuándo actuar, etc... De la misma manera un actor que piensa en su papel al
representarlo es malo: debe vivirlo, es todo. Darse plenamente. Gracias a zazen, se comprende
esto muy simplemente.
P.----¿Qué es la Vía?
R.----Observar la conciencia propia, aquí y ahora... Y un koan Zen dice: La Vía esta bajo
vuestros pies.
P.----¿Cómo seguirla exactamente?
R.----Entrenando el cuerpo, practicando zazen, y también cultivándose. Pero no hay que
llegar a ser demasiado intelectual, eso consume ki. ¡Por otra parte cada uno tiene su propio
camino, su propio cosmos!.
P.----Un día, usted me dijo: “Zazen es el entrenamiento de la muerte, las artes marciales el de
la vida.”¿Hay que practicar entonces los dos?
R.----Si, las artes marciales tienen como fin el que las personas se mantengan en vida de cara
a fuerzas contrarias, mientras que zazen resuelve la pregunta de la muerte. A menudo digo:
Haciendo zazen, es como si entrarais en vuestro ataúd porque, finalmente, lo abandonáis todo.
Los dos pueden ser complementarios. Pero las artes marciales hoy día son un cierto tipo de
gimnasia y han perdido su profundidad inicial. Por el contrario en zazen, sé continua la
observación de uno mismo: la postura es eterna. Dogen escribió: “Las cenizas no pueden
contemplar los leños, los leños no pueden contemplar sus cenizas.” De lo que se deduce que,
en vida debemos concentrarnos sobre la vida y próximos a la muerte, debemos abandonar la
vida y saber morir. Esta es la sabiduría. Pero ¿qué es la vida, que es la muerte?.
Por consiguiente, si se quiere vivir verdaderamente, hay que conocer la muerte en sí. La vida
es una sucesión de aquí y ahora: hay que concentrarse sin cesar en el aquí y ahora. La gente
que se angustia por el futuro o por el pasado, no se dan cuenta de la ilusión en la que viven.
Hay que resolver la contradicción en sí mismo, la contradicción producida por nuestro mismo
cerebro. Contradicción que se encuentra en toda nuestra vida, familiar, social, interior.
El único medio de resolverla es hannya: la sabiduría. La sabiduría tiene dos caras: por una
parte severa, fría; por otra benévola y compasiva. Como mi cara: algunas veces tan severa que
da miedo, otras veces tan buena y sonriente que todo el mundo siente deseos de abrazarme.
(Risas).
P.----Pero cuando alguien nos ataca no se puede pensar en todo esto, ¿qué se puede hacer
entonces?
R.----No pensar, desde luego. Pero reaccionar con sabiduría. Se debe siempre demostrar la
sabiduría. ¡Si alguien le ataca y es mas fuerte que usted, y usted no se siente verdaderamente a
su altura, es mejor huir! ¡No vale la pena recibir una paliza! (Risas).
Si, no hay que pelearse. Sin pasión, con instinto, fuerza y sabiduría.
P.----¿Es éste el secreto?
R.----(Sensei estalla en risas y responde imitando:) Un día, un joven samurai muy orgulloso fue
a ver a un gran Maestro de kendo y le pregunto: ¿Cuál es el secreto de su arte? ¡El Maestro
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LA VIDA Y LA MUERTE
MAESTRO DOGEN
Zazen Shin
Enseñanza a un samurai
He aquí lo que el Maestro Daicho enseñó al samurai Kikuchi cuando lo ordenó Bodhisattva.
“Si a propósito del problema fundamental de la vida y de la muerte, quiere usted esclarecer su
ignorancia y tener una certeza, en primer lugar tiene que referirse a Mujo Bodai Shin: la
sabiduría inigualable del Buda.
¿Qué significa Bodai Shin?
El espíritu que, profundamente, observa Mujo. Mujo es decir la impermanencia, el eterno
cambio de todas las cosas (todo lo que existe en ku: vació). De todo lo que vive, sometido a las
acciones antagonistas y complementarias de los dos polos Yin y Yang nada escapa al cambio y a la
muerte. Mujo no deja de acecharos un instante, y os ataca bruscamente, antes de que usted se dé
cuenta. Es por lo que el sutra dice: “Este día se acaba, con él debe terminar vuestra vida. Ved, por
ejemplo, la ingenua alegría del pez en la charca, una alegría sin embargo muy amenazada.”
Usted debe concentrarse y consagrarse enteramente cada día, como si tuviera que apagar un
fuego prendido en sus cabellos. Debe usted ser prudente, acordarse de mujo y no desfallecer
nunca.
Si su vida llega a caer bajo la copa del horrible demonio de mujo, avanzará usted solitario por el
camino de la muerte, sin compañía, sin ni siquiera la presencia de su mujer y la de su familia. Ni
siquiera los palacios o la corona real podrán seguir su cuerpo muerto. Su conciencia complicada
que se apagaba tan fuerte y gozaba tanto del amor carnal y de las realizaciones materiales, se
convertirá en un bosque de lanzas o en una montaña de sables.
Y todas estas armas le provocarán muchas turbulencias y le causaran muchos contratiempos a
medida que camine. Romperán su cuerpo en trozos y desgarraran su alma. Al final, descendiendo
a las profundidades oscuras del infierno, arrastrado por el peso y la naturaleza de su karma,
renacerá diez mil veces y diez mil veces morirá, tomando la forma de todos los demonios
infernales que corresponden a los diversos aspectos de su mal karma. Cada día, usted sufrirá para
toda la eternidad.
Por consiguiente, si comprendiendo todo esto, permanece usted sin embargo incapaz de
realizar que su vida no es nada más que un sueño, una ilusión, una burbuja, una sombra,
seguramente acabara usted por lamentar este sufrimiento eterno experimentado en el “aterrador
dominio de la vida y de la muerte”. Aquel que busca la autentica vía espiritual del Budismo, debe
comenzar por enraizar Mujo en su corazón.
Su muerte llegara pronto: no olvide nunca esto, de un instante de conciencia a otro, de una
inspiración a una expiración. Si no es usted así, no es entonces realmente el que busca la
verdadera vía
Ahora, le voy a indicar el mejor medio para resolver el problema de su vida y de su muerte:
practique zazen. Se le llama zazen al hecho de sentarse sobre su zafu (cojín) en una habitación
silenciosa, perfectamente inmóvil en la posición exacta y correcta, sin pronunciar ninguna palabra:
el espíritu vacío de todo pensamiento bueno o malo. Continuar únicamente sentándose
apaciblemente delante de un muro. Todos los días.
De esta manera en zazen, no hay ni misterio especial ni motivación particular. Pero por zazen,
su vida se aclarará y será más perfecta. Por consiguiente, debe usted abandonar toda intención,
renunciar a alcanzar una meta, sea cual sea, durante zazen.
¿Dónde en su cuerpo y en su espíritu se encuentra el verdadero método para vivir y para morir?
Usted debe comprender de lo que se trata por una profunda introspección. Si usted encuentra su
ego especial, le ruego que me lo enseñe. Si no lo encuentra especial le ruego entonces que
Dogen escribió en el Shobogenzo: “¿Qué es zazen? Estar en el instante presente, más allá de
todas las existencias del universo, alcanzar la dimensión de Buda y vivir en esta dimensión. Zazen
es esto únicamente: más allá de budistas y de no-budistas, es penetrar en lo mas profundo de la
experiencia del Buda.”
Este lenguaje, muy simple, refleja la esencia misma del Zen que, él mismo, es simplicidad.”
¿Cuál es la esencia del zazen?
Zazen tiene su significación en sí mismo.
Se han dicho muchas cosas falsas a este respecto.
1. Para algunos, el zazen es una meditación, una actitud de pensamiento. Pero zazen no es ni un “ismo”,
ni un pensamiento, ni una meditación en el sentido que se la práctica en el Cristianismo, o en el
Hinduismo, por ejemplo. En Europa, Pascal definió al hombre como “una caña pensante”, expresando
así la concepción europea que hace del acto de pensar la base del comportamiento humano. El
pensamiento ocupa la vida entera, nadie concibe el no-pensamiento. Profesores, filósofos en particular
se entregan al pensamiento, ninguno tiene la intención de criticar el pensamiento en sí. Zazen no es ni
un pensamiento, ni un no-pensamiento, está más allá del pensamiento, es pensamiento puro, sin
conciencia personal, en armonía con la conciencia del universo. Dogen cita esta historia de Maestro
Yakusan: Un día, mientras él estaba en zazen, un joven monje le preguntó: “¿En qué piensa usted
durante zazen?” Respondió: “Pienso sin pensar.”
Hishiryo: dimensión de pensamiento sin conciencia. Tal es la esencia del Zen, de zazen.
El pensamiento consciente es importante, desde luego, en la vida corriente y no se le
puede hacer desaparecer. Pero algunas veces sucede que se tiene la experiencia de actuar
sin pensar, sin conciencia, sin ego, espontáneamente, como por ejemplo en el arte, en el
deporte, o en cualquier otro acto en el que están implicados cuerpo y espíritu. La acción se
produce espontáneamente, antes de cualquier pensamiento consciente. Es una acción
pura, esencia del zazen.
2. La experiencia de zazen no es tampoco una experiencia especial o misteriosa, una condición particular
del cuerpo y del espíritu. Es la vuelta a la condición normal del hombre. En general se piensa que una
religión debe estar hecha de misterios y de milagros, por oposición a la ciencia. De la misma manera
para zazen, mucho piensan que se trata de encontrar una “iluminación”, un estado de espíritu
particular. La práctica de la meditación, de la concentración en la postura de Buda, no tienen nada que
ver con todo eso. Las ceremonias, en las religiones, despiertan emociones, sentimientos,
éxtasis...Mientras que zazen no consiste ni en un éxtasis ni en un despertar sentimientos ni una
condición particular del cuerpo y del espíritu. Se trata de volver completamente a la pura condición
normal del hombre. Esta condición no es algo exclusivo de los grandes Maestros o de los santos, sino
que es sin misterio, está al alcance de todo el mundo. Zazen es llegar a ser íntimo consigo mismo,
encontrar el sabor, la unidad interior y armonizarse con la vida universal.
3. Zazen no es una mortificación. Algunos piensan que una sesshin (periodo de entrenamiento intensivo
de algunos días ) consiste en hacer zazen durante largas horas, dormir poco, no comer más que arroz y
verduras... Y así, a causa del debilitamiento, entrar en un estado de éxtasis. Este es un grave error que
comenten también numerosos monjes en el Japón. Sin embargo, Dogen escribió: “Durante zazen,
debéis utilizar un cojín bien grueso y apretado, puesto sobre la hierba o sobre una manta. El doyo debe
estar al abrigo de las corrientes de aire, del viento o de la lluvia, la atmósfera debe ser agradable. No
debe estar ni muy claro ni muy oscuro; la temperatura debe estar adaptada a la estación.”
Todo esto es muy importante, porque zazen no es una mortificación, sino una Vía que
conduce a la verdadera paz, a la libertad del hombre.
SAMURAI DOJO JUDO – JIU JITSU
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Zazen y fisiología tienen relaciones muy profundas. La postura da a los músculos un tono
perfecto, sin tensión ni relajación, un equilibrio del sistema nervioso, una armonía
entre nosotros mismos y el universo.
¿Qué es la vida? En general, separamos nuestra vida individual, la de nuestro cuerpo, de la vida
del universo. Pero nuestra vida no se limita a nuestro cuerpo, sino que está en perpétuo
intercambio con la del universo. Comprender esta interdependencia es la percepción de ku, la
práctica de ku, la verdad más alta, el amor universal. Esta vida de ku es una energía infinita,
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ilimitada que nosotros podemos recibir cuando estamos en armonía con la vida universal:
entonces nos penetra inconscientemente, naturalmente sin ninguna resistencia.
Cada uno adquiere sus propios hábitos musculares: movimiento, acción, crispación o relajación
completa, pero ¿cuál es la condición normal del músculo? No es la tensión ni la relajación, sino el
equilibrio intermedio que permite a su vez el equilibrio del sistema nervioso y del cerebro.
Estamos dirigidos por una doble organización de nervios: por una parte, el sistema cerebro-espinal
o sistema voluntario, relacionado con el córtex y con el mental, y por otra el sistema neuro-
vegetativo relacionado con los centros internos del cerebro, o sistema nervioso autónomo,
llamado así porque no se puede actuar sobre él conscientemente, el cual controla y acciona las
diferentes necesidades biológicas: regulación emocional, regulación térmica, metabolismo de las
glándulas endocrinas, digestión, sueño.
Zazen regulariza este sistema autónomo; su equilibrio es la condición de la salud del cuerpo y
del espíritu.
Los nervios periféricos se extienden por todo el cuerpo y por todos los órganos. El gran
simpático, compuesto por el ortosimpático y por el parasimpático, condicionan el equilibrio de
nuestro cuerpo: tono en hipo y tono en hiper. Este equilibrio, esta regulación, es la condición de la
salud.
La mayoría de la gente está preocupada por la dietética, por los medicamentos, por las curas,
pero uno mismo puede aprender a controlar su cuerpo. En zazen, al estar equilibrado este
antagonismo del orto y del parasimpático, la circulación de la sangre, la respiración, la digestión, el
control sexual, el sueño, encuentra sus condiciones normales. Si se rompe este equilibrio aparece
la enfermedad. Los medicamentos no tienen sobre ella más que un efecto parcial y efímero.
No se puede dirigir este sistema nervioso por la voluntad, incluso después de haber leído diez
millones de libros o de haber experimentado todas las religiones. Este sistema autónomo actúa
independiente de nuestra conciencia, pero por zazen podemos adquirir un control inconsciente
sobre él; entonces, los músculos vuelven a su condición normal, el cerebro externo se calma, las
estructuras internas aseguran un control equilibrado del neurovegetativo. Habiendo olvidado la
autorregulación natural de nuestro cuerpo, la sabiduría del cuerpo, imponemos a estos centros
reguladores una violencia que perturba su ritmo natural. Esta es la principal causa de las
enfermedades que aparecen actualmente: neurosis, cáncer, etc... Al calmar el córtex, zazen
permite que este ritmo se recree.
Zazen es la postura original de este equilibrio que después se puede encontrar en las cuatro
posturas fundamentales de vida cotidiana: de pie, caminando, sentado, acostado. ( Se puede
considerar igualmente que los occidentales tienen una postura semi-sedente cuando utilizan una
silla) Los mismos principios se encuentran es estas cuatro posturas. Dogen dijo: “Si estas cuatro
posturas son correctas, el cuerpo y el espíritu encuentran su condición normal.”
La conciencia (consciente-inconsciente)
Si nuestro espíritu esta perturbado, las funciones naturales de nuestro cuerpo están en general
desequilibradas. Si el espíritu está tranquilo, el cuerpo puede actuar espontáneamente; esta
acción se vuelve entonces libre y fácil. Si se utiliza constantemente el mental, el cuerpo se
encuentra trabado en su acción. No debemos pensar únicamente con nuestra conciencia. Corregir
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el mental es muy difícil. No es sólo el cerebro el que piensa. Esta es la razón por la que a menudo
repito: “Durante zazen, se debe pensar y vivir con todo el cuerpo.”
Cuando nuestro cuerpo y nuestro cerebro son dirigidos por el ego, no pueden ser más que un
circuito cerrado, Durante zazen pueden abrirse a la vida inconsciente y universal.
En el Hannya Shingyo se explica:
1. Shiki soku ze ku: los fenómenos engendran ku, el vació.
2. Ku soku ze shiki: ku engendra los fenómenos.
Esto significa que todos los fenómenos son idénticos, que el mundo fenomenal y el mundo
invisible de ku se interpenetran y son intercambiables.
¿Cómo vivir la relación entre estos dos mundos?
A esto es a lo que quiere responder el Zen abriendo nuestra conciencia a esta dimensión. Esta
es la respuesta al problema central de nuestra civilización.
La vida auténtica es conciencia interdependiente (conciencia del universo) más conciencia
dependiente (o conciencia del ego).
Aquellos que tienen un ego demasiado fuerte no pueden recibir esta conciencia universal. Para
obtener el satori hay que abandonar el ego. Para recibirlo todo hay que saber abrir las manos y
dar. Esta conciencia universal es el origen de la intuición. La intuición no viene solamente del
consciente, o del sistema nervioso voluntario, sino sobre todo del sistema vegetativo y del
conjunto de células nerviosas del cuerpo, relacionadas con el cuerpo interno, el cual solamente
actúa durante el zazen.
Los monjes Zen, por un largo ejercicio y entrenamiento a la práctica del zen, adquieren una
profunda intuición y una gran sabiduría antes de llegar a ser Maestros, a su vez. Siguiendo la
enseñanza de su Maestro, por zazen, inconscientemente, obtienen la vida universal llamada
satori. Antes de tener esta comprensión total de ellos mismo, se han impregnado de la conciencia
ku.
El sueño
Si zazen es importante para captar la vida universal, también el sueño puede hacernos
comprender cómo se establece la armonía con esta vida universal. Por esto es por lo que el sueño
tiene una gran importancia en nuestra vida.
El día es un período de actividad, la noche un período de reposo. Porque en el sueño, al estar
inactivos nuestro cuerpo y nuestro cerebro, las células reciben una nueva energía.
El conjunto del sistema ortosimpático está activo durante el día, y el conjunto del sistema
parasimpático activo durante la noche.
El sol y la luz tienen una influencia sobre todas nuestras células. Por eso éstas se modifican al
atardecer y de nuevo al alba. A la luz del día, las células se vuelven activas, y por la noche son más
receptivas a la vida exterior. Esto es muy importante. En la época actual mucha gente se
equivocan pretendiendo poder estar activos de noche igual que de día. Algunos tratan a su cuerpo
como a una máquina que debe dar vueltas sin cesar. Las consecuencias son la fatiga, el
desequilibrio, la enfermedad, la muerte. El ciclo actividad-reposo se perturba, y la relación con el
universo se interrumpe. Un sueño natural debería coincidir con el atardecer y con el amanecer, es
decir desde las ocho o las nueve de la tarde hasta las cuatro o cinco de la mañana. Aunque eso sea
muy difícil en la vida actual, es preferible, en la medida de lo posible, acostarse antes de
medianoche y levantarse temprano. Los monjes Zen en los templos, se acuestan temprano y se
levantan temprano. De esta manera adquieren suficiente energía para no tener necesidad, a nivel
alimenticio, más que de mil calorías en lugar de dos mil quinientas necesarias al hombre ordinario
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El silencio
De la misma manera que el sueño, el silencio tiene una gran importancia en nuestra vida. En el
Budismo se considera que la actividad (karma) del cuerpo, de la palabra, del pensamiento, de la
conciencia, influencia la eternidad. En la época actual la gente es demasiado expansiva; cuando
hablan, no hablan más que en función del resultado de sus palabras, a un nivel superficial, por
diplomacia, por interés, por competición. Las relaciones inter-humanas se vuelven complicadas,
ansiosas y orgullosas. Por la práctica del zazen, aprendemos a mantener relaciones directas,
naturales, no influenciadas por nuestro ego, y nos enseña la virtud del silencio. Ya que el cuerpo y
el espíritu encuentran su unidad natural.
“En el silencio se eleva el espíritu inmortal.”
La respiración
En las artes tradicionales japonesas, artes marciales, ikebana, etc., la manera de respirar se
enseña como algo fundamental, esencial, para la concentración.
El aire contiene la energía y la vida universal que recibimos por los pulmones y por cada una de
nuestras células, por lo tanto es importante saber respirar.
Ordinariamente respiramos de 15 a 20 veces por minuto, de una manera superficial puesto que
no utilizamos más que una sexta parte de nuestra capacidad pulmonar. Una respiración profunda
y completa no se sitúa solamente a nivel de caja torácica o del diafragma, sino que se apoya sobre
los intestinos. De esta manera, el ritmo respiratorio es de 5 a 10 veces por minuto, lento,
profundo y tranquilo.
Esta es la respiración que se practica durante zazen: Expiración más larga que la inspiración,
efectuando una presión hacia abajo sobre los intestinos; la inspiración se realiza a continuación
automáticamente.
Por la práctica del zazen esta respiración se vuelve poco a poco habitual en nuestra vida
corriente y sobre todo durante el sueño. La energía de la vida universal contenida en el aire se
transforma entonces en energía de la vida humana. Cuando más receptivo se sea a esta vida
universal, más aumenta nuestra propia energía y menos necesidad se tiene, por ejemplo, de las
calorías de los alimentos.
La fase de inspiración corresponde a un aprovisionamiento, mientras que la expiración, lenta y
profunda, permite la difusión de esta energía en todo el cuerpo. Es importante insistir sobre todo
en la expiración, en la difusión, porque la inspiración, la acumulación de energía se hace
inconscientemente y automáticamente.
----Las artes marciales japonesas utilizan esta manera de respirar: la acción debe llevarse a cabo
siempre durante la expiración (Yan) y si es posible durante la inspiración del adversario (Yin),
momento en el que es más vulnerable.
----La práctica del katsu se funda igualmente sobre esta respiración; se trata de un grito de
respiración, un kwatz paralizante o reanimante. De esta manera se puede despertar a alguien que
acaba de morir, porque se trata de dar la energía universal a quien aún puede recibirla.
----Cuando durante zazen se da el kyosaku, el bastón desciende y golpea durante la expiración.
Esta acción debe hacerse naturalmente, sin participación de la voluntad. El mejor efecto se
obtiene cuando el que recibe el kyosaku, es golpeado justo al final de su expiración.
----Cuando se canta el Hannya Shingyo el sonido se debe producir largamente y profundamente,
empujando sobre los intestinos durante la expiración.
El Hara
El hara designa la parte del bajo vientre, cerca de los órganos genitales. Ahí se concentra la
mayor parte de la energía de los nervios del sistema neuro-vegetativo. En zazen, naturalmente
podemos hacer que la vida cósmica nos penetre por este centro, de aquí la importancia de la
respiración y sobre todo de la expiración que se concentra ahí: en japonés se dice: “Estirar los
músculos del bajo vientre.”
La energía sexual
La práctica de zazen crea en cada individuo una revolución interior aportando “la conciencia
justa”, la “respiración justa”, el “sueño justo”, la “sexualidad justa”, que son la base de una
auténtica civilización.
Zazen significa fijarse en el centro del orden del universo, del cosmos. Por la práctica de zazen,
aquí y ahora, a través de todo nuestro ser, existimos en el centro del sistema cósmico. Esta es la
más alta dimensión que podamos alcanzar. Esta verdad no puede ser alcanzada a través de una
concepción puramente materialista o puramente espiritualista. Una tercera concepción del
universo sería la fusión de estas dos visiones; no una mezcla, no un medio justo, sino una
profunda armonía, porque espíritu y materia no están separados, son interdependientes como en
el ser humano.
En Europa, los filósofos han intentado realizar esta fusión del espíritu y de la materia, pero a un
nivel poco profundo, únicamente intelectual.
Si esta concepción alcanza el nivel espiritual y se convierte en objeto de fe, puede adquirir un
poder profundo y una fuerza que significaría la armonía del conocimiento y de los sentidos, del
espíritu y de la materia, del objeto y del sujeto, de la sustancia y de la esencia, de lo uno y de lo
múltiple, de lo mortal y de lo inmortal, más allá de las categorías relativas y de las contradicciones.
A esta tercera visión del universo yo la llamo Zen. Este nombre molesta a algunas personas, pero
no es más que una palabra práctica.
Durante zazen:
poned energía en la postura, si no será como una cerveza sin gas en una botella abierta desde
días antes...
Hay que estar como un general a caballo de-lante de su ejército...
La postura debe ser como la de un león o como la de un tigre y no como la de un puerco
adormi-lado...
Si vuestra postura es justa, influencia a vuestros nervios autónomos y vuestro cerebro
profundo.
Vuestro cerebro externo se vuelve quieto y tranqui-lo. Vuestra intuición se vuelve fuerte.
Por zazen y solamente por zazen vuestros mús-culos y vuestros tendones en justa tensión,
influen-cian vuestro parasimpático y vuestro ortosimpati-co. Sus funciones son opuestas y
complementarias
y si vuestra atención es buena equilibra las dos fuerzas.
Los brazos deben estar ligeramente separados del cuerpo.
Debéis tener una tensión en las manos y especialmente en los
ddedos. Los pulgares deben estar juntos y horizontales: ni
montaña, ni valle.
Este poema trata del estado del cuerpo y de la conciencia en zazen: la substancia misma
de zazen se encuentra aquí descrita. En efecto, cuando se ha tomado esta postura, todo
el cosmos tangible se me-tamorfosea en partículas microscópicas en nuestro ser.
Y nuestro ser... ¿dónde esta? No hay nada misterioso o esotérico en
esto. Si la paz del espíritu se crea en zazen, en la perfecta
concentración del cuerpo, el mundo de los fenómenos se vuelve
puro como un
cristal y todo aparece claro en la vía. Nuestra con-
ciencia se vuelve a apacible, quieta como la nieve, que
acaba de caer sobre un antiguo paisaje.
Pero no debemos atarnos ni a la tierra de cristal
ni al cielo vació, ni a la nieve blanca. ni al vació
(ku), ni a los fenómenos (shiki)... Debemos abando-
nar todo apego y estar ahí, concentrado en zazen.
Aquí y ahora.
NOTA FINAL
En las artes, el Zen ocupa un lugar privilegiado. Algunas son específicamente Zen, incluso
sobre un plano puramente histórico, tales como la ceremonia del té, el arte de las flores, una
parte importante del arte de los jardines, el arte de la alfarería en todo un período de su
evolución. Otras fueron profundamente transformadas y para decirlo así recreadas por el Zen,
como la pintura y la caligrafía, y las artes marciales.
Cuando el Zen llega al Japón, encontró a un pueblo cuya ocupación habitual era la guerra:
guerras civiles, violencias, expoliaciones, masacres, deportaciones, separaciones, eran desde el
norte hasta el sur del país, la suerte común de los japoneses de esta época. El genio del Zen
transformo las técnicas brutales de la guerra en artes que no se preocupaban mucho de la
eficacia guerrera sino de la búsqueda de sí mismo. Todas estas técnicas se convirtieron en
método de perfeccionamiento espiritual. El sable, el arco y las flechas ya no eran instrumentos
de muerte, sino soportes de meditación. Este combate se volvió un combate puramente
espiritual, el enemigo fue descubierto en sí mismo, en las ilusiones del ego que nos impiden ver
nuestra verdadera naturaleza y a las que hay que destruir sin piedad. Bajo esta maravillosa
influencia, nació el Bushido, conjunto de principios morales, código de honor, disciplina
caballeresca que recomienda la cultura de cualidades físicas y morales, el coraje, la simplicidad y
la frugalidad, la lealtad y la justicia, el desinterés y el menosprecio de la muerte. Tanto y tan
bien que el Zen fue llamado “la religión de los samuráis”.
Aparentes u ocultos, se encuentran todos estos elementos en las artes marciales modernas, y
más especialmente en el kendo, en el caído, arte de la manipulación del verdadero sable, y en el
tiro con arco. Se los encuentra también en el espíritu del aikido, codificación moderna de las más
antiguas artes de auto-defensa. También existen, pero de una manera menos aparente, en el
judo.
Sea cual sea el arte que practiquéis, sea cual sea la manera de practicarle, siguiendo cada uno
su temperamento, no podéis impedir que un día u otro encontréis el Zen y que seáis
profundamente impregnados por su esencia. El Zen puede ayudaros en esta lucha de todos los
instantes que es la vida moderna, y permitiros, mejor que cualquier otra influencia espiritual,
encontrar este equilibrio físico y moral que tan ávidamente busca el hombre del siglo XX.
Un día, desde la cima de un promontorio, un hombre veía el mar por primera vez en su vida.
“¡Que bello! ¡Que grande!” decía con el aliento cortado.
____ “¡Y eso que no ves más que la superficie!”, le dijo su amigo.
El Zen y mi maestro Taisen Deshimaru me han enseñado a ver algo más que la superficie del
mar, algo más que lo exterior del mundo, algo más que la apariencia del hombre, algo mas que
las técnicas de artes marciales. Ellos me han enseñado a encontrar a través de su ruda
educación y no sin dolores algunas veces, el verdadero sentido de las artes marciales y el
verdadero sentido de la vida.
Deseo que los lectores de este libro y todos los practicantes de artes marciales sepan también
apreciar y conservar esta inestimable maravilla que Taisen Deshimaru Roshi les ofrece con toda
su experiencia de artes marciales aclaradas en sus profundidades y sublimadas por su
enseñanza: esta enseñanza superior es zazen, la meditación sedente del Zen, que es el común
denominador y el punto en el que culminan todas las prácticas, todas las artes, todas las
maneras de vivir.
GLOSARIO