0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas3 páginas

Optimización SEO para Documentos Textuales

El artículo aborda la relación entre el maltrato infantil y el desarrollo de trastornos neuróticos, enfatizando la importancia del entorno familiar en la formación de estas condiciones. Se argumenta que las necesidades emocionales y físicas del niño deben ser satisfechas para prevenir traumas que se manifiestan en la adolescencia y adultez. Además, se critica la falta de reconocimiento de la responsabilidad familiar en la salud mental, sugiriendo que una comprensión más amplia y sociofamiliar es esencial para la curación y prevención de la neurosis.

Cargado por

api-124106405
Derechos de autor
© Attribution Non-Commercial (BY-NC)
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas3 páginas

Optimización SEO para Documentos Textuales

El artículo aborda la relación entre el maltrato infantil y el desarrollo de trastornos neuróticos, enfatizando la importancia del entorno familiar en la formación de estas condiciones. Se argumenta que las necesidades emocionales y físicas del niño deben ser satisfechas para prevenir traumas que se manifiestan en la adolescencia y adultez. Además, se critica la falta de reconocimiento de la responsabilidad familiar en la salud mental, sugiriendo que una comprensión más amplia y sociofamiliar es esencial para la curación y prevención de la neurosis.

Cargado por

api-124106405
Derechos de autor
© Attribution Non-Commercial (BY-NC)
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El nio maltratado En el artculo anterior hablamos de la neurosis desde un punto de vista interno o subjetivo, es decir, slo en referencia a los

problemas y actitudes del sujeto mismo, al margen de su entorno socio-familiar presente o pasado. Dicho enfoque subjetivista es el ms frecuente en los escritos psicolgicos, y el ms practicado en la psicoterapia actual. No obstante, en otros artculos (1) hemos hablado tambin de la neurosis desde un punto de vista externo o social, es decir, refirindonos a la implicacin de la familia, la sociedad y las instituciones en la gnesis y mantenimiento de los trastornos neurticos. En esta ocasin, argumentaremos brevemente el papel absolutamente determinante de la familia en este problema. El psicoanlisis, y la ms elemental y desprejuiciada observacin de los trastornos neurticos, nos revela de inmediato que la mayora de stos no son sino la manifestacin de determinadas heridas y conflictos conscientes o inconscientes que, a su vez, son el fruto de un determinado grado de maltrato en la infancia. Dicho maltrato no hay que entenderlo exclusivamente en sentido fsico, sino de un modo mucho ms amplio, profundo y sutil. Psicodinmicamente hablando, es maltrato cualquier tipo y grado de frustracin de las necesidades intrnsecas del nio. Las cuales podemos resumir del siguiente modo: necesidades de seguridad (proteccin y cuidados fsicos y emocionales) necesidades de afecto (cario, empata, contacto fsico y psquico) necesidades de respeto (a los sentimientos, espontaneidad y forma de ser del nio/a) Tales actitudes indispensables por parte de la familia y cuidadores del nio deben ser, obviamente, sinceras -y no aparentes- tanto a nivel consciente como inconsciente; y han de ser invariables, o sea, sin interrupciones ni altibajos. Cuanto ms prematuramente, ms intensamente o durante ms largo tiempo se aleje la crianza de un nio/a de estas actitudes bsicas, tantos ms microtraumas o grandes heridas acumular a lo largo de su infancia, y ms sntomas neurticos comenzar a desarrollar, generalmente a partir de la adolescencia (2). Tal como resumi magnficamente Alice Miller (8), podemos observar una tpica sucesin de fases en la gnesis de los trastornos neurticos: el nio/a recibe una serie de daos (desamor, agresiones, desprecios, carencias, miedos, prdidas, etc.) entre los 0 y los 13 aos. el nio/a reprime (es decir, se "traga") instintiva e inadvertidamente sus emociones al respecto (dolor, ira, odio, pnico, etc.) para no perder el supuesto amor de su familia, cuyos errores minimiza o ni siquiera percibe (la idealiza). el nio/a, a medida que crece, va olvidando la mayor parte de su nocivo pasado (tal como se olvidan los sueos), del que slo quedan, como islotes, algunos recuerdos. Pero dichos recuerdos son slo imgenes fras desprovistas de sus afectos asociados, que permanecen reprimidos.

a partir de la adolescencia, o tras algn suceso desencadenante en la edad adulta (frustraciones, divorcio, muerte de un familiar, nacimiento de un hijo, etc.), el sujeto comienza a mostrar extraos sntomas neurticos (inseguridades, ansiedades, fobias, obsesiones, agresividad, depresin, adicciones, etc.). como el pasado ya est lejos y olvidado, nadie entiende nada. Los padres son ahora unos ancianos "inofensivos" e "inocentes" que activan el sentimiento de culpa y el forzado -y por ello falso y prematuro- "perdn" de su hijo/a maltratado/a. Comienza as el calvario de la psiquiatra y las malas psicoterapias basadas en "culpar al enfermo", que encubrirn an ms -ahora con argumentos pseudocientficos (3)- las causas biogrficas del drama interior del neurtico. Debemos sealar que la incuestionable responsabilidad de la familia en la formacin de hijos neurticos no solamente es ignorado por aqulla (4), sino tambin por algunos profesionales de la salud mental, que estn sujetos a diversos intereses sociales e ideolgicos y, adems, ellos mismos tampoco han concienciado y resuelto sus propios dramas familiares (5). De este modo, las responsabilidades parentales quedan siempre en la sombra (excepto en los casos ms graves), sin que la mayora de psicoterapias vigentes quieran ocuparse del problema. Es cierto que el enfoque convencional, subjetivista, de la neurosis es indispensable desde el punto de vista teraputico. Pero para comprender y curar a fondo aqulla y, sobre todo, para prevenirla, es tambin inexcusable -y socialmente urgente- completar dicho enfoque con una visin ms amplia, sociofamiliar, que sepa reconocer sin miedo el verdadero papel de todas y cada una de las personas involucradas en la gnesis y perduracin del drama neurtico. Mientras no lo hagamos as, nos convertimos sin quererlo ni saberlo en cmplices y encubridores de dicho drama. No podemos, por ejemplo, seguir aferrndonos a la idea superficial de que la biologa, los pensamientos y los aprendizajes determinan la felicidad -lo que slo es cierto en parte-. Debemos asumir, adems, que la personalidad, los comportamientos, la salud psicolgica estn tambin poderossimamente condicionados por la clase de trato psicofsico recibido por el sujeto a lo largo de sus largos aos de crianza. Segn nos trataron, as somos y actuamos, a veces de modos terriblemente compulsivos. Y quienes nos trataron -bien o mal- no son personas desconocidas, sino nuestros propios padres, hermanos, abuelos, parientes, profesores, amigos, etc., que a menudo siguen ejerciendo su nociva influencia sobre el neurtico hasta el fin de sus das. Si la sociedad se empea en ocultar al neurtico los verdaderos autores inconscientes de su mal -es decir, los encubre y absuelve, cosa que no hace, por otra parte, con los maltratadores de mujeres, violadores, etc.-, qu entendemos exactamente por "curacin"? Psicodinmicamente, la curacin del neurtico exige recorrer el camino inverso al que caus el problema, es decir, descubrir las emociones ocultas que subyacen a los sntomas, asociarlas a sus verdaderas causas (los maltratos y conflictos familiares, el desamor, etc.) y, revivindolas en el presente con coraje y sin culpa (no sirve su mero conocimiento intelectual), superarlas poco a poco con la ayuda del terapeuta. Esto implica un largo proceso de autoconocimiento, duelo y liberacin que ayudar al sujeto a madurar, asumir el presente y superar definitivamente el pasado. Slo entonces, no siendo ya

necesarios, la mayora de sus sntomas desaparecern por s mismos y el autntico perdn sobrevendr espontneamente. En conclusin, as como el neurtico es, en esencia y tal como vimos en el artculo anterior, un nio bloqueado que se resiste a crecer, jams debemos olvidar que tambin es una vctima, un nio maltratado que desconoce sus heridas y a sus verdugos (6) (de hecho, como en el "sndrome de Estocolmo", est profundamente apegado a aqullos). Ambas visiones, absolutamente complementarias, deberan formar parte de cualquier psicoterapia eficaz y humanista. (7)

También podría gustarte