Índice de Contenidos
1. Prefacio: El Peso de los Susurros ........................... i
2. Introducción: Por Qué Contamos Historias .................... ii
3. El Relojero de Ninguna Parte ................................ 1
4. La Biblioteca de los Olores ................................. 3
5. El Último Jardinero de Nubes ................................ 5
6. El Hombre que Vendía Sombras ................................ 7
7. La Radio en el Desván ....................................... 9
8. La Ciudad de Cristal ........................................ 11
9. Sobre el Autor .............................................. 13
Sobre el Autor
J.B. Sterling es un seudónimo para un buscador de historias que prefiere el anonimato de las
sombras. Con una formación en filosofía y una pasión por el realismo mágico, Sterling ha
pasado la última década recopilando fragmentos de mitos urbanos y leyendas olvidadas.
Echoes of the Unseen es su primera colección oficial, nacida de la creencia de que lo que no
vemos es tan real como lo que tocamos. Actualmente reside en una pequeña cabaña donde el
tiempo, según dice, se mueve un poco más despacio que en el resto del mundo.
Página de Créditos y Derechos (Page 1)
Título Original: Echoes of the Unseen: An Anthology of the liminal. © 2024 J.B. Sterling
Publications. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser
reproducida, distribuida o transmitida en forma alguna o por cualquier medio, incluyendo
fotocopias, grabaciones u otros métodos electrónicos o mecánicos, sin el permiso previo por
escrito del editor, excepto en el caso de breves citas incorporadas en revisiones críticas.
Impreso en los Estados Unidos de América. Primera Edición.
Dedicatoria (Page 2)
Para aquellos que todavía miran por la ventana cuando llueve, buscando algo que no sea el
agua.
PREFACIO: EL PESO DE LOS SUSURROS
Cada historia en esta colección comenzó como un parpadeo en la visión periférica de la
mente. En un mundo definido por lo ruidoso y lo inmediato, Echoes of the Unseen es una
invitación a mirar hacia las sombras. Estas narrativas no buscan dar respuestas; buscan
cultivar el tipo correcto de preguntas.
HISTORIA 1: EL RELOJERO DE NINGUNA PARTE
En un pueblo que no aparecía en ningún mapa, vivía un hombre llamado Elias que reparaba
cosas que no estaban rotas. La gente le llevaba llaves oxidadas de puertas que habían sido
derribadas hace décadas, o relojes de bolsillo que marcaban el tiempo hacia atrás.
Elias no se quejaba. Creía que el tiempo era una habitación desordenada y que, a veces, había
que barrer las esquinas. Una tarde, una joven le llevó una brújula que solo apuntaba hacia
"Tal vez". —¿Puede arreglarla? —preguntó ella. Elias miró a través de su lupa. —No está
rota, señorita. Es solo que usted aún no ha decidido a dónde va. Vuelva cuando esté segura, y
la aguja encontrará el Norte.
HISTORIA 2: LA BIBLIOTECA DE LOS OLORES
El maestro perfumista Julian no coleccionaba libros; coleccionaba aromas en frascos de
vidrio. Sus estantes estaban alineados con etiquetas como: "Lluvia sobre asfalto caliente,
1994", "La ansiedad de una primera cita" y "La cocina de la abuela un domingo".
Su posesión más preciada estaba en una caja forrada de plomo. Era el aroma de un "Secreto
guardado demasiado tiempo". Al abrirlo, olía vagamente a ozono y papel viejo. Julian sabía
que si alguna vez lo liberaba, la verdad rompería el cristal de todos los demás frascos de la
habitación. Lo mantenía sellado por la paz mental del mundo.
HISTORIA 3: EL ÚLTIMO JARDINERO DE NUBES
Arthur vivía en una isla flotante. Su único trabajo era podar las nubes cúmulos para que no
pesaran demasiado y hundieran el mundo de abajo. Era una vida solitaria, armado con tijeras
de plata y un corazón lleno de altitud.
Un día, encontró una nube con forma de persona. No quería ser podada. Flotó hacia él,
oliendo a jazmín y tormentas eléctricas. En lugar de cortarla, Arthur dejó sus tijeras. Se dio
cuenta de que algunas cosas están destinadas a crecer salvajes, incluso si eventualmente caen.
HISTORIA 4: EL HOMBRE QUE VENDÍA SOMBRAS
En el bullicioso mercado de Marrakech, había un hombre que no vendía especias ni sedas,
sino sombras. Si tu propia sombra era demasiado pesada —cargada de culpa o dolor— él la
cambiaba por una más ligera.
—Esta perteneció a un niño en los años 20 —decía, sosteniendo una forma gris parpadeante
—. Es ligera como una pluma y huele a menta. El negocio iba bien hasta que un hombre llegó
buscando una sombra que no se moviera en absoluto. Quería ser invisible. El vendedor de
sombras negó con la cabeza: —No tener sombra es no tener alma, y yo trafico con reflejos,
no con borraduras.
HISTORIA 5: LA RADIO EN EL DESVÁN
Leo encontró la radio detrás de una pila de mantas polvorientas. No estaba enchufada, pero
zumbaba con un pulso bajo y rítmico. Cuando giró el dial, no escuchó música ni noticias.
Escuchó los pensamientos de las personas exactamente una hora en el futuro.
Al principio, fue un juego. Sabía cuándo se quemarían sus tostadas. Pero luego, escuchó su
propia voz en el futuro, gritando. Miró el reloj. Tenía cincuenta y nueve minutos para
descubrir por qué, y no había forma de apagar la radio.
HISTORIA 6: LA CIUDAD DE CRISTAL
Los ciudadanos de Vitria vivían en casas de cristal puro. La transparencia era la ley; no había
cortinas ni secretos. Si sentías una emoción, esta coloreaba el aire a tu alrededor. La ira era un
rojo dentado; la alegría era un oro suave.
Un día, llegó un extraño con un abrigo de lana oscura y pesada. Caminó por las calles y, por
primera vez en la historia, la gente vio un vacío: un lugar donde la luz no pasaba.
Comprendieron entonces que, aunque la transparencia era bella, había una dignidad
silenciosa en las cosas que permanecen ocultas.
Historia 7: El Coleccionista de Silencios (Page 15)
Había un hombre en Praga que no grababa música, sino silencios. Decía que el silencio de
una biblioteca vacía a las tres de la mañana no era el mismo que el silencio de no un campo
de batalla cien años después de la guerra.
Llevaba un micrófono de alta sensibilidad a los desiertos, a las iglesias abandonadas y a las
habitaciones de los hospitales. "El silencio es el lienzo", explicaba a quien quisiera oírlo.
"Los sonidos son solo manchas de pintura. Si quieres conocer la verdad de un lugar, debes
escuchar lo que no se dice". Cuando murió, su testamento consistió en un disco de vinilo
completamente liso. Quienes lo escucharon dicen que oyeron el sonido del universo antes de
que existiera la luz.
Historia 8: El Mapa de los Sueños Perdidos (Page 18)
En una tienda de antigüedades en Buenos Aires, oculto tras un estante de gramófonos rotos,
descansaba un mapa que no mostraba calles ni ciudades. Mostraba los lugares a los que
vamos cuando cerramos los ojos.
El mapa era dinámico; las líneas de tinta se movían como venas. Podías ver el "Valle de las
Llaves Perdidas" y el "Océano de las Conversaciones Pendientes". Un joven intentó usarlo
para encontrar a una mujer que solo veía en sus sueños. Siguió la ruta, cruzó puentes de papel
y bosques de espejos, solo para descubrir que el mapa no era un guía para llegar a un lugar,
sino un espejo de lo que ya llevaba dentro. Al despertar, el mapa estaba en blanco. La tinta se
había mudado a su piel en forma de recuerdos.
Notas Finales y Agradecimientos (Página Final)
Este proyecto no habría sido posible sin la paciencia de los susurros nocturnos y la
inspiración encontrada en los rincones más olvidados de la literatura clásica. Gracias a todos
los lectores que se atreven a dudar de la realidad.