Contenido: Historia
Contenido: Historia
En esta sección estudiaremos las bases de la resonancia magnética y conoceremos su historia, desde
su descubrimiento hasta su aplicación hoy en día.
Esta técnica ha sido conocida por muchos años como resonancia nuclear magnética. Sin embargo,
debido a la mala interpretación del término “nuclear”, que podría relacionar la RM con energía
nuclear o medicina nuclear (PET, SPECT), la palabra nuclear se ha dejado de lado y el término ha
depurado en Imágenes de Resonancia Magnética (MRI, del inglés Magnetic Resonance Imaging),
que además involucra la espectroscopía.
Historia
Los conceptos físicos de la RM comenzaron a ser propuestos por dos físicos, Pauli y Uhlenbeck, los
cuales en el año 1925 introdujeron los conceptos de número de spin de electrón y el concepto de
“spining electron” que originaría un momento magnético angular. Varios intentos de investigadores
trataron de medir este momento magnético, sin embargo, no fue hasta el año 1930 cuando Rabí,
variando la intensidad de un campo magnético externo aplicado a un haz de partículas pudo medir
efectivamente la variación de este momento magnético. Estos extraordinarios experimentos, así
como también, el estudio de las propiedades magnéticas, estructura interna de moléculas, átomos
y núcleos le valieron a Rabí el premio nobel de física en 1944.
Los experimentos continuaron por varios años por distintos investigadores, pero no fue hasta el año
1946 cuando dos físicos, Bloch y Purcell (Massachusetts Institute of Technology o MIT), descubrieron
simultáneamente el fenómeno de resonancia magnética, trabajo por el cual ambos recibieron el
rotación del momento angular hacia el plano transversal. Además, ellos tuvieron la visión de que la
RM podría ser aplicada en medicina. Sin embargo, no fue hasta el año 1973 cuando Paul Lauterbur
obtuvo la primera imagen por RM (Figura 1). Lauterbur es conocido como el primer investigador en
usar gradientes adicionales para lograr la localización espacial de las señales de RM.
Figura 1. La primera imagen de resonancia magnética publicado en Nature por Paul C. Lauterbur
(1929-2007), el 16 de marzo de 1973. La imagen muestra un tubo de ensayo de 4.2 mm de diámetro
que contiene dos tubos capilares llenos de agua. Lauterbur dio el nombre de 'zeugmatography' a la
nueva técnica de imagen.
Por estos experimentos Lauterbur compartió con Peter Mansfield el Premio Nobel en Fisiología y
Medicina en el año 2003 (Figura 2).
Figura 2. Imágenes de algunos de los fundadores de la resonancia magnética que conocemos hoy.
Figura 3. Primera imagen in-vivo obtenida por MRI por P. Mansfield en el año 1976. La imagen
muestra una sección transversal de un dedo.
Es así como el trabajo en RM ha continuado realizando importantes aportes al área, tales como:
resonancia funcional, imágenes paralelas, transmisión paralela e imágenes angiográficas entre
otras.
Figura 2. Imágenes de algunos de los fundadores de la resonancia magnética que conocemos hoy.
El fenómeno de resonancia magnética se basa en el estudio de los núcleos atómicos (de ahí el
término resonancia nuclear magnética), en particular de aquellos que tienen un número impar de
protones y/o neutrones. Los electrones al girar en torno al núcleo generan un pequeño campo
magnético, conocido como momento magnético. Éste es representado como un vector a lo largo de
un eje de rotación, cuya magnitud indica la cantidad de movimiento. El momento angular de los
protones o neutrones es conocido como spin y se puede homologar a un pequeño imán cargado
magnéticamente con un polo norte y sur (Figura 4).
Figura 4. Los spins se pueden representar como un pequeño imán con carga positiva y negativa
girando en torno a su eje.
Entonces, exploremos en qué consiste el término polarización. Para ello, necesitamos estudiar qué
es lo que le pasa a los spins cuando son sometidos a un campo magnético.
En esta sección conoceremos los conceptos básicos, que nos ayudarán a entender la formación de
una imagen de RM.
Los spins sin la presencia de un campo magnético apuntan en direcciones aleatorias, girando sobre
su mismo eje y el momento magnético total es cero. La suma de todos estos pequeños momentos
magnéticos en un cierto volumen de interés es conocido como Magnetización, denotado
generalmente con la letra M.
¿Qué pasa si aplicamos un campo magnético externo (B0) a un solo spin? El spin se alinea en forma
paralela o antiparalela con respecto al campo B0 formando un pequeño ángulo y girando en torno
a este. Bajo estas condiciones, el spin gira sobre su propio eje y alrededor del campo magnético.
La forma de alinearse, ya sea paralela o antiparalela, se debe a que los spins pueden tomar dos
distintos niveles de energía. Sin embargo, dado que la naturaleza siempre prefiere el estado de
energía más bajo (paralela), siempre hay un mayor número de spins que están alineados en esa
orientación. El movimiento de giro en torno al campo magnético es conocido como precesión y su
frecuencia está dada por la frecuencia de Larmor (Figura 5).
Frecuencia de Larmor
La frecuencia a la cual giran los spins se llama frecuencia de Larmor, siendo particular para cada
átomo. Está determinada por una constante giromagnética e intensidad del campo magnético. Se
define como:
ω0 = -γB0
gioromagnética depende de cada núcleo, para el hidrógeno es de 42.58 MHz/T, por lo que para un
resonador de 1.5T la frecuencia de Larmor es de 63.87 MHz.
Entonces veamos ahora qué le pasa a un grupo de spins (Figura 6) al aplicar un campo magnético
externo, por ejemplo de 1.5T. Los spins se encuentran en estados de alta o baja energía, pero en
promedio en el tiempo hay una pequeña mayor cantidad de spins en un estado de baja energía
(como es la naturaleza). Por lo tanto, al recordar que la magnetización es la suma de todos los spins,
la magnetización total en estado de equilibrio está alineada con el campo magnético y se denota
depende del número de spins polarizados, M0 es también una cantidad que es directamente
Figura 6. a) En ausencia del campo magnético B0 los spins, de cada uno de los átomos
de H+ apuntan en forma aleatoria girando en torno a su eje. (b) Al aplicar un gran
campo magnético B0, estos spins se alinean de forma paralela y antiparalela al campo
aplicado. (c) Cada uno de los spins en (b) precesan en torno al eje Z a la frecuencia de
Larmor. (d) Como existen más spins paralelos que antiparalelos se forma un vector de
magnetización resultante “M” en dirección del campo magnético aplicado B 0.
Dado que ya sabemos qué es lo que ocurre con los spins y la magnetización bajo la aplicación de un
campo magnético, ahora nos gustaría entender cómo podemos manipular esa magnetización.
Fenómeno de Resonancia
En general, la resonancia se puede definir como el fenómeno que se produce en un sistema cuando
comienza a generar grandes vibraciones debido a un estímulo periódico que tiene una frecuencia
igual a la frecuencia natural del sistema. Ejemplo de ello lo vemos en puentes colgantes, cuando se
ven enfrentados a vientos, o a la marcha de militares, que pueden llegar incluso a destruirlos.
En forma análoga uno podría pensar en dos aviones que necesitan intercambiar combustible. Para
que los aviones puedan cargar combustible y así poder llegar más lejos, ellos deben ir a la misma
velocidad o si están girando lo deben hacer a la misma frecuencia de giro.
La excitación es la aplicación de un pulso de RF, esto causa que los spins giren en forma sincrónica
(que no tengan fases distintas), y en dirección a la aplicación del campo magnético. El pulso de RF
campo que se prende por unos pocos mili segundos (ms) y luego se apaga. El giro de los spins es en
forma de espiral, lo que genera que disminuya la magnetización longitudinal y aparezca una
magnetización transversal (Figura 7).
(d) Luego de un corto periodo de B1, éste se apaga y la magnetización vuelve a su estado de
equilibrio por la influencia del campo magnético B0, la señal que emite en este proceso es
capturada por una bobina de recepción, para posteriormente procesarla y formar parte de una
imagen de resonancia magnética.
Excitación Selectiva
Hemos aprendido cómo excitar los spins, sin embargo, con lo aprendido hasta ahora, estaríamos
excitando todos los spins del cuerpo humano y no podríamos diferenciar de donde viene la señal.
Entonces la pregunta es: ¿cómo podemos identificar o, en otras palabras, cómo podemos excitar
selectivamente los spins? La respuesta es recurrir al uso de un gradiente simultáneamente con la
aplicación del pulso de RF (Figura 8).
Un gradiente es un campo magnético extra al campo B0, pero de mucha menor intensidad, que tiene
la particularidad de aumentar o disminuir el campo B0 dependiendo de la posición de los spins. Por
ejemplo, uno puede añadir un gradiente en la dirección Z, y producir que los spins que están más
abajo giren más lento que la frecuencia de Larmor y los spins que están más arriba giren más rápido
que la frecuencia de Larmor.
Figura 8. Selección de Slice, (a) con el campo magnético principal, todos los spins tienen la misma
frecuencia de precesión, igual a la frecuencia de Larmor. (b) al aplicar un gradiente de campo
magnético en Z, los spins adquieren diferentes frecuencias de precesión, que luego son excitadas
mediante un campo B1 para excitar los spins que tienen frecuencia ω0.
Para ver qué hacemos con esa magnetización transversal tenemos que revisar ahora el proceso de
lectura y luego la reconstrucción.
Los spins en el plano transversal producen un campo magnético variable, si este campo magnético
que gira es captado por un loop de una antena (bobina de recepción) generará una circulación de
corriente en la bobina. La intensidad de esta corriente será proporcional a la cantidad de spins en el
plano transversal y corresponderá a la suma total de todos ellos. La lectura de los datos consiste en
ir almacenando el voltaje de la bobina de recepción a través de un conversor análogo digital.
Relajación
Estos conceptos los revisaremos con mayor detalle en los próximos módulos, sin embargo, es
importante introducir los conceptos de codificación en frecuencia y codificación de fase.
Codificación en Fase
El proceso de reconstrucción consiste en obtener una imagen a partir de los datos recolectados
durante la lectura. Durante la lectura, el resonador obtiene datos de todos los spins que están en el
plano transversal y que fueron codificados con los gradientes de frecuencia y fase. Sin embargo,
para cada instante de tiempo distintas frecuencias de todos los spins son obtenidas
simultáneamente. La información obtenida es un espacio de frecuencia o también conocido como
el espacio de Fourier o espacio-k. La reconstrucción consiste en obtener la magnitud de todas esas
frecuencias, proceso que se realiza a través de la transformada de Fourier, el cual revisaremos más
adelante en mayor detalle.
Figura 9. El proceso de reconstrucción consiste en aplicar una transformada inversa de Fourier (FT) a
los datos que son obtenidos durante el proceso de lectura.
Los mensajes que se deben llevar a casa después de haber revisado todos los temas del Módulo 1
son:
• La resonancia magnética está basada en átomos que tienen un número impar de protones
y/o neutrones. Estos átomos representan un spin o un pequeño imán.
• Cuando estos spins son expuestos a un campo magnético, los spins se alinean con el campo
y giran a una frecuencia determinada (frecuencia de Larmour).
• La frecuencia de Larmour depende de la constante giromagnética y de la intensidad del
campo.
• Un pulso de RF sintonizado a la frecuencia de Larmour transforma la magnetización
longitudinal en magnetización transversal.
• Esta magnetización transversal puede ser escuchada por una antena.
• Un gradiente cambia la frecuencia de los spins en forma lineal con la posición.
• Gradientes de frecuencia y fase son usados para codificar espacialmente la señal. La
transformada de Fourier inversa es utilizada para obtener la imagen resultante.
Un sistema de resonancia magnética debe emplazarse en tres habitaciones distintas: una sala donde
se ubica el resonador magnético y en donde ingresará el paciente para adquirir sus imágenes; una
sala de control en donde los especialistas planifican y controlan cada una de las imágenes que se
adquirirán del paciente; y una sala técnica que alberga gran parte de los dispositivos electrónicos
que controlan las señales y campos magnéticos que deben generarse o adquirirse para obtener una
imagen (Figura 1).
Figura 1. Esquema de la distribución tipica de las 3 salas que conforman un sistema de resonancia
magnética: sala del paciente, sala de control y sala técnica.
La sala del paciente es una sala blindada en donde se instala lo que, comúnmente, se conoce como
el “resonador”1. Esta sala cumple diversas funciones, las que incluyen: aislar las ondas
electromagnéticas del interior y exterior de la habitación, que los ruidos que se generan al interior
FACULTAD DE MEDICINA- ESCUELA DE MEDICINA- CENTRO DE IMÁGENES BIOMEDICAS 2
de la sala no se propaguen al exterior; albergar todas las bobinas que se utilizan para generar
campos magnéticos, producir y adquirir ondas de radiofrecuencias (RF); finalmente, albergar
dispositivos adicionales que son necesarios para la adquisición de ciertos tipos específicos de
imágenes.
Las imágenes de RM se generan a partir de la interacción de los núcleos de ciertos átomos con
campos magnéticos estacionarios y campos de radio-frecuencia (RF) específicos. En el ambiente,
existen diversos campos de RF producto de las telecomunicaciones (radios AM/FM, celulares,
televisión, internet inalámbrico, etc.) u otros aparatos electrónicos. Si se permite que dichas señales
ingresen a la sala del paciente, las imágenes se corromperían disminuyendo drásticamente su
calidad. De igual manera, si no se evita que las señales de RF producidas al interior de la sala del
paciente salgan al exterior, se podrían producir problemas en los sistemas de telecomunicaciones y
computadoras del área cercana.
Para estos efectos las salas se construyen dentro de lo que se llama una "Jaula de Faraday", esto es,
una malla o plancha conductora conectada eléctricamente a la tierra, que impide el flujo de ondas
de RF entre el exterior e interior y viceversa (Figura 2).
Figura 2. Izquierda. Esquema del resonador magnético con un paciente en su interior. Se destacan los
principales componentes: el magneto principal, los gradientes magnéticos y las antenas que
producen los pulsos de radiofrecuencia. Derecha. La sala del paciente esta aislada del entorno
mediante una jaula de Faraday que provee aislación electromagnética construida generalmente con
planchas de cobre debido a su alta conductividad electromagnética.
Todas las conexiones eléctricas o cables que unen el exterior e interior de la sala del paciente se
realizan por “Guías de Onda”, esto es, agujeros en la Jaula de Faraday especialmente diseñados para
que puedan pasar dichas conexiones, pero no las ondas de RF. Cualquier agujero que no cumpla con
los requerimientos de una guía de onda, podría generar fugas de ondas de RF, con los problemas ya
descritos.
Los campos magnéticos fijos al interior de la sala del paciente son de gran magnitud. A su vez, existen
algunos equipos y dispositivos médicos que poseen ciertas restricciones de exposición a campos
magnéticos. Como regla general se establece que una zona es segura cuando la magnitud del campo
magnético es inferior a 5 Gauss (0.5 "mili-Tesla", mT). Sin embargo, hay restricciones específicas
para distintos equipos o dispositivos. La distancia es la principal medida de protección ya que la
intensidad de un campo magnético disminuye con la distancia (con el cuadrado de la distancia, para
ser más específico). Se debe considerar el concepto de distancia en un sentido estricto, es decir, las
posiciones relativas en tres dimensiones (izquierda- derecha, arriba-abajo, adelante-atrás). Si no es
posible contener la línea de 5 Gauss al interior de la sala del paciente, y esta línea se extiende fuera
de ésta, donde potencialmente puede haber circulación de personas u operación de equipos
médicos, entonces la sala del paciente debe ser aislada magnéticamente para impedir que ese
campo magnético fijo salga de la sala. Esto último significa que, en las paredes, suelo y/o cielo se
deben colocar planchas de fierro u otros materiales ferromagnéticos que reduzcan la intensidad del
campo magnético hacia el exterior de la sala. Es importante enfatizar la diferencia que existe entre
la Jaula de Faraday, cuyo objetivo es evitar que entren/salgan los campos de RF, y la aislación
magnética, que impide que salga el campo magnético principal.
Los campos magnéticos gradientes corresponden a campos que varían (aumentan o disminuyen)
linealmente en el espacio. Esto quiere decir que la magnitud de los campos magnéticos cambia
como en una línea recta al mover el punto de medición en alguna dirección del espacio. Estos
gradientes se generan a partir de corrientes que circulan por tres grupos de bobinas, en cada uno
de los tres ejes ortogonales del espacio (X, Y, Z). A diferencia del campo magnético principal, los
campos magnéticos gradientes solo se encienden durante la adquisición de una imagen. Los sonidos
o ruido acústico, se generan en las bobinas de gradientes, y se deben a esfuerzos mecánicos que se
ejercen en las bobinas durante el paso de corrientes eléctricas alternantes. Normalmente, las
bobinas de gradientes están refrigeradas por agua que circula alrededor de ellas.
Existen diversos tipos de bobinas de RF. Algunas de ellas se utilizan para producir un campo de RF;
otras se utilizan para recibir o “adquirir” la señal de resonancia magnética proveniente del paciente
y otras se utilizan para ambas funciones. El principio de funcionamiento de estas bobinas es simple.
En el modo de “transmisión”, se hace circular por las bobinas una corriente sinusoidal (es decir, una
corriente eléctrica cuya intensidad varía en el tiempo como la función trigonométrica “seno(wt)”,
donde w es la frecuencia y t el tiempo) la cual induce un campo magnético rotatorio que gira a la
frecuencia de Larmor y, por lo tanto, permite excitar los protones del tejido expuesto. En modo de
“recepción”, el fenómeno de resonancia magnética de los protones del paciente genera un campo
magnético rotatorio que induce una corriente en las bobinas de recepción, señal que es detectada
y que posteriormente será utilizada para reconstruir la imagen.
Todas las bobinas de RF están sintonizadas para transmitir o recibir señales de protones de ciertos
átomos. Los resonadores clínicos estándares están diseñados para medir señales de RF producidas
La mayoría de las bobinas de RF no son visibles ya que están dentro del cilindro en donde se
posiciona al paciente, al momento de adquirir las imágenes.
Otros elementos que están frecuentemente en la sala del paciente son: iluminación; enchufes para
la conexión eléctrica; ductos de aire acondicionado; electrodos para monitorear la actividad
cardíaca del paciente; bombas inyectoras con las que se pueda suministrar vía intravenosa medios
del contraste al paciente; micrófonos, parlantes y auriculares con los que se pueda mantener
contacto auditivo con el paciente de tal forma que el especialista pueda dar instrucciones al paciente
desde fuera de la sala o, bien, el paciente pueda indicarle alguna información al especialista.
También existen botones de control y de emergencia con los que se puede controlar la camilla, el
inicio y parada de un examen y, eventualmente, se pueda liberar el helio líquido de la bobina
superconductora y, con esto, apagar el campo magnético principal. Es importante enfatizar que todo
dispositivo electrónico o mecánico debe estar especialmente diseñado para que al introducirse a la
sala del paciente no presente ningún riesgo para las personas o equipos. Introducir algún equipo o
dispositivo no compatible con los requerimientos de una sala de pacientes puede producir graves
daños a las personas o a la electrónica de los equipos.
Las conexiones eléctricas (enchufes, iluminación, etc.) también están especialmente diseñadas para
ser compatibles con un resonador magnético. Su conexión se realiza a través de filtros que impiden
el flujo de ondas de RF entre el exterior e interior de la sala y viceversa.
La sala del paciente debe tener control de temperatura y humedad. Muchos de los dispositivos del
resonador generan calor, por lo que debe existir un sistema de aire acondicionado que sea capaz de
remover este calor y mantener condiciones óptimas de temperatura y humedad. Esto es tanto por
razones de confort del paciente, como por razones de seguridad que tienen que ver con la máxima
cantidad de energía que puede depositarse en el paciente (que más adelante veremos en detalle).
Sala de control
La sala de control es el espacio donde un especialista planifica y controla los parámetros de las
imágenes de resonancia magnética que serán adquiridas (Figura 3). Cuenta con al menos un
computador que sirve de consola, en donde se ingresan los datos personales del paciente; se elige
el tipo de imágenes que se quiere adquirir; se planifica la ubicación y orientación de las imágenes;
se visualizan las imágenes adquiridas y se envían dichas imágenes a las bases de datos (PACS4) que,
generalmente, manejan los sistemas hospitalarios. Las consolas, por lo general, también pueden
mostrar en el monitor las señales electrocardiográficas del paciente en caso que sean necesarias.
En muchos casos, existe un segundo computador que es el que controla el proceso de adquisición
de una imagen en tiempo real, que permite definir los gradientes magnéticos, la generación de
ondas de RF y la adquisición de las ondas de RF producidas por el paciente. Existe también un
intercomunicador que permite el diálogo entre el especialista y el paciente. Adicionalmente, las
salas de control pueden tener impresoras o grabadores de DVDs para imprimir o guardar las
imágenes adquiridas.
Los dispositivos adicionales de la sala del paciente, como monitores, actuadores mecánicos, bombas
inyectoras, son controlados por computadores personales adicionales u otros sistemas de hardware
que también se ubican en la sala de control.
Finalmente, existe un botón de emergencia idéntico al de la sala del paciente que permite liberar el
helio líquido y apagar el campo magnético principal en caso de emergencia.
Sala técnica
La sala técnica alberga la mayor parte de los equipos y dispositivos electrónicos de los resonadores
magnéticos. Los más importantes son: amplificadores para las corrientes que alimentarán las
bobinas de gradientes magnéticos; amplificadores para las corrientes que alimentarán las bobinas
de ondas de RF; amplificadores y conversores análogo-digitales para digitalizar las corrientes que
provienen de las bobinas de ondas de RF que operan en modo recepción; computadores que operan
En la configuración anterior existe una variante importante. Algunos fabricantes de resonadores han
optado por realizar la digitalización de las señales directamente en las antenas de recepción de
ondas de RF (bobinas o coils).
Esto implica que los amplificadores y conversores análogo-digitales ya no están más en la sala
técnica sino en la sala del paciente (específicamente en las bobinas de recepción de RF). La ventaja
de este diseño es que las imágenes, por lo general, son de mejor calidad, ya que se reduce la
posibilidad de contaminación con ruido.
1
Algunas personas también lo llaman “magneto”, o bien se ocupa el anglicismo “scanner”.
2
Existen algunos resonadores el campo magnético principal se genera a través de imanes permanentes. En
estos casos la descripción que se presenta en esta sección sigue siendo válida, salvo para la bobina del
“campo magnético principal”. Se manifiesta esta salvedad sólo por rigor pedagógico, ya que este tipo de
resonadores es poco frecuentes en aplicaciones clínicas.
3
En un resonador clínico estándar de 1.5T diseñado para medir protones de hidrógeno, la frecuencia de las
ondas de RF es de 64 MHz.
4
Picture Archiving and Communication Systems, o sistema de comunicación y archivo de imágenes.
En esta sección discutiremos los distintos campos magnéticos que participan en la formación de una
imagen de resonancia magnética. Asimismo, introduciremos el sistema de referencia espacial que
se utiliza para ubicar los distintos gradientes en el espacio. Tal como lo muestra la figura 4,
discutiremos el campo magnético principal, los campos de gradientes y los campos de
radiofrecuencia (RF). La figura 4 también muestra el sistema de ejes coordenados que por
convención se utiliza en resonancia magnética: el eje Z se alinea con el campo magnético principal
(B0), y el plano X,Y es ortogonal al eje Z.
El magneto principal es el “corazón” del resonador magnético. El objetivo del magneto es producir
un campo magnético de alta intensidad, uniforme y estable, conocido como: campo magnético
principal (B0). En la mayoría de los resonadores magnéticos clínicos, el campo magnético principal
(B0) es producido por una bobina superconductora.
El campo magnético principal es el responsable de polarizar los núcleos de los átomos de hidrógeno
a partir de los cuales se obtendrán las imágenes. En teoría, la calidad de las imágenes en resonancia
magnética (medida como la razón señal a ruido o SNR, por sus siglas en inglés Signal-Noise Ratio)
depende, linealmente, de la intensidad del campo, por lo que tener un campo principal cuya
magnitud sea el doble, es equivalente a tener imágenes del doble de calidad. En la práctica existen
diversas restricciones técnicas que impiden que se cumpla esta regla. Sin embargo, en términos
generales aumentar la magnitud del campo magnético principal trae consigo ciertas ventajas que
pueden redundar en imágenes con mejor SNR; o, alternativamente, obtener imágenes de similar
SNR pero con mejor resolución (es decir, que los pixeles sean más pequeños y con un nivel similar
de ruido); u obtener imágenes de similar SNR y resolución, pero adquiridas en menor tiempo; o bien
obtener imágenes en que se pueda combinar en ciertas proporciones mejor SNR, mejor resolución
y menor tiempo de adquisición.
Los fabricantes de resonadores han apuntado históricamente a aumentar la intensidad del campo
magnético principal. Algunas décadas atrás, el estándar clínico eran los resonadores magnéticos de
0.5 Tesla; luego el estándar evolucionó a 1.5T y luego en muchas partes del mundo a 3.0T para
algunas aplicaciones. Resonadores clínicos de 7.0T e incluso de 9.4T ya han empezado a surgir; sin
embargo, estos resonadores por lo general se utilizan en el campo de la investigación, y no para la
práctica clínica diaria aún!. En los últimos años, con la aparición de la inteligencia artificial, se ha
vuelto a potenciar la idea de fabricar resonadores de bajo campo (y bajo costo), los que, potenciados
con las herramientas de inteligencia artificial, podrían producir imágenes clínicas de una calidad
suficiente para hacer un adecuado diagnóstico clínico. El impacto de estos nuevos desarrollos
probablemente los veremos durante esta década.
Los fabricantes garantizan que la homogeneidad del campo principal se cumple en una región
acotada alrededor del isocentro del magneto, o centro del cilindro del magneto. Típicamente, estas
regiones son paralelepípedos (o esferas) entre 40 y 50 cm por lado, donde la variación del campo es
menor a 0.5 ppm (partes por millón). Fuera de estas regiones homogéneas, el campo decae
rápidamente lo que impone restricciones respecto del campo visual (Field Of View, o FOV) máximo
con el que puede adquirirse una imagen. El FOV máximo en un resonador de 1.5T estándares de
unos 45 a 60 cm por eje. Algunos fabricantes ofrecen aumentar el FOV en el sentido axial del
resonador (eje Z), esto lo realizan adquiriendo múltiples imágenes y para cada una de ellas van
desplazando la camilla donde descansa el paciente. Con esta estrategia es posible obtener imágenes
de distintas regiones, las que pueden ser unidas, posteriormente, por software y con esto obtener,
por ejemplo, imágenes de cuerpo completo del paciente.
Figura 5. Esta figura muestra la imagen adquirida de una naranja en la cual se han introducido 6
tornillos metálicos quirúrgicos de 5mm de diámetro. Las figuras (a) y (b) fueron adquiridas con un
resonador de 0.2T utilizando una secuencia: (a) spin-echo pesada en T1 y (b) una secuencia gradient-
echo pesada en T1. Las figuras (c) y (d) corresponden a las mismas adquisiciones de (a) y (b) pero en
un resonador de 1.5T.
Campos gradientes
La función de los gradientes magnéticos es añadir una componente adicional al campo magnético
principal de manera controlada. Son generados por tres amplificadores ubicados en la sala técnica
y por tres conjuntos de bobinas ubicadas al interior del cilindro del resonador. Los gradientes
magnéticos son producidos por corrientes generadas en los amplificadores, las que luego circulan
por las bobinas de gradientes. La corriente que circula por las bobinas induce un campo magnético
que cambia linealmente con la posición. Existe un amplificador y un conjunto de bobinas por cada
eje ortogonal del espacio (X, Y, Z), los que forman los gradientes magnéticos GX, GY y GZ,
Los gradientes tienen directa relación con la resolución espacial de las imágenes, en el sentido que:
a mayor amplitud de los gradientes será posible alcanzar una mejor resolución espacial. En la
práctica, los gradientes no son perfectamente lineales. Además existen limitaciones técnicas y de
seguridad que no permiten tener amplitudes tan grandes como se quisiera.
Los aspectos relevantes de los gradientes son su fidelidad, amplitud máxima, slew-rate, ciclo de
trabajo, amplitud del ruido acústico generado, la generación de calor y la posible estimulación
nerviosa periférica.
La fidelidad tiene que ver con qué tan lineales son los campos gradientes producidos y qué tan
rápido se ajustan estos campos cuando es necesario modificarlos en el tiempo. Como en el caso del
campo principal, los gradientes tienen una región de operación que por lo general es igual o más
grande que la región homogénea del campo magnético principal. Fuera de los límites de dichas
regiones, los gradientes magnéticos producidos dejan de ser lineales. Por otra parte, los gradientes
magnéticos no se generan en forma instantánea y hay ventanas de tiempo pequeñas de transición
en que los campos se ajustan ante un cambio deseado.
Los campos de gradientes necesitan ser prendidos y apagados en el tiempo para generar los efectos
deseados, estos cambios son los que producen el característico ruido durante la adquisición de una
imagen de resonancia magnética. Se han intentado diversos métodos para eliminar estos ruidos, sin
embargo, la atenuación y la absorción del sonido siguen siendo los métodos estándar más utilizados.
Campos de RF
La recepción: Una vez que los spins han sido excitados y desplazados de su equilibrio y llevados al
plano X,Y, el pulso de RF se apaga. A partir de ese momento, los spins comenzarán gradualmente a
volver a su equilibrio precesando a la frecuencia de Larmor en torno al eje Z. Este retorno al
equilibrio es captado por el sistema de RF de recepción (bobina), lo que dará origen a la señal de
resonancia magnética que posteriormente se transformará en la imagen adquirida (Figura 8).
En esta sección discutiremos los aspectos básicos de seguridad de los equipos de resonancia
magnética.
La resonancia magnética es una técnica de diagnóstico por imágenes que posee la gran ventaja de
no utilizar radiación ionizante, lo que la hace muy segura. Sin embargo, los equipos que se utilizan
pueden ser potencialmente muy peligrosos debido, principalmente, a los campos magnéticos de
alta intensidad que utilizan.
La intensidad de un campo magnético decae con la distancia, lo que permite definir un “área de
seguridad” en torno al resonador magnético, fuera de la cual el efecto del campo magnético
principal es despreciable (Figura 10). Dentro de esta área de seguridad no deben ingresar ningún
equipamiento, instrumental, ni ningún otro elemento que no haya sido diseñado para ser
“compatible con resonancia magnética”. Tampoco debe ingresar ninguna persona que no haya sido
previamente informada de las condiciones dentro de la sala del resonador magnético y
debidamente advertida de los riesgos potenciales de su ingreso.
Esta área de seguridad debe estar completamente contenida dentro de la Jaula de Faraday de la
sala del paciente, y su límite está definido a los 5 Gauss (0.5 mT) (Figura 10).
En esta sección discutiremos la evidencia científica disponible con respecto a los efectos biológicos
de los campos magnéticos estáticos en los organismos vivos.
De acuerdo con las últimas directrices de la FDA (Food and Drug Administration) de los [Link]. los
resonadores magnéticos clínicos que utilizan campos magnéticos estáticos menores a 8.0 Tesla son
considerados como "sin riesgo” para pacientes mayores de 1 mes de vida. El uso de equipos de
resonancia magnética mayores a 8.0T en seres humanos, requiere de la aprobación del protocolo
de investigación por una Junta de Revisión Institucional y la firma del respectivo consentimiento
informado por parte del paciente expuesto.
Un reciente trabajo realizó una revisión bibliográfica de los estudios publicados sobre los efectos
biológicos de la exposición a campos magnéticos estáticos1. En cuanto a las exposiciones a corto
plazo, la información disponible sobre el efecto en tejidos biológicos es amplia. Las investigaciones
incluyen estudios sobre los potenciales efectos en el crecimiento y morfología celular, reproducción
celular y teratogenicidad, la estructura del ADN y la expresión genética, permeabilidad de la barrera
hematoencefálica, la actividad nerviosa, la función cognitiva y el comportamiento, la dinámica
cardiovascular, índices hematológicos, regulación de la temperatura, ritmos circadianos, la
respuesta inmune, entre otros. La mayoría de los estudios concluyeron que la exposición a campos
magnéticos estáticos a corto plazo, no produce efectos biológicos nocivos sustanciales. Aunque ha
habido informes de efectos potencialmente nocivos en células u organismos aislados, ninguno ha
sido verificado ni establecido confiablemente. Las pocas lesiones documentadas que se han
producido en asociación con el campo magnético principal de un resonador magnético, han sido
En cuanto a los efectos de la exposición a largo plazo a campos magnéticos estáticos, no hay
evidencia publicada de los potenciales efectos nocivos en organismos vivos. Desde un punto de vista
teórico, existen algunos mecanismos físicos de interacción entre los tejidos vivos y los campos
magnéticos estáticos que podrían sugerir posible mecanismos para la generación de cambios
patológicos; sin embargo, el análisis cuantitativo de estos mecanismos indica que los resonadores
clínicos están muy por debajo del umbral sobre el cual podría observarse algún efecto de largo plazo.
Aun cuando toda la evidencia disponible hace suponer la inexistencia de efectos nocivos a la salud
de la exposición crónica a campos magnéticos de alta intensidad, a la fecha no se ha publicado
ningún articulo de seguimiento controlado que demuestre la seguridad absoluta de la exposición
crónica a campos magnéticos estáticos de alta magnitud en humanos.
1
Schenck JF: Safety of strong, static magnetic fields. J Magn Reson Imaging 12:2-19, 2000
En esta sección discutiremos la evidencia científica disponible con respecto al efecto biológico de
los gradientes de campos magnéticos en los organismos vivos.
Tal como mencionamos anteriormente, los campos magnéticos de gradiente son campos de baja
intensidad (comparados con el campo magnético principal) y se encienden y apagan durante la
adquisición de una imagen, lo que permiten agregar una intensidad de campo magnético adicional
asociada a la ubicación espacial del objeto estudiado. Este cambio de intensidad en el espacio y en
el tiempo de los campos magnéticos de gradiente puede producir estimulación nerviosa y muscular
periférica en los pacientes.
Varias investigaciones se han realizado para caracterizar la estimulación relacionada con campos
magnéticos de gradiente en seres humanos. Los resultados indican que sobre un cierto umbral la
estimulación del nervio periférico es perceptible como un “hormigueo”. En niveles de exposición a
campos magnéticos de gradiente de un 50 a 100% por encima de los umbrales de percepción de
hormigueo, los pacientes expuestos pueden sentirse muy incómodos e incluso experimentar dolor
debido a la continua estimulación nerviosa periférica. A niveles extremadamente altos de campos
magnéticos de gradientes es razonable suponer que pudiera existir un riesgo de inducción de
estimulación cardíaca, sin embargo, la inducción de la estimulación cardíaca requiere campos de
gradiente excesivamente grandes, muy por sobre los campos utilizados clínicamente. En la
actualidad, existen normas de seguridad internacionales para los campos magnéticos de gradiente
asociados a los sistemas de resonancia magnética que permiten minimizar el riesgo al que están
expuestos los pacientes.
Estudios realizados en seres humanos indican que los sitios anatómicos de la estimulación de los
nervios periféricos depende de la orientación de los campos magnéticos de gradientes utilizados
(gradientes X, Y o Z). Los gradientes X producen estimulación más frecuentemente en la zona del
tabique nasal, la parte izquierda del tórax, la cresta ilíaca, muslo izquierdo, músculos gluteos y la
espalda baja. Los gradientes Y suelen estimular la escápula, brazos, hombros, parte derecha del
tórax, la cresta ilíaca, cadera, manos y la parte superior de la espalda. Los sitios de estimulación más
En esta sección discutiremos la evidencia científica disponible con respecto al efecto biológico de
los campos de radiofrecuencia en los organismos vivos.
Como discutimos anteriormente, los campos de radiofrecuencias tienen como objetivo principal
excitar los spins de hidrógeno para sacarlos de su estado de equilibrio. Para lograr esto, los campos
de radiofrecuencias no son constantes y oscilan a la frecuencia de Larmor, lo que les permite entrar
en resonancia con los spins de hidrógeno y así transmitirles la energía de manera más eficiente.
El principal efecto biológico que producen los campos de radiofrecuencia (RF) es el depósito de
energía en los tejidos, lo que necesariamente produce un aumento de la temperatura local. La
mayor parte de la energía del campo RF se transforma en calor dentro del tejido del paciente como
resultado de las pérdidas resistivas.
El término dosimétrico utilizado para cuantificar la absorción de energía desde los campos de
radiofrecuencia se conoce como la “tasa de absorción específica” (SAR por su nombre en inglés:
Specific Absorption Rate). El SAR es la tasa ajustada por la masa del objeto que indica cuanta energía
del campo RF se deposita en el tejido biológico por unidad de masa del tejido y se expresa en
unidades de Watt por Kilógramo (W/kg).
Las mediciones o estimaciones del SAR no son triviales, en especial en humanos. El SAR inducido
durante un procedimiento de resonancia magnética es una función compleja de numerosas
variables que incluyen:
Varias condiciones de salud del paciente pueden afectar su capacidad de tolerancia al depósito neto
de energía, incluyendo: enfermedad cardiovascular, hipertensión, diabetes, síndromes febriles,
vejez y obesidad. Adicionalmente, medicamentos como: diuréticos, bloqueadores β-adrenérgicos,
bloqueadores cálcicos, anfetaminas, relajantes musculares y sedantes pueden alterar en gran
medida las respuestas termorreguladores.
Las condiciones ambientales que existen en la sala y dentro del resonador magnético también
afectarán los cambios de temperatura del tejido expuesto a los campos RF. Durante la adquisición
de un protocolo de resonancia magnética, el aumento de temperatura del tejido que es tolerable
por el paciente también dependerá fuertemente de factores ambientales como: temperatura del
ambiente, humedad relativa y flujo de aire.
Varios estudios posteriores se han realizado con voluntarios sanos y pacientes sometidos a
procedimientos clínicos típicos de resonancia magnética. Estas investigaciones demostraron que los
cambios en la temperatura corporal fueron relativamente menores (bajo los 0.6°C). Si bien se
demostró que se producía un aumento de la temperatura de la piel, ninguno de ellos tuvo
consecuencias fisiológicas.
1
Schaefer DJ, Barber BJ, Gordon CJ: Thermal effects of magnetic resonance imaging. In Book of Abstracts.
Berkeley, CA: Society for Magnetic Resonance in Medicine, 1985, p. 925.
2
Shellock FG, Schaefer DJ, Kanal E: Physiologic responses to MR imaging performed at an SAR level of 6.0
W/kg. Radiology 192:865-868, 1994
En esta sección discutiremos los potenciales problemas que podrían ocasionar la exposición al ruido
acústico característico de los resonadores magnéticos.
La principal fuente de ruido acústico en resonancia magnética proviene de las bobinas que generan
los campos magnéticos de gradiente. Este ruido se produce durante las rápidas variaciones de las
corrientes dentro de las bobinas de gradiente que, en presencia de un alto campo magnético
estático, producen esfuerzos mecánicos considerables. El ruido acústico se genera entonces debido
al movimiento y vibración de las bobinas de gradiente contra sus montajes.
Los problemas relacionados con la exposición a este ruido acústico en los pacientes y operadores
incluyen desde la simple molestia, dificultades en la comunicación verbal, mayor ansiedad, pérdida
temporal de la audición y, potencialmente, disminución de la capacidad de audición en el largo
plazo.
El ruido acústico puede representar un mayor riesgo en ciertos grupos específicos de pacientes, por
ejemplo, pacientes con trastornos psiquiátricos, ancianos y pacientes pediátricos, en los cuales el
ruido puede producir mayor ansiedad. Ciertos fármacos pueden aumentar la sensibilidad de la
audición. Así mismos, neonatos que presenten una inmadurez en el desarrollo del sistema auditivo
pueden presentar un incremento en la sensibilidad al ruido acústico.
El ruido acústico en resonancia magnética varía de acuerdo con distintas secuencias y parámetros
de adquisición. El ruido se incrementa al disminuir el espesor de la sección a adquirir, el campo de
visión, el tiempo de repetición y el tiempo de eco. Las características físicas del equipo de resonancia
magnética, especialmente si posee un sistema de aislamiento del ruido, el material y diseño de las
bobinas de gradiente y las estructuras de soporte de ellas, también afectan la generación y
transmisión de ruido acústico.
Los niveles de ruido que se producen en resonancia magnética se han medido en una gran variedad
de tipos de secuencias con intensidades de campos magnéticos principales que van desde 0.2 hasta
La FDA de los Estados Unidos establece que los niveles de ruido generados en resonancia magnética
deben estar por debajo del nivel establecidos por reglamentación federal pertinente. Debido a lo
anterior, el operador de un sistema de resonancia magnética debe proveer de un sistema de
protección auditiva para los pacientes cuando el ruido generado supere 99 dB.
En general, se ha encontrado que los niveles de ruido producidos por las secuencias clínicas más
utilizadas no superan los límites máximos establecidos por la Agencia de Salud Ocupacional de
Estados Unidos. En este sentido, la corta duración de la exposición al ruido es un aspecto importante
cuando se evalúa el potencial daño que éste pudiera ocasionar.
Diversas técnicas se han descrito para intentar atenuar el ruido generado por los equipos de
resonancia magnética. El medio más simple y menos costoso es utilizar tapones desechables para
los oídos y/o audífonos que permitan minimizar la exposición al ruido. Los tapones para los oídos,
cuando se utiliza correctamente, pueden reducir el ruido en 10 a 30 dB, lo que por lo general ofrece
una protección más que adecuada para los resonadores clínicos.
En esta sección presentaremos las guías para el manejo de pacientes con el objeto de minimizar el
riesgo de quemaduras o elevación de temperatura durante un procedimiento de resonancia
magnética.
Las siguientes son las guías para evitar un calentamiento excesivo y quemaduras en procedimientos
de resonancia magnéticas elaboradas por el Instituto para la Seguridad en Resonancia Magnética,
Educación e Investigación.
• Las imágenes de resonancia magnética se obtienen a través del uso de 3 tipos de campos
magnéticos: El campo magnético principal, los campos magnéticos de gradiente y los
campos de radiofrecuencia.
• Todos los campos magnéticos pueden presentar riesgos a la salud si no se toman las debidas
precauciones. El campo magnético principal SIEMPRE está encendido y posee una línea de
seguridad que sólo debe ser atravesada por personal calificado y pacientes que hayan sido
informados de los riesgos potenciales del campo magnético principal.
• Los campos magnéticos de gradiente que son los principales generados del ruido acústico
en resonancia magnética y que si no se toman las precauciones adecuadas puede inducir
activación nerviosa y/o muscular periférica.
• Finalmente, los campos de RF que inducen un depósito de energía en los tejidos del
paciente, lo que potencialmente puede inducir un aumento en la temperatura local si no se
toman las debidas precauciones.
• La sala del paciente siempre se encuentra aislada mediante el uso de una jaula de Faraday
que impide el ingreso y la salida de ondas de radiofrecuencia.
En ausencia de un campo magnético externo, los spins contenidos en los tejidos se ordenan
aleatoriamente tal como lo muestra la Figura 1. Esto produce que la suma neta de los momentos
magnéticos de los spins (M) contenidos en un tejido sea nula y, por lo tanto, desde el punto de vista
de la resonancia magnética, no sea posible obtener una imagen.
Figura 2. Un spin enfrentado a un campo magnético constate B0, se alinea con él y rota (precesa) en
torno a su eje a una velocidad angular (ω0) conocida como la frecuencia de Larmor.
La frecuencia a la que precesan (giran) los spins entorno al eje de B0 se conoce como frecuencia de
Larmor y queda definida por la siguiente ecuación:
ω0 = γ B0
Donde γ es la constate giromagnética, que es específica para cada átomo, y en el caso de los átomos
de Hidrógeno su valor es de 42.58 [MHz/T]; y B0 que es la intensidad del campo magnético principal.
Por lo tanto, para un campo magnético de 1.5 Tesla, la velocidad de precesión de los núcleos de los
átomos de hidrógeno será de:
Figura 1. La primera imagen de resonancia magnética publicado en Nature por Paul C. Lauterbur (1929-2007), el 16
de marzo de 1973. ω0 = 42.58[MHZ/T] * 1.5[T] ≈ 64 [MHZ]
La imagen muestra un tubo de ensayo de 4.2 mm de diámetro que contiene dos tubos capilares llenos de agua.
Lauterbur dio el nombre de 'zeugmatography' a la nueva técnica de
imagen.
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es decir, los átomos de hidrógeno giran 64 millones de veces por segundo en torno al eje que se
alinea con el campo magnético de 1.5 Tesla.
Si ahora suponemos que tenemos un sistema (o un tejido, órgano, etc.) que está compuesto por
muchos spins, habrá algunos de ellos que se alinearán en forma paralela a la dirección y sentido de
B0 y un número levemente inferior de spins se alinearán en el sentido opuesto (o anti-paralelo). Por
lo tanto, el resultado neto será un vector de magnetización neto (M0) que apuntará en la misma
Figura 3. (a) Si un grupo de spins se expone a un campo magnético externo B0., un grupo de ellos
se alineará en el mismo sentido que el campo externo y otro grupo (levemente menor en
cantidad) se alineará en el sentido opuesto (o anti-paralelo) al campo externo. (b) Esta leve
diferencia entre el número de spins que se alinean en forma paralela y anti-paralela, produce que
se produzca un vector de magnetización neta (M0) que tiene la misma dirección y sentido que el
campo magnetizo externo B0.
Por convención supondremos que el campo B0 siempre apunta en la dirección del eje Z de un
sistema de ejes coordenados X-Y-Z y, por lo tanto, el vector de magnetización neto (M0) también
apuntará en la dirección del eje Z, tal como lo muestra la Figura 4.
Figura 4. Por convención, el campo magnético principal apunta en la dirección Z de un sistema de ejes
Para sacar al vector M0 de coordenados X-Y-Z,debemos
su equilibrio, por lo tanto, el vectoralde“truco”
recurrir magnetización neto (M0) también
de la resonancia. El fenómeno
apuntará en la dirección del eje Z.
de resonancia se produce cuando tenemos un sistema que se mueve o vibra a una cierta frecuencia
ω; entonces, para maximizar la transferencia de energía a dicho sistema, debemos estimularlo con
una fuerza que también vibre o se mueva a la frecuencia ω. De esta manera, el sistema y la fuerza
estarán en resonancia y la transferencia de energía será máxima.
En resonancia magnética, utilizamos pulsos de radiofrecuencia (RF) que nos permiten ajustar su
frecuencia para entrar en resonancia con los spins de hidrógeno. Si el pulso de RF está ajustado a la
frecuencia de Larmor (64 MHz para los spins de hidrógenos en un campo magnético de 1.5 Tesla),
entonces sólo los núcleos de hidrógeno que se encuentren sometidos a un campo magnético de 1.5
Tesla absorberán energía y alterarán su estado de equilibrio. A estos pulsos de radiofrecuencia se
les denomina también campos magnéticos B1; estos campos presentan varias diferencias con
respecto al campo principal B0:
• El campo B1 se prende y se apaga a elección de acuerdo con los efectos que se desean lograr;
a diferencia del campo B0 que siempre está encendido en el resonador magnético.
• El campo B1 es considerablemente menos intenso que el campo B0. Mientras el campo B0
típicamente es de 1.5 ó 3.0 Tesla, el campo B1 es del orden de 10 a 25 micro Tesla, es decir,
0.00001 a 0.000025 Tesla.
Figura 5. Efecto de un pulso de radiofrecuencia (o campo B1) en la magnetización. (a) Mientras se aplica el pulso de
radiofrecuencia el vector de magnetización se desplazará hacia el plano XY describiendo una trayectoria en espiral.
(b) Si utilizamos un sistema de
La magnitud del ángulo de excitación dependerá, exclusivamente, de la cantidad de energía
absorbida por el sistema de spins, lo que queda definido, principalmente, por la intensidad del pulso
de RF (intensidad del campo B1) y el tiempo en que este campo se encuentra encendido.
dos componentes pueden calcularse a partir de vector de magnetización neta (M0) y del flip-angle
El uso de pulso de RF permite obtener cualquier valor de α. Dos casos particulares de ángulos de
excitación utilizados frecuentemente en resonancia magnética clínica son (Figura 6):
• α=90°, que se conoce como un pulso RF de saturación (Figura 6A), en el cual luego de
aplicado el pulso se obtiene: MXY = M0 y MZ = 0, y
• α=180º, que se conoce como un pulso RF de inversión (Figura 6B), en el cual luego de
aplicado el pulso se obtiene: MXY = 0 y MZ = –M0.
La importancia del efecto de los pulsos de radiofrecuencia sobre el vector de magnetización es que
se genera un componente del vector magnetización en el plano X,Y (MXY) o magnetización
Figura 7. (a) La precesión de la magnetización transversal (MXY) en torno al eje Z induce un voltaje
en las bobinas que permite generar una señal que posteriormente dará origen a la imagen. (b)
Conceptualmente, el efecto de la precesión de la magnetización transversal (MXY) sobre la bobina
es el mismo efecto que produce la rotación de un imán sobre una bobina (Ley de Faraday).
a que la precesión de los spins en torno al eje Z “induce” un voltaje en las bobinas, lo que,
posteriormente, se transforma en la señal captada. Finalmente, el concepto de “decay”
(decaimiento) se refiere a que la señal va disminuyendo de intensidad en el tiempo.
Figura 8. (a) Señal hipotética captada por la bobina de un resonador magnético luego de
aplicar un pulso de radiofrecuencia de 90°. (b) Señal real captada por la bobina de un
resonador magnético luego de aplicar un pulso de radiofrecuencia de 90°.
Una vez aplicado un pulso de radiofrecuencia que saca de su equilibrio al vector de magnetización
neta de los spins, se genera la magnetización transversal que dará origen a la señal de resonancia
magnética. En esta sección estudiaremos los fenómenos de relajación que se producen una vez que
se apagan los pulsos de radiofrecuencia y los spins vuelven a su posición de equilibrio.
Una vez aplicado el pulso de radiofrecuencia, la magnetización neta del objeto expuesto al campo
magnético B0 saldrá de su equilibrio, generando dos componentes de la magnetización: MZ y MXY.
Una vez apagado el pulso de radiofrecuencia, los spins tenderán a volver a su estado de equilibrio
basal gobernado por el efecto del campo principal B0. Para lograr este retorno a su estado de
Ambos eventos son independientes, y su comportamiento queda descrito por la ecuación de Bloch
planteada por el físico suizo Felix Bloch en el año 1946, lo que lo hizo merecedor del premio Nobel
de Física en el año 1952.
Donde:
equilibrio. Luego de transcurrido un tiempo equivalente al tiempo T1 del tejido, se habrá recuperado
aproximadamente el 63% de la magnetización de equilibrio, es decir, en t=T1 la magnetización
La solución de la ecuación de Bloch que representa este fenómeno demuestra que la magnetización
longitudinal (MZ) se recupera siguiendo la siguiente ecuación:
Entonces, el valor del tiempo T1 de un tejido representa el tiempo que demora la magnetización
longitudinal en recuperar el 63% de su valor de equilibrio. El valor T1 es propio para cada tejido y
éste además depende del campo magnético principal (B0): a mayor campo magnético, mayor será
Una aplicación interesante de este fenómeno se conoce como el efecto de “Inversion Recovery”
(Figura 12). Si aplicamos un pulso de radiofrecuencia de inversión (es decir, un pulso de
radiofrecuencia de 180°), una vez apagado el pulso, los spins del objeto comenzarán a recuperar su
magnetización de equilibrio. Durante el proceso de recuperación, la componente longitudinal de la
magnetización (MZ) cruzará el cero. Si la imagen se adquiere en ese momento, se podrá
selectivamente anular la señal de un tejido cuyos spins están cruzando el cero, mientras que el resto
de los spins del objeto aportarán su señal para la reconstrucción de la imagen.
pasa el tiempo, la componente MZ se recuperará, debido a que los spins tenderán a retornar a su
posición de equilibrio, tal como lo discutimos anteriormente. Simultáneamente los spins que
precesan en el plano X,Y se irán desfasando o perderán coherencia, lo que producirá una
Figura 12. Recuperación de la magnetización longitudinal luego de la aplicación de un pulso de inversión. Tejidos con
disminución
un T1 cortoprogresiva deldel
cruzan la línea componente transversal
“cero” antes que de la
los tejidos con unmagnetización MXY
T1 largo. Este efecto . Al cabo
permite de un tiempo
selectivamente
anular ciertos tejidos utilizando la secuencia de “Inversion Recovery”.
equivalente al valor T2 del tejido, se habrá perdido un 63% de la magnetización transversal, es decir,
la magnetización transversal remanente será solo un 37% de la magnetización transversal presente
en el tiempo t=0.
El concepto de coherencia de fase se refiere a la relación que existe entre los vectores de
magnetización transversal de todos los spins presentes en el tejido. Una vez finalizada la aplicación
del pulso de radiofrecuencia, todos los spins se encuentran en fase, es decir, todos precesan
Figura 13. Representación esquemática de la disminución de la magnetización transversal (M ) una vez
XY
coordinadamente con respecto al eje Z (Figura 14a). Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, se
apagado el pulso de radiofrecuencia.
va produciendo un desfase o incoherencia entre los spins, debido, principalmente, a la interacción
que se produce entre los spins (Figura14b). Este progresivo desfase produce una disminución
continua e irreversible de la componente transversal de la magnetización (MXY), lo que se conoce
Figura 14. (a) Figura esquemática de los spins precesando coherentemente o en fase. (b) Luego de un
tiempo los spins comenzarán a desfasarse o perder coherencia, lo que induce una disminución
irreversible de la magnetización transversal MXY.
solución de la ecuación de Bloch que representa este fenómeno demuestra que la magnetización
transversal (MXY) disminuye siguiendo la siguiente ecuación:
Esta ecuación, conocida como la ecuación de relajación transversal o de decaimiento T2, se muestra
gráficamente en la figura 15a. Un tejido que tenga un valor T2 corto, como el músculo por ejemplo,
se desfasará y perderá su magnetización transversal (MXY) más rápidamente que un tejido con un
T2 largo, como el líquido cefalorraquídeo por ejemplo (Figura 15b). Esto explica por qué en una
adquisición “pesada en T2” el líquido cefalorraquídeo se ve hiperintenso y el músculo se ve
hipointenso.
Figura 15. (a) Gráfico muestra como decae la relajación transversal en el tiempo. Al cabo de un
tiempo igual al tiempo T2 del tejido, se habrá perdido un 63% de la magnetización inicial. (b) Un
tejido con un tiempo T2 corto se desfasará más rápidamente y perderá su magnetización transversal
(MXY) más rápidamente que un tejido con un T2 largo.
Debido a variaciones locales del campo magnético o a la presencia de zonas con cambios de
densidad de tejidos (o interfases), el campo magnético principal del resonador magnético no es
totalmente homogéneo. La principal consecuencia de la presencia de inhomogeneidades es que el
campo magnético al que están expuestos los spins es levemente distinto en cada posición y por lo
tanto la frecuencia de Larmor a la que precesan dichos spins (que depende del campo magnético
real que observa cada spin de acuerdo con la expresión: ω = γ B) es levemente distinta en
diferentes zonas del objeto. Debido a esto último, el fenómeno de pérdida de coherencia o desfase
de la magnetización transversal (MXY) es mucho más rápido (Figura 16 y 17).
El efecto T2*, entonces, considera el efecto T2, que es una propiedad intrínseca de cada tejido, más
el efecto de las inhomogeneidades del campo principal, que no depende del tipo de tejido y que se
resume en la siguiente ecuación:
1 1
= + (𝑒𝑓𝑒𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑖𝑛ℎ𝑜𝑚𝑜𝑔𝑒𝑛𝑒𝑖𝑑𝑎𝑑𝑒𝑠)
𝑇2∗ 𝑇2
De esta ecuación se desprende que el tiempo T2* es siempre menor al tiempo T2.
Tal como mencionamos anteriormente, el efecto T2*, a diferencia del efecto T2, es potencialmente
reversible. Debido a las variaciones locales del campo magnético principal (B0), habrá spins que
precesarán levemente más rápido y otros levemente más lento que la frecuencia de Larmor
esperada. Es por eso que, aplicando un pulso de RF de 180° o pulso de “re-fase” es posible anular
este efecto y crear “ecos” en los cuales se anula el efecto de desfase T2* y se logra un efecto T2
puro. El uso de un pulso RF de 180° o pulso de “re-fase”, es lo que se conoce como secuencia “Spin-
Eco” la que veremos en mayor detalle en las próximas clases.
La base para la generación del contraste en resonancia magnética radica en los tiempos de relajación
T1 y T2 que son propios para cada tejido. La figura 19 muestra el comportamiento de la
magnetización longitudinal (Mz) y transversal (Mxy) luego de la aplicación de un pulso RF de 90° en
tejidos con distintos tiempos de relajación T1 y T2.
Figura 19. (a) Curva de la relajación longitudinal y (b) curva de la relajación transversal, luego de la
aplicación de un pulso de RF de 90° para tejidos con distintos tiempos de relajación T1 y T2.
Adicionalmente, el tiempo entre los pulsos de RF 90° y el momento en que leemos la señal de
resonancia magnética también influyen en la generación del contraste. Para ello, dos parámetros
son relevantes: TR (tiempo de repetición) que define el tiempo entre los pulsos de radiofrecuencia
(RF) y TE (tiempo de eco) que define el momento en el que se produce la lectura de la señal de
resonancia magnética.
Por ejemplo, si queremos resaltar la diferencia de tiempo de relajación T1 entre dos tejidos,
entonces, utilizaremos una secuencia potenciada en T1. Como se observa en la figura 19A, un tejido
con un tiempo de relajación T1 corto recupera su magnetización longitudinal MZ mucho más rápido
que un tejido con un tiempo de relajación T1 largo. Si el tiempo entre los pulsos de excitación es
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muy corto, los tejidos con un tiempo de relajación T1 corto alcanzarán su estado de equilibrio inicial,
logrando entregar la mayor cantidad de señal. Sin embargo, los tejidos con T1 largo no alcanzarán a
recuperarse completamente, perdiendo parte de su señal y por lo tanto aparecerán menos intensos
que los tejidos con T1 corto. Adicionalmente, dado que no queremos que el tiempo de relajación T2
influya en el contraste de la imagen, necesitamos leer o adquirir la señal del tejido muy rápidamente
luego de aplicar el pulso de excitación para minimizar la pérdida de magnetización debido al
decaimiento T2, para ello necesitamos utilizar un tiempo de eco corto (Figura 20).
Figura 20. Generación del contraste T1. Para potenciar la diferencia en el tiempo de relajación T1
entre dos tejidos se aplican pulsos de radiofrecuencia de 90° sucesivos y rápidos (TR corto). Para
evitar la influencia de la relajación T2 en el contraste, la imagen se adquiere con un tiempo de eco
corto (TE corto).
Por el contrario, si queremos resaltar la diferencia de tiempo de relajación T2 entre dos tejidos,
entonces, utilizaremos una secuencia “pesada en T2”. Como se observa en la figura 19B, un tejido
con un tiempo de relajación T2 largo disminuye, muy lentamente, su magnetización transversal MXY,
luego de aplicado el pulso RF de 90°; mientras que en un tejido con un tiempo de relajación T2 corto,
la magnetización transversal desaparece rápidamente. Es por eso que para potenciar el peso T2,
necesitamos que los pulsos RF de 90° se apliquen muy separadamente de forma tal que la diferencia
en el tiempo de relajación T1 no influya en el contraste. Por otro lado, para potenciar la diferencia
Figura 19. (a) Curva de la relajación longitudinal y (b) curva de la relajación transversal, luego de la aplicación de un
de contraste T2, necesitamos que lapulso
señalde se
RF adquiera
de 90° paraluego
tejidosde
conun tiempo
distintos suficiente
tiempos de manera
de relajación T1 y [Link]
Figura 21. Generación del contraste T2. Para evitar la influencia de la relajación T1 en el contraste,
los pulsos de radiofrecuencia de 90° se aplican muy alejados entre sí (TR largo). Para potenciar la
diferencia en el tiempo de relajación T2 entre 2 tejidos, la lectura de la imagen se realiza con un
tiempo de eco (TE) largo.
Otro contraste utilizado clínicamente es el “proton density” o densidad de protones (DP). Este
contraste minimiza el efecto T1 y T2 del tejido e intenta estimar la cantidad de protones “visibles”
en el tejido. Para lograrlo se utiliza un tiempo TR largo (para minimizar el efecto T1) y un tiempo de
eco corto (para minimizar el efecto T2) (Figura 22).
La tabla siguiente resume los contrastes que se pueden obtener cuando se utilizan flip-angles
grandes (en torno a 90°).
Tabla 1. Tipo de contraste que se pueden obtener modificando los parámetros TR y TE.
La Figura 23 resume los principales contrastes utilizados en clínica que se pueden obtener en
resonancia magnética y el efecto que se produce en las imágenes cerebrales.
La siguiente tabla resume el contraste esperado para diversos tejidos cuando son adquiridos con
una secuencia pesada en T1 (o T1-weighted en inglés) o pesada en T2 (T2-weighted).
Cerebro
Discos Intervertebrales
Hígado
Las secuencias eco gradiente poseen una estructura simple como se muestra en la figura 1. Emplea
un solo pulso de radiofrecuencia (RF) y el eco de la señal de magnetización se realiza utilizando
gradiente bipolares en la dirección de lectura (es decir un gradiente de polaridad negativa y luego
otro de polaridad positiva). La parte negativa del gradiente de lectura (GRO) desfasa los spins, los
cuales luego son refasados con el gradiente de polaridad positiva. Cuando el área del gradiente
positivo iguala al área del gradiente negativo se produce la mayor intensidad de la señal porque los
spins se encuentran completamente en fase; a esto le llamamos un eco de gradiente (Gradient
echo). Como lo ilustra la figura 1, los datos son adquiridos cuando comienza el gradiente de
polaridad positiva para capturar toda la formación del eco. Durante todo este periodo, el conversor
análogo digital (ADC) está prendido.
Figura 1. La secuencia eco gradiente utiliza un pulso de radio frecuencia (RF) y un ángulo de excitación
que generalmente es menor a 90°. El eco de los spins se produce debido al gradiente de lectura (GRO).
Gss es el gradiente de selección de corte, Gpe el gradiente de codificación de fase, y ADC el conversor
análogo digital de la señal adquirida.
minimizando el TE; sin embargo, imágenes potenciadas en T2 puro no son posibles de adquirir con
este tipo de secuencias.
Si en la secuencia básica de eco gradiente (figura 1) el TR es mucho mayor que T2, la magnetización
transversal decae a 0 entre cada pulso de RF y la magnetización longitudinal logra un estado de
equilibrio luego de una cierta cantidad de pulsos de RF. En estas condiciones, la señal de la secuencia
eco gradiente es proporcional a TR/T1. Sin embargo, dependiendo del ángulo de excitación y TR/TE,
el contraste puede variar.
Para un T1 y TR dado, uno podría calcular un ángulo de excitación que da la mayor cantidad de señal,
este ángulo es conocido como el ángulo de Ernst y se puede calcular como:
𝛼 𝐸 = 𝐶𝑂𝑆 −1 ∗ ( 𝑒 −𝑇𝑅/𝑇1 )
Sin embargo, el ángulo de Ernst no es necesariamente la mejor opción para el ángulo de excitación.
Muchas veces, lo que más interesa para realizar un buen diagnóstico no es la mayor cantidad de
señal si no la diferencia de contraste entre los tejidos.
Dado la simplicidad de las secuencias eco gradiente, estás pueden llegar a tener un TR bastante
corto. Esto implica que la magnetización en el eje Z no se logre recuperar completamente y que la
magnetización en el plano XY no logre decaer completamente a 0. Esto sugiere que luego de una
cierta cantidad de pulsos de RF, se pueda establecer un equilibrio entre la magnetización que se
recupera y la magnetización excitada luego de aplicar un pulso de RF. Sin embargo, dado que la
magnetización en XY es distinta de 0, ésta puede experimentar pulsos de RF y llevar esa
magnetización al plano Z nuevamente, dando origen a imágenes que pueden tener contrastes
indeseados. Debido a la necesidad de anular o utilizar la magnetización en el plano XY antes del
próximo pulso de RF y no tener contrastes indeseados, se han creado distintas secuencias de eco
gradiente que destruyen (spoil) o re-enfocan la magnetización transversal.
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Clasificación de las secuencias eco gradiente
Con las secuencias incoherentes (por ejemplo, FLASH, SPGR, T1FFE), una combinación de un
gradiente al final de la secuencia y/o una fase aleatoria del pulso de RF sirve para dispersar la
magnetización transversal después de la lectura de la señal, previa al siguiente pulso de RF. Las
secuencias incoherentes se utilizan, principalmente, para adquirir imágenes potenciadas en T1 y
densidad protónica.
2.- Coherentes (precesión libre de estado estacionario, o SSFP de su acrónimo en inglés “steady-
state free precession”):
En esta secuencia, los fluidos, incluida la sangre y el líquido cefalorraquídeo, y la grasa aparecen
hiperintensos. Además, esta secuencia es la preferida para hacer imágenes de cine cardiaco dado
que tiene una alta razón señal a ruido y excelente contraste entre el miocardio y la sangre en las
cavidades cardíacas. Sin embargo, dado que el contraste no es exactamente ni T1, ni T2, no ha
sustituido las secuencias de pulsos estándares en las aplicaciones clínicas de rutina fuera del
corazón.
Según esta clasificación y el fabricante del equipo de resonancia magnética, las secuencias eco
gradiente pueden tener diferentes nombres como se muestra en la Tabla 1.
Fabricante
Refoco post excitación Refoco pre excitación Completamente
balanceadas o re-
enfocadas
En general, hay 3 formas de adquirir un volumen de imagen usando secuencias eco gradiente
incoherentes: Multislice 2D, 2D secuencial y, directamente, un volumen 3D.
La adquisición multislice consiste en adquirir información parcial de un corte, luego continuar con
información de otro corte y así sucesivamente. Esto permite que mientras se adquiera información
de un corte, los spins de otros cortes que no son excitados pueden volver a su estado de equilibrio
y luego la información faltante es adquirida con spins que están más recuperados. Es por ello que
para cada corte el TR es relativamente largo, del orden de 100-250 ms. En general, este tipo de
adquisición es usado para adquirir imágenes de abdomen. En las secuencias eco gradientes
coherentes, el TR debe ser corto para mantener el estado estacionario, por lo tanto, la adquisición
multislice 2D no puede ser utilizado con este tipo de secuencias.
La adquisición secuencial 2D consiste en adquirir un corte completo para adquirir luego otro corte
y así sucesivamente. El TR empleado en este caso es del orden de 5-40 ms y en general es usado
para adquirir imágenes de angiografia de tiempo de vuelo (Time of flight o TOF).
Efectos de susceptibilidad
Las distorsiones producidas por inhomogeneidades del campo debido a implantes ferromagnéticos,
áreas cercanas a interfaces de tejido y aire, o debido a un mala homogeneización del campo
principal, no pueden ser compensadas por las secuencias eco gradiente. Sin embargo, esta
característica puede ser bastante útil en algunos casos como, por ejemplo, para detectar micro
hemorragias cerebrales. Las microhemorragias contienen hemosiderina, el cual es un material
altamente paramagnético. Este produce inhomogeneidades de campo locales que disminuyen el
T2* drásticamente y, por lo tanto, las hemorragias aparecen hipointensas en secuencias eco
gradiente (ver figura 2).
Como lo muestra la figura 3, la secuencia spin eco consiste de dos pulsos de RF; de 90° y de 180°,
separados por un tiempo igual a la mitad del tiempo de eco. El pulso de 90° transforma la
magnetización longitudinal en magnetización transversal (figura 4). Durante un periodo de tiempo
TE/2 los spins se desfasan debido a inhomogeneidades de campo (causado por el magneto o por
suceptibilidades locales). Luego, la aplicación del pulso de 180° re-enfoca la magnetización
transversal, de tal forma que los desfases de los spins son compensados luego de un tiempo TE/2.
De esta forma, luego de un tiempo TE los spin están completamente en fase y se produce un máximo
de intensidad de señal, a esto le llamamos un eco de spin (figura 5).
Figura 3. Diagrama de pulso de una secuencia Spin Eco. La secuencia Spin eco consiste en 2 pulsos de
RF distanciados un tiempo TE/2; de 90° y 180°, y gradientes de selección de slice (Gss), gradientes de
lectura (GRO) y gradientes de codificación de fase (GPE). El conversor análogo digital (ADC) digitaliza
la señal de RM durante la formación del eco de spin, cuya máxima amplitud se alcanza en el tiempo
de eco, TE.
El contraste de las imágenes spin eco se manipula, principalmente, mediante el ajuste de TR y TE.
Sin embargo, como resultado de la aplicación del pulso de RF de 180°, las imágenes adquiridas con
la secuencia spin eco, utilizando un TR largo y TE relativamente largo están potenciadas en T2 y no
en T2*. En general, el contraste de las imágenes spin eco se puede variar de la siguiente manera:
• Imágenes adquiridas con TR corto (TR similar a T1) y TE corto (TE mucho menor que
T2) son potenciadas en T1 (figura 6a).
• Imágenes adquiridas con TR largo (TR mucho mayor que T1) y TE corto (TE mucho
menor que T2) están potenciadas en densidad protónica (figura 6b).
• Imágenes adquiridas con TR largo y largo TE (TE similar a T2) están potenciadas en
T2 (figura 6c).
Figura 6. Imágenes de spin eco de un glioblastoma del hemisferio cerebral derecho, adquirido a 1.5 T.
A) Imagen potenciada en T1. TR / TE = 500/20. B) Imagen potenciada en densidad protónica. TR / TE =
2500/20. C) Imagen ponderada en T2. TR / TE = 2500/80. Note los cambios de señal de grasa, líquido
cefalorraquídeo, cerebro normal, tumor quístico, y edema circundante.
La presencia de un pulso de 180° extra en la secuencia spin eco tiene algunos efectos positivos y
otros negativos, comparados con la secuencia de eco gradiente:
La secuencia Inversión Recuperación (IR) permite producir imágenes que son altamente sensibles al
tiempo de relajación T1. Consiste en preparar la magnetización antes de la secuencia utilizada para
leer los datos (Spin Eco o Eco de Gradiente) con un pulso adicional de 180° como se muestra en la
figura 7:
Figura 8. Evolución de la magnetización para la grasa y otros tejidos luego de la aplicación de un pulso
de 180° y 90° después de un tiempo de inversión TI. En este caso, la secuencia tendrá como resultado
la anulación de la señal de la grasa.
En comparación con las secuencias spin eco potenciadas en T1, donde el contraste depende
mayoritariamente de TR, en las secuencias de inversión recuperación, el contraste T1 depende
principalmente del intervalo de tiempo TI. Dependiendo de la duración de este tiempo, algunos
tejidos pueden ser magnificados, otros reducidos e incluso anulados completamente como se
muestra en la figura 9.
Como puede ser visto en las figuras 8 y 9, la señal de un cierto tejido puede ser anulado dependiento
del valor de TI utilizado, de la constante de relajación T1 y del TR. En general, para un TR largo (TR
mucho mayor que T1) se puede calcular que el TI necesario para la anulación de un tejido está dado
por:
TI = 69% T1
Sin embargo, dado que el TR no siempre es mucho mayor que T1, debido a que tiene que ser corto
para disminuir el tiempo del examen, el TI también tiene que ser reducido.
Sin embargo, antes de estudiar estas secuencias revisaremos los tipos de reconstrucciones que se
pueden obtener con las imágenes IR.
Figura 10. Recuperación de la señal luego de la aplicación de un pulso de 180°. En línea punteada se
muestra la señal original y en línea continua, el valor absoluto de esta para la señal proveniente de la
materia blanca y de un tumor.
Si consideramos la línea continua para reconstruir las imágenes, la señal tendrá un rango dinámico
que va a estar dado entre 0 y 1. Sin embargo, si consideramos la línea punteada, la señal tendrá un
rango ente -1 y 1. Donde el 0 va a estar dado por el tejido anulado y el fondo de la imagen. Para el
punto A, el tejido anulado será la materia blanca y para un TI equivalente al punto B, el tumor será
anulado.
Para ejemplificar estos dos métodos de reconstrucción, la figura 11 muestra 3 tipos de imágenes
adquiridas en un cerebro. Claramente, se puede apreciar que la reconstrucción sensible a la fase
puede obtener imágenes con un mejor contraste entre la materia blanca y gris que las imágenes
FLAIR tradicionales y que las imágenes SE potenciadas en T1.
Figura 11. A) Secuencia IR reconstruida con sensibilidad a la fase (TI = 430ms), B) imagen FLAIR, que consiste
en una secuencia IR con reconstrucción sensible a la magnitud y con un TI = 977ms. En ambos casos, el TE
fue de 11.5 ms; el TR, 2250 ms con un tiempo de scan de 2 min 33 s. En C, se muestra una secuencia T1-SE
adquirida con TE igual a 14 millisegundos, TR de 500 millisegundos con un tiempo de scan de 3 min 28s.
Figura 10. Recuperación de la señal luego de la aplicación de un pulso de 180°. En línea punteada se muestra la señal
original y en línea continua, el valor absoluto de esta para la señal proveniente de la materia
blanca y de un tumor.
STIR
La secuencia STIR consiste en una secuencia de inversión recuperación donde el TI es corto, del
orden de 150 a 250 ms y es usado para saturar la grasa. Al contrario de las imágenes potencias en
T1 en secuencias spin eco, en las secuencias STIR, los tejidos con T1 largos aparecen más brillantes
que T1 cortos. Esto sucede porque la obtención de las imágenes se realiza, generalmente, utilizando
una reconstrucción sensible a la magnitud.
Una de las características de la secuencia STIR para saturar grasa es que es menos sensible a
inhomogeneidades como otras técnicas que veremos más adelante. Uno de los problemas es que
no solo satura la grasa sino también todos los tejidos que tienen un T1 similar a la grasa.
Las secuencias STIR no deberían usarse cuando se realiza un examen donde se ha inyectado
contraste, dado que el acortamiento del T1 de la sangre puede disminuir a valores similares de la
grasa y, por lo tanto, disminuir la señal.
Un ejemplo de una imagen STIR de una rodilla sana se muestra en la figura 12.
Figura 12. Imagen de la rodilla en una secuencia pesada en T1 (A) y en una secuencia STIR (B). Se
puede apreciar que la grasa aparece brillante en la secuencia T1 y oscura en la secuencia STIR.
Además, la señal de los fluidos es alta en la secuencia STIR, lo cual es muy útil para identificar
condiciones donde el fluido se encuentra aumentado como en un tumor o edema.
En general, los fluidos tienen un T1 bastante largo. Por ejemplo, el T1 del líquido cefalorraquídeo es
del orden de varios segundos. Usando una secuencia IR uno podría suprimir los fluidos utilizando un
TI relativamente largo (700 a 2800 dependiendo del valor de TR). Cuando la secuencia IR es utilizada
para estos fines, la secuencia se llama FLAIR.
La secuencia STIR puede ser pesada en T1, pero también puede ser pesada en T2. En general, la
secuencia FLAIR se combina con una secuencia spin eco para la lectura de la señal.
Los parámetros de RM para la secuencia T1-FLAIR son TR/TE/TI de 2000 ms/10 ms/750 ms y para
T2-FLAIR son de 10000 ms/170 ms/2800 ms. La secuencia T1-FLAIR produce imágenes con contraste
entre materia blanca y materia gris superior a las imágenes potenciadas en T1. Además, anula
completamente la señal de líquido cefalorraquídeo. Las imágenes T2-FLAIR pueden ser de mucha
ayuda en lesiones periventriculares, dado que la señal de los ventrículos es anulada y la lesión
periventricular aparece brillante. En cambio, en imágenes spin eco potenciadas en T2, este tipo de
lesiones se pueden ocultar debido a la señal intensa del líquido cefalorraquídeo (Figura 13).
Figura 13. La imagen de la izquierda corresponde a una potenciada en T2 spin eco. La imagen de la
derecha corresponde a una imagen FLAIR que sobresalta lesiones periventriculares gracias a que la
señal del líquido cefalorraquídeo aparece anulado.
La clave es saber que la frecuencia de resonancia de los spins es proporcional al campo magnético
externo. Si el campo magnético externo es Bo, entonces la frecuencia será:
ω0 = γB0
donde γ es la constante giromagnética del elemento. Por ejemplo, esa constante es 42.5 MHz/T
para el Hidrógeno. Note que para transformar la frecuencia en Hz (1/s) a radianes por segundo, es
necesario multiplicar por 2π. Eso quiere decir que si el campo magnético externo es 1.5T, la
frecuencia de resonancia será aproximadamente 64 MHz.
Para que un spin se excite es necesario que el campo de excitación, también conocido como campo
rotatorio o campo de radio frecuencia o campo RF, tenga una frecuencia igual a la frecuencia de
resonancia. Una analogía sirve para entender este concepto. Imaginemos que estamos empujando
a un niño en un columpio. Los empujones deben estar sincronizados con el movimiento del
columpio, es decir, tengo que asegurarme que empujo hacia adelante solo cuando el columpio va
hacia adelante. De lo contrario, si empujo hacia adelante cuando el columpio viene hacia atrás solo
voy a lograr detenerlo (¡o quizás lesionarme un dedo!). Con los spins sucede algo similar. Es
FACULTAD DE MEDICINA- ESCUELA DE MEDICINA- CENTRO DE IMÁGENES BIOMEDICAS 2
necesario que el campo RF esté sincronizado de manera que el spin vaya tomando más y más
energía.
𝜔 = 𝛾(𝐵0 + 𝑧𝐺𝑠 )
donde Gs es el gradiente. La letra S se emplea para indicar que es la dirección de “slice”. Gs indica
cuánto cambia el campo en la medida que cambia la posición a lo largo del eje Z. Por ejemplo, Gs
podría valer 50 mT/m, lo que significa que para posiciones de Z que están separadas a un metro, el
campo cambiará en 50 mT o lo que es lo mismo 0.5 mT por cada centímetro.
Así, la frecuencia de resonancia dependerá de la posición, tal como se indica en la figura siguiente
donde se indican las frecuencias para tres posiciones: z0, z1 y z2.
Figura 3. Esquema que representa un cuerpo sometido a un gradiente ( Gs) el que varía el campo
magnético según la posición del cuerpo. En este ejemplo la variable Z representa las distintas
posiciones a lo largo del cuerpo. Esto tiene como consecuencia que la frecuencia de resonancia
varía según la posición.
Figura 4. La excitación sucede solo a la frecuencia que coincide con los spins que precesan a la
frecuencia ω1 (franja central)
Figura 5. Ejemplo de un pulso de excitación de una frecuencia única (la duración del pulso es
mucho más larga que el periodo).
Sin embargo, esta excitación selectiva presenta un problema. Como solo los spins en esa posición
serán excitados, el ancho del corte será virtualmente cero. Es decir, la señal provendrá de solo un
plano y eso trae consigo un problema de cantidad de señal. Al ser tan angosto el corte, la señal será
muy reducida y por lo tanto el ruido y otras distorsiones pueden sobrepasar a la señal misma. Esto
es lo que se conoce como una baja razón señal a ruido. Para que la señal sea mayor, interesa hacer
que el corte sea más ancho. Eso se puede lograr si la excitación tiene un rango de frecuencia.
Así el ancho del corte será mayor y se recibirá más señal porque ésta provendrá de más spins. ¿Cómo
es una excitación que contiene simultáneamente varias frecuencias de excitación? Para esto
necesitamos sumar varias frecuencias. La siguiente figura muestra lo que sucede al sumar varias
frecuencias. Se obtiene lo que a veces se conoce como un “pulpito”. Su nombre oficial es “sinc”.
Más realísticamente, las frecuencias son mayores por lo que el “pulpito” es la envolvente (color
rojo):
Figura 8. Ejemplo de suma de frecuencias uniformes que resultan en una figura sinc o "pulpito" en forma
pictórica.
Figura 9. Ejemplo de suma de frecuencias uniformes que resultan en una figura sinc o "pulpito" en
forma pictórica.
Figura 10. Secuencia típica de excitación en presencia de un gradiente. En el gráfico RF v/s tiempo
se observa el símbolo comúnmente usado para representar a sinc o “pulpito”.
Supongamos que ya se realizó la excitación de un corte. Ahora estamos frente al problema de cómo
saber de dónde proviene la señal en el plano XY. Si no hacemos nada, dado que la frecuencia de
precesión es proporcional al campo
ω = γB
Figura 11. Señal producida por todos los spins precesando a la misma frecuencia, sin decaimiento
T2.
Este gráfico ignora la relajación T2. Si se incorpora, en realidad la señal recibida es:
Figura 12. Señal producida por todos los spins precesando a la misma frecuencia, con decaimiento
T2. Observar cómo disminuye la señal a medida que avanza el tiempo.
La señal en presencia de un gradiente tiene una envolvente como la que se muestra en la figura. La
reconstrucción de la imagen consistirá justamente en encontrar la distribución de spins a partir de
esa envolvente.
Figura 13. Señal producida por todos los spins precesando a la distintas frecuencias, en presencia
de un gradiente y con decaimiento T2.
Nótese que en el espacio-k aparecen frecuencias negativas. ¿Qué significa una frecuencia negativa?
Las frecuencias negativas solo se entienden si uno analiza la señal como números complejos, es
decir, números que tienen una parte real y una parte imaginaria. En la vida ordinaria uno está más
acostumbrado a usar solo los números reales. Pero los números imaginarios no solo sirven para
encontrar las raíces de números negativos, sino que también tienen una interpretación geométrica.
En este caso, las frecuencias positivas indican un sentido de giro en el sentido de los punteros del
reloj y las frecuencias negativas un sentido de giro en contra de los punteros del reloj. Si las señales
son simétricas en torno del origen la parte imaginaria es cero. Pero si no lo son, aparece una parte
imaginaria. El ángulo entre la parte real e imaginaria se conoce como “fase”. Se define como el
arcotangente de la parte imaginaria dividida por la parte real. Para una señal puramente real, la fase
es cero. Para una señal puramente imaginaria, la fase es 90 grados o π/2.
En resonancia magnética, siempre las imágenes tienen una parte real y una parte imaginaria,
aunque normalmente solo se muestra la magnitud, es decir la raíz de la suma de los cuadrados de
ambas. En la figura que sigue se muestra la magnitud en azul y la fase en rojo de la misma señal
anterior.
La misma idea que hasta ahora hemos analizado en una dimensión se puede extender a dos
dimensiones. En este caso, las señales son representadas por imágenes. En las imágenes que siguen
se muestra la transformada de Fourier para sinusoides, que corresponden a impulsos colocados en
las frecuencias correspondientes.
De la definición matemática de la transformada de Fourier se pueden deducir los efectos que tienen
las modificaciones que uno hace en un espacio, en el otro.
La transformada estándar es como la que se muestra en la figura 23. Al lado izquierdo está el
espacio-k y a la derecha el espacio de la imagen. En ambas figuras solo se muestra la magnitud de
la señal. Normalmente, las coordenadas de la imagen son X e Y, y las coordenadas del espacio-k son
k x y k y.
Figura 23. Ejemplo de un espacio-k y su transformada de Fourier inversa (imagen). Las coordenadas
en el espacio-k son Kx y Ky, mientras que las coordenadas en el espacio de la imagen son X e Y. FT es la
sigla para la transformada de Fourier por sus siglas en inglés, Fourier Transform.
Figura 24. Varios ejemplos de imágenes de un corte de un cerebro y su espacio-k. Notar que a medida
que se reduce la cantidad de información de la sección externa del espacio-k se pierde la definición
de los bordes en la imagen resultante.
Si el espacio-k se limita en una sola dirección, entonces solo en esa dirección se verá reducida de
resolución (figura 25).
Codificación de frecuencia
La idea es que la ubicación de los spins quede codificada en la frecuencia. Para eso se agrega un
gradiente magnético en algún sentido, por ejemplo, en el sentido X, de manera de que los spins que
están hacia un lado en el eje X oscilen a una frecuencia mayor que los spins que están hacia el otro
lado. Así, si uno mira la frecuencia de la señal recibida puede saber de dónde proviene, porque la
frecuencia está directamente relacionada con la posición. Hay que recordar que la frecuencia es
directamente proporcional al campo magnético, y al aplicar un gradiente magnético lineal, entonces
resulta que la frecuencia es proporcional a la posición. Este hecho será usado en la reconstrucción,
que consistirá en averiguar cuál es la amplitud de cada uno de los componentes de frecuencia y esas
amplitudes se van a asociar a una posición en la dirección X. Entonces la aplicación de este gradiente
es lo que genera estas diferencias de frecuencia.
Figura 3. En A se muestra una secuencia de adquisición donde Gz, Gy y Gx son los gradientes
aplicados en las tres direcciones, El gráfico RF v/s tiempo hace referencia a los pulsos de
rediofrecuencia y A/D al conversor análogo digital. (adquisición de la señal). En este caso la
adquisición del espacio-k resultante son líneas a lo largo de Kx siguiendo las letras según el
abecedario. Notar que un gradiente negativo hace que la adquisición vaya de derecha a
izquierda y un gradiente positivo hace que la adquisición vaya de izquierda a derecha.
Hemos descrito cómo se puede tener la localización en una dirección, pero obviamente estamos
interesado en una imagen y para eso es necesario también localizar en la otra dirección. Para eso se
emplea lo que se conoce como codificación de fase.
Codificación de frecuencia
La codificación de fase consiste en agregarle una fase a los spins, es decir, un ángulo que es distinto
dependiendo de la posición en que estén, en la dirección Y. La idea es, antes de comenzar la lectura,
colocar un gradiente magnético de manera que los spins empiecen a oscilar a distintas frecuencias.
Cuando se termine ese gradiente, los spins van a quedar con ángulos distintos y ahí entonces se
puede hacer una lectura tal como la vimos anteriormente donde se codifica la frecuencia.
La adquisición de una imagen será entonces hacer muchas codificaciones de fase, cada una con una
lectura con codificación de frecuencia. Este proceso se repite para cada línea del espacio-k. Cada
uno de los pasos se conoce como una repetición. La imagen final será posible de reconstruir cuando
se terminen todas las repeticiones. El tiempo de duración de cada una de estas repeticiones se
conoce como tiempo de repetición, o TR.
Para entender mejor la codificación de fase es conveniente analizarla en el dominio del espacio-k.
Una codificación de fase tiene el efecto de movernos en el espacio-k en el sentido ky, verticalmente
por lo general. La codificación de fase nos deja en una posición dada de ky y la codificación de lectura
lo que hace es medir una línea para todos los kx a esa altura ky. La imagen final se obtendrá de leer
muchas líneas a distintas alturas, cada una correspondiente a una codificación de fase.
Figura 5. En A se muestran spins precesando a los que se les aplica una gradiente. En B se muestra cómo varía la
fase de los spins luego de ser sometidos al gradiente.
En esta sección veremos distintas estrategias para leer el espacio-k. Recordemos que el espacio-k
tiene dos dimensiones, al menos en su forma estándar y más simple. Esas dimensiones se llaman kx
y ky. Cada línea de este espacio-k se puede leer con una codificación de fase distinta. Entonces, el
proceso de lectura consiste en encender temporalmente un gradiente magnético en el sentido Y,
de manera de producir una codificación de fase, para luego colocar un gradiente en el sentido X
para hacer la codificación de frecuencia. Normalmente, el gradiente en el sentido X, tiene una parte
negativa y después una parte positiva de manera que la parte negativa nos lleva a la izquierda y
luego el positivo hacia la derecha. La imagen final se obtendrá cuando se tengan todas las líneas del
espacio-k que serán transformadas con la transformada de Fourier para obtener el objeto deseado.
Hasta ahora hemos visto una sola manera para recorrer el espacio-k mientras se adquieren los
datos. Esta manera se conoce como 2DFT (que viene del inglés: Two Dimensional Fourier Transform)
o Cartesiana. Como lo vimos, consiste en hacer codificación de fase en una dirección y codificación
de frecuencia en la otra. Pero esa no es la única manera para hacerlo, en esta sección veremos otras
alternativas.
Ya vimos que la trayectoria 2DFT, consiste en adquirir líneas rectas, cada una de ellas con una
codificación de fase (o posición) distinta (figura 8).
En resumen, las trayectorias EPI son muy rápidas aunque no de muy buena calidad en general. Se
usan para imágenes que requieren ser repetidas muchas veces en forma rápida, como, por ejemplo,
en resonancia funcional, en difusión y en otras aplicaciones donde es necesario capturar cambios
temporales rápidos (imágenes de alta resolución temporal).
Hasta ahora se han descrito las trayectorias en dos dimensiones, pero también se pueden
generalizar a tres dimensiones (3D). Para adquirir en forma 3D, es necesario codificar la fase en dos
direcciones, por ejemplo Y y Z, y mantener una codificación de frecuencia en X. Obviamente, como
se está haciendo una adquisición 3D, toda la localización está en la lectura y no es necesario hacer
localización durante la excitación.
La trayectoria EPI en 3D (figura 12) es un poco más compleja porque va a depender de la cantidad
de señal disponible. Si hay mucha señal es posible hacer muchas lecturas por TR y si no hay tanta,
hay que hacer menos lecturas por cada TR y repetirlas para llenar el espacio-k completo.
La resolución de una imagen es la capacidad que tiene el observador para diferenciar dos objetos
que están muy cerca uno del otro. Es decir, es la capacidad para “resolver” los objetos. En el caso
de las imágenes digitales, la resolución es el tamaño del píxel (figura 14). Por ejemplo, en una
imagen de dos dimensiones, el tamaño del píxel podría ser 2 mm x 2 mm y el tamaño o ancho del
corte podría ser 5 mm (en inglés se conoce como “slice width”). En 3D el tamaño del voxel podría
ser 2x2x2 mm3.
Por otro lado, el FOV es el tamaño total de la imagen. Por ejemplo, podríamos tener una imagen 2D
de 20x20 cm o una imagen 3D de 20x20x10 cm.
Obviamente, la resolución y el campo visual están relacionados. Si la resolución es muy alta, es decir,
el tamaño de los pixeles es muy pequeño y el FOV o campo visual se mantiene igual, entonces, la
cantidad de pixeles va a ser mucho mayor. Este es el tipo de imágenes que son más difíciles de
adquirir. En general, el ideal es tener una muy buena resolución, en otras palabras, pixeles muy
chicos y un campo visual suficientemente grande como para que quepa todo el objeto dentro del
campo visual. Si el objeto es más grande que el campo visual, entonces la parte del objeto que no
cabe aparecerá en el otro lado de la imagen. Este fenómeno se conoce como aliasión o aliasing en
inglés.
Es importante destacar que la definición de resolución se puede prestar para confusión porque hay
dos tipos de resolución: una es la resolución de adquisición, que es la “resolución verdadera” donde
está la información y la otra es la resolución de despliegue. La importante es la resolución verdadera
o la resolución de adquisición, porque es la que define la capacidad para diferenciar objetos
verdaderos. Veamos un ejemplo. Supongamos que se adquirió una imagen en el espacio-k con 128
líneas x 128 pixeles en cada línea. Para reconstruirla, se toma la transformada de Fourier para
obtener una imagen de 128x128. Si suponemos que el campo visual es de 12,8 x 12,8 cm, entonces
cada píxel será de 1 mm. Esta es la resolución original o resolución de adquisición,
independientemente que uno puede mostrar esa imagen muy amplificada en la pantalla. Podría
parecer que cada píxel es mucho menor a 1 mm, pero eso es solo aparente porque esos pixeles
extras son interpolaciones que no tienen información extra.
• La localización de donde están ubicados los spins en el objeto que estamos excitando en el
resonador magnético, se logra mediante el uso de la codificación de la frecuencia y de la
fase.
• En el espacio-k se almacena ordenadamente esta información. La estrategia de “llenado” el
espacio-k se conoce como “trayectoria del espacio-k”.
• La resolución de la imagen final, al igual que el campo visual, Field of View o FOV de la
imagen resultante, queda definido en la estrategia de llenado del espacio-k.