Los anuros (Anura, del griego ἀν- an- 'sin' y οὐρά ourá 'cola') son
un orden de anfibios conocidos comúnmente como ranas y sapos. Los adultos
se caracterizan por carecer de cola, por presentar un cuerpo corto y muy
ensanchado, y unas patas posteriores muy desarrolladas y adaptadas para el
salto. Los anuros son el grupo más numeroso de anfibios; se estima que
existen unas 6608 especies, repartidas en 54 familias.[1] La mayoría pasa su
vida en el agua o en su proximidad. Su tamaño puede variar desde unos
escasos 8,5 mm, como es el caso de las especies del género Eleutherodactylus,
[2] hasta tallas que superan los 30 cm, destacándose la rana goliat, el anuro
más grande del mundo.[3]
Los nombres «rana» y «sapo» se referían en un principio a los dos tipos de
anuros que aparecen en la península ibérica (y en general en Europa): las ranas
típicas (las del género Rana y posterior género Pelophylax), y los sapos típicos
(los del género Bufo); pero en la actualidad se usan para otros grupos de forma
indiscriminada y arbitraria. «Rana» suele referirse a las especies más gráciles,
de piel húmeda y lisa, buenas saltadoras, y de hábitos trepadores o acuáticos.
«Sapo» hace referencia a las especies de piel más seca y rugosa, más
robustas, marchadoras, menos ágiles y que suelen habitar en el suelo húmedo
excavando galerías. Por tanto, esta distinción entre ranas y sapos no es una
discriminación que tenga validez taxonómica.[4]
Los anuros presentan una boca muy ancha, con dientes diminutos o sin ellos,
dependiendo de las especies, y con una lengua protráctil. Los ojos están
provistos de párpados y los oídos no tienen pabellones externos,
diferenciándose únicamente una membrana timpánica superficial.[5][6][7] El
cráneo tiene un número reducido de huesos, con un esfenoetmoides, un
otoccipital (exoccipital fusionado al proótico), paraesfenoides, columela auris,
nasal, premaxilar, septomaxilar, maxilar, palatino (que está ausente en algunos
taxones), pterigodes, cuadrado, cuadradoyugal (puede faltar), escamosal,
frontoparietal, prevomer, mentomeckeliano, dentario, anguloesplenial y el
aparato hioideo.[5] Los anuros presentan dos tipos de cintura pectoral
dependiendo de la disposición de los elementos centrales. La más común
llamada "cintura arcífera" presenta los cartílagos epicoracoides con el
desarrollo de cuernos porteriores que articulan con el esternón. Los cartílagos
epicoracoides generalmente se encuentran fusionados entre las clavículas,
pero se encuentran libres y usualmente se solapan en la zona posterior. La otra
cintura, la "cintura firmisterna" no presenta estos "cuerpos" y se caracteriza
porque el esternón está fusionado al arco pectoral y los cartílagos
epicoracoides están fusionados entre sí. La zona media es más corta que en la
cintura arcífera, pero la parte anterior y posterior (llamadas prezonal y
postzonal) se encuentran mucho más desarrolladas. Esta última cintura es
característica de Ranidae, Microhylidae y Dendrobatidae. Algunos anfibios
poseen estructuras intermedias llamadas pseudofirmisternas o
pseudoarcíferas.[5]
Los dos pares de patas son muy diferentes entre sí, adquiriendo un mayor
desarrollo y robustez el par posterior, que, además, se encuentra adaptado al
salto. Las patas anteriores terminan en cuatro dedos, mientras que las
posteriores lo hacen en cinco. La membrana que tienen entre sus dedos se
llama membrana interdigital. Otra característica que favorece el salto es la
presencia de la zona caudal de la columna vertebral reducida y fusionada en
una estructura rígida llamada urostilo.[8] Los renacuajos (fase larvaria) llevan
una vida acuática, mientras que los adultos son terrestres o de hábitos
semiacuáticos.