Unidad 3: Concepción unitaria del fenómeno donoso. Alcance.
A) La responsabilidad civil: unificación de los ámbitos contractual y extracontractual
La RC se presenta como un instituto único y homogéneo, destinado a reparar el daño
causado a 3ros. Tradicionalmente, el sistema se dividía en dos grandes órbitas:
1. Contractual o convencional: surge del incumplimiento de una obligación
preexistente, ya sea legal o derivada de un contrato. También denominada responsabilidad
por incumplimiento obligacional, su fundamento es la violación de un deber específico
hacia un AC, pudiendo ser de medios o de resultado.
2. Extracontractual o aquiliana: de carácter residual, nace de un hecho ilícito, donde
se infringe el deber general de no dañar a otro (alterum non laedere). No existe vínculo
previo entre las partes; estas se “conocen” a través del daño causado. I. Orígenes
históricos
1. D° romano
● La responsabilidad contractual estaba contenida en la Ley de las XII Tablas.
● La extracontractual se regulaba por la Lex Aquilia.
2. D° francés
● Code Napoléon (1804): distinguía entre obligaciones contractuales y actos ilícitos.
3. Código Civil arg. de Vélez (CC, 1871)
● Normas sobre incumplimiento obligacional: arts. 505 a 514, 519, 522, 622 y
concordantes.
● Normas sobre hechos ilícitos extracontractuales: arts. 901 y ss., 1066 y ss.
4. Diferencias doctrinarias
● Dualista (clásica): responsabilidad contractual y extracontractual son sistemas
distintos; la culpa contractual surge de una relación preexistente, la aquiliana ex novo.
● Monista/unitaria: solo existe la responsabilidad extracontractual; el incumplimiento
contractual es un acto ilícito.
● Intermedia/ecléctica: reconoce la unidad de la RC, admitiendo particularidades
técnicas.
En Arg., algunos autores apoyaron la unificación, considerando que los presupuestos para
reparar el daño (acción, antijuridicidad, daño, causalidad y factores de atribución) son
comunes, y que las diferencias del CC eran meramente circunstanciales.
II. Diferencias bajo el Código Civil de Vélez
1. Diferencias más importantes
Aspecto Contractual Extracontractual
Prescripción 10 años 2 años
Extensión resarcimiento del Consecuencias inmediatas; mediatas si hay dolo
Inmediatas y mediatas previsibles; consecuencias queridas en caso de delito
Obligaciones plurales Mancomunadas Solidarias
Edad de 14 años 10 años
discernimiento
Carga probatoria Basta incumplimiento probar Debe probarse culpa
Mora del deudor Se produce
vencimiento requerimiento por o Automática
Daño moral Facultativo según Iure et de iure se presume
circunstancias
2. Posibilidad de cruce (art. 1107 CC)
● Si el incumplimiento contractual configura simultáneamente un hecho ilícito,
puede aplicarse la órbita aquiliana.
● Ejs: defraudación por mutuario, homicidio por impericia médica.
● La víctima o el juez pueden elegir encuadrar la acción en un subsistema u otro, no
acumular ambos.
B) Notable acercamiento en el CCyC, 2015
1. Renovada crítica a la summa divisio
● La tajante separación entre incumplimientos contractuales y actos ilícitos
resultaba inconveniente.
● Las diferencias entre ambas esferas se limaron progresivamente; muchas eran
meramente contingentes.
2. Principios del CCyC
● Art. 1716: “La violación del deber de no dañar a otro, o el incumplimiento de una
obligación, da lugar a la reparación del daño causado…”
● Las normas del Capítulo 1, Título V, Libro III son aplicables indistintamente a ambas
órbitas.
3. Margen de causalidad y previsibilidad
● Contractual: la causalidad se construye según acuerdos y previsibilidad contractual
(art. 1728).
● Extracontractual: los contornos son difusos, limitados por el principio alterum non
laedere.
4. Margen de culpabilidad
● La culpa se amolda a la naturaleza del deber violado:
○ Contractual: diligencia exigible precisa según obligaciones de medios o resultado (art.
1725).
○ Extracontractual: flexible, según circunstancias del hecho y previsibilidad de
consecuencias.
C) Notable acercamiento en el CCyC (cont)
Diferencias que subsisten
Aspecto CCyC
Prescripción 3 años (principio), salvo casos especiales: agresiones sexuales a
incapaces 10 años; accidentes laborales 2 años; transporte y vicios redhibitorios 1-2 años
Obligaciones plurales Solidaridad ante causa única, concurrencia ante
causas distintas
(art. 1751)
Discernimiento Ilícitos 10 años, lícitos 13 años
Factores atribución de Contractual: obligaciones de medios o resultado;
extracontractual:
circunstancias del daño
Causalidad contractual Previsibilidad de consecuencias (art. 1728)
Responsabilidad auxiliares de Contractual: directa (art. 732); extracontractual: refleja
(art. 1753)
D° internacional privado Contractual: ley elegida o del lugar de celebración (arts.
2651-2652); extracontractual: ley del lugar del daño (art. 2657)
6. Supuestos controvertidos o especiales
● Accidentes deportivos: responsabilidad contractual o extracontractual según
contexto y profesionalismo.
● Responsabilidad precontractual: basada en buena fe y lealtad (in contrahendo).
● Transporte benévolo: mayormente extracontractual por ausencia de animus negotii.
Unidad 4: Presupuestos de la responsabilidad civil
A) Concepto y elementos esenciales de la responsabilidad civil. Virtualidad
La obligación de reparar nace cuando concurren los presupuestos o elementos esenciales
de la RC, es decir, aquellas condiciones necesarias para que surja la acción preventiva y/o
la acción indemnizatoria. Si alguno de estos elementos no se verifica, no hay reparación
posible.
Tradicionalmente, la RC se estructura sobre una serie de elementos que deben
acreditarse: antijuridicidad, daño, relación de causalidad y factores de imputación o
atribución. Algunos autores añaden también la acción humana, aunque suele
considerarse comprendida dentro de la antijuridicidad, ya que la ilicitud sólo puede
predicarse de una conducta humana.
Entre estos presupuestos, el daño es lo 1ro que se observa en la realidad práctica: sin
daño, no puede hablarse de responsabilidad. No obstante, no todo daño es jurídicamente
resarcible o evitable. El ordenamiento jurídico procura, en 1er término, evitar el daño
mediante la acción preventiva y, si este se produce, repararlo siempre que concurran los
restantes elementos de la responsabilidad: la relación de causalidad que vincule el hecho
con el perjuicio, y el criterio de imputación que permita atribuir el daño a una persona
determinada.
B) Antijuridicidad
Tradicionalmente ligada a la culpa, hoy se concibe como la contradicción entre un hecho y
el ordenamiento jurídico. Toda conducta dañosa que afecte intereses jurídicos sin causa
de justificación es antijurídica, el principio alterum non laedere indica esto. El d° de daños
actual centra su atención en la lesión sufrida por el damnificado, siendo justo indemnizar
incluso daños provenientes de actos lícitos o justificados.
La antijuridicidad en el acto ilícito
El acto ilícito requiere un hecho del hombre, atribuible al sujeto, con un mínimo de
participación subjetiva. La acción humana se considera subsumida en la antijuridicidad.
Llambías → al acto ilícito: acto voluntario, reprobado por la ley, que causa daño imputable
al agente por dolo o culpa.
Clasificación de los actos ilícitos
a) Actos ilícitos propiamente dichos: contrarios a la ley y causan daño imputable y
potenciales: se vuelven ilícitos al conjugarse con factores externos, como la
responsabilidad del principal por su dependiente.
b) Actos ilícitos positivos: violación por acción u omisión en sentido de comisión y
negativos: omisiones ilícitas puras, cuando se omite una conducta exigible.
Concepciones objetiva y subjetiva de la ilicitud. La unidad de la ilicitud
La ilicitud se compone de dos elementos:
a) Ilicitud objetiva: conducta contraria a lo permitido o impuesto por el ordenamiento
jurídico.
b) Ilicitud subjetiva: además de ser contraria al d°, la conducta debe ser culpable para
ser considerada ilícita; de no ser así, no sería imputable al sujeto. En Francia, a veces se ha
confundido antijuridicidad con culpa, perdiendo autonomía.
La doctrina francesa clásica enfatizó la ilicitud subjetiva, considerando que el acto ilícito-
culposo requiere autoría, hecho ilícito y sanción reparadora.
Desde los años treinta del siglo XX, surgió una doctrina objetivista que sostiene que basta
la desviación de conducta o la transgresión del deber impuesto por la norma, sin
considerar el aspecto subjetivo. Esto se relaciona con el cambio de eje de culpa al daño y
con la posibilidad de responsabilidad sin culpa o voluntariedad, así como la inclusión de
actos de cosas y omisiones.
En Arg., esta corriente objetivista se consolidó desde los años 50. Existen dos posturas:
● Subjetivistas: Para ellos, se requiere imputabilidad, culpa o dolo; actos de
incapaces no serían ilícitos en sentido pleno.
● Objetivistas: La antijuridicidad es la contradicción entre la conducta y el
ordenamiento jurídico en su conjunto, incluyendo leyes, costumbres, principios generales
y el orden natural; la voluntariedad o culpabilidad no afectan la ilicitud.
La antijuridicidad objetiva permite incluir actos involuntarios, omisiones y hechos de
menores o dementes como ilícitos, separando el juicio sobre la acción del juicio sobre la
culpa o dolo. El sistema resarcitorio se centra en el daño, no en la sanción al acto.
Antijuridicidad formal y material
● Antijuridicidad formal: ligada al principio de tipicidad, donde solo es ilícita la
conducta que infringe una norma específica; típica en d° penal (nullum crimen, nulla
poena sine praevia lege).
● Antijuridicidad material o sustancial: más amplia, comprende la contradicción con
el ordenamiento jurídico en su totalidad, incluyendo principios generales, orden natural,
moral y buenas costumbres; protege d°s e intereses jurídicamente tutelados.
En el d° civil arg., Vélez consideraba inicialmente solo la antijuridicidad formal, basada en
la tipicidad, pero la doctrina moderna y la jurisprudencia han ampliado su alcance hacia
una antijuridicidad material. La ilicitud en d° de daños se entiende como objetiva y
sustancial: cualquier acto que cause daño injustificado a otro, incluso si legalmente
permitido, es ilícito.
Esto permite un sistema flexible, diferente del d° penal y del CC, centrado en la prohibición
genérica de causar daño a 3ros.
Evolución de la antijuridicidad
El derogado Código Civil y Vélez
En el CC solo concibió una antijuridicidad formal o específica (art. 1066), buscando
brindar seguridad jurídica. Delimitó los actos ilícitos a los expresamente prohibidos por
leyes o reglamentos, distinguiendo acciones (hacer lo prohibido) y omisiones (no hacer lo
mandado). Doctrina nacional clásica coincidía en esta antijuridicidad específica. El art.
1074 trataba de omisiones: responsabilidad solo si la ley imponía la obligación omitida.
Algunos autores distinguían entre actos de comisión (prohibición genérica) y omisión
(prohibición específica). Otros entendían que también debía existir atipicidad en actos por
omisión.
Interpretación amplia en Arg.: alterum non laedere
La antijuridicidad se aprecia como contradicción entre conducta y ordenamiento en su
totalidad, incluyendo leyes, costumbres y principios. La doctrina y jurisprudencia arg.
evolucionaron hacia una antijuridicidad material: basta causar un daño injustificado, sin
requerir norma expresa.
El alterum non laedere se considera principio general del d°, configurando la obligación de
reparar el daño salvo causa justificativa (art. 1717 CCyC). La antijuridicidad es objetiva e
independiente de la voluntad, considerando ilícito cualquier acto que viole el deber de no
dañar.
Se rechazó la idea de “d° a dañar pagando”, enfatizando que la RC protege a la víctima y
previene el daño (art. 1708). Este principio es pilar en el d° romano y está enraizado en el
art.
19 CN y la jurisprudencia CS (“Santa Coloma”, “Gunther”).
Posturas negatorias de la antijuridicidad. La cuestión ante daños ocasionados por actos
lícitos
La antijuridicidad es un presupuesto esencial para configurar la injusticia del daño y su
resarcimiento, ya que el d° de daños busca reparar el perjuicio injusto sufrido por la
víctima. El daño puede provenir tanto de actos ilícitos como de actividades lícitas, y en
ambos casos puede derivar en responsabilidad de indemnizar. Por lo que el d° de daños
actual busca un responsable para imponerle la carga de reparación, incluso si la conducta
es lícita. Ejs: expropiaciones por utilidad pública, búsqueda de tesoros en terreno ajeno,
colocación de andamios en propiedades vecinas, todos con obligación de indemnizar.
El daño injusto se presume, salvo que exista justificación. La antijuridicidad se predica
siempre de la conducta y no del daño; el desvalor recae sobre la acción (finalistas en d°
penal) o sobre el resultado (concepción objetiva). En d° civil, hay distintas concepciones:
objetiva (desvalor del resultado), subjetiva (desvalor de la conducta), y negatoria, que
afirma que la responsabilidad puede surgir incluso sin antijuridicidad.
El nuevo significado de la ilicitud. La antijuridicidad en el Código Civil y Comercial
Las modernas tendencias sostienen que la obligación de reparar incluye daños por actos
ilícitos y lícitos: un acto es antijurídico si causa daño injusto, más allá de la licitud de la
actividad previa. Esta postura se refleja en la doctrina italiana y en el art. 2043 del CC
italiano, y en el art. 1717 del CCyC arg.: “Cualquier acción u omisión que causa un daño a
otro es antijurídica si no está justificada”.
El daño es injusto cuando se vulnera un interés protegido (contra ius) y se infringe el
principio de no dañar a otro sin d° (sine iure).
La atipicidad del acto ilícito civil y del daño
El acto ilícito civil se diferencia del ilícito penal. Mientras que el penal requiere tipificación
expresa para ser antijurídico (principio de legalidad: nullum crimen, nulla poena, sine
praevia lege), el civil admite que los jueces resuelvan ante el silencio de la ley recurriendo
a principios generales y leyes análogas. En el d° civil, la regla pro damnato establece que
todos los perjuicios deben repararse, privilegiando la víctima y permitiendo conceptos
amplios y abiertos de ilícito, lo que constituye la atipicidad del acto ilícito civil.
Tradicionalmente, solo se resarcían daños a d°s subjetivos tasados (vida, integridad física,
propiedad), pero la atipicidad ha ampliado la protección a d°s de crédito, expectativas,
chances y otros intereses lícitos. La atipicidad civil no significa ausencia de tipicidad, sino
que el ilícito se funda en normas generales, abstractas y elásticas, a diferencia de la
tipificación penal.
Diferencias principales entre ilícito penal y civil:
a) Penal requiere tipificación; civil no.
b) Penal protege bienes públicos; civil cualquier d° o interés jurídicamente protegido.
c) Ilícito civil puede ser un comportamiento dañino no tipificado penalmente.
En d° privado, ninguna conducta genera responsabilidad si no causa daño, primando el
desvalor del resultado. La atipicidad debe aplicarse con cuidado para evitar injusticias,
definiendo requisitos claros del ilícito civil. Las cláusulas generales, presentes en sistemas
atípicos y en nuestro CC (arts. 1716, 1717), permiten regular situaciones dinámicas y
extender la tutela a intereses no tipificados.
Existen ilícitos típicos y atípicos; la atipicidad se centra en el daño, no en la conducta. El
daño injusto debe afectar intereses jurídicos patrimoniales o extrapatrimoniales, y los
jueces identifican cuáles son resarcibles, extendiendo la protección a d°s personalísimos,
de crédito, daños morales, intereses individuales y supraindividuales.
Sistemas comparados:
● Cód. Napoleón y países influenciados poseen cláusulas generales que permiten un
sistema atípico de actos ilícitos.
● Common law y BGB alemán emplean listados casuísticos de ilícitos, típicos pero
menos rígidos que los penales.
En nuestro país, la función judicial no es crear d°, sino descubrir intereses protegidos en el
ordenamiento, respetando límites axiológicos y legales.
El alterum non laedere es principio general y norma primaria, orientado a prevenir daños,
incluyendo la amenaza de perjuicio. Su aplicación permite la intervención judicial para
impedir o cesar daños.
El daño injusto no requiere tipificación concreta: los jueces determinan intereses
protegidos basándose en principios generales, costumbres, equidad y solidaridad social.
El art. 1737 del CCyC define al daño como lesión a un d° o interés lícito de la persona,
patrimonio o incidencia colectiva. Jurisprudencia reciente reconoce intereses antes
considerados simples, como daño a concubina por muerte de compañero o guardadora
por muerte de menor.
La atipicidad del daño permite que los intereses merecedores de tutela se extraigan del
ordenamiento jurídico, sin que el juez cree nuevas normas. Esto evita tipicidad rígida y
garantiza protección a todo daño injusto, salvo causas de justificación previstas.
Delimitación de los intereses
No todo daño debe repararse; el objetivo es evitar que la víctima quede desamparada
cuando no pueda probar las consecuencias negativas de un acto dañoso.
Para hablar de daño injusto deben cumplirse dos condiciones: que el acto lesivo sea
contra ius (lesione un interés jurídico, amplio, legítimo o simple pero digno de tutela) y sine
iure (no autorizado por el ordenamiento jurídico). El daño por sí solo no garantiza RC, pues
pueden existir causas de justificación que la excluyan.
Solo se consideran daños los que afectan intereses protegidos por la ley, no simples
menoscabos naturalísticos.
La antijuridicidad funciona como barrera frente a reclamos excesivos, impidiendo
indemnizar daños a intereses ilícitos o inmorales. Sin embargo, también se reconocen
intereses “protegibles”: lícitos, serios y justos, aunque no declarados expresamente, y que
pueden ser tutelados por un juez.
El alterum non laedere ha promovido una expansión del resarcimiento: desde violaciones
a d°s subjetivos hasta daños a intereses simples pero lícitos. En Arg., esto se refleja en el
CCyC 2014, que incluye la lesión a intereses como daño resarcible (art. 1737).
Autores italianos muestran que la doctrina y jurisprudencia amplían la tutela a intereses
jurídicos aunque no sean d°s subjetivos. La única barrera para considerarlos jurídicos es
su ilicitud. El juez desempeña un rol fundamental para determinar cuáles intereses son
protegidos, cuáles daños son injustos y, en definitiva, cuáles deben ser resarcidos.
La antijuridicidad en el incumplimiento obligacional
Una vez constituida la obligación, el AC espera que el DE cumpla espontáneamente la
prestación en tiempo y forma. Si hay incumplimiento, el DE afronta las consecuencias
previstas en el ordenamiento jurídico, abriéndose las acciones de RC contractual. La RC
es un fenómeno unitario, con núcleo en el daño, que se manifiesta en los ámbitos
contractual y extracontractual. En ambos casos, se requiere acreditar la antijuridicidad, el
daño, la relación causal y un factor de imputación.
La antijuridicidad surge de la contradicción entre la conducta y el ordenamiento jurídico en
su conjunto pero también se da cuando la conducta transgrede convenciones privadas
lícitas (art. 1716 CCyC). La violación de obligaciones convencionales (ya sean
contractuales o cuasicontractuales) es antijurídica (arts. 957 y 959 CCyC).
El incumplimiento puede ser absoluto o relativo:
Incumplimiento absoluto: se da ante la frustración irreversible del interés del AC. Puede
derivarse de:
1. Prestación imposible: según art. 955, la imposibilidad sobrevenida objetiva y
definitiva extingue la obligación si no es imputable al DE; si lo es, el objeto se transforma
en obligación de indemnizar los daños.
2. Cumplimiento irregular o defectuoso: si la prestación se realiza sin observar modo,
tiempo o lugar convenidos y frustra el interés del AC de forma irreversible. El AC puede
rechazarla, reclamando su corrección o indemnización. El art. 956 otorga efecto extintivo a
la imposibilidad temporaria que frustra el interés del AC en plazos esenciales.
Efectos del incumplimiento absoluto:
● Si la imposibilidad no es imputable al DE, la obligación se extingue (art. 955).
● Si es imputable al DE, la obligación se mantiene transformada en indemnización
monetaria y se puede reclamar compensación por daños mayores (art. 730, inc. c).
Incumplimiento relativo: ocurre cuando el DE cumple con defecto en modo, tiempo o
lugar, pero aún es posible un cumplimiento tardío. Aquí entra en juego la mora del DE.
Eximentes en materia de antijuridicidad
Existen casos en que los perjuicios a 3ros no generan RC porque el daño está legalmente
justificado.
Estas causas de justificación actúan como eximentes de responsabilidad, impidiendo que
el daño deba repararse. A la par, las causas de inimputabilidad (como la falta de
discernimiento de un menor o un demente, o la violencia que excluye culpa) y la
incausalidad (caso fortuito, fuerza mayor, hecho de un 3ro o del damnificado) también
obstaculizan la reparación del daño. La diferencia es que las causas de justificación
afectan la antijuridicidad, mientras que las de inimputabilidad excluyen la imputación
subjetiva (culpa o dolo).
Causas de justificación
El art. 1717 CCyC establece que solo la justificación de la acción u omisión dañosa
excluye la antijuridicidad. El CC y el CC francés no las regulaban expresamente, por lo que
la doctrina civilista desarrolló la teoría de causas justificantes. Hoy, el art. 1718 del CCyC
las contempla explícitamente.
1. Ejercicio regular de un d°: Justifica el daño cuando se ejerce un d° de forma regular
(art. 1718 y 10 CCyC). El abuso de d° sigue siendo factor de responsabilidad.
2. Legítima defensa: Justifica el daño causado en defensa propia o de 3ros, con
medios racionalmente proporcionados, frente a agresión actual, ilícita y no provocada (art.
1718). También se aplica a la defensa extrajudicial de la posesión (art. 2240).
3. Estado de necesidad: Justifica el daño causado para evitar un mal actual o
inminente, siempre que el mal evitado sea mayor que el causado y el peligro no sea
imputable al autor (art. 1718, inc. c). Ejs: hurto famélico, romper una ventana para salvar a
alguien, embestir un automóvil para evitar un accidente. Requisitos: peligro actual e
inminente, no imputable al autor, imposibilidad de evitarlo por otra vía, daño menor que el
mal evitado. No aplica a incumplimiento de obligaciones convencionales, salvo
imposibilidad de ejecución.
4. Autoayuda: Permite proteger un d° legítimo cuando hay peligro de frustración o
dificultad manifiesta de su efectividad y no hay tiempo de acudir al Estado. Ej: facultad del
dueño de excluir a extraños de su propiedad (art. 1944).
5. Otras causas legales: Cumplimiento de un deber, ejercicio de autoridad o cargo y
obediencia debida (art. 34, CP).
6. Consentimiento del damnificado: Puede justificar la conducta dañosa y excluir la
antijuridicidad si es libre, informado, inequívoco y sobre bienes disponibles (art. 1720). No
debe confundirse con la asunción de riesgos, que afecta la imputación del daño pero no la
antijuridicidad. Ejs de límites: el transporte benévolo no autoriza aceptar daños graves
como pérdida de vida o integridad física.
Asunción de riesgos y consentimiento del damnificado. Similitudes y diferencias
En la doctrina y jurisprudencia recientes sobre reparación de daños, cuando la víctima
participa voluntariamente en una actividad peligrosa, se sostiene que asumir el riesgo no
implica necesariamente consentir el daño que pueda sufrir. Algunos autores, sin embargo,
consideran que la asunción de riesgos equivale a un consentimiento tácito, renunciando
anticipadamente a reclamar indemnización. La discusión doctrinal y judicial ubica la
asunción de riesgos como causa de justificación (en el plano de la antijuridicidad) o como
hecho de la víctima (en el ámbito de la causalidad), lo que genera confusión entre ambos
institutos, aunque se trata de conceptos parecidos pero distintos.
El consentimiento del damnificado
El consentimiento de la víctima constituye causal de justificación, eliminando la
antijuridicidad y rechazando cualquier reclamo indemnizatorio. No obstante, los bienes
personalísimos, como la vida o la integridad física, no son disponibles, por lo que
cualquier consentimiento previo sobre ellos es inválido, salvo que beneficie al propio
titular, como en intervenciones médicas. La omisión del consentimiento informado genera
RC del profesional médico.
El consentimiento implica voluntad convergente y puede ser expreso o tácito, pero debe
prestarse antes o durante el hecho; si se da después, es mera renuncia a la indemnización
(arts. 944 y ss., CCyC).
Solo el titular puede prestar consentimiento; si es menor o incapaz, lo hacen los
representantes legales según ley 26.529 y art. 21 de la ley 24.193. En cuanto a d°s de la
personalidad, algunos autores permiten disposición limitada sobre d°s como la imagen o
la intimidad, pero no sobre d°s esenciales como el honor.
La asunción de riesgos. El caso particular de los riesgos en el deporte
La asunción de riesgos se da cuando una persona, con conocimiento de los peligros de
una actividad, decide exponerse. No se considera una causal autónoma de justificación,
sino un factor de imputación al hecho de la víctima (art. 1719 CCyC). Conocer el riesgo no
equivale a aceptar el daño; solo la conducta temeraria del damnificado puede afectar la
responsabilidad.
En el deporte, se distingue entre riesgos normales (típicos de la actividad) y anormales
(atípicos). Los daños derivados de riesgos normales no son reparables, mientras que los
riesgos anormales pueden generar responsabilidad si se violan las reglas o hay dolo o
culpa. Jurisprudencia arg.:
● Cotroneo (1982): daño intencional fuera del juego, condenado.
● Berman (1995): daño en fútbol amateur por acción excesiva, condenado.
● Telechea (2005): plancha en fútbol con lesión grave, condenado por violación de
reglamento.
● Pizzo (2012): acción dolosa en fútbol profesional, condenado.
● B.S., J.G. c. Unión Cordobesa de Rugby (2012): menor lesionado, responsabilidad de
clubes y uniones por falta de supervisión.
Otros ámbitos:
● Gorordo (1998): jinete muerto, no opera la asunción de riesgos sobre vida;
responsabilidad de organizadores.
● Guarino (2014): domador lesionado, responsabilidad de organizadores por falta de
medidas de seguridad.
● R. de F., G.E. (2013): carrera automovilística, riesgo adicional por mala organización,
responsabilidad del organizador.
En d° extranjero, especialmente España y Francia, la asunción de riesgos en deportes
libera de responsabilidad solo si el riesgo es normal y las conductas no transgreden las
reglas. Leading case español (1992): riesgo normal asumido por el participante excluye
indemnización, salvo dolo o culpa.
Nuestra opinión
Cuando la víctima presta consentimiento respecto de actos intencionales que pueden
causarle daño, lo convierte en una causa de justificación, eliminando toda antijuridicidad
o ilicitud. Esto aplica a d°s disponibles, como los patrimoniales, pero no a los que afectan
la vida, la integridad física o psíquica, salvo excepciones como el consentimiento
informado en RC médica, donde los daños se realizan para el beneficio de la persona.
En cambio, asumir un riesgo no implica consentir un daño y no es causa de justificación.
La asunción de riesgos supone conformidad a exponerse a un daño eventual, pero sin
aceptar las consecuencias dañosas. Ejs: transporte benévolo, lesiones deportivas. La
víctima acepta los riesgos normales, pero no renuncia a la reparación de daños.
Para que haya asunción de riesgo, se requiere conocimiento y aceptación; solo aceptar el
riesgo sin desear el daño no impide reclamar reparación. El consentimiento borra la ilicitud
del acto y exime al ofensor; la asunción de riesgos solo indica exposición voluntaria al
peligro, sin renuncia a la indemnización.
La asunción de riesgos debe analizarse en el terreno de la causalidad, no de la
antijuridicidad, y puede llevar a ausencia de responsabilidad si la víctima actúa con
culpabilidad al exponerse innecesariamente a un riesgo que podía evitar (art. 1719 CCyC).
¿Deben limitarse las causas de justificación?
Así como se definen los intereses jurídicos, también es necesario determinar cuándo un
daño es justificado, lo que exime de obligación de reparar. Esto incluye: hechos de
inimputabilidad, inculpabilidad, incausalidad, consentimiento y situaciones justificadas
por la ley (ej. ejercicio regular de un d°, legítima defensa, estado de necesidad).
La ilicitud del daño surge del conflicto de d°s entre víctima y agente, y su resarcibilidad
depende de una comparación de intereses. El interés del agente que actúa no debe dañar
injustamente al de la víctima, y corresponde a los magistrados determinarlo caso por
caso.
Por ello, no es posible tipificar de manera cerrada las causas de justificación: el art. 1718
CCyC no es taxativo. Existen cláusulas generales, como el ejercicio regular de un d°, con
límites que requieren valoración judicial.
En síntesis, serán los magistrados quienes, basándose en valores como solidaridad, buena
fe y razonabilidad, determinen en cada caso si el daño está justificado.
C) Daño
El daño constituye un elemento esencial de la RC: sin él no puede nacer la obligación de
reparar. Es un concepto amplio, intuitivo y flexible, usualmente entendido como
detrimento, perjuicio, menoscabo, dolor o molestia. Sin embargo, no todos los daños
generan efectos jurídicos: solo adquiere relevancia aquel que lesiona un d° o interés
jurídicamente tutelado, conforme al art. 1737 del CCyC “Hay daño cuando se lesiona un d°
o un interés no reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el
patrimonio, o un d° de incidencia colectiva.”
De este modo, el daño abarca tanto d°s subjetivos como intereses legítimos, incluyendo
intereses colectivos o difusos, y se reconoce un concepto ampliado respecto al paradigma
clásico, que solo contemplaba la lesión a d°s subjetivos patrimoniales en relaciones
bilaterales. La doctrina italiana y los códs recientes (como el Proyecto de Cód. de 1998)
han impulsado un enfoque más distributivo, reconociendo daños masivos y colectivos
propios de la era industrial.
1. Concepto de daño resarcible
El daño resarcible puede concebirse desde varias perspectivas:
1. Como detrimento de un bien jurídico: puede ser patrimonial o moral según el bien
afectado. Esta clasificación es limitada, ya que algunos daños patrimoniales generan
daños morales y viceversa (x ej, lesiones físicas que afectan la capacidad laboral).
2. Como violación de un d° subjetivo: protege intereses reconocidos legalmente, pero
no contempla intereses protegidos solo por equidad o intereses colectivos.
3. Como lesión a un interés jurídico patrimonial o extrapatrimonial: ○ El daño será
patrimonial o moral según el interés afectado.
○ El interés debe ser ajeno y jurídicamente tutelado.
○ Incluso intereses simples, como expectativas lícitas, pueden ser protegidos según
valoración judicial.
El art. 1737 CCyC sintetiza este enfoque: protege no solo d°s subjetivos, sino también
intereses lícitos serios, ampliando el concepto clásico hacia una visión más inclusiva y
solidaria.
2. Naturaleza del d° o interés tutelado
El art. 1737 CCyC protege tanto d°s subjetivos como intereses legítimos, que pueden
clasificarse en:
● Interés legítimo: situación jurídica amparada por un d° subjetivo con poder de
actuación exclusiva.
● Interés legítimo concurrente: expectativa compartida de adquirir un d° (x ej., un
concurso público).
● Interés simple: situación fáctica de provecho sin reconocimiento legal específico,
pero lícita y merecedora de tutela ([Link]., d° a un ambiente sano).
El CCyC no establece un catálogo cerrado de daños resarcibles: los arts. 1738 y siguientes
mencionan figuras nominadas —como la lesión a la integridad corporal, la salud
psicofísica, la afección espiritual legítima o la interferencia en el proyecto de vida—, pero
la enumeración es abierta, evolutiva y permite la incorporación de nuevas configuraciones
doctrinales y jurisprudenciales ([Link]., daños estéticos, psicológicos o al proyecto de vida).
3. Requisitos del daño resarcible
El art. 1739 CCyC establece que el daño debe cumplir los siguientes requisitos:
1. Certeza
○ Debe ser real y comprobable, no hipotético.
○ Puede ser:
■ Actual: ya producido, con existencia y cuantía determinadas.
■ Futuro: aún no ocurrido, pero objetivamente probable ([Link]., gastos médicos derivados
de un accidente).
2. Personalidad
○ El daño debe ser propio del reclamante y no de 3ros.
○ Puede ser directo o indirecto, siempre que afecte intereses del reclamante.
3. Subsistencia
○ El daño debe subsistir al momento de reclamar.
○ Si ya fue reparado por el responsable, la obligación se extingue.
○ Si fue reparado por un 3ro (x ej., una aseguradora), este se subroga en los d°s del
damnificado.
4. Injusticia del daño
○ Derivado del d° italiano (contra ius y sine iure): el daño debe ser ilegítimo y no justificado
por otra norma.
4. Clasificación del daño
El daño admite múltiples clasificaciones, según diferentes criterios:
a) Según la naturaleza
● Patrimonial: detrimento económico o pérdida de bienes.
○ Daño emergente: pérdida directa de bienes o recursos.
○ Lucro cesante: pérdida de ventajas económicas esperadas, incluyendo la pérdida de
chances.
● Extrapatrimonial: afecta valores inmateriales vinculados con la dignidad o
integridad de la persona.
○ Daño moral: sufrimiento, dolor, afectación espiritual.
○ Daño psicológico, estético o al proyecto de vida.
b) Según relación con la obligación
● Daño contractual: derivado del incumplimiento de obligaciones.
○ Compensatorio: reemplaza la prestación ante incumplimiento.
○ Moratorio: derivado de mora, indemnizable con intereses.
○ Interés positivo: restituye la situación como si se hubiera cumplido el contrato.
○ Interés negativo: protege la confianza precontractual.
● Daño extracontractual: resultado de hecho ilícito que infringe el principio alterum
non laedere.
c) Según el momento de producción
● Actual: ya ocurrido.
● Futuro: objetivamente probable.
d) Según relación con la víctima
● Directo: afecta inmediatamente al damnificado.
● Indirecto: repercute sobre 3ros vinculados.
e) Según alcance social
● Individual: afecta a persona o patrimonio determinado.
● Colectivo: afecta d°s de incidencia colectiva (medio ambiente, consumidores, etc.).
f) Otras categorías
● Común y propio: según previsibilidad para el AC o conocimiento particular del DE.
● Instantáneo, continuado, consolidado o variable: según manifestación temporal.
● Evitable: aún no producido, pero prevenible.
● Resarcible: cierto y reparable.
● Punible: función disuasoria o ejemplar sobre la conducta, no sobre el daño mismo.
5. Prueba del daño
El art. 1744 CCyC establece que:
“El daño debe ser acreditado por quien lo invoca, salvo que la ley lo impute o presuma, o
que surja notorio de los hechos.”
● Carga probatoria dinámica: el juez puede exigir la prueba a la parte mejor
posicionada.
● Medios admisibles: testimonial, pericial, documental.
● Daños notorios o presumidos:
○ Art. 1745 CCyC: gastos funerarios y de asistencia en caso de fallecimiento. ○ Daño
espiritual in re ipsa: ej., amputación de una pierna.
6. Reparación
● Art. 1740 CCyC: la reparación debe ser plena, restituyendo la situación del
damnificado, ya sea en dinero o en especie.
● Art. 1741 CCyC: los daños no patrimoniales corresponden al damnificado directo y
a sus familiares cercanos en caso de muerte o gran discapacidad.
7. Dispensas anticipadas de responsabilidad
● Consentimiento informado: no exime de responsabilidad, sino que obliga a
informar adecuadamente.
● Cláusulas de exención de responsabilidad: renuncias anticipadas a reclamar daños
suelen ser nulas, especialmente en contratos de adhesión o defectos de fábrica.
D) Relación de causalidad
I. Concepto e importancia
La relación causal constituye un presupuesto esencial e inexcusable de la RC. Se trata del
enlace fáctico o material entre un hecho antecedente (acción u omisión) y un resultado
dañoso. Este nexo conecta la conducta con el daño y, de manera indirecta, con los
criterios de imputación jurídica.
La causalidad jurídica no es idéntica a la de las ciencias naturales: mientras que en la
física se busca un nexo material neutro, en el d° se evalúa si el hecho puede atribuirse a
una persona conforme a criterios de justicia y equidad. En el moderno d° de daños, donde
imperan factores objetivos y el principio pro damnato, lo relevante es que el perjuicio
pueda imputarse jurídicamente, aunque la conducta no sea la causa psicofísica directa.
El problema de la causalidad surge porque los daños suelen derivar de múltiples hechos
encadenados, no de uno aislado. X ej, un barril que cae de un camión, que luego es
movido por estudiantes y finalmente provocado por un peatón que arroja una colilla,
puede causar una explosión. Todos los hechos son necesarios materialmente, pero la ley
debe decidir quién responde.
II. Funciones de la causalidad
1. Determinación de la autoría: permite identificar al responsable material y jurídico
del daño, incluyendo hechos propios, de dependientes o de cosas bajo custodia.
2. Determinación del alcance del resarcimiento: delimita cuáles consecuencias del
hecho son indemnizables, siguiendo la previsibilidad y los criterios de causalidad
adecuada establecidos en los arts. 1726 y 1727 del CCyC.
III. Tipos de causalidad
1. Causalidad material y causalidad jurídica
● Causalidad material (física): análisis de los hechos naturales que producen el daño.
● Causalidad jurídica (imputación objetiva): ajusta la responsabilidad conforme a
criterios de justicia, atribuyendo el daño a quien debe responder aunque no lo haya
causado directamente. Ej.: patrón por hecho de su dependiente.
En el common law se distingue entre causation in fact (material) y causation in law
(jurídica). En Italia, entre causalità di fatto y causalità giuridica.
2. Teorías de la causalidad
● Conditio sine qua non: todas las condiciones que contribuyen al daño son
equivalentes y necesarias. Crítica: extiende la responsabilidad ilimitadamente.
● Causa próxima (proximate cause): considera causa del daño la condición más
cercana temporalmente. Crítica: no siempre refleja la causa real del daño.
● Causa eficiente y causa preponderante: cuantitativa y cualitativa; criticadas por su
dificultad de determinación.
● Causalidad adecuada: se considera causante solo al hecho que ordinariamente
produce el efecto. Permite considerar concausas y evaluar la previsibilidad. Es el criterio
adoptado en el CCyC (arts. 1726/7).
IV. Manifestaciones de la relación causal
1. Acción u omisión
● Por acción: conducta positiva que genera el daño (golpear, disparar).
● Por omisión: no realizar un acto exigido por el d°. Se distingue entre:
○ Comisión por omisión: el sujeto crea un riesgo y omite el acto que podría evitar el
daño (ej.: médico que no liga una arteria).
○ Omisión pura: el daño ocurre por circunstancias ajenas, y el omitente no contribuye
materialmente, aunque la ley pueda asignarle responsabilidad según deberes específicos.
2. Co-causación y concausalidad
● Co-causación: participación conjunta o acumulativa de varios agentes.
○ Conjunta: varias personas aportan causas (José sujeta y Juan golpea).
○ Acumulativa: acciones independientes pero una sola basta para producir daño
(empresas que contaminan un río).
○ Disyunta o alternativa: varios participan, no se distingue quién produjo el daño; ej. de
responsabilidad colectiva.
● Concausalidad: causas externas que intervienen independientemente, como caso
fortuito, hecho de 3ro o del damnificado. Ej.: peatón distraído que provoca accidente.
3. Factor temporal
● Causas preexistentes: existían antes del hecho (ej.: enfermedad cardíaca del
afectado).
● Causas concomitantes: actúan simultáneamente (dos agresores golpean a
alguien).
● Causas sobrevinientes: ocurren después del hecho inicial (lesión en casa y
posterior accidente camino al médico).
4. Condición, causa y ocasión
● Condición: antecedente necesario del daño, pero no todas generan
responsabilidad.
● Causa: lo que origina directamente el efecto. Toda causa es condición, pero no toda
condición es causa.
● Ocasión: oportunidad para ejecutar el daño; puede generar responsabilidad si se
crea riesgo relevante (principio de responsabilidad del principal).
5. Particularidades de la causalidad contractual
En contratos, la causalidad se construye de manera anticipada, pues las partes acuerdan
reglas de conducta, riesgos y consecuencias del incumplimiento. La previsibilidad
contractual (art. 1728 CCyC) permite limitar o ampliar la responsabilidad según lo previsto
o previsible al momento de contratar.
V. Valoración de la conducta y extensión del resarcimiento
● Se analiza si la conducta del agente genera un resultado previsible.
● La previsibilidad se evalúa según un estándar objetivo (hombre promedio) y un
estándar subjetivo (profesionales o agentes con confianza especial).
● Extensión del resarcimiento:
○ Consecuencias inmediatas: efectos directos y previsibles.
○ Consecuencias mediatas: derivadas, pero previsibles.
○ Consecuencias casuales: mediatas, imprevisibles.
○ Consecuencias remotas: eliminadas por el CCyC (ej.: pérdida de torneo por
internación).
VI. Autoría material y jurídica
● Autoría material: identifica quién causó físicamente el daño.
● Autoría jurídica: decide quién responde legalmente, pudiendo contraer, dilatar o
prescindir de la causalidad material. Ej.: legítima defensa, responsabilidad de padres por
hijos, omisión pura o responsabilidad colectiva.
VII. Prueba de la relación causal
● La carga de probar la causalidad recae sobre quien la alega (art. 1736 CCyC), salvo
presunciones legales o judiciales (causalidad hominis).
● En responsabilidad objetiva o casos de omisión, la prueba puede ser probabilística
o verosímil.
● En supuestos de riesgo creado, responsabilidad del principal o dueño de cosa, se
requiere demostrar la participación del agente material en el daño.
VIII. Interrupción del nexo causal y causas ajenas
1. Hecho del damnificado
● Puede excluir o reducir responsabilidad si la conducta de la víctima contribuyó al
daño (art. 1729 CCyC).
● Concurrencia: la indemnización se reduce proporcionalmente; con dolo del
demandado, este absorbe todo el daño.
● Incluye aceptación de riesgos y concurrencia con riesgos creados por el
demandado.
2. Hecho de un tercero
● Exime al demandado si es un 3ro por quien no debe responder y cumple los
requisitos de caso fortuito: imprevisible, inevitable y extraño.
● Concurrencia: si el 3ro actúa junto con el demandado, ambos pueden responder
solidaria o proporcionalmente.
3. Caso fortuito o fuerza mayor
● Evento imprevisible e inevitable que rompe el nexo causal y puede eximir total o
parcialmente al demandado.
E) Factores de atribución en general
Noción previa. Evolución histórica
El factor de atribución es uno de los presupuestos esenciales de la RC, pues determina el
deber de una persona de resarcir el daño sufrido por la víctima. La imputación de la
responsabilidad constituye un juicio de valor que establece quién debe responder frente al
damnificado, siendo una atribución fáctica y valorativa. Para que el daño sea reparado,
debe estimarse el factor de imputación que la ley considere idóneo.
Históricamente, tras la época de la composición voluntaria y obligatoria del d° romano, la
culpa se convirtió en el factor de imputación por excelencia, consagrándose
definitivamente en el antiguo d° francés. Con el CC francés de 1804, la culpa fue
considerada el único fundamento para la reparación del daño, concebida como función
sancionatoria y el “pecado jurídico” del autor del hecho ilícito.
Con la Revolución Industrial y la aparición del maquinismo, surgieron daños no imputables
a culpa de ningún sujeto, lo que llevó a incorporar factores de atribución objetivos,
originados en la Ley francesa de Accidentes de Trabajo de 1898 y consolidados en el fallo
“Jand’heur” de 1930. En Arg., estos factores fueron incorporados al derogado CC en 1968
mediante la ley 17.711, coexistiendo desde entonces factores subjetivos y objetivos sin
primacía legal entre ellos, aunque la práctica jurisprudencial privilegia los objetivos.
Enumeración
Los factores de atribución pueden ser subjetivos u objetivos.
● Subjetivos: culpa y dolo del agente, fundados en el reproche de conducta del
responsable, presuponiendo autoría exclusiva o participación. Quien se demanda por
estos factores puede eximirse acreditando ausencia de culpa.
● Objetivos: prescinden del reproche subjetivo y se atribuyen por garantía, riesgo
creado, equidad, abuso del d° o exceso a la normal tolerancia, incluyendo igualdad ante
cargas públicas y solidaridad. En responsabilidad objetiva, no libera acreditar ausencia de
culpa, solo causas ajenas que fracturen el nexo causal (hecho de la víctima, hecho de 3ro,
caso fortuito o fuerza mayor).
Factores subjetivos de atribución
Los factores subjetivos se comprenden en la noción de culpabilidad, valorando la
conducta de quien causó el daño. Se manifiestan en dolo o culpa, pero requieren
previamente determinar la imputabilidad, es decir, que la persona tenga aptitudes
mentales para gobernar su conducta según la licitud e ilicitud. Solo si el sujeto actuó
voluntariamente puede analizarse si su conducta es reprochable mediante culpa o dolo.
Se vincula a la imputabilidad el juicio de previsibilidad, que analiza si el sujeto pudo prever
las consecuencias de su conducta. Si no, no hay culpa y el sujeto es inimputable. Entre las
causas de inimputabilidad en Arg. se incluyen minoridad, privación accidental de la razón,
dolo esencial grave, violencia como vicio de la voluntad, entre otras.
En conclusión, la culpabilidad presupone imputabilidad; solo quien es imputable puede
ser responsable a título de culpa o dolo, aunque puede haber imputabilidad sin
culpabilidad.
1) La culpa
Concepto
La culpa es el núcleo histórico del sistema y único fundamento para la reparación del daño
en sus orígenes. Ha cedido protagonismo frente a los factores objetivos, aunque sigue
plenamente vigente cuando no hay norma que establezca atribución objetiva. El art. 1724
CCyC la define como "omisión de la diligencia debida según la naturaleza de la obligación
y las circunstancias de las personas, el tiempo y el lugar", comprendiendo imprudencia,
negligencia e impericia. Se manifiesta como:
1. Negligencia: conducta omisiva que evita la debida diligencia.
2. Imprudencia: acción precipitada e irreflexiva.
3. Impericia: incapacidad profesional o técnica.
La culpa es inseparable del daño, pues adquiere relevancia para imputarlo cuando este se
produce por falta de previsión o prevención.
Elementos de la culpa
La culpa se caracteriza por:
1. Ausencia de intención de dañar: no busca el resultado dañoso.
2. Omisión de la conducta debida: acción u omisión contraria a la diligencia exigida.
Es un defecto de conducta voluntaria; no es error de conducta, ya que el acto culposo
siempre es voluntario.
Antecedentes históricos y gradación de la culpa
En el d° romano, la culpa se fraccionó en culpa lata (grave), leve y levísima, siendo la grave
casi equivalente al dolo. Durante la Edad Media se clasificó en hasta cinco tipos,
simplificándose luego la culpa grave y leve. La graduación se mantenía según la utilidad de
la obligación para AC y DE. En Arg. se abandonó la teoría de la prestación de la culpa,
considerando innecesaria la distinción entre grave y leve, dejando al magistrado decidir
según las circunstancias concretas.
Unidad de culpa y manifestaciones
Actualmente la doctrina coincide en que la culpa es un concepto unitario, idéntico en d°
civil y penal, manifestándose como negligencia, imprudencia o impericia. La diferencia
radica en su apreciación:
● D° penal: apreciación rigurosa centrada en el autor, con presunción de inocencia.
● D° civil: apreciación más afinada, centrada en la víctima, usando presunciones
hominis cuando corresponda.
También se reconoce una sola culpa civil, aplicable a la responsabilidad contractual y
extracontractual, siempre basada en negligencia, imprudencia o impericia.
Apreciación de la culpa
La culpa se juzga valorando si era previsible el daño, apreciándose en:
● Abstracto: comparando con un patrón tipo (ej. buen padre de familia).
● Concreto: considerando circunstancias particulares de persona, tiempo y lugar.
En Arg. se aplica un sistema mixto, flexible, que combina apreciación concreta y tipo
comparativo abstracto, considerando las condiciones personales solo para fijar el mayor
deber de previsión.
Dispensa de la culpa
La dispensa de culpa busca eximir al DE de responsabilidad. No está regulada
expresamente, pero las cláusulas que eximen totalmente de responsabilidad son nulas;
las limitativas pueden ser válidas salvo que afecten d°s indisponibles, la buena fe, leyes
imperativas o sean abusivas. Se prohíbe su uso en contratos de consumo, de
profesionales con clientes o para hechos ilícitos, y la nulidad solo afecta la cláusula, no el
acto completo.
Prueba de la culpa
Según art. 1734 CCyC., la carga de probar la culpa recae en quien la alega.
● Responsabilidad extracontractual (aquiliana): la víctima debe probar
antijuridicidad, daño, causalidad y culpa, salvo presunciones hominis derivadas de los
hechos.
● Responsabilidad contractual: en obligaciones de medios, el AC prueba la culpa; en
obligaciones de resultado, la responsabilidad se presume y el DE solo se libera
acreditando causa ajena (responsabilidad objetiva, art. 1723).
El art. 1735 permite al juez distribuir la carga de la prueba según la situación de las partes y
notificar durante el proceso para que puedan ofrecer los elementos de defensa.
Aplicación de los factores subjetivos de atribución
Los factores subjetivos de imputación se aplican en numerosos supuestos de RC,
fundados en la culpabilidad del agente que ocasiona el daño.
Se mencionan en forma enunciativa algunos de estos supuestos:
a) Delitos y cuasidelitos.
b) Responsabilidad contractual del DE de una obligación de medios, quien puede
liberarse de responder demostrando haber actuado diligentemente ([Link]., responsabilidad
profesional de médicos, abogados, etcétera).
2) El dolo
Concepto. Distintas acepciones
El dolo posee varias acepciones jurídicas según el ámbito:
1. Vicio de la voluntad: Engaño de un sujeto que induce a equivocarse a la otra parte,
destruyendo su voluntad jurídica (art. 271 CCyC). Provoca la invalidez del acto cuando se
demanda su nulidad.
2. Factor de imputación de la responsabilidad: Previsto en el art. 1724 del CCyC., se
configura por la producción del daño de manera intencional o con manifiesta indiferencia
por los intereses ajenos. El Cód. unifica el dolo contractual y extracontractual,
simplificando su tratamiento: se configura con la intención de dañar o la indiferencia
manifiesta. Comprende:
○ Dolo directo: la intención de dañar es finalidad inmediata.
○ Dolo indirecto: daño final no perseguido, pero asumido voluntariamente.
○ Dolo eventual: daño posible previsto internamente y desdeñado; el dolo se configura
aunque no se desee ocasionar perjuicio, prevaleciendo la esfera cognitiva sobre la volitiva.
Prueba
Corresponde probar el dolo a quien lo alega (art. 377, CPCyC.; art. 1734 CCyC). No puede
presumirse; la prueba surge de las circunstancias del acto y puede utilizar toda clase de
medios probatorios.
Efectos
Los efectos relevantes del dolo según el CCyC son:
1. En obligación solidaria, el dolo de un DE no afecta a los otros (art. 838).
2. Agrava las consecuencias a reparar, considerando la previsibilidad contractual (art.
1728).
3. No libera al responsable aun con consentimiento informado del damnificado si
constituye cláusula abusiva (art. 1720).
4. Impide atenuar equitativamente la indemnización (art. 1742).
5. Provoca la resolución total o parcial del contrato por incumplimiento intencional
(art. 1084, inc. d).
Dispensa o renuncia a los efectos del dolo
1. Dispensa anticipada del dolo: Prohibida expresamente (art. 1743 CCyC), toda
cláusula que exima anticipadamente al DE de responsabilidad por dolo es nula. Afecta
tanto al dolo propio como al de representantes o dependientes. La nulidad será parcial
salvo que afecte todo el acto.
2. Renuncia a los efectos del dolo ya producido: Permitida; el AC puede renunciar a
d°s resarcitorios ante el dolo ya ocurrido, siendo lícita según la autonomía de la voluntad
(arts. 944 y 959 CCyC).
Factores objetivos de atribución
1. Introducción
Además de los factores subjetivos tradicionales (culpa y dolo), el d° de daños reconoce
factores de imputación objetivos, que permiten atribuir responsabilidad sin necesidad de
culpabilidad del agente, tanto en el ámbito contractual como extracontractual. No
reemplazan a la culpa, sino que coexisten con ella, ampliando el espectro de imputación.
La responsabilidad objetiva se define como aquella que surge sin culpa del imputado
(Reglero Campos). Su surgimiento está estrechamente vinculado a la Revolución Industrial
del siglo XIX y al incremento de riesgos tecnológicos (ferrocarriles, automotores,
maquinaria industrial) que dificultaban atribuir daños a la culpa de una sola persona. Los
factores objetivos se desarrollaron para proteger a la víctima y asegurar la reparación de
los perjuicios.
En Arg., estos factores se introdujeron en el CC a través de la ley 17.711 de 1968,
adaptando la norma a la realidad social y tecnológica moderna. Antes de esta ley, solo se
reconocían factores subjetivos (arts. 1067 y 1109 del CC). La práctica jurisprudencial
actual muestra que la mayoría de los casos se relaciona con factores objetivos, reflejando
un cambio respecto del modelo codificado decimonónico.
3) Teoría del riesgo (Riesgo creado)
Concepto
El riesgo creado se define como la introducción de un factor que aumenta potencialmente
la posibilidad de un daño.
El d° reconoce el riesgo como potencialidad de daño, vinculada a cosas o actividades
lícitas, socialmente permitidas, que escapan del control completo del sujeto.
Irrupción histórica
● Siglo XIX: surgimiento de la sociedad industrial y de la necesidad de superar la
responsabilidad basada únicamente en culpa.
● Francia: sistematización de la teoría del riesgo; la ley de accidentes de trabajo de
1898 consagró la responsabilidad objetiva del empleador, aun sin culpa.
● Incremento de daños: accidentes automovilísticos, aeronáuticos, nucleares,
productos alimenticios o medicinales.
● Riesgo en diversas áreas: d° laboral, cambiario, industrial, de seguros.
Penetración en el d° arg.
a) Antes de la ley 17.711
Se aplicaba de manera fragmentaria en normas especiales:
● Cód. de Minería: responsabilidad del propietario, incluso por accidentes o casos
fortuitos.
● Accidentes de trabajo (Ley 9688): responsabilidad del principal frente a daños
causados por dependientes.
● Cód. Aeronáutico: responsabilidad del explotador o usuario.
● Convención de Viena (Daños nucleares, Ley 17.048): responsabilidad objetiva del
explotador.
b) Ley 17.711 de 1968
Incorporó la responsabilidad por riesgo creado al CC, específicamente en el art. 1113, 2º
párrafo, reconociendo:
● Daños por riesgo o vicio de la cosa.
● La liberación del dueño o guardián solo es posible acreditando culpa de la víctima o
de un 3ro.
c) Código Civil y Comercial (2015)
El CCyC amplió el alcance de la teoría del riesgo, incluyendo además:
● Actividades riesgosas o peligrosas por naturaleza, medios o circunstancias de
realización (art. 1757).
● Responsabilidad objetiva: presunción de causalidad, eximentes limitadas a causas
ajenas, caso fortuito o fuerza mayor.
3. Diferentes teorías de riesgo
1. Riesgo creado: responsabilidad surge por la introducción en la sociedad de una
cosa o actividad potencialmente peligrosa. Se aplica al dueño, quien se sirve de la cosa o
realiza la actividad riesgosa.
2. Riesgo beneficio o de empresa: quien obtiene provecho de la actividad responde
por los daños derivados (principio ubi emolumentum, ibi et onus).
3. Factores de atribución objetivos asociados:
○ Deber de seguridad.
○ Deber de garantía (x ej., contratos de seguro o garantías de fabricantes).
4. Riesgo y hecho de la cosa
4.1 Antes de la reforma (CC pre-2014)
● Distinción entre hecho del hombre (art. 1109) y hecho de la cosa (arts. 1113 y 1133).
● Responsabilidad subjetiva: se debía probar culpa del guardián o propietario.
4.2 Ley 17.711
● Daños ocasionados por riesgo o vicio de la cosa: responsabilidad objetiva del
dueño o guardián.
● Se mantiene la presunción de causalidad; la eximente es la culpa de la víctima o de
un 3ro.
4.3 Código Civil y Comercial:
Art. 1757: toda persona responde objetivamente por daños causados por riesgo o vicio de
la cosa o por actividades riesgosas.
● Art. 1758: dueño y guardián responsables concurrentes; actividades riesgosas:
quien la realiza, se sirve u obtiene provecho.
● Eximentes limitadas: hecho del damnificado, hecho de 3ro ajeno, caso fortuito o
fuerza mayor.
● Autorización administrativa o cumplimiento de normas de prevención no exime.
5. Daños por riesgo o vicio de la cosa
5.1 Riesgo de la cosa
● Característica: cosa peligrosa por naturaleza o destino (explosivos, automóviles en
movimiento).
● Daño puede derivar de cosas inertes con anormalidad (piso resbaladizo, escalera
rota).
5.2 Vicio de la cosa
● Defecto o daño físico que convierte a la cosa en peligrosa (ej.: fisura en eje de
automóvil, pérdida de gas).
● El vicio genera un riesgo inherente; propietario o guardián responde por la
anormalidad.
6. Actividades riesgosas
● Ex ante se determina si la actividad es riesgosa:
a) Por su naturaleza (traslado de material inflamable).
b) Por los medios empleados (instrumentos peligrosos).
c) Por las circunstancias de realización (limpieza de vidrios en altura).
● Responsabilidad objetiva: quien realiza, se sirve u obtiene provecho.
● Legitimados pasivos: generador, controlador, supervisor, ejecutor; solidaridad
posible.
7. Criterios de imputación y prueba
Acreditación del daño: hecho, daño y relación de causalidad.
● Eximentes: solo causas ajenas, caso fortuito o fuerza mayor.
● Función de la responsabilidad objetiva: proteger a la víctima y socializar riesgos, no
sancionar.
4) Otros criterios objetivos:
Equidad
La equidad funciona como un factor objetivo correctivo, especialmente frente a los hechos
involuntarios, donde el agente carece de discernimiento, intención o libertad para actuar
(menores, personas con alteraciones mentales). Su aplicación permite proteger a la
víctima incluso cuando no hay culpa imputable al autor del daño.
● Fundamento: CCyC arts. 1750 y 1742.
○ Art. 1750: obliga a reparar daños ocasionados por actos involuntarios por razones
de equidad.
○ Art. 1742: permite atenuar la indemnización según patrimonio del DE, situación de la
víctima y circunstancias del hecho.
● Carácter objetivo: no se analiza culpa, sino la relación causal y la afectación de
intereses jurídicos de la víctima.
Abuso del d°
Procede cuando el titular de un d° excede los límites de la buena fe, moral y fines del
ordenamiento jurídico.
● Regulación:
○ Art. 10 CCyC: el ejercicio regular de un d° no es ilícito, pero la ley no protege el
ejercicio abusivo.
○ Art. 1071 CC (antecedente).
○ Art. 1718 inc. a: justifica responsabilidad por daño causado en ejercicio de un d°, si es
abusivo.
● Funciones del juez: cesar los efectos, reponer el estado anterior e indemnizar
daños.
● Ejs:
○ Exceso de la normal tolerancia entre vecinos (art. 1973 CCyC).
○ Invasión de la intimidad (art. 1770 CCyC).
● Debate sobre “d°s incausados”: algunos d°s discrecionales o innominados (x ej,
desheredar, negarse a autorizar matrimonio de hijos menores, resolver contrato
anticipadamente) se consideran legítimos aun si causan daño, escapando a la teoría del
abuso.
Jurisprudencia: tiende a limitar d°s, como el cumplimiento de contratos, rescisión
anticipada o cláusulas penales, para evitar abusos.
Seguridad
La obligación de seguridad impone al DE velar por la indemnidad del cocontratante y
alcanzar resultados específicos, en lo que constituye una responsabilidad objetiva.
● Fundamento legal:
○ Arts. 1723 y 775 CCyC: distinguen obligaciones de resultado y de medios.
● Caracteres:
○ Permite que el DE asegure un resultado determinado.
○ La diligencia no exime si el resultado no se cumple; la responsabilidad es objetiva.
○ Las obligaciones de resultado “agravadas” exigen aún más, no eximiendo caso fortuito
interno.
● Aplicaciones: contratos complejos (ej.: conformación de sociedades, prestación de
servicios de seguridad o transporte).
5. Exceso de la normal tolerancia entre vecinos
El art. 1973 CCyC protege al vecino de molestias excesivas (humo, olores, ruidos,
vibraciones, luminosidad), aun con autorización administrativa. Basta exceder la normal
tolerancia para generar responsabilidad, independientemente de culpa o dolo.
● Funciona como un factor objetivo de imputación. ● El juez puede ordenar cesación
y reparación.
La garantía
Nace del deber de un sujeto de procurar la inocuidad y velar por la seguridad ajena en
determinadas actividades, implicando el compromiso de resarcir a 3ros si se produce un
daño. Su responsabilidad surge objetivamente, sin que la diligencia o culpa del obligado
sea relevante.
Ámbitos de aplicación:
● Extracontractual:
○ Responsabilidad del principal por hechos de sus dependientes (art. 1753 CCyC).
o Responsabilidad parental de los padres por daños causados por hijos (art. 1754
CCyC).
Ambos casos implican responsabilidad objetiva, y la 1ra se enmarca en el concepto de
riesgo creado.
● Contractual:
○ La obligación de seguridad está implícita en toda relación convencional,
garantizando la indemnidad de la persona y bienes del cocontratante.
○ Fundamento: buena fe contractual (arts. 9, 729, 961 CCyC; art. 42 CN; art. 5 Ley 24.240).
○ Carácter: tácita, autónoma y de naturaleza contractual, aunque pueda tener respaldo
legal.
○ Aplicaciones: contratos de transporte (art. 1289 CCyC), consumo (art. 42 CN y Ley
24.240), espectáculos deportivos (Ley 23.184), actos personalísimos (arts. 54 y 58 CCyC),
y d°o laboral (art. 75 LCT).
Incumplimiento:
● La obligación de seguridad puede ser de medios (factor subjetivo) o de resultado
(factor objetivo).
● Su análisis depende de la aleatoriedad del resultado: si el resultado es incierto, la
obligación será de medios; si es previsible, será de resultado.
6. Otros criterios objetivos de imputación
● La garantía (explicado arriba)
● Solidaridad: mecanismo de cumplimiento de fines sociales o estatales, no criterio
de imputación directa; ej.: indemnización laboral ante incapacidad, asistencia por
catástrofes naturales.