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Año 13 - Nº 42
Tercera época
edición digital
diciembre 2011 - enero 2012
Espacio de publicidad
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E di t or i a l
Ernesto Tejeda
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Contenido
N oticiAS
“p AJArito ” v eLArde
por:Héctor García Martínez
uN cANtor crioLLo
por:Ernesto Tejeda
por:Ernesto Tejeda
p oeSíAS
Walter Adet
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Noticias
Raíces Incas
Raíces Incas ocupan un lugar importante dentro del Folklore Nacional desde 1977 año en que
se forma el grupo. desde entonces viene realizando un gran aporte, con el sonido de sikus, zampoñas,
charango, moxeños, guitarra y percusiones, sumando a lo mejor de la ancestral cultura andina, versio-
nes en estos nobles instrumentos de clásicos de nuestra mú[Link]íces Incas es mucho más que un
grupo musical. Es el proyecto de vida de un grupo de amigos, una pasión que se inició en los albores de
la década del ´70 y que tomó forma a través del trabajo y el estudio de sus integrantes, buscando las
raíces de la música latinoamericana. Esto se refleja en el sonido único de Raíces Incas, donde se con-
juga lo más puro de las antiguas tradiciones con la autenticidad de un sonido contemporáneo propio de
la los códigos armónicos actuales. Los integrantes de Raíces Incas fabrican sus propios instrumentos
para obtener mejores cualidades sonoras, estudian a fondo las tradiciones culturales latinoamericanas
y las transmiten con pasión, respeto y [Link], charangos, sikus, antaras, moxeños, ensamblan
melodías milenarias con armonías contemporáneas, amalgamados con guitarras y percusión interpreta-
dos al modo más tradicional.
Acaban de reeditar el material “Raices Incas lo mejor” interpretan 16 temas en donde nos muestran los
diferentes ritmos de nuestro folklore andino.
Claudia Cacchione<claudiacacchione@[Link]>
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Noticias
“Hebras”
de Luisa Calcumil y Valeria Fidel
“Teatro del país”
“Hebras” ”Una obra brillante por su temática y enorme riqueza estética, con
juegos escénicos que ponen de relieve la indiscutible profesionalidad tanto de
Luisa Calcumil, como de su compañera Valeria Fidel. Luisa Calcumil además
de su trayectoria y talento, es una actriz profundamente conectada con su
identidad mapuche, que recorre el país y el mundo presentando obras de
inmensa calidad que reflejan el sentimiento de su pueblo.”
Diario Río Negro,[Link]
“Hebras, es un ejemplo de teatro de enorme valor estético. La iluminación es un actor más, fun-
damental. La puesta de sobriedad absoluta, impone sentirse como espectador, entrando al mundo que
describen Luisa Calcumil y Valeria Fidel. Los elementos sencillos de apoyo actoral son los estrictamen-
te necesarios. El trabajo corporal de ambas, es el resultado evidente de una práctica conciente y riguro-
sa. “Hebras”, teatro ejemplar en todos los sentidos” Diario El SoL de Mendoza
“Están hechas jirones, Hilachas. Dos mujeres de distinta procedencia cultural y social son con-
temporáneas en el encierro. Sus mundos diferentes parecen no tocarse mas que por esta coincidencia
espacio temporal. Hasta parece que se ignoran. Pero hacia atrás remontan el hilo de la memoria. Vuelven
sobre el sitio donde la hebra se cortó. La puesta está muy cuidada en todos los detalles. Con pocos pero
muy simbólicos elementos y un interesante trabajo con la luz, se logra la sorpresa permanente y una gran
belleza en las imágenes, a pesar de la crudeza del relato.”
Victoria Cocconi, Revista Hiporock Neuquen
“Dos visiones del mundo que se cruzan y se unen en un todo. El universo cultural mapuche y el
mundo contemporáneo se muestran paralelos, distantes, hasta juntarse. Abordar la belleza de ser mujer,
el respeto por el público, hacer algo diferente, autentico, sin perder la capacidad lúdica, la ingenuidad,
son motivos y rasgos distintivos de esta propuesta teatral independiente; que cuenta con un equipo de
producción que no descuida ningún detalle.” Juan Queupan, Revista digital La Barda, Gral. Roca
“No se necesitan grandes despliegues escenográficos o grandes utilerías para contar una gran
historia. Lo único que se necesita es una sensibilidad absoluta que se transporta a ese mundo imagina-
rio que cobra vida en la piel y el relato de los artistas. En la que dejan plasmadas sus vidas con sus emo-
ciones, sensaciones y situaciones en esas hebras tejidas que dan lugar a la historia. Luisa Calcumil,
mujer trabajadora que ha recorrido el mundo con su arte, junto a Valeria Fidel, nos cuentan la historia de
dos mujeres y su paso trágico por esta vida, la desesperanza y la esperanza, el sonreír ante la adversi-
dad porque se esta vivo y eso es mucho.” Pablo Scattone, diario La Comuna, Gral. Roca
Tal vez una de la imágenes poéticas más rotundas de su obra, la muestra y define en la más pura
expresión del fenómeno, a punto de simbolizarse. Algo que además tiene su impronta de sino fatal y que le
caracteriza, como una constante en su vida. Un ¡Ay!, sobrevolando el patio de la casa y que a modo de puñal,
busca el pecho de aquellos seres entregados a la despedida:
En su extensa vida de Caminante Lírico, Atahualpa Yupanqui vio la cara de la ausencia en más de una
expresión. Y fue en esa región norteña de los montes resecos, donde le tocó presenciar una ceremonia que
tal vez no sea propia del lugar, pero que allí cobra una notable dimensión. Me refiero a La Danza de la Viuda
y que desde su libro **Aires Indios, la describe como pocos. No solo nos ubica en la comarca, sino que a la
vez describe impresiones sutiles y precisas que hablan de un tiempo y un espacio: “...los algarrobillos esta-
ban cimbrándose en sus ramas menores, pero ahora se durmieron al arrullo de los primeros pájaros del sueño
tempranero...”. “...En alguna penca en la que bebió por sus dardos la mayor humedad de la noche pasada,
está sangrando una flor, agradecida del aire y de la abeja...”
La ceremonia es descripta con alardes de rigor y ojo clínico para la captación, no solo del hecho folklóri-
co sino que aquí, cobra una importancia superior por aquello de que la vida, nos da y nos quita. A su turno y
corporizada en El Duende, ella nos sacude el rostro con su mano de lata o por el contrario, nos acaricia con
su otra, de lana: “...Dos mujeres están peinando y arreglando a María Juana, la dueña del rancho. Le han
aceitado con sachaunto., la negrísima cabellera, que se derrumba sobre la espalda y se amplía conformando
el nacimiento de las caderas de la mujer. En un rincón están planchando el vestido ritual de María Juana. Se
lo pondrá para el preciso momento de la danza... “
Y hasta esa descripción abarcativa y generosa en situaciones que en apariencias, poco agregan a la
sustancia del relato, aquí cobra una dimensión única: “...El changuerío anda por ahí, curioseando todo y es
ahuyentado por las viejas resquinchas: ¡Ite p’allá muchacho..!”
El acontecimiento, propio de ceremonias rurales en su mayoría nos pone de lleno frente a otra ausen-
cia y a otra distancia. Hay que mirar en la honda geografía interior donde los sentimientos recatan su inmen-
sidad, para comprender y valorar la exacta dimensión de esta Danza de la Viuda: “...Cuando murió “el”, se
extendió un gran silencio por ese patio que antes supo de albahacas y de cantos. Comadres y vecinas res-
petaron el luto juerte de la viuda. No asistió en las navidades a las danzas de otros hogares. Los hacheros la
extrañaron durante el carnaval y en las Telesitas, procesiones del monte, se la vio por ahí, colocando sus can-
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delas al pie de los árboles, para la niña santa que murió quemada.
Era una sombra, apagada en silencios rituales...”
La Danza de la Viuda es finalmente la llave que abrirá la puer-
ta de un alma donde el dolor callado, correrá en busca de lejanas
y definitivas penumbras. De ahora en más el año de luto habrá con-
cluido. La ausencia ya tiene otro formato si se quiere. Ahora, libera-
da está de congojas, llantos y dolores. Ahora busca su espacio
una nostalgia evocativa y sanadora, que a su vez, de paso a otra
oportunidad.
Alguna vez y conversando con su máxima discípula Suma Paz (aquí mismo y frente a la Plaza Belgrano),
acordamos en afirmar que en su madurez, Atahualpa Yupanqui alcanzó esa categoría a la cual muy pocos
acceden, como es la de Sabio.
Un ejemplo de su sabiduría seguramente lo constituye su inmenso legado poético musical. Una manera
cierta de prevenirnos, contra el mal de Ausencia.-
**Aires Indios Atahualpa Yupanqui Ediciones Siglo Veinte -Buenos Aires 1975-
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Leyenda
Textos:Francisco Scutellá
[Link]
escritor y conferencista costumbrista, artesano tallista
Nota de la redacción:
Esta leyenda nos la envió nuestro amigo y colaborador Francisco Scutellá después de haber recibido la
“Tarjeta con el saludo; Felíz 2012 ” de la Revista De Mis Pagos que tiene como ilustración una herradura de
siete clavos con las puntas para abajo.
Al observar la foto de la herradura con las puntas para abajo (que también ilustra la editorial de esta edición)
al paisano Scutellá sabedor de las cosas criollas, le pareció oportuno enviar esta leyenda contando “otra” ver-
sión de como se debería “ver o colgar” la herradura.
Como autor de la fotografía debo manifestar que para decidir la posición de la herradura, consideré única-
mente la faceta estética (tal vez influenciado porque en la casa paterna, de mis pagos salteños -adoptivos-
de General Güemes, en una de las paredes “colgaba” una herradura de siete clavos, con las puntas para
abajo). Mi mama doña Amalia solía decir que era “para que haya suerte y no entre la desgracia...”
Ernesto Tejeda.
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Zárate-Buenos Aires
especial para “De Mis Pagos ” Textos: Julio Enrique López
julioenez@[Link]
Merecido homenaje a un grande de
nuestra música popular
Juan Carlos Saravia
Juan Carlos Saravia nace en Salta un 14 de mayo del año 1.930. Fué el menor de cinco hijos. Sus padres
Don Félix Saravia y Lelia Ruíz de Los LLanos supieron darle una infancia llena de amor y de unión en el
vínculo familiar. Al fallecer su padre, su madre Lelia lleva adelante el hogar con dedicado esfuerzo.
El joven Juan Carlos siente interés por el canto al escuchar a sus cantores preferidos de aquella época:
Alberto Castillo, Hugo del Carril y Antonio Tormo, incluso llegó a imitar a alguno de ellos.
El día 16 de junio del año 1.948 debuta el conjunto con el nombre de Los Chalchaleros, el lugar : el Teatro
Alberdi de Salta. Nacía así una agrupación que tendría una continuidad de 54 años con diferentes inte-
grantes en sus filas, Juan Carlos (fundador del mismo) se mantuvo a lo largo de todo ese tiempo.
Esa primera formación estuvo integrada por Juan Carlos Saravia, Aldo Saravia, Víctor José Zambrano y
Carlos Franco Sosa. Con el tiempo, sucesivamente, se fueron sumando otros nombres dada la desvincu-
lación de sus componentes : cuando se retira Aldo Saravia en 1.949 ingresa Antonio Saravia Toledo; en
1.950 Carlos Franco Sosa se va para terminar su carrera de arquitectura en Córdoba y es
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reemplazado por Ricardo Federico Dávalos; en 1.953 en lugar de Antonio Saravia Toledo se incorpora
Ernesto Cabeza; deja el grupo Víctor José Zambrano en 1.956 y retorna Aldo Saravia; en el año 1.961 en un
accidente automovilístico fallece Aldo Saravia y es convocado nuevamente Víctor José Zambrano; en 1.965
se suma Polo Román en lugar de Víctor José Zambrano que deja definitivamente el conjunto; en 1.967 tam-
bién se retira Ricardo Federico Dávalos y es llamado Pancho Figueroa; en 1.980 a causa de una cruel enfer-
medad muere Ernesto Cabeza, y recién en 1.983 pasa a integrar las filas Facundo Saravia, integrante de Los
Zorzales e hijo de Juan Carlos.
Es así como con diferentes formaciones esta agrupación folclórica queda incorporada definitivamente en el
gusto popular argentino. Aún hoy ya retirados de la escena nacional, sus integrantes son convocados a dis-
tintas celebraciones y reconocimientos a la labor realizada a través de 54 años de fecunda carrera. Por eso
al leer algunos de sus temas la música nos viene sola a nuestra mente : es que han quedado marcadas para
siempre en nuestra memoria.
Lo que sigue es una breve entrevista a Juan Carlos Saravia antes de subir al escenario
- Contaba Cesario de lo que eran aquellas actuaciones en La Avenida Corrientes con toda esa canti-
dad de gente que llenaba los teatros.
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- Sí, y las giras que haciamos con todo ese elenco, anduvimos por todos lados. Eran los años sesenta.
- A ocho años de terminada la trayectoria del conjunto ¿ extraña ese trajín de las giras y las
presentaciones o se siente más cómodo ahora ?
- No, no, mucho mejor así, claro, porque cuando dejamos de cantar yo tenía 70 años...a ver... sí, 70 años
y ahora tengo 81 ... habíamos empezado la despedida, porque la despedida duró un año y medio y hace
nueve que dejamos de cantar, pero dejamos de cantar sobre todo porque después de los 70 años uno no
tiene la menor idea de cuando viene el “viejazo” y el “viejazo” es espantoso : por ejemplo cantar y que a
uno lo ayuden a subir al escenario, y que lo ayuden a bajar del escenario... la gente nos ha dado tanto
cariño que sería horrible que después ya en lugar de darnos cariño nos tenga lástima.
- Para finalizar ya que queda muy poco para el incio, ¿ desea agregar algo más ?
- Sí, el autor del libro (Raimundo Goyanes) es además autor de otro libro que se llama “El Manco de
Teodolina” ¿ escuchó hablar de ese libro ?
Y así con esa forma de ser siempre alegre y dispuesto a la charla coloquial, Juan Carlos Saravia recibía el
aplauso fervoroso de una concurrencia que decía presente para rendirle tributo a uno de los más grandes
exponentes de nuestro arte vernáculo. Como no podía ser de otra manera, Juan Carlos retribuía con ocu-
rrentes anécdotas su paso por el cancionero popular, sumada su voz al conjunto local “De Alma Salteña”
con el cuál llegó a interpretar tres canciones que (como en sus mejores épocas) despertaron la ovación
entusiasta de un público que aplaudió de pié su inolvidable participación.
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Sobre el escenario
del Teatro Coliseo
“Zamba del Chalchalero” autores : Juan Carlos Saravia, Víctor José Zambrano, Ernesto Cabeza, Jaime
Dávalos y Ricardo Federico Dávalos.
“Mi Salta Chalchalera” Raimundo Goyanes y Alejandro Grand. Mundo Gráfico Salta Editorial, año 2.010.
Habitaba una antiquísima casa colonial en Pueyrredón 106, ubicada en una esquina sin ochavas, tenía
ventana de madera, techo de caña, paredes de adobe,vigas de quebracho, tejas musleras (hechas sobre
los muslos de las piernas). Afirman los investigadores salteños que esta propiedad tiene mas de 300
años de antigüedad, construída a fines de 1700.
Después de la muerte del propietario fue adquirida con todo lo que tenía adentro por Ricardo Romero
propietario del diario EL TRIBUNO. Y creó el Museo Folklórico Casa de Pajarito Velarde. En su interior
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se exiben animales embalsamados, un antiguo mobiliario y armas históricas, una colección importante
de libros muchos primera edición dedicados por los autores al dueño de casa. Además hay un sombre-
ro, obsequiado por Carlos Gardel , en Tucumán, en 1919.
Fue uno de los lugares obligados de citas, de poetas, músicos y artistas salteños, de todo el país y el
mundo. Lo visitaron famosas figuras de la escena [Link] diciembre de 1941 y febrero de 1942,
se rodó en la Quebrada de Escoipe la película La Guerra Gaucha, en esa ocasión se hicieron presen-
tes, el director Lucas Demare, Enrique Muiño, Angel Magaña, Amelia Bence, Francisco Petrone,
Sebastián Chiola, los técnicos que participaron en el rodaje,etc. Posteriormente se sumaron el bailarín
Tito Luisardo, Edgardo Donato, Julio De Caro, éste ultimo le dedicó en su homenaje un tango:
Pueyrredón 106. A estos se agregaron Jorge Luis Borges, el cantante de boleros Mario Clavel, el poeta
santafesino José Pedroni, Alberto Vacarezza, el jujeño Jorge Calvetti, el poeta español León Felipe,
Atahualpa Yupanqui (durmió en un catre que todavía se conserva) el arpista español Nicanor Zabaleta,
el guitarrista uruguayo Julio Martinez Oyaunguren,Abel Fleury, Ariel Ramirez, Fernando Ochoa, Angelita
Vélez, bailarina de tango y flamenco.
Este lugar donde se congregaron el arte, la cultura, el deporte, acuñó un dicho: “Quién no estuvo en
Pueyrredón 106, no conoce Salta”
Jugadores de fútbol de gran nombradía como la famosa delantera de River Plate, llamada “la máquina”,
también estuvieron allí, sumado Antonio Rattin, número cuatro de Boca Juniors.
La lista se agranda con conjuntos y solistas como Los Chalchaleros, Los Cantores de Quilla Huasi, Los
Arroyeños, Los Cantores del Alba, que allí se formaron, los Hermanos Abalos. No podían faltar Los
Fronterizos, en ese ambiente se produjo el reemplazo de Carlos Barbaran por César Isella, también se
lo solía ver a Hernán Figueroa Reyes. Algunos de estos grupos y solistas solían reunirse en los de
Pajarito para ensayar.
Entre los líricos de Salta, concurrían Juan Carlos Dávalos, con sus hijos, Jaime, Arturo, Ramiro, Baica,
Marta Eugenia, José Botelli, Manuel Castilla, Cesar Perdiguero, José Rios, Araóz Anzoategui, Julio
Espinosa, Federico Gaufin,Solis Pizarro,etc,….perdón las omisiones….
Reitero en 1965, Pajarito aleteó rumbo a las estrellas. Todavía el ángel de su alma noble y generosa,
congrega en la memoria del afecto a los amantes de la música y el arte nacional. Años después, artis-
tas, como Horacio Guarany y César Isella, evocaron su nombre en la zamba “Padre del Carnaval”, uno
de sus versos sentencian;
El tiempo, que todo lo puede, suele en su incansable andar, actuar como un esmeril que lentamente va
gastando nombres y sucesos hasta hacerlos casi desaparecer, sobre todo, cuando
en el medio no han habido otras personas abocadas a rescatar y resaltar esos
nombres y virtudes.
Y algo de esto ha pasado con el escritor que hoy pretendemos evocar, autor
prolífico y hombre reconocido en las primeras décadas del pasado siglo.
Nos referimos a Bartolomé Rodolfo Aprile, nacido en el porteño barrio de
Barracas, en un hogar de inmigrantes genoveses, el 23 de marzo de 1894.
No sabemos cuando comenzó a dedicarse a la composición poética, pero
despuntando la década de 1910 ya lo encontramos participando de una publicación
acreditada en la época, como lo era “La Pampa Argentina”, lo que induce a pensar
que contaba con antecedentes en el género; en el decenio siguiente escribe en “El
Trovador de la pampa” (revista que dirigiera Julio Díaz Usandivaras y que puede
tomarse como un anticipo de su reconocida “Nativa”), y también en “El Canta
Claro”. Luego lo haría en “El Alma que Canta” y en “Mundo Argentino”.
Vecino directo de Barracas -pago natal del poeta-, es Avellaneda, lugar que fuera asiento de variadas
instituciones cultoras del criollismo, y entre ellas citamos “Los Leales” y “Los Pampeanos”, nacidas al albore-
ar el Siglo 20, y que en 1932 decidieron aunar esfuerzos para fortalecer su trabajo, naciendo así el “Circulo
Tradicional Leales y Pampeanos”, al que este autor se vinculó desde un principio, recibiendo la categoría de
“Socio Especial”. Como esta institución era responsable de la publicación de la Revista “La Carreta”, no solo
escribió frecuentemente para la misma, sino que también integró desde inicios de 1937, la Comisión de Prensa
respectiva.
Esa década del 30, es cuando lo encontramos más activo, o bien es el momento en que encontró la
coyuntura que le permitió publicar lo que ya tenía preparado con anterioridad; lo cierto es que de su profusa
publicación, la gran mayoría tiene como data la referida década.
Y si Evaristo Barrios, poeta y payador de amplia aceptación popular por el mismo tiempo, llega -según
Víctor Di Santo- a publicar “una veintena” de títulos, Aprile lo duplica, como que le hemos identificado 38 libros
según los catálogos que daba a conocer “Colecciones Gauchas” del Editor M. Alfredo Angulo, o bien
“Biblioteca Nueva-Colección Gaucha”, de Publicidad Ateneo.
Aprile fue un poeta de rima fácil, que basó su amplia obra de carácter popular, en poner en versos de
tono gauchesco, reconocidas novelas que ya habían ganado el afecto del público lector, como las que había
escrito, por ejemplo, Eduardo Gutiérrez.
De haber escrito todas esas obras en la década citada, daría la impresión que fue ‘un escritor profesio-
nal’, o sea un escriba de aquellos que debía presentar a su editorial, un trabajo cada quince días, dada la gran
demanda entonces de ese tipo de literatura.
Mayoritariamente los libros respondían a ediciones económicas que se vendían por suscripción postal,
a 20 o 30 centavos el ejemplar, Así también difundían lo suyo: Martín Castro, Francisco N. Bianco, Silverio
Manco, Evaristo Barrios, entre muchos otros.
Al respecto nos contaba el poeta Coppari, que en su niñez y preadolescencia de peón rural, en
Teodelina, provincia de Santa Fe, llenó una de aquellas viejas valijas de cartón con refuerzos de madera, con
los pequeños libros de estas “colecciones gauchas”, dando inicio así a lo que luego sería “su” biblioteca per-
sonal. ¡Y cuántos otros como él habrán hecho lo mismo!
Estas ediciones casi de bolsillo, de papel económico y rústico diseño, menospreciadas muchas veces
por los estudiosos como que generalmente se ignoran como fuente en los trabajos de investigación sobre el
género, fueron la posibilidad de expresión de muchos poetas que con su labor mantuvieron vigente la exis-
tencia del gauchesco, sin pasar por las librerías y las editoriales importantes.
Supo contarnos Don Carlos Moncaut, que estudiantes de letras de importantes universidades europe-
as, visitaban el país (y su casa, en algunas ocasiones), con el objeto de preparar su tesis final escribiendo
sobre literatura argentina y el género gauchesco, no desdeñando nunca el cuantioso material de estas edi-
ciones populares, inclusive, comprando aquellas casas de altos estudios, siempre que podían, dicho material
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Walter Adet
Campamento Vespucio (Salta) el 3 de diciembre de 1931-
Salta el 9 de octubre de 1992
Pasa que de repente, casi como si nada, igual que cuando estalla una flor en la noche, una tierra viejísima
pero recién nacida al sentimiento, se me entrega de nuevo y me hundo en su alabanza... ¿Por qué como
olvidándose pasan esos jinetes del río de Rosario? ¿A que vino se van? ¿Por qué ese guardamonte, su aire
aludo, se duerme sobre un pétalo de patria apaciguada?.. Mandan las lentitudes en el Valle de Lerma.
Walter Adet nace en Salta el día tercero de un diciembre de 1931, desde su infancia empieza a recorrer su
tierra a la que tiempo después la haría el centro de su canto,
las zonas fronterizas de Bolivia y Chile, Campamento Vespucio (su pueblo natal) San Antonio de los Cobres,
Tartagal, Salta capital y distintos lugares del País, dedicándose al periodismo, al estudio de la historia de Salta
y su literatura.
Dicen que soñando mueren los poetas y soñando vivió el poeta Salteño, la adversidad a veces sombra de
petróleo, que combate desde la oscuridad nuestras fuerzas, no le fue indiferente, pero estaba hecho de tie-
rra y coyuyos, de miel y pájaros, del dulce color que tiene el vino bebido, de noches y soledades, materia
prima de todo poeta que sale al viento a recitar sus versos.
Con sus primeras palabras abrió el frasco de luciérnagas que pobló el territorio de sus amigos para después
volar en toda la vasta argentinidad, quemó la noche en cada uno de sus poemas dejando al cielo volar con
sus alas de invierno, aquel “forastero del mundo” dejaba de serlo para formar parte de la gran familia celes-
tial de traficantes de ilusiones y vendedores de fantasías.
Fueron esas palabras de primaveras encendidas y vientos incendiados los que inventaron un lenguaje nuevo
por la sangre de sus lectores blandiendo las banderas gastadas del perdón y el olvido.
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El compromiso siempre estuvo del lado de su gente, siempre intentando “desarenar este desierto” que los dic-
tadores de turno se empeñaron en seguir contaminando,
Walter Adet nos habla de los caminos inciertos del dolor, de la eterna peregri-
nación de las eternas sombras de la soledad:
“Horma de zapatero la tristeza, Guillermo. “Para ser que demora no tarda tanto”
decías, Guillermo Usandivaras, al cabo de unas horas más de espera
frente a un pocillo de café, con membranas de humo entre los dedos.”
Pero también nos encanta con su música que emana de su ser, naturalmente,
como la sangre que parte de una herida, en la esperanza cierta de terminar el
viaje y empezar un nuevo ciclo.
Un poeta como pocos que supo aunar los hilos destejidos del canto poético con
la voz del pueblo pidiendo justicia para innumerables injusticias,la voz del que
pena en solitario se instala cómodamente entre sus palabras que buscan la
revelación, la presencia del fuego que queme todas las soledades, todos los
miedos.
La genial y sutil construcción de sus poemas, nos hablan gratamente, de los montes y los pájaros, del amor,
del mundo perdido de la orfandad, pero se instala fácilmente en la vida de cada uno de sus lectores al hacer-
los participes necesarios de su voz, no podía escribir de otra manera un hombre que estaba hecho con la
misma materia con que se construyen los cielos y la misma poesía.
Escribió sobre las lágrimas derramadas de la luna al ver desaparecer tantos hijos frente a los bastonazos del
diablo,
“Y la salud que nos fumó el tabaco. Aquí bajo la llaga de la luna madrejón del aullido en mi canto. Usaron tan-
tos bastones para derrengarnos. Nos dejaron tan contusos de la idea. El poema tomó los hábitos de las mon-
jas enclaustradas y nos abonábamos en las cajonerías fúnebres. La ciudad trasminó a jugo de zorrino. Pero
la poesía confió en el hombre, sin embargo. Y yo la reconocí en una mendiga que desde el cerro le mostró el
puño a la ciudad en plena noche y amenazó: Puercos, pecadores. Me voy porque no tengo casa como uste-
des.”
Denunció los abusos de una sociedad que condenaba a sus hijos a la marginalidad, denunció una poesía que
se alejaba de la gente, que la condenaba al olvido, distraída de los sucesos que asolaban las calles y las
almas.
De “los Oficios” rescato un poema magistral de reacción social solo con la altura de un verdadero poeta y no
como las burlas de algunos que gritan a los vientos sus “poemas sociales”:
“Porque yo sé también que el que trabaja no se da tiempo para hacer dinero y que cuando destape un ahu-
jero lo tendrá que tapar con su mortaja que le enseñaron a lustrar mi caja pero no a preguntarme por qué
muero y que a veces por hombre y jornalero con dos tragos asienta una migaja. Que cuando me voy de una
taberna están su botamanga y su entrepierna mostrando una costura descosida y que con un remiendo en la
mirada dice que nunca juntaremos nada porque todo lo echamos a la vida.”
Inmerso en la problemática de la condición humana, Walter Adet nos deja un legado de humanidad escrito
desde las profundidades de su alma, nos queda ahora a nosotros el deber y la obligación de rescatar sus pala-
bras como adalid inclaudicable para una sociedad marginada sin caminos visibles hacia la paz del espíritu
humano.
No hay mejor homenaje para un poeta como Walter Adet que el silencio respetuoso de leer sus poemas y
beber de ellos la savia inmemorial de su sabiduría intrínseca, y quizá descubrir en ellos la travesía final hacia
el río puro donde la luna sueña amamantar con su luz las penas de todos sus hijos, se fue en octubre pero
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nunca se fue del todo, siempre estará paseando por las calles de su provincia buscando un nuevo poema, o
consolando a la soledad del vino de algún trasnochado Salteño.
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ULKANTUN
El ulkantun es una especie poética mapuche caracterizada por referirse a ciertos argumentos rela-
cionados con la vida cotidiana y las labores rurales; y por emitirse con una determinada dicción que la singu-
lariza y la diferencia de la prosa tanto como de la poesía sagrada o tayil.
Las canciones mapuches o ülkantun no están sujetos a reglas de verificación, no tienen simetrías en el núme-
ro de sílabas que integran los pretendidos versos, tampoco ritmo bien pronunciado ni uniforme. No obstante,
los consultantes indican que la trascripción debe hacerse de modo tal que el texto se distribuya en versos
supuestos, porque “de esa forma lo puedo cantar”, dirá (Olga Huenaihuen, cantante mapuche neuquina.
En el canto, en realidad, solo se sabe cuantas palabras tiene cada verso.
Muchas veces el texto dictado no corresponde al cantado, pues en el último hay proliferación de repeticiones
y marcadores discursivos e interjecciones agregadas, que contribuyen a la melodía.
Es característica del discurso poético mapuche no ajustarse a una determinada letra, sino cantar un argu-
mento relacionado más o menos creativamente con los componentes musicales del ritmo y la melodía. No
existen dos versiones iguales de la misma poesía-canción. El texto completo sufre alteraciones debidas a la
memoria del cantor o al cansancio del momento que lo obligan a presentar sólo un fragmento. Otras varia-
ciones se dan en las formas verbales empleadas o en la introducción de palabras complementarias, que fun-
cionan como estribillos.
Otros recursos técnicos del cantor para ajustar el argumento a la melodía son el traslado de la acentuación,
el apócope de elementos, la repetición de radicales, entre otros.
El ülkantun no es un texto religioso, no incluye elementos míticos. Contiene en ocasiones ciertas figuras poé-
ticas que han permanecido fijas durante generaciones, y así se han trasmitido. A veces resulta difícil la inter-
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pretación de estos lenguajes figurados y la comprensión total del texto. Es éste un género de raíz netamen-
te mapuche. No se adecua a los cánones literarios occidentales, ya que combina dos códigos: el musical y
el poético.
El ritmo de los ülkantun se basa en el compás de la canción:
las partes acentuadas de esta coinciden con las silabas
acentuadas o graves del texto. La irregularidad del valor
prosódico de las silabas en mapuzungun facilita la adecua-
ción del texto al compás. Así es como, por ejemplo, el sus-
tantivo lamngen puede figurar como palabra grave tanto
como aguda, según conveniencia de la melodía.
LAMNGEN ULKANTUN
1Y más tarde también en los libros, como consigna Carrizo cuando se refiere a la nómina de exportaciones
-¿Que lo ha impulsado a priorizar su obra poético musical, hacia la revalorización y difusión de nues-
tra Canción Criolla?
Nuestra música criolla es algo que llevo conmigo, desde muy niño y a mi como a tantos, me ha marcado deci-
didamente la influencia de nuestros grandes referentes. Ellos no solo han buscado la belleza armónica en las
composiciones criollas, sino que además a sus letras, les han sabido incorporar, toda una expresión poética.
Ella, a través de sus Poetas y sin alambicamientos, ha conseguido reflejar las penas y alegrías del hombre
rural. El paisaje además de cobijarlo, le ha otorgado una expresión y personalidad propia. Eso que tan acer-
tadamente definiera don Ricardo Rojas, como los misterios poéticos argentinos (de la pampa y su extensión
patagónica, de la montaña con sus altos valles y de la selva con sus ríos). Con todo esto finalmente, me sien-
to plenamente identificado. La vida a su vez, me ha posibilitado por mucho tiempo, vivir y trabajar, en cada
una de estas regiones. En este aspecto y dado que por muchos años he estado ligado a actividades agrope-
cuarias, puedo decir que he recibido un plus de conocimientos y experiencias, muy definitorios a la hora de
plasmar mi obra poético musical.-
Premios Obtenidos:
-Premio Edición Poesía Dirección Cultura Pvcia. de Jujuy.-
-Premio Edición Cuentos Dirección Cultura Provcia de Jujuy.-
-Mejor Solista de Canto y Guitarra, Asociación Artes y Letras de Jujuy.-
-Faja de Honor Poesía de Sociedad Argentina de Escritores - Sede Central.-
-Premio Estímulo a la Producción Literaria Secretaría de Cultura Presidencia de la Nación.-
Otras Consideraciones:
Jurado de Concursos Naciones de Poesía; provincias de Santa Fe y Salta; Conferencista sobre la obra
Poético Musical de Atahualpa Yupanqui, en distintas provincias, Bolivia y Chile. Conferencista sobre Origen y
Evolución de la Canción Criolla y Cancionero Anónimo de Sud América en distintas provincias, Bolivia y Chile.
Finalista del Festival Pre Cosquín – Realizador de programas radiales dedicados a la Difusión y
Revalorización de la Música Criolla, en emisoras de la Provincia de Santa Fe y Jujuy, respectivamente.
Vicepresidente en ejercicio de la Sociedad Argentina de Escritores, filial Jujuy. Colaborador permanente sobre
obras de ficción y/o relacionadas con artículos sobre la Música Criolla, en publicaciones nacionales y extran-
jeras.-
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ESTRIBILLO
Y así la vida me va dejando
y en este canto que voy cantando
quiero nombrarte, tierra querida
pueda que pueda cerrar la herida,
pueda que puedas cerrar la herida
con que me hiriera la despedida.
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folcloristas
Autoras Autores
Compositoras Compositores
Letristas Músicos
Bailarinas Bailarines
Esc. de Danzas Ballets
Cantoras Cantores
Payadoras Payadores
Animadoras Animadores
Artesanas Artesanos
Orfebres Luthiers
Productoras Grabadoras
Web Masters Editoriales
Peñas Festivales
Progr. de radio Prog. de TV
Investigadoras Investigadores
Somos visitados
y/o consultados
permanentemente
por interesados en el tema
del país y exterior.
“Usted me pregunta si he modificado alguna coreografía para volcarla al contenido del “Compendio”; jamás
lo haría porque soy muy respetuosa del trabajo de los maestros creadores y con respecto a cuales son las
diferencias entre baile y danza, quizás uno sea más técnico, pero los dos tienen que ser hechos con mucha
pasión, me parece que es lo más importante.
Debo aclarar que la idea del “Compendio” no fue mía sino de mi maestro Ernesto Balboa. El fue quién hizo
el primer libro, luego fallece y me tocó a mí ser la continuadora de su obra, compromiso que me honra y enor-
gullece”.
Consultada sobre donde se puede adquirir el mencionado ejemplar, Graciela nos responde que por
ser una edición particular, solamente llamando a su teléfono (consignado al final de la nota).
Para concluir opina: “que el Folklore debe ser materia de estudio obligatoria en todas las escuelas y colegios
del País, solamente así podremos formar a las nuevas generaciones; conociendo nuestra identidad desde las
raíces”.
Tel.: 011 45417177
La recepción de las obras será desde el 1 de febrero de 2012. A partir del 31 de mayo 2012 no se reci-
birán más trabajos.
Integran el Jurado: Omar Moreno Palacios, Jorge Viñas, Cuti Carabajal, Aldy Balestra y Antonio
Rodríguez Villar.
Introducción
Al aproximarse al cañadón de Río Pinturas no se puede dejar de sentir una gran emoción frente a ese
paisaje imponente y de gran belleza. No es necesario buscar una explicación que justifique la presencia del
hombre en el área desde el noveno milenio, porque la respuesta ya se encuentra allí.
Y al llegar al sitio arqueológico Cueva de las Manos y observar detenidamente sus pinturas, finalmente
comprendemos el espíritu de los antiguos habitantes de la Patagonia.
Su íntima relación con la naturaleza está claramente expresada en el arte rupestre, que es una de las mani-
festaciones más antigua del hombre y una evidencia muy importante de su cultura material y espiritual.
Cueva de las Manos lo transporta al pasado cuando observa los mismos colores y formas de su paisaje y
escucha los mismos sonidos y silencios del cañadón, como aquellos cazadores de nuestro pasado prehistó-
rico.
Cueva de las Manos es sin lugar a dudas el sitio más relevante del área. Su nombre proviene de la presen-
cia de más de 800 negativos de manos ejecutados sobre las superficies rocosas. Estas improntas son un moti-
vo guía a lo largo de toda la secuencia artística del sitio.
Por sus indudables valores universales, este sitio ha concentrado la atención nacional e internacional, tanto
a nivel científico como turístico, lo que lo convierte hoy en una fuente inagotable de información sobre nues-
tro pasado. Por esta misma razón, todos nuestros esfuerzos deben concentrarse en su preservación.
Valor histórico-cultural
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POESÍAS
Manuel de la baguala
Franklin Rúveda
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[Link]
Auspiciada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Declarada de Interés Provincial Cultural -Instituto Cultural- Provincia de Buenos Aires
Auspiciada y Declarada de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación
Bartolomé Rodolfo
Aprile
Carlos Raúl Risso Walter Adet Olga Huenaihuen
Jaro Godoy Poesía y Canto Mapuche
Herminia Navarro
“Pajarito” Velarde
Héctor García Martínez Oscar Augusto Berengan
Ernesto Tejeda