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El documento aborda los regímenes matrimoniales en el ordenamiento jurídico dominicano, centrándose en el régimen de comunidad de bienes y su evolución legislativa. Se analizan aspectos como la clasificación de bienes propios, el pasivo de la comunidad, la gestión de bienes y las convenciones matrimoniales, destacando la importancia de la igualdad entre cónyuges. Además, se exploran temas relacionados con sucesiones y colaciones, enfatizando la necesidad de mantener la equidad entre herederos en el proceso sucesoral.
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El documento aborda los regímenes matrimoniales en el ordenamiento jurídico dominicano, centrándose en el régimen de comunidad de bienes y su evolución legislativa. Se analizan aspectos como la clasificación de bienes propios, el pasivo de la comunidad, la gestión de bienes y las convenciones matrimoniales, destacando la importancia de la igualdad entre cónyuges. Además, se exploran temas relacionados con sucesiones y colaciones, enfatizando la necesidad de mantener la equidad entre herederos en el proceso sucesoral.
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Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas

Tema:
Segunda facilitación
Los regímenes matrimoniales

Asignatura
Derecho de los Regímenes matrimoniales.

Facilitadora
Ángela María Balbuena.

Carrera
Licenciatura en Derecho

Sustentantes
Germán Bolívar Báez Paulino 202300151

Decano
Marino González

Santo Domingo Distrito Nacional


Rep. Dom.
Resumen: Los regímenes matrimoniales en el ordenamiento jurídico
dominicano. 2.ª edición

Este libro explora en profundidad los regímenes matrimoniales en el ordenamiento

jurídico dominicano, con un enfoque principal en el régimen de comunidad de bienes,

sus variantes, administración, activos, pasivos y disolución. Se basa en el Código Civil

vigente y compara con el Proyecto de Código Civil Reformado (P.C.C.R.), destacando

evoluciones legislativas como las introducidas por leyes como la No. 189-01 y la No.

855 de 1978, que promueven la igualdad entre cónyuges. El análisis se divide en

secciones que abordan desde los bienes propios hasta las convenciones matrimoniales,

pasando por la gestión y las deudas, con énfasis en la protección familiar y los derechos

de terceros.

Bienes Propios: Clasificación y Características

Una parte central del libro se dedica a los bienes propios de cada cónyuge, que no

entran en la comunidad. Se analizan desde cuatro perspectivas: origen, regla de

accesorios, subrogación y prueba.

 Por Origen: Incluye inmuebles poseídos antes del matrimonio o adquiridos por

prescripción adquisitiva iniciada previamente. Por ejemplo, si un inmueble se

adquiere por venta condicional y el pago final ocurre durante el matrimonio, se

reputa propio del adquirente, pero la comunidad tiene derecho a recompensa si

aportó fondos. Lo mismo aplica a readquisiciones o validaciones judiciales de

contratos previos. En casos de posesión conjunta (como en reformas agrarias), se

considera copropiedad, limitando disposiciones unilaterales.


 Adquiridos a Título Gratuito: Tanto el Código Civil como el P.C.C.R.

excluyen de la comunidad bienes por sucesión, donación o legado, salvo

excepciones. En sucesiones ab intestado, se reputan propios bienes con vínculo

personal (joyas familiares), pero muebles entran en comunidad si no se excluyen

expresamente. En donaciones o legados, se mantienen propios si hay cláusula de

exclusión; de lo contrario, muebles ingresan en comunidad. Se destacan bienes

como indemnizaciones por daños personales, derechos de autor, salarios

diferidos y cuotas sociales, que por naturaleza o ley (ej. Ley de Sociedades) se

consideran propios.

 Por Naturaleza: Ciertos muebles, como ropa personal, instrumentos

profesionales o bienes con vínculo sentimental (regalos de boda), se excluyen de

la comunidad. El P.C.C.R. amplía esto a créditos, pensiones y derechos

personales. Bienes como fondos de comercio o explotaciones profesionales se

reputan propios si no son accesorios de la comunidad.

 Por Accesorios y Subrogación: Los accesorios de un bien propio (aluviones,

frutos naturales) siguen siendo propios. En subrogación, bienes reemplazados

(por venta, intercambio o indemnización) mantienen carácter propio si se declara

explícitamente. El libro enfatiza la necesidad de declaraciones formales en actos

notariales para preservar este estatus, evitando presunciones de comunidad.

Ejemplos incluyen reinversiones de fondos propios o suscripciones de acciones

con recursos propios.

 Prueba de Bienes Propios: Existe presunción de comunidad para bienes

adquiridos durante el matrimonio (art. 1401 C.C.), juris tantum, invertible por

prueba en contrario (escritos, testigos). Se distingue por vínculo personal entre


bien y titular; confusión de masas complica la distinción, pero criterios prácticos

ayudan.

Pasivo de la Comunidad

El pasivo se compone de deudas comunes, personales y recompensas. Bienes propios y

comunes responden por deudas, con excepciones:

 Deudas Personales: Solo comprometen bienes propios (ej. hipotecas previas),

pero comunidad responde si beneficia al hogar (alimentos, educación).

Acreedores personales embargan muebles comunes si insuficientes propios.

 Deudas Comunes: Incluyen gastos del hogar, obligaciones solidarias (préstamos

para familia). Comunidad responde por deudas contraídas por un cónyuge si

benefician a ambos; fraude permite anulación.

 Recompensas: Comunidad debe recompensa por pagos de deudas personales o

mejoras en bienes propios. Ejemplos: deudas por delitos, gastos excesivos o

incumplimientos maritales.

Se analizan casos especiales como fianzas (solo bienes propios), donaciones y actos

gratuitos limitados.

Gestión de Bienes Comunes y Propios

La Ley 189-01 establece coadministración: ambos cónyuges gestionan conjuntamente

bienes comunes, requiriendo consenso para disposiciones (ventas, hipotecas). Actos

unilaterales son nulos si oponibles. Para bienes propios, cada uno administra libremente,

pero frutos ingresan en comunidad (P.C.C.R. limita esto). Se permite mandato entre

cónyuges para gestión, con rendición de cuentas. En casos de incapacidad o mala

gestión, juez puede despojar y nombrar administrador.


Evolución histórica: Antes, marido administraba solo; reformas igualan roles,

protegiendo mujer con bienes reservados.

Regímenes Convencionales

Los esposos pueden modificar la comunidad legal vía contrato matrimonial (art. 1497

C.C.), creando regímenes como:

 Comunidad Reducida a Gananciales: Solo bienes adquiridos onerosamente

durante matrimonio (productos de trabajo, frutos propios, adquisiciones).

Excluye muebles previos o gratuitos. En P.C.C.R., incluye muebles y

gananciales.

 Participación en Adquisiciones: Similar, pero propiedad individual; liquidación

calcula ganancias netas.

 Comunidad Universal: Todos bienes entran, salvo exclusions expresas

(derechos personales).

Otras variantes: partes desiguales, mejoras, recobros. Convenciones deben ser públicas,

no retroactivas.

Siguiendo con el análisis de los bienes propios en el régimen de comunidad de bienes, el

libro profundiza en las adquisiciones a título gratuito durante el matrimonio,

excluyéndolas generalmente de la comunidad, con excepciones detalladas en el Código

Civil y el Proyecto de Código Civil Reformado (P.C.C.R.). Se enfatiza el vínculo

personalísimo entre el bien y el cónyuge beneficiario, que justifica su carácter propio.

[Link] Arreglos Familiares

Se aborda el caso específico regulado por el artículo 1406 del Código Civil, donde un

ascendiente cede un inmueble a su descendiente (uno de los cónyuges) para saldar una
deuda o con la carga de pagar deudas del donante a terceros. Este bien se considera

propio del beneficiario y no entra en la comunidad. Sin embargo, si los fondos para

cumplir la condición (pago de deudas o gravámenes) provienen de la masa común, la

comunidad tiene derecho a recompensa o indemnización. Si se usan recursos propios

del cónyuge, no procede tal compensación. Se resalta la necesidad de probar el origen

de los fondos para determinar si hay obligación de reembolso.

[Link] Bienes Propios por Naturaleza: Carácter Personal de Ciertos Bienes

Ciertos bienes muebles, independientemente de su adquisición durante el matrimonio,

se reputan propios debido al vínculo personalísimo con uno de los cónyuges. Aunque el

Código Civil no distingue explícitamente, la doctrina y práctica los excluyen de la

partición comunitaria, respetando la individualidad. Algunos, como joyas o piedras

preciosas, podrían particionarse por su valor de mercado, pero generalmente se

mantienen propios si reflejan intenciones de ahorro o inversión personal. El P.C.C.R.

formaliza esto, reconociendo bienes con carácter personal que no entran en división.

[Link] Bienes o Derechos Declarados Expresamente Propios por su Naturaleza

El P.C.C.R., en su artículo 1433, clasifica como propios por naturaleza dos categorías

principales de bienes muebles adquiridos durante el matrimonio:

 Vestimenta y Ropas de Uso Personal: Incluye ropa, zapatos y ajuares

personales de cada cónyuge, por su vínculo íntimo. Se extiende a bienes con alto

valor (abrigos de pieles, joyas), pero no siempre, ya que podrían reflejar

patrimonio familiar. Joyas habituales (zarcillos, collares, pulseras) se consideran

propias del usuario cotidiano, discriminando entre uso personal y colección

valiosa. El libro nota que, aunque no explícito en el Código Civil actual, la


jurisprudencia y práctica excluyen estos bienes de la comunidad, priorizando el

vínculo sentimental.

 Instrumentos de Trabajo Necesarios para la Profesión: Bienes afectados al

ejercicio profesional de un cónyuge (herramientas, equipos), excluidos si no son

accesorios de un fondo de comercio o explotación comunitaria. El artículo 1401

del Código Civil los incluye en comunidad, pero la práctica y el P.C.C.R.

(artículo 1432) los reputan propios, con posible recompensa si adquiridos con

fondos comunes. En Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada

(E.I.R.L.), se vinculan indisolublemente a la profesión, permitiendo libre

disposición individual (artículo 219 del Código Civil). Excepciones puntuales

incluyen bienes no esenciales o integrados en la comunidad.

2.9 Acciones en Reparación de un Daño Corporal o Moral

El perjuicio moral o corporal genera un vínculo personalísimo, haciendo que las

indemnizaciones sean bienes propios, como reconoce la jurisprudencia dominicana y el

P.C.C.R. expresamente. No importa si el autor es un tercero o el otro cónyuge; el modo

de reparación (monetario o en especie) es indiferente. Sin embargo, si la indemnización

subroga una pérdida material comunitaria, entra en la comunidad. Se cita una sentencia

que excluye indemnizaciones por perjuicios personales de la comunidad, sin aplicación

de artículos sobre administración común (1421) o bienes personales de la mujer (1428).

2.9.1 Acreencias y Pensiones Incesibles

Acreencias personales (por terminación laboral, pensiones, jubilaciones) se consideran

propias por su carácter personalísimo, según el artículo 1433 del P.C.C.R., que las

incluye como bienes con derechos exclusivos ligados a la persona. Esto abarca créditos

incesibles y bienes similares, enfatizando su exclusión de la comunidad.


2.9.2 Otros Bienes Propios

Diversas leyes declaran propios ciertos bienes muebles por su vínculo personal, pese al

artículo 1401 del Código Civil:

 Beneficio de los Seguros de Vida: Designado beneficiario de pólizas (vida o

accidentes), el pago se reputa propio, similar a un legado no impugnable por

herederos, ya que no forma parte del patrimonio del asegurado. Si la situación

involucra a un tercero ajeno al matrimonio, se mantiene el carácter propio, con

connotaciones de donación eventual.


Resumen: Sucesiones y Liberalidades. 8.ª edición.
105 hasta la página 173.

En el ámbito del derecho sucesoral, particularmente en el contexto del Código Civil

dominicano, se abordan temas fundamentales como la subdivisión de bienes en estirpes

llamadas a suceder, las colaciones como operación previa a la partición hereditaria y el

pago de las deudas del difunto. A continuación, se presenta un análisis detallado y

ampliado de estos conceptos, basado en principios legales clave, con explicaciones

exhaustivas de sus definiciones, condiciones, procedimientos y efectos prácticos. El

enfoque principal recae en mantener la igualdad entre herederos, garantizar la

responsabilidad por el pasivo hereditario y regular las donaciones y legados realizados

en vida del causante (de cujus). Se citan artículos relevantes del Código Civil para

ilustrar cada punto, expandiendo sobre sus implicaciones teóricas y aplicativas.

Subdivisión en Estirpes y Procedimientos Iniciales

La subdivisión de bienes en las estirpes llamadas a suceder sigue las mismas reglas

establecidas para la división general de la masa hereditaria. Esto asegura una

distribución equitativa, considerando las líneas familiares. Si durante las operaciones

ante notario surgen cuestiones o disputas, el notario debe formar diligencias que

incluyan las dificultades planteadas y las opiniones de los interesados. Estas diligencias

se remiten al juez, observándose estrictamente las formas prescritas en las leyes de


procedimiento. Este paso es crucial para resolver conflictos de manera formal y evitar

irregularidades en la partición.

Más adelante, se trata la dación y liquidación de cuentas, incluyendo la liquidación del

pasivo sucesoral. Esto enlaza directamente con los títulos principales sobre colaciones y

pago de deudas, ya que la partición no puede completarse sin ajustar previamente las

donaciones recibidas y saldar las obligaciones del difunto.

Título 10: Las Colaciones

Las colaciones representan una operación esencial previa a la partición de la herencia,

destinada a restaurar la igualdad entre los herederos al incorporar a la masa hereditaria

los bienes o valores recibidos en vida del difunto. Según la definición clásica, la

colación consiste en restituir bienes o sumas de dinero a la masa que se ha de partir.

Puede realizarse "en especie", devolviendo el bien materialmente, o "tomando de

menos", deduciendo su valor de la porción correspondiente al heredero obligado (como

se explica en el Vocabulario Jurídico de Henri Capitant, voz "Colación", p. 120).

El Código Civil dedica a este tema los artículos 843 al 869, estableciendo un marco

normativo detallado. En esencia, todo heredero debe aportar a sus coherederos lo

recibido del difunto por donación entre vivos, directa o indirectamente, y no puede

retener dádivas ni reclamar legados salvo que se haya otorgado expresamente una

dispensa de colación (Art. 843). La colación se aplica principalmente a donaciones, no a

legados testamentarios, aunque estos últimos pueden estar sujetos si no hay dispensa.

Los futuros legatarios no pueden exigir la entrega de bienes meramente ofrecidos o

prometidos.

La justificación de las colaciones radica en preservar el principio de igualdad entre

herederos. Se presume que una donación a un heredero es un avance de herencia, salvo


manifestación contraria del difunto. Sin embargo, esta presunción es controvertida, ya

que algunos causantes prefieren gratificar a ciertos descendientes por motivos como

comportamiento, capacidad, sentimentales o de otro tipo, incluso en detrimento de

otros.

Se examinan sucesivamente las condiciones para colacionar y los métodos para

realizarlas, con un análisis profundo de cada aspecto.

Capítulo 1: Condiciones para Colacionar

Las condiciones para que proceda la colación son cuatro principales:

1. Ser heredero ab intestado: La colación afecta principalmente a herederos por

ley, no a testamentarios puros, aunque hay excepciones en casos de

representación.

2. Aceptar la sucesión: El heredero que renuncia no está obligado, pudiendo

retener donaciones (Art. 845).

3. No haber sido dispensado por el de cujus: La dispensa debe ser expresa.

4. Ostentar simultáneamente la condición de heredero y donatario: Esto

implica que el receptor de la donación debe ser heredero al abrirse la sucesión.

Herederos Obligados a Colacionar: En principio, todo heredero ab intestado que sea

donatario o legatario debe colacionar. Esto incluye al heredero del donatario que actúa

por representación: por ejemplo, el hijo que representa a su padre debe colacionar lo

dado a este, incluso si no acepta su sucesión (Art. 848). El heredero renunciante, en

cambio, retiene lo donado sin colacionar (Art. 845). Esta regla protege la voluntad del

heredero que opta por no participar en la herencia pero conserva beneficios previos.
A Quién se Debe la Colación: La colación es una obligación recíproca entre

coherederos y se realiza en la sucesión del donante (Art. 850). Solo se debe de

coheredero a coheredero, nunca a legatarios ni acreedores de la sucesión (Art. 857). Es

exclusiva de herederos ab intestado. Si un heredero es declarado indigno, pierde el

derecho a exigirla. Importante: el derecho a exigir colación es individual, permitiendo

que un heredero la reclame a otros, incluso de estirpes diferentes, lo que refuerza la

igualdad en particiones por líneas.

A Quién No se Debe Colación: No se debe a legatarios (incluyendo universales) ni a

acreedores hereditarios (Art. 857). Sin embargo, un acreedor personal de un heredero

puede exigirla subrogándose en los derechos del deudor, excepto derechos personales

(Art. 1166). Esto evita que deudores herederos eludan responsabilidades mediante

colaciones fraudulentas.

Casos Especiales en Donaciones y Legados:

 Donaciones por Vía de Mejoras: Aun con dispensa o como mejora, el heredero

solo retiene hasta la porción disponible; el exceso se colaciona (Art. 844). Esto

limita favoritismos excesivos.

 Donatario No Heredero al Momento de la Donación: Si se vuelve hábil para

heredar al abrirse la sucesión, debe colacionar salvo dispensa (Art. 846).

 Presunción de Dispensa: Dádivas y legados al hijo (o hija) capaz de heredar se

presumen con dispensa; el padre (o madre) no colaciona (Art. 847). Similar para

el cónyuge: se presumen dispensados, pero si hechos conjuntamente, el capaz

hereda colaciona la mitad o íntegro (Art. 849). Además, se colaciona lo

empleado en establecimiento de coherederos o pago de deudas (Art. 851),

aunque el "establecimiento de hijos" es un concepto en desuso.


Capítulo 2: Cómo se Hacen las Colaciones

La colación se efectúa restituyendo las cosas en naturaleza o recibiendo de menos el

equivalente de su precio (Art. 858). Se distinguen las colaciones de donaciones y de

legados, con reglas específicas para inmuebles, muebles y dinero.

a) Colación de Donaciones:

 Inmuebles: Si la finca no ha sido vendida y no hay inmuebles equivalentes en la

sucesión, se exige la cosa misma para formar lotes iguales (Art. 859). Si

enajenada antes de abrirse la sucesión, se colaciona el valor al momento de

apertura (Art. 860). Se abonan al donatario mejoras (valoradas a la partición) y

gastos de conservación (Arts. 861-862); responde por deterioros por culpa (Art.

863). Si enajenada, mejoras o deterioros del adquiriente se imputan igual (Art.

864). Los bienes se unen libres de cargas creadas por el donatario, pero

acreedores hipotecarios intervienen contra fraude (Art. 865). Si donación con

dispensa excede disponible, el exceso se colaciona en cosa o equivalente, con

opciones de retención total pagando en metálico (Art. 866). El colacionante

retiene posesión hasta resarcimiento (Art. 867).

 Muebles: Solo en equivalente, valor al tiempo de donación (por tasación pericial

si no hay estado adjunto, sin aumento, Art. 868).

 Dinero: Tomando de menos del existente en la sucesión; si insuficiente,

abonando muebles o inmuebles (Art. 869).

b) Colación de Legados: El heredero no retiene legados salvo como mejora o con

dispensa, hasta porción disponible (Art. 843 fin). Algunos doctrinarios admiten colación

en naturaleza si el testador lo dispone.


Efectos de la Colación: Diferente al pago simple, sus efectos incluyen: 1) Redactar

cuentas por heredero, ajustando saldos; 2) Tomar de menos, privilegiando coherederos

sobre acreedores del deudor; 3) Aplicar efecto declarativo, garantía de lotes y rescisión

por lesión; 4) Regularse en partición, no exigible antes; 5) Producir intereses desde la

muerte y cesar prescripción para el deudor (Art. 851). En beneficio de inventario, el

heredero abandona posesión pero queda obligado a colaciones, protegiendo su

patrimonio personal.

Título 11: El Pago de las Deudas

El pago de deudas hereditarias se basa en que los herederos continúan la persona del

difunto, asumiendo el pasivo. Dos concepciones justifican esto:

1. Universalidad Activo-Pasivo: El heredero recibe una masa que incluye deudas,

separando patrimonios para igualdad de acreedores y liquidación colectiva.

2. Continuación Personal (Romana/rancesa, Dominante): El heredero asume

obligaciones personalmente, ultra vires hereditatis (más allá de lo heredado),

fundiendo patrimonios con riesgos de insolvencia y descuido de liquidación

colectiva. Cada coheredero contribuye proporcionalmente (Art. 870).

A Quién Incumbe el Pago:

 Sucesores Universales: Herederos, legatarios e instituidos a título universal

soportan el pasivo proporcionalmente (Art. 873, no solidariamente).

 Legatarios a Título Particular: No obligados directamente, pero influidos:

legados pagan tras deudas (nemo liberalis nisi liberatus); si inmueble

hipotecado, legatario es tercero detentador con recurso (Art. 871). En beneficio

de inventario, no pagan ultra vires.


Situación de Herederos: Obligados personalmente al pasivo (Art. 870). En pluralidad,

deudas se dividen; coherederos responden con patrimonio propio si necesario. Ventajas

de beneficio de inventario: limita a bienes recibidos, separa patrimonios, asegura

liquidación colectiva.

Procedimientos y Efectos: El pasivo incluye deudas, cargas y legados. Acreedores

hereditarios actúan contra la masa; personales contra herederos. En aceptación pura,

herederos responden ultra vires; en beneficio de inventario, solo hasta valor heredado.

Esto protege contra insolvencia y favorece igualdad.

Este análisis exhaustivo destaca cómo las colaciones y el pago de deudas aseguran

justicia en la sucesión, equilibrando voluntad del difunto con igualdad hereditaria, con

aplicaciones prácticas en particiones complejas

Siguiendo con el análisis del derecho sucesoral dominicano, profundizamos en

elementos adicionales del pago del pasivo hereditario, explorando escenarios

específicos como inmuebles gravados y acciones de acreedores, para luego avanzar

hacia los efectos retroactivos y declarativos de la partición, la garantía recíproca entre

coherederos y las causas de rescisión o nulidad de las particiones. Esta extensión

incorpora matices prácticos, como la protección contra insolvencias y las limitaciones

temporales en garantías, ilustrando cómo el Código Civil equilibra la responsabilidad

individual con la equidad colectiva. Se destacan ejemplos hipotéticos para clarificar

aplicaciones reales, manteniendo el enfoque en la preservación de la igualdad y la

integridad de la masa hereditaria.

Ampliación del Título 11: El Pago de las Deudas – Situación Respecto a Inmuebles

y Acciones de Acreedores
En el contexto de sucesiones que incluyen inmuebles y muebles, el Código Civil

establece reglas diferenciadas para manejar gravámenes como hipotecas o rentas,

reconociendo que la prescripción varía (más larga para inmuebles) y que los acreedores

tienen vías específicas para reclamar. Por ejemplo, si una herencia incluye un inmueble

hipotecado por una renta vitalicia, cualquier coheredero puede exigir el reintegro de

esas rentas antes de formar lotes, liberando así los bienes para una distribución limpia

(Art. 872). Si no se hace, el inmueble se tasa como los demás, deduciendo el capital de

la renta del precio total, y el heredero que lo recibe asume la carga completa,

garantizando la liberación para los demás. Un caso hipotético: en una herencia de tres

hermanos donde un inmueble está gravado por una renta de un préstamo antiguo, uno de

ellos podría invocar este artículo para evitar que la carga afecte desigualmente sus lotes,

pero solo antes de la partición; después, la invocación es inválida.

La obligación al pago de deudas y cargas es personal por la porción heredada e

hipotecaria por el todo (Art. 873), lo que implica que un heredero responde con su

patrimonio personal ultra vires, pero puede recurrir contra coherederos o legatarios

universales por su contribución proporcional. Esto fomenta la colaboración: si un

heredero paga más de lo debido en una deuda común (por ejemplo, liquidando una

hipoteca que afecta a todos), puede reclamar reembolso proporcional (Art. 875), incluso

subrogándose en derechos de acreedores. En escenarios de insolvencia de un

coheredero, la porción insolvente se reparte entre los solventes (Art. 876), evitando que

uno cargue solo con el peso. Imagina una herencia dividida en cuartos: si uno de cuatro

herederos es insolvente ante una deuda hipotecaria de 100,000 pesos, los tres restantes

reparten su cuarto (25,000) proporcionalmente, sumando unos 8,333 cada uno a su

carga original.
Los títulos ejecutivos contra el difunto se extienden al heredero personalmente, pero

requieren notificación previa (ocho días después) para ejecutar (Art. 877), protegiendo

contra ejecuciones sorpresivas. Esta notificación es preliminar, no ejecutiva, y asume

una previa al deudor original; su omisión anula la ejecución. Para mayor protección, los

herederos pueden demandar la separación de patrimonios (Art. 878), aislando el del

difunto del suyo contra cualquier acreedor, salvo novación (Art. 879) donde el acreedor

acepta al heredero como nuevo deudor. Esta separación prescribe en tres años para

muebles, pero es indefinida para inmuebles mientras existan en poder del heredero (Art.

880). Acreedores del heredero no pueden demandarla contra acreedores hereditarios

(Art. 881), y para evitar fraudes en particiones, pueden intervenir a sus expensas (Art.

882), oponiéndose si no son notificados.

Título 12: Efectos de la Partición y Garantía de los Lotes

La partición genera efectos declarativos y retroactivos, considerando ficticiamente que

cada coheredero heredó solo su lote desde la apertura de la sucesión (Art. 883),

eliminando cualquier copropiedad previa sobre otros bienes. Esto aplica a colaciones

(integradas hasta culminar la partición), licitaciones (asimiladas a particiones, ya sean

amigables o judiciales) y actos onerosos que cesan la indivisión. Por ejemplo, si un

heredero hipoteca un bien durante la indivisión, esa hipoteca solo afecta su lote final, no

los de otros, reforzando la igualdad. La ficción se extiende a créditos hereditarios (según

doctrina mayoritaria) y se aplica entre coherederos y causahabientes, no contra

acreedores del difunto. Si un extraño adquiere en licitación, no se beneficia de este

efecto retroactivo; pero si lo hace junto a un heredero, sí aplica parcialmente.

La garantía de lotes es una obligación legal recíproca para mantener la igualdad, donde

coherederos se garantizan mutuamente contra perturbaciones o evicciones por causas

anteriores a la partición (Art. 884), excluyendo evicciones exceptuadas expresamente o


por culpa del heredero. Cada uno indemniza proporcionalmente por pérdidas (Art. 885),

repartiendo insolvencias entre solventes. Obligados incluyen coherederos amplios

(legatarios universales/título universal), independientemente de aceptación pura o con

beneficio de inventario. Condiciones: origen anterior a partición, sin excepción

expresa/específica (no general), y sin culpa del eviccionado. Evicción es pérdida por

derecho superior de tercero (ej. reivindicación judicial o amigable); perturbación es

amenaza de derecho (no hecho). Para rentas/créditos, garantía por insolvencia prescribe

en cinco años post-partición, solo si insolvencia es anterior (Art. 886).

Efectos prácticos: indemnización se calcula al día de partición (doctrina mayoritaria) o

evicción (algunas decisiones), cubriendo gastos reales modificados post-partición, pero

no vicios ocultos de cosas ni falta de contenido (salvo rescisión por lesión). Copartícipes

deben intervenir en instancias de terceros. Un ejemplo: si un lote incluye un inmueble

eviccionado por servidumbre no declarada anterior, coherederos indemnizan

proporcionalmente, pero no si el heredero la conocía o causó por negligencia.

Título 13: Rescisión de las Particiones

La rescisión permite anular particiones por lesiones graves (más de un cuarto en valor,

Art. 887), protegiendo la equidad. Causas de nulidad incluyen omisión de indivisos

(implícita, grave por violar vocación hereditaria), violación de formas (nulidad

absoluta/relativa) y vicios de consentimiento (error, dolo, violencia). Omisión de

heredero (ej. hijos no reconocidos bajo ley 136-03, vigente desde 2004) vicia el acto, ya

que todos con vocación deben participar; su descubrimiento post-partición permite

nulidad, especialmente si afecta igualdad. La ley no señala explícitamente, pero doctrina

la infiere de principios equitativos.


Rescisión por lesión prescribe en dos años (Art. 888), aplicable a particiones

amigables/judiciales, pero no si omisión intencional. Revocación por fraude (Art. 889-

892) anula por actos dolosos ocultando bienes o manipulando lotes. Estos mecanismos

aseguran correcciones justas, con ejemplos como particiones excluyendo herederos

ilegítimos pre-2004, ahora nulas por desigualdad.

Conclusión Personal

Después de analizar en detalle las páginas 163 a 291 del libro Los regímenes

matrimoniales en el ordenamiento jurídico dominicano de Juan A. Biaggi Lama (2018),

particularmente la sección dedicada a la clasificación de los bienes propios en el

régimen de comunidad de bienes, mi reflexión personal es que el sistema dominicano

actual representa un equilibrio interesante —aunque todavía imperfecto— entre la

protección de la individualidad de cada cónyuge y la solidaridad familiar que busca la

comunidad conyugal.

Me parece especialmente valioso el criterio del vínculo personalísimo que subyace en

muchas de las exclusiones de bienes propios: ya sea por origen (inmuebles

preexistentes, prescripciones iniciadas antes del matrimonio, readquisiciones o

validaciones de derechos previos), por título gratuito (sucesiones ab intestato,

donaciones con cláusula de exclusión, arreglos familiares), por naturaleza (vestimenta

personal, instrumentos de trabajo profesional, indemnizaciones por daños morales o

corporales, pensiones incesibles) o por subrogación real con declaración expresa. Este

enfoque reconoce que el matrimonio no debe anular la autonomía patrimonial ni la

identidad individual de las personas, algo que considero fundamental en una sociedad

moderna que valora la igualdad y el respeto a la dignidad de cada uno.


Referencias Bibliográficas

 Biaggi Lama, J. A. (2018). Los regímenes matrimoniales en el ordenamiento

jurídico dominicano (2.ª ed.). Editora Corripio.

 Pérez Méndez, A. (2011). Sucesiones y liberalidades (8ª ed.). Amigo del Hogar.

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