DISEÑO DE REDES DE
DISTRIBUCIÓN
DISEÑO DE REDES DE DISTRIBUCIÓN
ESTUDIO DE UNA RED DE DISTRIBUCIÓN
El objetivo de una red de distribución es hacer llegar el agua a cada punto
de uso: Uso doméstico, uso industrial, uso de riego de parques y jardines,
uso de limpieza viaria, uso para incendios, etc.
En la solución que se adopta para una red de distribución aparecen o
juegan un papel importante numerosos factores, que definen las posibles
alternativas a considerar. Los factores más destacables son:
• Relativos al núcleo: Topografía, trama viaria, zonificación,
ordenanzas, principalmente en lo referente a densidad de
población, volúmenes, alturas, etc.
• Relativos a la conducción: Volúmenes de agua a servir, dependiendo
fundamentalmente de la población y de las dotaciones,
sistema de bombeo, depósito.
• Relativas a la propia red: Tipo de red, tipo de tubería,
velocidades, presiones, evolución de los caudales a suministrar,
etc.
Datos previos
Los datos previos para el estudio de una red son:
1. Plano de la ciudad, topográfico, de zonificación, viario, etc.
2. Poblaciones actual y futura.
3. Determinación de los puntos de uso de agua.
4. Volumen de agua necesaria en cada uno de dichos puntos.
5. Emplazamiento del depósito.
6. Diámetro mínimo a emplear.
7. Presión requerida en el momento de máximo consumo.
Deben situarse en el plano de la ciudad, los usos especiales que
reclaman consumos excepcionales instantáneos de agua (fábricas,
mercados, cuarteles, hospitales, etc.)
La cantidad de agua puede determinarse en función de la superficie y
población servida.
En las zonas especiales se deducirá el consumo a la vista de la realidad del
gasto estimado.
El plano de la ciudad deberá ser planimétrico y altimétrico, siendo las
escalas más aconsejables:
Cartografía general: 1:10.000 ó 1:5.000
Cartografía de detalle: 1:2.000 ó 1:1.000
Cabe señalar como NORMA PRINCIPAL que se han de alcanzar los
puntos de uso de la forma más directa desde el depósito, dentro de la
compatibilidad con la red viaria.
Diámetros mínimos
Hasta fechas recientes como garantía de correcto funcionamiento de los
ramales, se admitían diámetros de Ø 60 mm. Pero las pérdidas en estos
ramales (5-10 l/s) y la posibilidad de colocación de hidrantes, bocas de
toma de agua para incendios, nos lleva a señalar como diámetro
mínimo en las redes de distribución tuberías con diámetro no inferior a los
Ø 80 mm.
A favor de esta decisión existen otras razones tales como:
• Hay que tener presente que las aguas en España son bastante
duras, y el depósito por incrustaciones reduce rápidamente el
diámetro útil.
• En las tuberías de las periferias de las poblaciones conviene tener
en cuenta los posibles aumentos de consumo por aumento de
densidad de la población, o por ensanche del núcleo.
• Las tomas generalmente se hacen con un simple collar y un
orificio del diámetro de la acometida. Y como éstas suelen ser
de 1” (o sea, 25 mm) para un edificio privado, de emplearse
diámetros inferiores a 80 mm quedarían muy debilitadas las
tuberías en los puntos de toma.
Caudales de diseño
El tema de las dotaciones y caudales necesarios para el abastecimiento
de poblaciones constituye un punto importante de toda la política
del agua.
Si bien se inserta en el marco de dicha política, es preciso definir
detalladamente ahora algunos aspectos, que señalarán los caudales
máximos instantáneos que deberían circular por los correspondientes
tramos de la red. Bajo este ángulo se tomarán en cuenta las necesidades de
agua en cada caso de incendio y los puntos de consumo en las redes de
distribución.
Respecto a la dotación, como ocurre en tantas otras cosas, es difícil
establecer criterios absolutos para todas las ciudades de España. Dentro de
esta dificultad y para aunar criterios, parece lógico adoptar los del
Ministerio de Fomento en su Normativa para la redacción de proyectos de
abastecimientos y saneamientos de poblaciones, así como las de las
Instrucciones y Reglamentos establecidos por la Autoridades
Autonómicas sobre el tema que nos ocupa.
DOTACIONES SEGÚN EL MINISTERIO DE FOMENTO
Núcleos de población con un número de Dotación
habitantes
l/hab/día
Menor de 1.000 150
Entre 1.000 y 6.000 175
Entre 6.000 y 12.000 200
Entre 12.000 y 50.000 250
Entre 50.000 y 250.000 300
Mayor de 250.000 400
Parece, en general, suficiente proyectar con una previsión de veinticinco
años, procurando un planeamiento por etapas, y estableciendo un año
horizonte a cincuenta años, a efectos de reserva de caudales.
Dada la irregularidad de crecimiento en determinadas poblaciones,
deberán estudiarse y justificarse independientemente las que por sus
planes industriales o turísticos tienen un crecimiento, dotación de
consumo o estacionalidad, diferente de la normal.
Debe tenerse en cuenta que siempre el problema del abastecimiento de
nuevos núcleos o poblaciones debe ir unido al de su alcantarillado o
vertido de sus aguas residuales, debiendo hacerse ambas obras
simultáneamente.
Para fijar el caudal de cálculo será necesario determinar el tiempo de
consumo, que deberá justificarse en cada caso. En núcleos urbanos con
barriadas de diversa calificación se aplicará a cada una de ellas el
coeficiente más apropiado a sus características. Como orientación puede
tomarse el cuadro que se inserta a continuación, sobre coeficientes punta
instantáneos.
Características del núcleo a Nº de horas de Coeficiente
abastecer consumo del punta en red de
volumen diario distribución
1. Núcleos urbanos con acusado
6 4
predominio industrial
2. Núcleos urbanos con desarrollo
8 3
industrial normal
3. Núcleos con predominio 10 2,4
residencial
4. Núcleos con tendencia al
12 2
desarrollo agrícola
5. Núcleos sin predominio alguno 10,7 2,25
La arteria principal, que parte del depósito regulador, ha de calcularse con
las previsiones de aumento de población y de nivel de vida, que ya han
quedado especificadas.
Las arterias de la zona poblada totalmente se preverán únicamente para
el aumento de consumo por elevación del nivel de vida.
Las arterias que tengan la posibilidad de convertirse en
suministradoras de futuras zonas urbanas deberá dimensionarse con
amplitud (para 500 habitantes/ha), si se carece de datos más concretos).
Prevencion de incendios
Para sofocar un incendio, el agua a utilizar puede lanzarse en forma de
chorro, o en forma de lluvia en gotas finas.
Según numerosas experiencias, en el 90% de los casos fueros suficientes
3
caudales de 48 m /h = 800 l/minuto, o bien 13,5 l/s, en operación total de
dos horas, siendo las presiones para los chorros de las mangueras entre
2
2,5 y 5 kg/cm .
Obsérvese que los caudales posibles a suministrar según los diámetros
de los conductos son:
Diámetro Caudal suministrado
(Ø mm) (l/s)
60 2,5
80 5,4
100 10
150 30
De acuerdo con lo anterior se establecen las siguientes recomendaciones:
a) El diámetro mínimo admisible será de Ø 80 mm.
En núcleos con población superior a los 25.000 habitantes el
diámetro mínimo se deberá establecer en Ø 100 mm.
En poblaciones con más de 100.000 habitantes, el diámetro
mínimo se fijará en Ø 150 mm.
3
b) El caudal mínimo a garantizar será de 50 m /h durante dos horas.
2
c) La presión en los siguientes hidrantes será superior a 2 kg/cm .
d) En ciudades se colocarán hidrantes cada 100 m y en núcleos
rurales cada 200 m.
La NBE-CPI (Norma Básica de la Edificación. Condiciones de Protección
contra Incendios en los edificios. Ministerio de Fomento), establece:
La instalación de hidrantes de incendios cumplirá con las siguientes
condiciones:
• Los hidrantes de incendios serán de dos tipos en función de su
diámetro: Tipo 80 mm y Tipo 100 mm.
En cualquier caso los hidrantes podrán estar enterrados cada uno en
una arqueta con una única salida o terminados en una columna
provista de tres salidas, cuyos diámetros, en función del de la
columna, serán los siguientes: Tipo 80 mm, una salida de 70 mm y
dos de 45 mm y Tipo 100 mm, una salida de 100 mm y dos de 70
mm.
Los hidrantes estarán preparados para resistir las heladas y las
acciones mecánicas cuando sea necesario.
Se conectarán a la red mediante una conducción independiente para
cada hidrante, siendo el diámetro de la misma y el del tramo de
red al que se conecta iguales, como mínimo, al del hidrante.
Dispondrán de válvula de cierre tipo compuerta o de bola.
• Estarán situados en lugares fácilmente accesibles a los equipos del
Servicio de Extinción de Incendios, debidamente señalizados
conforme a la Norma UNE 23-033-81: “Protección y lucha contra
incendios. Señalización”, y distribuidos de manera que la distancia
entre ellos medida por espacios públicos no sea en ningún caso
superior a 200 m.
• El diseño y alimentación de la red que contenga a los hidrantes
serán adecuados para que, bajo la hipótesis de puesta en servicio de
los dos hidrantes más próximos a cualquier posible incendio, el
caudal de cada uno de ellos sea, como mínimo, de 500 l/min para
hidrantes Tipo 100 mm, durante dos horas y con una presión
mínima de 10 m.c.a.
Presiones de servicio
La presión mínima disponible en cualquier punto de la red se fijará
sobrepasando en 5 m el punto más alto de los edificios adyacentes. No se
tendrán en cuenta los edificios cuya altura imponga unas sobrepresiones
en la red o encarezcan considerablemente las instalaciones. Como norma
general se pueden tomar las siguientes presiones mínimas sobre el
terreno dependiendo del tipo de población:
Presión sobre el terreno
Habitantes
(m.c.a.)
Menos de 1.000 habitantes 15 m
De 1.000 a 6.000 habitantes 22 m
De 6.000 a 12.000 habitantes 28 m
De 12.000 a 50.000 habitantes 35 m
Más de 50.000 habitantes 48 m
Las presiones en la red no sobrepasarán nunca los 60 m para evitar
roturas en la red y en las acometidas.
Las alturas deberían ser, estrictamente:
Edificios de una planta 8m
Edificios de planta y 1 piso 11 m
Edificios de planta y 2 pisos 14 m
Edificios de planta y 3 pisos 17 m
Edificios de planta y 4 pisos 20 m
Pero es recomendable diseñar con las siguientes cifras:
15 m en las zonas modestas y periféricas;
20 m en los núcleos corrientes de pequeñas poblaciones, y
30 m en las ciudades corrientes.
Criterios para la elección del tipo de red
En el sistema ramificado, en caso de rotura de una tubería, toda la parte
posterior a la rotura queda sin agua, por lo que, además de los
inconvenientes de la falta de agua para los usos normales, en caso de un
incendio pueden producirse graves consecuencias. Las tubería cercanas a
los extremos sufren los efectos de la falta de circulación del agua,
estancándose y corriendo el peligro de alterarse su buena calidad. Tal tipo
de red se construye sólo cuando no hay posibilidad de unir sus
terminaciones y transformar el sistema ramificado en reticular.
En la red en malla existe el inconveniente de la indeterminación de
sentido de circulación del agua. Sin embargo, tiene la ventaja de que en
caso de avería el agua llega a todo el resto de la red por otro conductos.
El sistema de red ramificado es recomendado para pequeñas poblaciones
de trazado irregular o de crecimientos locales radiales, o a lo largo de un
eje.
Trazado
Es condición fundamental en la colocación de la tubería, que ésta quede
asentada a cota superior a la del alcantarillado, para evitar
contaminaciones. El recubrimiento mínimo sobre la generatriz superior de
la tubería será de 1,00 m si se sitúa bajo la calzada y de 0,80 m si lo es bajo
las aceras. En calles superiores a 20 m de anchura o en la que la intensidad
de tráfico es grande y la reparación de averías produciría entorpecimientos
en la circulación vial, se colocará doble tubería bajo las aceras. Al adoptar
este método se tendrá en cuenta, principalmente, la pavimentación precisa
al practicar las reparaciones.
Los tubos se colocarán cerca del bordillo de la acera, bien del lado de la
calle, o en el del paseo, si existe una zona de césped entre paseo y
acera. Una de las tuberías actúa de alimentador principal, y abastece las
bocas de incendio y al servicio doméstico de uno de los lados de la calle,
mientras la otra sirve solamente al suministro doméstico del otro lado.
En los puntos de bifurcación de los ramales se colocarán válvulas de
cierre para poder aislar dichos ramales en caso necesario. Igualmente se
colocarán válvulas de cierre en las arterias y polígonos, estudiando su
situación de modo que puedan aislar las zonas con el menor perjuicio
para los usuarios de las otras.
Todas las piezas accesorias (codos, tes, válvulas, juntas, etc.) deben ser las
normales que posean las casas suministradoras, para facilitar su
rápida reposición.
El sistema de distribución consistirá en tres tipos de conducciones:
Conducciones primarias, secundarias y terciarias.
Las conducciones primarias o arterias principales formarán el esqueleto
del sistema de distribución. Se situarán de modo que transporten el
máximo caudal necesario a las diferentes partes de la zona abastecida.
En ciudades pequeñas debe formar un anillo de las 2/3 partes de la
distancia del centro de la ciudad a sus alrededores. En las grandes
ciudades, dichas arterias deberán construirse en forma de varios anillos
interconectados, con una separación entre las correspondientes tuberías no
superior a los 900 a 1.200 m. Esta disposición permitirá el suministro para
la extinción de incendios en dos direcciones diferentes. Las conducciones
grandes y largas deben equiparse con desagües en sus puntos bajos y con
purgas de aire en sus puntos altos.
Las conducciones secundarias transportarán el agua desde las arterias
principales a las diferentes áreas para cubrir el suministro normal y el
caudal para extinción de incendios. Formarán anillos, dentro de las
arterias principales, entrelazándolas entre sí. Se situarán a la distancia de
unas pocas manzanas, permitiendo así la concentración de grandes
cantidades de agua para la extinción de incendios, sin una excesiva
pérdida de carga y la consiguiente baja de presión.
Las conducciones terciarias formarán una malla en el área que abastecen y
suministran agua para las bocas de incendio y a las tuberías particulares de
las residencias y otros edificios. Sus tamaños se determinarán
generalmente, por los requerimientos del servicio de extinción de
incendios. En áreas residenciales y donde se dé un elevado consumo
para riego de espacios verdes, se determinará la demanda máxima de
consumo.
Velocidades recomendables en tuberías
La velocidad, para evitar pérdidas de cargas excesivas, puede ajustarse a
los valores siguientes:
Diámetros en mm Velocidad en m/s
De 50 a 90 0,60
De 100 a 175 0,70
De 200 a 300 0,80
De 300 a 400 0,90
De 400 a 500 1,00
De 500 a 600 1,10
De 600 a 700 1,20
De 700 a 800 1,30
De 800 a 900 1,40
De 900 a 1.000 1,50
Estos valores corresponden, redondeados, con los que se obtienen
mediante la fórmula de MOUGNIE:
1/2
V = 1,5 * (D + 0,05)
V = velocidad (m/s)
D = diámetro (mm)
Pérdidas de carga en los conductos
Las pérdidas de carga totales de un sistema de tuberías dependen a la
vez de las pérdidas de carga lineales y de las singulares.
Expresión general de las pérdidas de carga lineales
Las pérdidas de carga lineales responden siempre a una expresión del
tipo
2
∆h = m* L * Q
Habitualmente m es función de la velocidad y consecuentemente del
caudal.
En efecto, la expresión general de las pérdidas de carga se escribe i
2
= λ * v / (D * 2 * g)
i = pérdida de carga en mm
v = velocidad media en m/s
D = diámetro del conducto en m
λ = coeficiente sin dimensión (coeficiente de pérdida de carga)
Esta expresión puede escribirse:
2
i=m*Q
2
m = λ / (D * 2 * g * S )
2
S = sección del conducto en m
Para los conductos circulares se obtiene:
2 5
m = (λ * 16) / (2 * g * π * D )
-5
m = 0,0826 * λ * D
Expresión general de las pérdidas de carga singulares
Las pérdidas de carga singulares pueden expresarse siempre bajo la
forma:
2
∆h = K * v / (2 * g9
Poniendo:
2
m´ = 1 / (2 * g * S )
2
∆h = m´ * K * Q
Para los conductos circulares se tiene:
2 4
m´ = 16 / (2 * g * π * D )
-4
m´ = 0,0826 * D
MÉTODOS DE CÁLCULO DE UNA RED DE DISTRIBUCIÓN
El cálculo de una red consiste en la determinación de cuatro incógnitas:
Caudal, velocidad, sección y pérdida de carga. Estas incógnitas están
ligadas por dos ecuaciones, existiendo sólo dos valores independientes.
Normalmente el cálculo parte de un caudal a transportar por el conducto y
se fija la velocidad de paso, comprendida entre 0,5 y 1,5 m/s. Con estas dos
magnitudes se determinan la sección del conducto y la pérdida de carga.
La pérdida de carga en las tuberías no es solamente la debida al
rozamiento a lo largo de las mismas, si bien ésta es la principal y la de
importancia preponderante, sino que en realidad han de agregarse a ellas
las siguientes.
a) Pérdida por desviación.
b) Pérdida en los cambios de sección.
c) Pérdida en las llaves.
d) Pérdida en los codos.
Como regla general se indica que en población hasta 6.000 habitantes
previsibles no es necesario la comprobación de cierre de mallas. Para
mayores de 6.000 habitantes se comprobarán los polígonos
necesarios. No obstante, se unirán los diferentes ramales para que la red
pueda funcionar como malla.
Red ramificada
El cálculo de los tramos por el método ramificado puede hacerse
determinando en primer lugar el consumo en l/s por metro lineal de
tubería, según el número de habitantes a servir por ella:
Q = (N * D) / (3.600 * h * L)
Siendo:
Q = caudal del ramal, en l/s/m
N = número de habitantes a servir
D = dotación, en l/h/día
h = horas de consumo
L = longitud del ramal, en m
En las arterias que han de abastecer zonas de amplificación se calculará el
caudal por la fórmula:
Q = (S * d * D) / (3.600 * h)
donde:
Q = caudal de la arteria, en l/h/día
S = superficie de la futura ampliación
d = densidad de la población previsible
A estos caudales hay que añadir los necesarios para las bocas de riego e
hidrantes, sobre los que existen tablas de simultaneidad del servicio y
caudal a considerar en cada caso.
Con todos estos datos de población, dotaciones y caudales obtenidos se
construirá un cuadro que se completará con el dimensionado de las
secciones, las velocidades y las pérdidas de carga obtenidas en cada punto.
Red mallada
Cuando la red es mallada, a efectos de cálculo, se considerará la red
como ramificada en primera aproximación, para más tarde comprobar el
cálculo por cierre de mallas aplicando el método de Hardy-Cross.
En este tipo de red la primera indeterminación es el desconocimiento de
los caudales que circulan por cada ramal.
Es preciso establecer una metodología de aproximación, que permita
satisfacer a la vez las leyes de la hidráulica, y un sistema de tanteo que
reduzca al mínimo los cálculos.
• Metódo de HARDY-CROSS
Es conveniente saber que el método de HARDY-CROSS se basa en dos
leyes:
1) La suma de los caudales que entran en un nudo de la red es
igual a la suma de los caudales que salen.
2) Existirá un punto P, en el que las pérdidas de carga por un
camino es igual a las pérdidas por el otro camino. O bien,
considerando signo a las pérdidas, la suma de las pérdidas en
una malla cerrada es cero.
Para el cálculo de la tubería puede utilizarse cualquier fórmula de la
explicada para tuberías forzadas en el módulo 4.
El método de HARDY-CROSS comienza suponiendo unos caudales
iniciales en los ramales, totalmente arbitrarios, pero cumpliendo la primera
ley.
Sea un circuito en el que entra un caudal Q que se distribuye por sus dos
ramas, y sea P el punto en el cual son iguales las pérdidas de carga en una
u otra rama.
Pueden establecerse las siguientes ecuaciones: Q
= Q1 + Q2
1,85
h1 = K1 * Q1
1,85 1,85
h2 = K2 * Q2 = K2 * (Q - Q1 )
Q1 Q2