La historia de los Warren se centra en el matrimonio de Ed y Lorraine Warren, una
pareja de investigadores paranormales que saltó a la fama por sus numerosos casos
de presunta actividad demoníaca y apariciones fantasmales.
Lorraine Rita Moran (1927-2019) y Ed Warren (1926-2006) se conocieron cuando eran
adolescentes en Bridgeport, Connecticut.
Ed se autoproclamaba demonólogo, mientras que Lorraine afirmaba ser clarividente y
médium. Juntos, aseguraron haber investigado más de 10.000 casos de fenómenos
paranormales a lo largo de su carrera.
En 1952, la pareja fundó la Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra
(NESPR), uno de los grupos de caza de fantasmas más antiguos de la región.
La sociedad se dedicaba a investigar fenómenos paranormales y a ayudar a personas
que creían estar experimentando encuentros con fuerzas sobrenaturales.
Los Warren eran miembros de la Iglesia Católica Romana y creían que las fuerzas
demoníacas eran reales y que la falta de fe podía hacer a las personas más
vulnerables.
• Annabelle: A principios de la década de 1970, investigaron el caso de una
muñeca de trapo que, según sus dueños originales, se movía sola y mostraba
un comportamiento malicioso. Los Warren concluyeron que la muñeca estaba
poseída por una entidad demoníaca y la llevaron a su Museo de Ocultismo
para mantenerla guardada en una vitrina de cristal.
• El poltergeist de Enfield: En 1977, viajaron a Enfield, Inglaterra, para
examinar el caso de la familia Hodgson, que reportaba actividad poltergeist
en su casa. Este caso, que involucraba objetos que se movían y ruidos
inexplicables, se documentó en la película El Conjuro 2.
• La familia Perron: En la década de 1970, la familia Perron aseguró que su
granja en Rhode Island estaba embrujada por un espíritu malévolo que los
acosaba. Este caso fue el que inspiró la primera película de El Conjuro.
En el sótano de su casa en Connecticut, los Warren crearon un Museo del Ocultismo
donde almacenaban los objetos supuestamente demoníacos de sus casos, siendo la
muñeca Annabelle el más conocido.
Tuvieron una hija llamada Judy, que nació en 1946. Ed murió en 2006 y Lorraine en
2019.
Tras su muerte, su yerno, Tony Spera, ha continuado con la gestión de la NESPR y el
museo.