DROGADICCIÓN
La drogadicción es una enfermedad crónica caracterizada por la
búsqueda compulsiva de una sustancia a pesar de las consecuencias
negativas, resultando en una incapacidad para controlar el consumo.
Implica una dependencia, tanto física como psicológica, que causa
problemas en las relaciones interpersonales, el trabajo o el estudio y
disminuye la calidad de vida.
Características principales:
Pérdida de control: Incapacidad para controlar la frecuencia o
cantidad del consumo de drogas.
Deseo imperioso: Un fuerte e irresistible deseo de consumir la
sustancia.
Dependencia:
Fisiológica: El cuerpo se acostumbra a la sustancia y requiere dosis
cada vez mayores para lograr el mismo efecto. La interrupción provoca
un síndrome de abstinencia.
Psicológica: Un deterioro del control sobre el uso de la droga, lo que
lleva a una necesidad urgente de consumirla para evitar el malestar o
sentir placer.
Consecuencias negativas: Genera problemas en la vida social,
laboral, académica y familiar del individuo.
Base neurobiológica: Se considera una enfermedad neurológica que
comparte bases neurobiológicas con otras adicciones, como a las drogas
o a ciertos comportamientos.
La drogadicción en adolescentes es un problema de salud pública en
México, y la edad de inicio en el consumo de sustancias se está
reduciendo. Las cifras del consumo de drogas, tanto legales como
ilegales, han aumentado en los últimos años, con un repunte
significativo durante la pandemia de COVID-19. Las sustancias más
consumidas por los adolescentes en México son la marihuana, seguida
por inhalables, cocaína y metanfetaminas.
Los factores que inciden en el consumo de drogas en los adolescentes
son complejos y se pueden clasificar en diferentes niveles.
Factores individuales:
Emocionales: Baja autoestima, ansiedad, depresión y búsqueda de
nuevas sensaciones.
Cognitivos: Creencias positivas sobre el consumo de drogas.
Biológicos: Predisposición genética.
Factores familiares:
Disfuncionalidad: Falta de comunicación, padres permisivos o, por el
contrario, muy estrictos.
Consumo en el hogar: Padres o hermanos mayores que consumen
drogas o alcohol.
Carencias: Falta de afecto o vínculos débiles con los padres.
Factores sociales y ambientales:
Presión de grupo: Consumo por parte de amigos o compañeros, y la
necesidad de pertenecer a un grupo.
Acceso a las sustancias: Disponibilidad de drogas en la comunidad o
el entorno escolar.
Entorno: Violencia, pobreza, exclusión y estigmatización.
Las consecuencias del consumo de drogas en esta etapa son graves y
pueden ser irreversibles, afectando múltiples aspectos de la vida del
adolescente.
Daños a la salud física y mental: Problemas pulmonares, cardíacos,
derrames cerebrales, cáncer y trastornos de salud mental.
Riesgos de adicción: La edad temprana de inicio aumenta la
probabilidad de desarrollar una dependencia más severa.
Problemas escolares: Bajo rendimiento académico o deserción
escolar.
Repercusiones legales: En México, la posesión de drogas ilícitas
puede acarrear penas de prisión, incluso si es para consumo personal.
Deterioro social: Las adicciones afectan a las familias, a las
comunidades y tienen un impacto negativo en el desarrollo económico y
social.
Existen diversas acciones que se pueden tomar para prevenir y tratar la
drogadicción en adolescentes:
Comunicación familiar: Hablar con los hijos sobre los riesgos de las
drogas, escucharlos sin juzgar y establecer límites claros.
Reforzar la autoestima: Ayudar a los adolescentes a desarrollar una
buena autoestima para que no busquen en las drogas una forma de
validación.
Fomentar el desarrollo personal: Motivarlos a tener amistades
positivas y a participar en actividades que les interesen y les brinden
bienestar.
Búsqueda de ayuda profesional: Ante la sospecha de consumo, es
fundamental consultar con un médico o un especialista en salud mental
para realizar una evaluación y recibir tratamiento adecuado. En México,
la Línea de la Vida ofrece orientación telefónica gratuita sobre salud
mental y adicciones.
Acciones comunitarias y educativas: Involucrar a la comunidad, la
escuela y la familia en la prevención del consumo de drogas.