¿QUÉ SON LAS INVERSIONES?
Por: Adams Espinoza Gutierrez
Fecha: 19-02-26
¿Qué son las Inversiones?
Invertir dinero puede verse como una salida de capital que se hace en el presente
para mejorar la salud financiera personal y familiar en el futuro. Su objetivo es
comprar un activo a un precio bajo y venderlo por un coste más alto. En el caso de
las inversiones financieras, según la clasificación de la Comisión Nacional del
Mercado de Valores (CNMV), hay varias posibilidades que pueden ayudar al
inversor a cumplir este fin.
Inversiones de renta fija
Los productos de renta fija suelen ser una opción atractiva para las personas que no
quieran riesgos en sus inversiones, aunque su rentabilidad potencial sea más
reducida que otros productos financieros. Sus intereses pueden ser fijos desde el
momento de la emisión hasta su vencimiento o estar referenciados a algún indicador
como el Euribor.
Este tipo de inversiones se pueden clasificar según:
El plazo de vencimiento: el horizonte temporal establece si la inversión se va a
realizar en el corto, medio o largo plazo. Escoger un periodo de tiempo determinado
depende de los objetivos del inversor, del capital disponible y de su perfil de
inversor.
El rendimiento: este concepto mide las ganancias en relación al coste de la
inversión. Puede ser de rendimiento explícito (con pagos periódicos al inversor en
forma de intereses) o de rendimiento implícito (con un pago único de intereses en el
momento de la amortización).
El tipo de emisor: en el mercado se puede elegir entre instrumentos públicos (Letras
del Tesoro, bonos y obligaciones del estado, y deuda autonómica o de otros
organismos públicos) o privados (pagarés de empresa, cédulas y bonos
hipotecarios; bonos y obligaciones; bonos de titularización, etc.)
La CNMV avisa de que, aunque se trate de productos que suelen ofrecer poco
riesgo, siempre hay que tener en cuenta factores como la posibilidad de insolvencia
por parte del emisor, variaciones en los tipos de interés que se den en el periodo de
la inversión o la falta de liquidez, entre otros, que pueden afectar al rendimiento de
la operación.
Inversiones de renta variable
Su principal característica es que, en el momento de la adquisición, no se conoce su
posible rendimiento futuro. El motivo es que estas operaciones dependen de
distintos factores. Un buen ejemplo de inversión en renta variable son las acciones
de empresas, donde hay que tener en cuenta aspectos como la evolución de la
compañía o el comportamiento de los mercados, que son muy sensibles a cualquier
acontecimiento que pueda afectarles.
Cuando el inversor compra acciones, se convierte en dueño de una parte de la
empresa y automáticamente adquiere una serie de derechos. Entre ellos, la
obtención de dividendos cuando la empresa obtiene beneficios. Las personas
interesadas en invertir en renta variable deben saber que deben hacerlo a través de
intermediarios financieros, que son los que ejecutan las órdenes de compra y venta.
Entre sus posibles riesgos, la CNMV advierte acerca de la incertidumbre asociada a
estas inversiones y recuerda que no tienen plazo de vencimiento. Es decir, la
operación finaliza cuando hay una venta de las acciones.
Fondos de inversión
Los fondos de inversión son un instrumento de ahorro que reúne un patrimonio
colectivo, formado por las aportaciones de un número variable de inversores. Estas
aportaciones se invierten en diversos instrumentos financieros como pueden ser
acciones, valores de renta fija, derivados o una combinación de estos y su gestión
se encomienda a una sociedad gestora.
Al invertir en fondos, es recomendable contar con un equipo profesional que analice
el mercado en busca de oportunidades de generar la máxima rentabilidad a sus
aportaciones. Esta rentabilidad va a depender, en gran parte, del tipo de fondo que
se elija y, por ende, del riesgo que se asuma. Ambos se sustentan sobre el perfil
que tenga el inversor, pudiendo ser:
Perfil conservador: Son inversores que admiten un nivel de riesgo muy bajo.
Centran sus inversiones en activos de renta fija como bonos del Estado y activos de
renta variable con poca volatilidad, es decir, compañías de elevada capitalización
solventes y estables.
Perfil moderado: Este inversor admite un nivel de riesgo más alto que el
conservador, pero siempre busca la estabilidad en sus operaciones. Compagina
activos de renta fija junto con activos bursátiles para equilibrar el riesgo de activos
más volátiles con otros de menor volatilidad.
Perfil decidido: Su exposición al riesgo es elevada, como también su tolerancia a las
pérdidas; busca rentabilizar al máximo sus inversiones. Es un tipo de inversor que
soporta volatilidades elevadas, por lo que es importante tener una cartera
diversificada para reducir la exposición a pocos activos. Suelen ser inversores con
más conocimiento y experiencia en los mercados financieros que los de menor
aversión al riesgo.
Antes de invertir en este tipo de productos hay que tener en cuenta factores como
su volatilidad (posibles oscilaciones del precio respecto a su media), su duración y la
estrategia de inversión, que ayuda a hacerse una idea del nivel de riesgo máximo y
mínimo en el que puede ocurrir.
Productos híbridos
Tienen algunos aspectos propios de la renta fija y otros de la renta variable. Los
principales productos de este tipo son las participaciones preferentes y las
obligaciones y bonos convertibles.
En el primer caso, según explica la CNMV, se trata de un instrumento complejo,
"cuyo emisor, tratándose de una entidad de crédito, suele reservarse el derecho a
amortizar las participaciones a partir de los cinco años". La rentabilidad de las
participaciones preferentes es fija, en un primer periodo, y variable durante el resto
de vida del producto. Sin embargo, no está garantizada, "ya que queda sujeta a la
existencia de beneficios distribuibles", expone la CNMV.
En el caso de los bonos convertibles y/o canjeables, el titular tiene derecho a
cambiarlos por acciones de la entidad emisora. Según la CNMV, "la diferencia entre
canje y conversión estriba en que, en el primer caso, la transformación en acciones
se realiza mediante entrega de acciones viejas que forman parte de la autocartera
del emisor, mientras que, en el segundo, se entregan acciones nuevas".
Productos derivados
Los productos derivados son una inversión cuyo valor depende de la evolución de
los precios de otro activo subyacente. Los derivados constituyen un contrato, según
explica BBVA Asset Management, con las siguientes características:
Su liquidación se realiza en una fecha posterior.
Se debe establecer un monto nacional objeto del contrato y las condiciones de
pago.
Dependiendo de si se ha celebrado en el mercado mostrador o la Bolsa de Valores
local, se puede requerir o no una inversión neta.
Entre los tipos de productos derivados se encuentran los futuros, warrants,
opciones, etc.
Productos estructurados
Los productos estructurados suponen la unión de dos o más instrumentos
financieros en una sola estructura. Habitualmente, se trata de un producto de renta
fija con uno o más derivados. Según su formato puede clasificarse en:
Depósitos estructurados: con garantía de capital a vencimiento.
Fondos: con o sin garantía de capital a vencimiento.
Nota o Bono estructurados: con o sin garantía de capital a vencimiento.
Contrato Financieros: con riesgo de capital a vencimiento.
Ante la gran variedad de opciones que existen, para conseguir acertar con el
producto que se elija, lograr las metas financieras que cada uno se proponga y
planificar el futuro, conviene conocer bien cada tipo de inversión y adaptarla al perfil
de riesgo personal.