Buenos Aires, 9 de diciembre de 2009
Vistos los autos:
Recurso de hecho deducido por la actora en la causa Rossi, Adriana María c/
Estado Nacional – Armada Argentina s/ sumarísimo, para decidir sobre su
procedencia.
Considerando:
1º) Que, en su condición de presidenta de la Asociación de Profesionales de la
Salud del Hospital Naval, PROSANA (entidad sindical de primer grado
simplemente inscripta), y de miembro titular del Consejo Federal de la
Federación Médica Gremial de la Capital Federal, FEMECA (federación con
personería gremial a la cual estaba afiliada PROSANA), la actora reclamó que se
dejara sin efecto la sanción disciplinaria de suspensión y el cambio de lugar de
tareas que su empleadora, la Armada Argentina, había dispuesto sin contar con
una autorización judicial previa. La Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones
del Trabajo, al confirmar lo resuelto en primera instancia, rechazó la demanda.
Para ello, en coincidencia con el dictamen del Fiscal General, sostuvo la
imposibilidad de darle operatividad a la tutela sindical del artículo 52 de la ley
23.551 de asociaciones profesionales, A- en el marco de una entidad que se ve
desplazada en la representación del personal por otra que posee la personería
gremial -. Señaló que, ante la presencia de la Unión del Personal Civil de las
Fuerzas Armadas (PECIFA) como entidad de primer grado con personería
gremial, A- resultaba desplazada PROSANA como entidad simplemente inscripta
a la que pertenecía la actora y también FEMECA como federación de
asociaciones sindicales, cuya existencia no implica extender la garantía en
virtud de lo normado por el artículo 35 [de la ley citada] ya que la hipótesis que
contempla dicho dispositivo legal se limita al supuesto en que no hubiera una
asociación con personería gremial. Aclaró, finalmente, que el criterio adoptado
no implicaba Anegar la inclusión de la garantía para todos los integrantes de la
federación sino condicionar[la] a que el ente de primer grado, afiliado a ésta, no
se vea impedido de actuar por la potestad exclusiva que emerge de la
personería gremial de otro sindicato. Contra ese pronunciamiento, la actora
dedujo el recurso extraordinario, cuya denegación dio origen a la queja en
examen.
2º) Que la apelación extraordinaria invoca, por un lado, la arbitrariedad de la
inteligencia dada por el juzgador al citado artículo 52. Por el otro, que la norma
así interpretada es incompatible con los derechos reconocidos por el artículo 14
bis de la Constitución Nacional y por diversos tratados internacionales, máxime
cuando, entre otras razones, resulta contrario al principio de libertad sindical
sostener que los gremios que no tienen personería gremial, no pueden actuar en
el ámbito de la personería gremial de otro sindicato; si esto fuera así CacotaC,
no tendría sentido alguno la existencia de gremios con simple inscripción. A
juicio de esta Corte, los agravios basados en la doctrina de la arbitrariedad
resultan inadmisibles (artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación). Empero, una conclusión opuesta se impone en cuanto a la aludida
impugnación constitucional (artículo 14.3 de la ley 48), de manera que, al estar
reunidos los restantes recaudos de admisibilidad, corresponde hacer lugar a la
queja y habilitar esta instancia con tales alcances.
Luego, para lo que interesa a la litis, cuadra recordar que el artículo 52 de la ley
23.551 dispone que Alos trabajadores amparados por las garantías previstas [en
el artículo 48], no podrán ser despedidos, suspendidos ni con relación a ellos
podrá modificarse las condiciones de trabajo, si no mediare resolución judicial
previa que los excluya de la garantía [...]. De su lado, el mentado artículo 48
prevé las garantías aludidas para los trabajadores que ocupan Acargos electivos
o representativos en asociaciones sindicales con personería gremial [...].
3º) Que a los fines de esclarecer el agravio indicado, es preciso asentar dos
premisas. La primera de éstas, reside en la doctrina constitucional expuesta por
esta Corte el 11 de noviembre de 2008 en el caso Asociación Trabajadores del
Estado c/ Ministerio de Trabajo (Fallos: 331:2499), al que cabe remitir en razón
de brevedad. En efecto, según fue juzgado en esa oportunidad, la libertad
sindical o, en otros términos, la organización sindical libre y democrática, es un
principio arquitectónico que sostiene e impone la Constitución Nacional
mediante su artículo 14 bis, y por vía de un muy comprensivo corpus iuris con
jerarquía constitucional, proveniente del Derecho Internacional de los Derechos
Humanos contenido en su artículo 75.22, segundo párrafo: Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (artículo XXII), Declaración
Universal de Derechos Humanos (artículos 20 y 23.4); Convención Americana
sobre Derechos Humanos (artículo 16); Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos (artículo 22.1/3) y Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales (artículo 8.1.a y c, y 3).
del Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en
Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San
Salvador), de jerarquía superior a las leyes (Constitución Nacional, artículo
75.22, primer párrafo).87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
relativo a la libertad sindical y a la protección del derecho de sindicación, sobre
el cual se volverá infra (considerando 6º). Y no dejó de tomar en consideración,
a su vez, el artículo 8º El precedente también destacó cómo estos dos últimos
pactos de 1966 se hicieron eco, preceptivamente, del Convenio nº
Con base en ello, el Tribunal entendió que el artículo 41.a de la ley 23.551
resultaba inconstitucional, en la medida en que concedía a los sindicatos que
ostentan el carácter de más representativos, privilegios que excedían de una
prioridad en materia de representación en las negociaciones colectivas, en la
consulta por las autoridades y en la designación de los delegados ante los
organismos internacionales, en detrimento de la actividad de los sindicatos
simplemente inscriptos que compartían con aquéllos, total o parcialmente, el
mismo ámbito de actuación.
4º) Que la segunda premisa radica en que, tal como se sigue con absoluta
nitidez del citado artículo 14 bis, la libertad sindical debe estar rodeada, como
atributo intrínseco o inherente para el logro de su ejercicio cabal y fecundo, de
un particular marco de protección de los representantes gremiales. Estos,
dispuso la norma de manera terminante, gozarán de las garantías necesarias
para el cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad
de su empleo. La expresión necesarias indica, cabe advertirlo, el sentido y
destino de las garantías, pero, con mayor vigor aún, el carácter forzoso e
inevitable de su existencia, lo cual refuerza al categórico gozarán que enuncia el
precepto. Se trata, por cierto, de una proyección del principio protectorio del
trabajo y del trabajador proclamado expresamente por el artículo 14 bis, hacia el
universo de las relaciones colectivas laborales, en el cual, por ende, también
impera la regla de que el trabajador es sujeto de preferente tutela constitucional
(Vizzoti, Fallos: 327:3677, 3689 y 3690 C2004C, y Aquino, Fallos: 327:3753,
3770, 3784 y 3797 C2004C). La protección, por añadidura, si bien debe ser
realizada por el Estado, no defiende a los representantes gremiales sólo ante
acciones u omisiones de aquél violatorias de la libertad sindical, sino también
frente a las acciones u omisiones de análogo tenor pero provenientes de
particulares o actores no estatales, como es el caso, [Link]., de los empleadores
privados.
121, párrs. 67 y 77, y su cita). Más aún; alguna de dichas medidas fue expressis
verbis adoptada por la propia Constitución Nacional: la estabilidad en el empleo
(artículo 14 bis).Bien podría decirse, en palabras de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos referentes a la libertad sindical y a la libertad de asociación
previstas en el artículo 16 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos, que a la obligación estatal negativa de no interferir, se yuxtapone una
obligación positiva, esto es, la de adoptar las medidas apropiadas para proteger
y preservar el ejercicio de la actividad sindical sin temor por parte de los
representantes sindicales, cuanto más que, de lo contrario, A- se podría
disminuir la capacidad de las agrupaciones de organizarse para la protección de
sus intereses (Caso Huilca Tecse vs. Perú, fondo, reparaciones y costas,
sentencia del 3-3-2005, Serie C Nº
5º) y 8º ). Esto es así, en primer lugar, puesto que el distingo constriñe, siquiera
indirectamente, a los trabajadores individualmente considerados que se
dispongan a actuar como representantes gremiales, a adherirse a la entidad con
personería gremial, no obstante la existencia, en el mismo ámbito, de otra
simplemente inscripta. Una situación análoga se produce en orden a los
trabajadores que deseen afiliarse y verse representados sindicalmente. Y, en
segundo término, ataca la libertad de los sindicatos simplemente inscriptos y la
de sus representantes, al protegerlos de manera menor que si se tratara de
asociaciones con personería gremial, en un terreno de la actividad sindical que
también es propio de aquéllos, y en el cual, de consiguiente, no se admiten
privilegios.Que, con arreglo a las premisas que han sido expresadas, no se
requiere un mayor esfuerzo para concluir en que, al limitar a los representantes
gremiales de los sindicatos con personería gremial los alcances de la protección
prevista en su artículo 52, la ley 23.551, reglamentaria de la libertad sindical
constitucionalmente reconocida, ha violentado, de manera tan patente como
injustificada, la esfera en que el legislador puede válidamente dispensar
determinados privilegios a las asociaciones más representativas, indicada en el
considerando 3º. La distinción legalmente establecida, i.e., el diferente grado de
tutela reconocido a los representantes gremiales, según provengan de
sindicatos simplemente inscriptos, por un lado, o con personería gremial, por el
otro, mortifica dicha libertad respecto de los primeros y de los trabajadores en
general, en las dos vertientes, individual y social, señaladas en Asociación
Trabajadores del Estado (cit., especialmente, considerandos 3º, 6º
Las dos dimensiones mencionadas, procede observarlo, A- deben ser
garantizadas simultáneamente -, puesto que [l]a libertad para asociarse y la
persecución de ciertos fines colectivos son indivisibles, de modo que una
restricción de las posibilidades de asociarse representa directamente, y en la
misma medida, un límite al derecho de la colectividad de alcanzar los fines que
se proponga (Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso Huilca Tecse...,
cit., párrs. 70 y 72).
6º) y 8º). En lo que ahora interesa, este instrumento es concluyente en cuanto
obliga al Estado, tanto a adoptar todas las medidas necesarias y apropiadas
para garantizar a los trabajadores [...] el libre ejercicio del derecho de
sindicación (artículo 11), cuanto a abstenerse de toda intervención que tienda a
limita87 de la OIT, instrumento indudablemente fundamental en la materia,
según ha quedado extensamente demostrado en la recordada sentencia
Asociación Trabajadores del Estado (considerandos 4º, 5ºQue súmase a todo
ello el aporte del antes citado Convenio nº r [...] o a entorpecer [el] ejercicio
legal del derecho de las organizaciones de trabajadores [...] de organizar [...] sus
actividades y el de formular su programa de acción (artículo 3.1 y 2). La
legislación nacional, a su vez, Ano menoscabará ni será aplicada de suerte que
menoscabe las garantías previstas por el presente Convenio (artículo 8.2). El
término organización, aclara el artículo 10, significa toda organización de
trabajadores que tenga por objeto fomentar y defender los intereses de los
trabajadores [...].
87.En este sentido, corresponde tomar en especial consideración, dado su nexo
específico con la cuestión sub lite, el criterio de la Comisión de Expertos en
Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT instituida por resolución
adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo en su octava reunión
(1926)C, que ejerce el control regular de la observancia por los Estados
Miembros de las obligaciones derivadas de los convenios que han ratificado
(Manual sobre procedimientos en materia de convenios y recomendaciones
internacionales del trabajo, Sección VI), en el caso, el Convenio nº
En efecto, la más que reciente conclusión de este órgano (2008), da cuenta de
que, no obstante la tutela general que prevé el artículo 47 de la ley 23.551, Alos
artículos 48 y 52 [de ésta] establecen un trato de favor a los representantes de
las organizaciones con personería gremial en caso de actos de discriminación
antisindical [fuero sindical] que excede de los privilegios que pueden otorgarse a
las organizaciones más representativas, consistentes en una prioridad en
materia de representación en las negociaciones colectivas, en la consulta por las
autoridades y en la designación de los delegados ante los organismos
internacionales@ (Observación individual sobre el Convenio sobre la libertad
sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948 (núm. 87). Argentina
(ratificación: 1960, Publicación 2008). Más aún; como esta observación
individual lo pone de manifiesto, su contenido no entrañaba más que el
recordatorio de otras de igual naturaleza que el organismo venía dirigiendo a la
Argentina desde hace numerosos años.
87, a los reiteradamente citados artículos 48 y 52, para lo cual memoró que ya
se había pronunciado en el sentido de que cuando, sin espíritu de
discriminación, el legislador confiere a los sindicatos reconocidos, que de hecho
son los más representativos, ciertos privilegios relativos a la defensa de los
intereses profesionales en virtud de los cuales sólo ellos son capaces de ejercer
útilmente, la concesión de tales privilegios no debe estar subordinada a
condiciones de tal naturaleza que influyese indebidamente en la elección por los
trabajadores de la organización a la que deseen afiliarse (Observación
individual... Argentina ... Publicación 1989).Este señalamiento, por lo demás, es
dable ratificarlo mediante la consulta de los antecedentes de: 2006
(Observación individual... Argentina... Publicación 2006); 2004 (Observación
individual... Argentina... Publicación 2004); 2003: Alos dirigentes sindicales de
las asociaciones con personería gremial gozan de una protección especial
adicional de la cual no gozan los dirigentes o representantes de las asociaciones
simplemente inscriptas, por lo que se pide al Gobierno que tome medidas para
modificar los artículos en cuestión [48 y 52 cits.] (Observación individual...
Argentina... Publicación 2003); 2001 (Observación individual... Argentina...
Publicación 2001); 1999: los artículos 48 y 52 cits. implican un privilegio que
puede influir indebidamente en la elección de los trabajadores de la
organización a la que deseen afiliarse (Observación individual... Argentina...
Publicación 1999); 1998: la Comisión expresa una vez más la firme esperanza de
que las tantas veces esperada aprobación del proyecto modificatorio se
concrete próximamente y que [el Gobierno] adoptará las medidas necesarias
para modificar las disposiciones de la ley núm. 23.551", [Link]., los artículos [...]
48 y 52 que privilegian a las asociaciones con personería gremial frente a las
demás asociaciones, en materia de [...] fuero sindical (Observación individual...
Argentina... Publicación 1998); 1997: la Comisión recuerda que había observado
que el antedicho proyecto de reformas Ano contemplaba la modificación de las
siguientes disposiciones cuya modificación había sido sugerida [por aquélla]
desde hace numerosos años: [...] en materia de fuero sindical (artículos 48 y 52
[...] que prevén que únicamente los representantes de las organizaciones con
personería gremial se beneficien de una protección especial) (Observación
individual... Argentina... Publicación 1997); 1996: el proyecto de reformas del
Gobierno de la ley 23.551 no contempla la modificación sugerida por la Comisión
hace numerosos años, de las disposiciones en materia de fuero sindical
(artículos 48 y 52 de la ley [23.551] que prevén que únicamente los
representantes de las organizaciones con personería gremial se beneficien de
una protección especial) (Observación individual... Argentina... Publicación
1996); 1993 (Observación individual... Argentina... Publicación 1993), y 1991
(Observación individual... Argentina... Publicación 1991). Incluso en 1989, no
obstante tomar con satisfacción la promulgación de la ley 23.551, la Comisión
individualizó, entre las disposiciones que no estaban en conformidad con el
Convenio nº
87] (ídem).Con ello, según lo expuso en esta última oportunidad, la Comisión
compartía el criterio del Comité de Libertad Sindical de la OIT, a lo que agregó
su confianza en que el Gobierno tomará las medidas apropiadas para asegurar
una completa conformidad de la legislación con el Convenio [nº
87, en cuanto a la exclusión de los representantes gremiales de los sindicatos
sólo inscriptos de la protección que dispensaba, mediante los artículos 48 y 52,
a los pertenecientes a sindicatos con personería gremial. A iguales resultados
conduce la doctrina del Comité de Libertad Sindical de la OIT, en atención a lo
adelantado en el párrafo precedente, y a lo formulado por el Tribunal en el
repetidamente citado Asociación Trabajadores del Estado (v. su considerando
8º).En suma, desde la primera hora, 1989, la Comisión de Expertos en
Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT se pronunció en términos
desfavorables a la compatibilidad de la ley 23.551, de 1988, con el Convenio nº
7º) Que, de acuerdo con todo cuanto ha sido expresado, no cabe sino declarar
la inconstitucionalidad del artículo 52 de la ley 23.551, en la medida en que
excluye a la actora del goce de la tutela otorgada por este último a los
representantes de asociaciones con personería gremial, por ser representante
(presidenta) de una asociación sindical, Asociación de Profesionales de la Salud
del Hospital Naval (PROSANA), la cual, no obstante comprender en su ámbito a
la relación de trabajo de dicha representante, tiene el carácter de simplemente
inscripta y existe otro sindicato con personería gremial en ese ámbito.
Consecuentemente, el fallo apelado habrá de ser revocado, a fin de que se dicte
uno nuevo con arreglo al presente.
Este resultado torna inoficioso analizar los agravios fundados en el cargo que
investía la actora en FEMECA. Con todo, debe advertirse que, para el supuesto
en que el pronunciamiento que se ordena dictar considerase ese punto, las
conclusiones del Tribunal implican necesariamente, para el sub examine, que se
encuentra satisfecha la condición a la que el a quo supeditó la inclusión de la
garantía para la actora en tanto integrante de una federación (supra,
considerando 1º).
Por ello, habiendo dictaminado la señora Procuradora Fiscal, se hace lugar
parcialmente a la queja y al recurso extraordinario interpuestos, y se revoca la
sentencia apelada con el alcance indicado, con costas (artículo 68 del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación), de manera que la causa deberá ser
devuelta a fin de que, por quien corresponda, sea dictado un nuevo
pronunciamiento con arreglo al presente.
Hágase saber, acumúlese la queja al principal y, oportunamente,
remítase. RICARDO LUIS LORENZETTI - ELENA I. HIGHTON de NOLASCO -
CARLOS S. FAYT - ENRIQUE SANTIAGO PETRACCHI - JUAN CARLOS
MAQUEDA - E. RAUL ZAFFARONI - CARMEN M. ARGIBAY (según su voto).
VOTO DE LA SEÑORA MINISTRA DOCTORA DOÑA CARMEN M. ARGIBAY
Considerando:
1º) La señora Adriana María Rossi, cumplía funciones en el Hospital Naval de la
ciudad de Buenos Aires como Presidenta de la Asociación de Profesionales de la
Salud del Hospital Naval (PROSANA) entidad gremial de primer grado
simplemente inscripta adherida a Federación Médica Gremial de la Capital
Federal (FEMECA), entidad sindical de segundo grado que cuenta con personería
gremial número 1398.
La demandante Rossi fue electa para integrar, a partir del año 2000, el Consejo
Federal de FEMECA. Notificadas de esta situación, las autoridades del Hospital
Naval y de la Armada Argentina, pusieron de manifiesto su oposición al accionar
gremial de PROSANA y de FEMECA en su ámbito, con el argumento de que
correspondía a PECIFA (Unión del Personal Civil de las Fuerzas Armadas) la
representación del personal, por ser una asociación sindical de primer grado,
con personería gremial. Dadas así las cosas, PROSANA decidió adoptar una
medida de acción directa consistente en retención de tareas, con afectación
parcial de la prestación de los servicios del Hospital, motivo por el cual la
empleadora aplicó a la actora una sanción disciplinaria de suspensión por cinco
días y un cambio de tareas.
En el escrito de inicio, la señora Rossi sostiene que por su condición de
presidenta de la Asociación de Profesionales de la Salud del Hospital Naval
(PROSANA) y miembro titular del Consejo Federal de la Federación Médica
Gremial de la Capital Federal (FEMECA), tales decisiones sólo podían tomarse
con una autorización judicial previa. Funda su derecho en lo previsto en el
artículo 14, 14 bis de la Constitución Nacional y en los Convenios de la OIT Nros.
87, 98, 151 y 154, a la luz de los cuales entendió que correspondía interpretar el
artículo 52 de la ley 23.551, que prescribe: Alos trabajadores amparados por las
garantías previstas en los artículos 40, 48 y 50 de la presente ley, no podrán ser
suspendidos, despedidos ni con relación a ellos podrán modificarse las
condiciones de trabajo, si no mediare resolución judicial previa que los excluya
de la garantía....
2º) La sentencia de primera instancia rechazó la demanda con sustento en que
la accionante no era uno de los sujetos amparados por el artículo 52 de la ley de
Asociaciones Sindicales, pues había sido electa como dirigente de una entidad
de segundo grado: FEMECA, que si bien tenía personería gremial debía ceder
ante la de primer grado. Ello, en función de lo dispuesto en el artículo 35 de la
ley 23.551, que impide a las federaciones con personería gremial representar a
los trabajadores de la actividad o categoría cuando actúa una asociación sindical
de primer grado con personería gremial en esa zona o empresa.
Contra dicho pronunciamiento, la parte actora dedujo recurso de apelación en el
que insistió en el carácter constitucional de la protección que le correspondía en
su condición de representante sindical y añadió que si ya era discutible la
restricción de los derechos gremiales a aquellos trabajadores que pertenecen a
una asociación sindical con personería gremial, con mayor razón lo era
"establecer limitaciones que no están previstas en la Ley 23.551 ni en su
reglamentación".
3º) La Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo confirmó ese
pronunciamiento (fojas 180/181). El a quo, en concordancia con lo dictaminado
por el señor Fiscal señaló que la decisión de primera instancia había girado en
torno a la imposibilidad de darle operatividad a la tutela sindical invocada por la
actora, por ser parte de una entidad desplazada en la representación del
personal por otra de primer grado con personería gremial (artículo 35 de la ley
23.551).
Sentado eso, consideró que el memorial no cumplía con lo dispuesto por el
artículo 265 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación.
4º) Contra este pronunciamiento, la parte actora dedujo el recurso
extraordinario (fojas 184/188), cuya denegación (fojas 194) dio origen a la queja
en examen. La señora Rossi, señala que el fallo viola la libertad sindical cuando
concluye que la personería gremial de PECIFA le otorga potestad exclusiva para
representar al personal civil de las fuerzas armadas, ya que FEMECA que es la
entidad que la eligió como dirigente se ve impedida de actuar gremialmente en
ese ámbito y en consecuencia se desconoce la protección especial que la ley
23.551 establece a su favor para poder cumplir su función. Denuncia, tal como
lo había hecho en las instancias anteriores que ese razonamiento no guarda
correspondencia con el amplio alcance de la garantía sindical que el artículo 14
bis de la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales incorporados al
ordenamiento interno (artículo 75, inciso 22 de la Constitución Nacional), han
dado a los gremios.
de la ley 23.551). Entiende, que dicha hermenéutica vulnera el principio de
"organización sindical libre y democrática" establecido en el artículo 14 bis de la
Constitución Nacional y consecuentemente su derecho como representante
gremial, pues bastaba para la protección que le asigna ese artículo en el
segundo párrafo, que se tratase de un cargo electivo o de representación en una
asociación con personería gremial y la notificación al empleador, extremos
cumplidos en el caso.Afirma que no resulta aceptable que una Federación con
personería gremial (sindicato de segundo grado) se vea impedida de actuar en
el ámbito de la personería gremial de un sindicato de primer grado (PECIFA),
pues ambas tienen como objeto la defensa de los intereses de los trabajadores
(artículo 2
Convenio 98). y 2º Por último, invoca los Convenios de la OIT 87 y 98, que
establecen que "...los trabajadores deberán gozar de adecuada protección
contra todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical
en relación con su empleo" y que "dicha protección deberá ejercerse
especialmente contra todo acto que tenga por objeto...b) despedir a un
trabajador o perjudicarlo de cualquier otra forma o causa de su afiliación sindical
o de su participación en actividades sindicales..." (artículos 1º
5º) El recurso extraordinario de la representante gremial resulta admisible pues
invoca las garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical y las
relacionadas con la estabilidad de su empleo a partir del derecho que todo
trabajador tiene a una "organización sindical libre y democrática", reconocido
por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y por los convenios
internacionales suscriptos por el Estado Argentino e incorporados al artículo
75.22 del mismo cuerpo normativo. Por otra parte, la sentencia dictada por la
cámara de apelaciones es contraria al derecho que la recurrente funda en dicha
garantía (artículos 14.3 de la ley 48 y 61 de la ley 4055).
6º) El derecho a organizarse, reconocido a los trabajadores en el primer párrafo
del artículo 14 bis de la Constitución Nacional, debe ser entendido como el
derecho a establecer organizaciones sindicales que puedan llevar a cabo las
acciones garantizadas en la segunda parte de dicha disposición tales como:
concertar convenios colectivos de trabajo; recurrir a la conciliación y al arbitraje;
el derecho de huelga. Asimismo, la disposición referida menciona la garantía a
favor de los representantes gremiales para el cumplimiento de su gestión
sindical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo.
Esta conexión entre la libertad sindical y el ejercicio de los derechos gremiales
dio lugar, recientemente, al pronunciamiento de Fallos: 331:2499, "Asociación
Trabajadores del Estado c/ Ministerio de Trabajo s/ Ley de Asociaciones
Sindicales".
En ese fallo, el Tribunal admitió que la exclusividad otorgada por la ley 23.551 al
sindicato con personería gremial para el ejercicio de uno de tales derechos
convocar elecciones de delegados podía ser examinada como una restricción a
la libertad sindical garantizada por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional
(Fallos: 331:2499, 2504, considerando 21).
En ese marco y luego de extensas consideraciones sobre el significado de la
libertad sindical, concluyó que el otorgamiento a un solo sindicato del derecho a
elegir delegados constituía una alteración inconstitucional de la libertad sindical
por impedir a otro sindicato, en cuanto tal, el ejercicio de uno de los derechos
gremiales por excelencia.
Cabe reproducir el pasaje del fallo citado que mejor representa este punto: A-
Que se sigue de cuanto ha sido expresado, que el art. 41, inc. a de la ley 23.551
viola el derecho a la libertad de asociación sindical amparado tanto por el art. 14
bis de la Constitución Nacional como por las normas de raigambre internacional
de las que se ha hecho mérito, en la medida en que exige que los "delegados
del personal" y los integrantes de "las comisiones internas y organismos
similares" previstos en su art. 40, deban estar afiliados "a la respectiva
asociación sindical con personería gremial y ser elegidos en comicios
convocados por ésta". La limitación mortifica dicha libertad, de manera tan
patente como injustificada, en sus dos vertientes.
En primer lugar, la libertad de los trabajadores individualmente considerados
que deseen postularse como candidatos, pues los constriñe, siquiera
indirectamente, a adherirse a la asociación sindical con personería gremial, no
obstante la existencia, en el ámbito, de otra simplemente inscripta. En segundo
término, la libertad de estas últimas, al impedirles el despliegue de su actividad
en uno de los aspectos y finalidades más elementales para el que fueron
creadas. En tal sentido, para ambos órdenes, corresponde reiterar que el
monopolio cuestionado en la presente causa atañe nada menos que a la
elección de los delegados del personal, esto es, de los representantes que
guardan con los intereses de sus representados, los trabajadores, el vínculo más
estrecho y directo, puesto que ejercerán su representación en los lugares de
labor, o en la sede de la empresa o del establecimiento al que estén afectados.
La restricción excede, y con holgura, el acotado marco que podría justificar la
dispensa de una facultad exclusiva a los gremios más representativos, del que
ya se ha hecho referencia. Por lo demás, no se ha invocado, ni esta Corte lo
advierte, la existencia de razón alguna que haga que la limitación impugnada
resulte necesaria en una sociedad democrática en interés de la seguridad
nacional o del orden público, o para la protección de los derechos y libertades
ajenos. Antes bien, parece marchar en sentido opuesto a dichos intereses y,
principalmente, a las necesidades de una sociedad del tipo indicado, la cual, si
algo exige, es que el modelo que adoptó permee los vínculos asociativos, sobre
todo aquellos que, como los sindicales, están llamados a coadyuvar, de manera
notoria, en la promoción del "bienestar general"" (Fallos: 331:2499, 2514,
considerando 91).
7º) Las reglas hermenéuticas descriptas son las que deben regir la solución del
caso.
Ello así, pues lo que debe valorarse es si se trata de restricciones al ejercicio de
los derechos sindicales contrarias al principio de libertad sindical reconocido en
el artículo 14 bis a todos los gremios.
Lo dicho, impone recordar que además del clásico agrupamiento de la ley
23.551 en asociaciones simplemente inscriptas o con personería gremial,
también está aquel que las clasifica según el grado, así son de primer grado, los
sindicatos, constituidos por trabajadores o empleadores (personas físicas); de
segundo grado, las federaciones, formadas por las asociaciones profesionales de
primer grado (personas jurídicas) y, por último, las confederaciones o
asociaciones de tercer grado, que son el resultado de la unión de federaciones o
centrales sindicales.
A partir de esta segunda categorización, la ley 23.551 decide en el artículo 35
que: "Las federaciones con personería gremial podrán asumir la representación
de los trabajadores de la actividad o categoría por ellas representadas, en
aquellas zonas o empresas donde no actuare una asociación sindical de primer
grado con personería gremial".
8º) Cabe examinar entonces, si en el sub lite la aplicación de la norma
reseñada, implicó un vaciamiento del contenido mínimo que el artículo 14 bis de
la Constitución Nacional confiere a la libertad sindical y que se traduce en el
ejercicio de los derechos gremiales mencionados en la misma cláusula, entre los
que se encuentra el que tienen los representantes gremiales de contar con las
garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión sindical.
9º) El citado artículo 35 de la ley 23.551, sienta como regla que las federaciones
no pueden actuar en la zona o empresa de la actividad o categoría por ellas
representadas si hay ya un sindicato de primer grado ejerciendo la
representación. Es decir, que la ley favorecería la exclusividad de este último.
Por tal motivo, los jueces entendieron que los únicos que podían invocar la
tutela sindical eran los representantes de PECIFA, pues es este gremio el que
representa a los trabajadores del Hospital Naval, no así la dirigente de FEMECA.
Dicha interpretación del citado artículo 35 de la ley 23.551, introduce una severa
limitación en el alcance de los artículos 48 y 52 de la ley 23.551, en la medida
que éstos reconocen protección a los trabajadores que ocupan "cargos electivos
o representativos en asociaciones sindicales con personería gremial (...)", que es
precisamente el caso de la Federación a la que representa Rossi.
La protección a la que se acaba de aludir, consiste en que los representantes
gremiales no pueden ser despedidos, suspendidos, ni con relación a ellos
modificarse las condiciones de trabajo, si no mediare resolución judicial previa
que los excluya de la garantía (artículo 52 de la ley 23.551).
10º) El sistema general establecido por la ley 23.551 consiste en concentrar el
ejercicio del conjunto de derechos gremiales en un sólo tipo de sindicato, a
saber, aquel que obtiene la personería gremial y este corresponde al que se
repute más representativo (artículo 25, primer párrafo). El propósito de estas
restricciones es el de instaurar por vía legal la unidad de la acción sindical.
Al mismo fin, serviría la desprotección de todo representante gremial que no
pertenezca al gremio que ejerce la representación en determinada zona o
empresa, que también ha de ser único (artículo 35 de la ley 23.551). Esta es la
interpretación a la que arribó el tribunal a quo en la sentencia apelada.
Sin embargo, la letra de la ley de Asociaciones Sindicales no ha llegado, en este
tema, a tal punto de enfrentamiento con las garantías establecidas en el artículo
14 bis de la Constitución Nacional, en tanto que admite, tal como lo solicita la
parte actora, una interpretación concordante con esta última.
En primer término, debe puntualizarse que FEMECA es un gremio que, tal como
se ha reconocido al otorgársele la debida habilitación, tiene el propósito de
defender y representar los intereses profesionales del grupo de trabajadores
afiliados a las diversas asociaciones que la integran, circunstancia que por sí
colocaba a la entidad y a sus autoridades bajo la protección del artículo 14 bis,
segundo párrafo de la Constitución Nacional, en cuanto dispone: "Los
representantes gremiales gozarán de las garantías necesarias para el
cumplimiento de su gestión sindical y las relacionadas con la estabilidad de su
empleo".
Por su lado, la ley 23.551 al reglamentar específicamente el punto concerniente
a la tutela sindical que merecen los representantes de asociaciones con
personería gremial (artículos 48 y 52), no incluye ninguna otra restricción que
abra la posibilidad de que alguno de ellos pueda quedar fuera de su alcance. No
se trata por consiguiente el presente caso de uno en que esta Corte deba
resolver sobre la situación de los representantes de asociaciones sin ningún tipo
de personería gremial.
Esta inteligencia de las normas específicas, sobre los derechos de los
representantes gremiales ante sus empleadores, no se ve refutada por la letra
del artículo 35 de la ley 23.551 que no alude puntualmente a esta cuestión sino
en general a la relación entre entidades gremiales de distintos grados en cuanto
a la representación de los trabajadores, según la cual las de primer grado tiene
precedencia. Ahora bien, inferir de esta regla de coordinación entre diferentes
sindicatos otra que niega la tutela a un representante para el cumplimiento de
su gestión sindical, implica otorgarle al precepto legal y sin que medie una razón
de peso un significado que lo pone en contradicción con el artículo 14 bis
previamente mencionado.
De tal modo, ya como se dijo en la recordada decisión de esta Corte en el caso
331:2499, "Asociación Trabajadores del Estado c/ Ministerio de Trabajo s/ Ley de
Asociaciones Sindicales", al denegar una garantía expresamente reconocida por
la Constitución a un gremio para asegurar la exclusividad de otro se ha
ocasionado un severo agravio al principio que asegura el derecho a una
organización sindical libre y democrática, reconocido no sólo por la Constitución
Nacional sino por diversos instrumentos internacionales tales como el artículo
7.d del Protocolo de San Salvador, el artículo 9no. de la Declaración Sociolaboral
del Mercosur, el Convenio Nro. 98 y el 135 de la OIT.
11º) Por tanto, cabe concluir que la preexistencia de un sindicato con
personería gremial de primer grado en el ámbito laboral donde se desempeñan
los trabajadores de la actividad que FEMECA también representa, no puede
constituir un motivo válido en términos constitucionales para privar de la
protección especial establecida en el artículo 52 de la ley 23.551 a una de sus
dirigentes.
Por ello, habiendo dictaminado la señora Procuradora Fiscal, se hace lugar
parcialmente a la queja y al recurso extraordinario interpuesto, y se revoca la
sentencia apelada con el alcance indicado, con costas (artículo 68 del Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación), de manera que la causa deberá ser
devuelta a fin de que, por quien corresponda, sea dictado un nuevo
pronunciamiento con arreglo al presente.
Hágase saber, acumúlese la queja al principal y, oportunamente,
remítase. CARMEN M. ARGIBAY.