0% encontró este documento útil (0 votos)
11 vistas79 páginas

Manual de Soporte Vital del Adulto

Derechos de autor
© Attribution Non-Commercial (BY-NC)
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
11 vistas79 páginas

Manual de Soporte Vital del Adulto

Derechos de autor
© Attribution Non-Commercial (BY-NC)
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

MANUAL DE

SOPORTE VITAL
DEL ADULTO

COORDINACIÓN

Gonzalo Sempere Montes


Médico de Familia. Centro de Salud Alaquás. Valencia

AUTORES

Marta Blasco Pardos


Médico de Familia. Unidad de Urgencias. Hospital Dr. Peset. Valencia

Rosario Bosch Puchades


Médico de Familia. Unidad de Urgencias. Hospital Dr. Peset. Valencia

Manuel Carbonell Soriano


Médico de Familia. Unidad de Urgencias. Hospital Dr. Peset. Valencia

Manuel Cercós Aparisi


Médico de Familia. Centro de Salud Monserrat. Valencia

Gonzalo Sempere Montes


Médico de Familia. Centro de Salud Alaquás. Valencia

José Manuel Soler Torró


Médico de Familia. Centro de Salud Tavernes de Valldigna. Valencia

Amparo Valero Doménech


Médico de Familia. Unidad de Urgencias. Hospital Dr. Peset. Valencia

ILUSTRACIONES
Eduardo González Constán
Neumólogo. Residente de Anestesia y Reanimación. Hospital La Fe. Valencia

3
© 2002. Grupo de Urgencias de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y
Comunitaria.

Edita: Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria.

I.S.B.N.: 84-699-8459-4

Depósito Legal: V-2012-2002

Impreso: Zamit, Coop. Gràfica Valenciana

4
INTRODUCCIÓN

El Grupo de Trabajo de Urgencias de la SVMFiC con el presente


manual nos proporciona un documento de referencia tanto a los médicos
de familia que trabajamos en Atención Primaria como a los residentes
en período de formación. En el mismo se realiza una actualización de las
recomendaciones para la atención a las emergencias médicas que
requieren soporte vital. La utilidad del mismo viene dada por la claridad
en la exposición y por su orientación eminentemente práctica.
Creo que puede ser de especial interés el capítulo dedicado a organi-
zación y dotación de los centros de salud para la atención a las emer-
gencias médicas. Evidentemente la atención inicial a estas emergencias
es una responsabilidad de los médicos de familia, dada nuestra accesi-
bilidad y proximidad a la población. Es fundamental que desde la
Administración se proporcione a los profesionales de Atención Primaria
los medios técnicos necesarios para prestar dicha atención en unas con-
diciones adecuadas. Dicho capítulo debería ser utilizado como “guía”
para la dotación de los centros de salud por la Consellería de Sanitat.
El Manual de Soporte Vital del Adulto sin duda va a ser una referen-
cia para los profesionales de atención primaria, y ayudará a conseguir
lo que como médicos de familia nos debemos plantear en nuestra prácti-
ca clínica, prestar una atención de calidad a la población. Calidad que
también debe extenderse a las situaciones que, por su gravedad,
requieren atención urgente.
Finalmente quiero felicitar al Grupo de Urgencias de la SVMFiC por
el esfuerzo que está realizando en el desarrollo de actividades de for-
mación continuada en el marco de nuestra Sociedad.

LORENZO PASCUAL LÓPEZ


Presidente SVMFiC

5
ÍNDICE
I. EPIDEMIOLOGÍA .................................................................................. 9

II. INTRODUCCIÓN HISTÓRICA ................................................................ 11

III. CONCEPTOS ....................................................................................... 13

IV. SOPORTE VITAL BÁSICO. ..................................................................... 15

V. SOPORTE VITAL AVANZADO. ............................................................... 23

VI. SOPORTE RESPIRATORIO AVANZADO .................................................. 25

VII. SOPORTE CIRCULATORIO AVANZADO. ................................................ 37

VIII. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO. ...................................................... 39

IX. ARRITMIAS........................................................................................... 43

X. TRATAMIENTO ELÉCTRICO DEL PARO CARDÍACO................................. 47

XI. CUIDADOS POST-RESUCITACIÓN......................................................... 53

XII. SITUACIONES ESPECIALES DE REANIMACIÓN ..................................... 55

XIII. LA ÉTICA DE LA RCP. ............................................................................ 67

XIV. EQUIPAMIENTO BÁSICO PARA URGENCIAS EN UN


CENTRO DE SALUD.............................................................................. 69

BIBLIOGRAFÍA.............................................................................................. 77

ÍNDICE ALFABÉTICO .................................................................................... 81

7
I. EPIDEMIOLOGÍA
G. Sempere, A. Valero, M. Cercos

Fuera de los hospitales se produce aproximadamente un paro cardía-


co por cada 1.000 habitantes/año y continúa teniendo una desalenta-
dora supervivencia, a pesar de los avances médicos de organización
sanitaria. En reanimación cardiopulmonar (RCP), ha quedado bien esta-
blecida la necesidad de una atención rápida y organizada que ilustra la
denominada «cadena de supervivencia» americana: reconocimiento tem-
prano del paro cardíaco, activación inmediata del sistema de emergen-
cias médicas, inicio de las maniobras de reanimación básicas, desfibri-
lación temprana, intubación traqueal, administración intravenosa de fár-
macos e ingreso en una unidad hospitalaria especializada.
La supervivencia del paro cardíaco extrahospitalario en distintas
comunidades y países europeos es muy variable y oscila entre el 1 y el
10%, y excepcionalmente se acerca al 20%. Esta amplia dispersión se
debe, entre otros motivos, a la no comparabilidad de los criterios de
inclusión y a criterios de diagnóstico diversos. Si la RCP básica se inicia
inmediatamente y el ritmo inicial es una fibrilación ventricular, se puede
conseguir la circulación espontánea entre el 30 y el 59% de los pacien-
tes, pero únicamente llegaran vivos a una unidad especializada el 15-
23%, serán dados de alta del hospital un 5,6-21% y vivirán al año un 3-
6,7%.
La supervivencia de los paros cardíacos intrahospitalarios también es
baja. Un 12-17% de los pacientes son dados de alta. La supervivencia a
los 2 años desciende al 4%.
A pesar de la elevada mortalidad, la calidad de vida y el estado neuro-
lógico de los pacientes que sobreviven son buenos, sobre todo los pacientes
afectados de cardiopatía isquémica y recuperados de un paro cardíaco

9
fuera del hospital (recuperación neurológica en el momento del alta hospi-
talaria del 75-89%).
Walraven et al identificaron tres factores que conjuntamente se aso-
cian a una probabilidad prácticamente nula de alta hospitalaria: paro
cardíaco no presenciado, ritmo inicial distinto a la fibrilación ventricular
o taquicardia ventricular sin pulso y más de 10 min. de reanimación. La
reserva cerebral energética se consume en aproximadamente 5 minutos
por lo que la mortalidad es directamente proporcional al tiempo de res-
puesta ante una parada cardiorrespiratoria.

10
II. INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
A. Valero, J.M. Soler, M. Cercos

La normalización y divulgación de la reanimación cardiopulmonar se


desarrolló inicialmente en EEUU tras la creación, en 1963, de un comité
de RCP en el seno de la American Heart Association (AHA). La AHA
publicó sus estándares para resucitación en 1974. Posteriormente (1980,
1986, 1992, 2000) y bajo la denominación de guías, dichos estándares
se han ido actualizando.
En 1989 se funda la European Resuscitation Council (ERC) quien pre-
senta sus primeras recomendaciones en 1992 tras su primer congreso
científico.
En la conferencia de la AHA de 1992 participaron varios ponentes
internacionales que en los meses siguientes decidieron la creación formal
de un comité internacional de enlace. El comité adoptó el nombre de
International Liaison Committee on Resuscitation, comúnmente conocido
por la abreviatura de ILCOR con la misión de proporcionar un mecanis-
mo de consenso para identificar y revisar la ciencia internacional y el
conocimiento relevante del cuidado de la emergencia cardiaca. En el
momento actual el ILCOR comprende la representación de la American
Heart Association, la European Resuscitation Council, la Heart and Stroke
Foundation of Canada, la Australian Resuscitation Council, la
Resuscitation Councils of Southern Africa y la recientemente formada
Council of Latin América for Resuscitation. Sus primeras recomendacio-
nes fueron publicadas a principios de 1997 en la revista Circulation.
El ILCOR tiene como objetivo trabajar con el fin de establecer guías
comunes de actuación. Para éste fin, en sus reuniones se ha examinado
la evidencia en la que están basadas las recomendaciones existentes y las
ha ordenado utilizando el sistema adoptado por la AHA:

11
• Recomendaciones Clase I (definitivamente útiles)
• Recomendaciones Clase II (probablemente útiles)
• Recomendaciones Clase IIb (posiblemente útiles)
• Recomendaciones Clase III (no concluyentes, posiblemente perjudi-
ciales)
Actualmente sólo existen 3 recomendaciones consideradas como de
Clase I (opción terapéutica indicada y eficaz) en la RCP del adulto: la
RCP básica, la desfibrilación precoz para la fibrilación
ventricular/taquicardia ventricular sin pulso y la oxigenación/ventila-
ción pulmonar a través de sistemas de aislamiento de la vía aérea.

12
III. CONCEPTOS
J.M. Soler, A. Valero, M. Cercos

Parada cardiorrespiratoria (PCR):

Concepto: Interrupción brusca, accidental, inesperada y potencial-


mente reversible de la respiración y de la circulación espontáneas. No se
aplica al proceso de muerte natural (envejecimiento biológico o evolución
terminal de una enfermedad).

Tipos:
• Paro respiratorio: Ausencia de ventilación con persistencia temporal
de los latidos cardíacos. Causas: depresión del SNC, obstrucción de
la vía aérea superior, broncoespasmo, edema pulmonar etc.
• Paro cardíaco: Ausencia de latidos cardíacos que se sigue de inme-
diato de paro respiratorio. La causa más frecuente es la cardiopatía
isquémica. Se asocia a los siguientes sustratos electrocardiográficos
(ritmos de parada):
– Fibrilación ventricular (FV) y Taquicardia ventricular sin pulso.
(TVSP).
– Asistolia.
– Disociación electromecánica. (DEM).

Soporte vital:

Concepto: Reconocimiento de la PCR, alerta a los servicios de urgen-


cia e intervención precoz instaurando maniobras de RCP.

Tipos:
• Soporte vital básico (SVB): El soporte circulatorio-respiratorio y
otras medidas, se realizan sin equipamiento alguno (si bien este

13
concepto está cambiando, ya que las tendencias actuales aconsejan
incluir los desfibriladores automáticos dentro del dominio del SVB).
Debe iniciarse antes de los 4 minutos.
• Soporte vital avanzado (SVA): Soporte vital que engloba la desfi-
brilación y la optimización del soporte circulatorio-respiratorio.
Debe iniciarse antes de los 8 minutos.

14
IV. SOPORTE VITAL BÁSICO
J.M. Soler, M. Cercos, A. Valero

La asociación entre inicio precoz de las maniobras de soporte vital


básico y una mayor supervivencia radica en varias acciones. La primera
es que proporciona suficiente flujo sanguíneo al cerebro y miocardio
para mantener a estos órganos temporalmente viables (por encima de los
3-4 minutos de ausencia de circulación se produce un daño cerebral irre-
versible). La segunda, y más importante, es su efecto sobre la fibrilación
ventricular. La RCP básica confiere una mayor posibilidad de que el
paciente continúe en fibrilación ventricular hasta que sea posible la des-
fibrilación. Por otra parte en un paciente que se benefició de RCP básica
es más probable que la desfibrilación consiga la reversión a ritmo sinu-
sal.
Por todo ello, la RCP básica debe iniciarse precozmente hasta apli-
carse la RCP avanzada.

Secuencia de actuación:
Rescatador y víctima deberán ponerse a salvo. Posteriormente identi-
ficaremos la situación, es decir, comprobaremos que el paciente está
consciente (“gritar y sacudir”), que respira al menos durante 10 segun-
dos (ver movimientos de la caja torácica, escuchar el ruido respiratorio y
sentir el aire), y que tiene signos de circulación espontánea (palpar pulso
central, ver movimientos del sujeto). Según estas tres variables actuare-
mos según la secuencia de la figura 1.

15
¿El paciente responde?
Si No

1.º No mover a la víctima. 1.º Pedir ayuda.


2.º Reevaluar periódicamente. 2.º Abrir la vía aérea (maniobra frente mentón).
3.º Pedir ayuda si es preciso. No mover la cabeza si se sospecha lesión cervical.
3.º Comprobar durante 10 segundos si la víctima
respira.

¿El paciente respira adecuadamente?

Si No

Posición de seguridad. 1.º Si no lo has hecho ya, pide ayuda(1).


Reevaluar periódicamente. 2.º Colocar al paciente en posición de RCP.
3.º Extraer objetos visibles que obstruyan la vía
aérea.
4.º Ventilar 2 veces (boca-boca / boca-nariz).
5.º Valorar signos circulatorios (movimientos
espontáneos o presencia de algún latido tras 10
segundos de palpación del pulso carotíedeo).

¿Existe circulación espontánea?

Si No

Seguir con la ventilación. No 1.º Masaje cardíaco (15 compresiones).


Reevaluar el pulso cada minuto. 2.º Abrir vía aérea y ventilar.
3.º Continuar resucitación a razón de
15 compresiones por 2 ventilaciones
hasta que:
¿Recupera ¿Pierde el – La víctima respire y tenga pulso.
respiración pulso? – Llegue personal cualificado.
espontánea? Si – El reanimador esté exhausto.
Si No

– Posición de seguridad.
– Vigilar respiración.
(1) Si se trata de un niño o se sospecha como causa de pérdida de
conciencia el ahogamiento o traumatismo, se deben aplicar
maniobras de RCP durante 1 minuto antes de pedir ayuda.

Figura 1: Soporte básico del adulto para un solo rescatador (ILCOR)

16
Técnicas de SVB:
1) Desobstrucción de la de la vía aérea.
– Paciente consciente: A tener en cuenta las siguientes maniobras
1. Extracción digital, si el objeto es visible y accesible. Si no lo es,
no manipularemos dentro de la vía aérea (riesgo de introducir
aún más el objeto empeorando la obstrucción)
2. Estimular la tos (maniobra mas efectiva). Si fracasa:
3. 5 golpes en la espalda. Si fracasa:
4. Maniobra de Heimlich (5 compresiones subxifoideas). Si fracasa
volvemos al punto 2. hasta conseguir despejar la vía aérea.
– Paciente inconsciente: A considerar las siguientes maniobras:
1. Maniobra frente-mentón: Permite la elevación indirecta de la len-
gua y la permeabilización de la buco y nasofaringe. La cabeza
de la víctima debe quedar en la posición de “husmeo”. Flexionar
ligeramente el cuello traccionando del mentón mandibular e hipe-
rextender la cabeza con nuestra otra mano (figura 2a).
2. En accidentados: Inmovilizar/alinear cabeza-cuello y realizar
una tracción mandibular para subluxar la mandíbula.
3. Extracción digital (“dedo en gancho”) de cuerpos extraños.
4. Dar 5 golpes en la espalda y ventilar 5 veces. Si esto fracasa
recurrir a la maniobra de Heimlich con el individuo en decúbito
supino. Si esto fracasa volver al punto 3 hasta conseguir despe-
jar la vía aérea. El grupo de Soporte Vital Básico del ILCOR no
incluye la maniobra de Heimlich en sus protocolos por conside-
rarla peligrosa (riesgos de aspiración de contenido gástrico o de
daño de órganos abdominales) e innecesaria si se realiza un
masaje cardiaco efectivo que sea capaz de generar una presión
positiva suficiente para conseguir la desobstrucción de la vía
aérea.

17
Figura 2a: Figura 2b: Figura 3:
Maniobra frente-mentón. Ventilación boca-boca. Palpación pulso central.

2) Posición de seguridad
No existe unanimidad respecto a la posición ideal pero en todo caso
el ILCOR recomienda:
• La posición será lo más próximo a un decúbito lateral (pronación
media). Ver figura 4.
• Conseguir la mayor estabilidad posicional de la víctima.
• Que la vía aérea no se obstruya por la lengua o productos del
paciente (vómitos, moco).
• Que el tórax se expanda con facilidad.
• Que la vía aérea quede “a la vista”.
• Que la víctima pueda retornar rápidamente a un decúbito supino
(teniendo en cuenta un posible daño cervical).

Figura 4: Posición de seguridad clásica.

18
3) RCP básica:
– Soporte ventilatorio:
1. Colocar al paciente en posición de RCP (en decúbito supino sobre
un lecho duro con miembros extendidos y pegados al cuerpo)
2. Maniobra frente mentón.
3. Insuflar 400-600 cc de aire (como “hinchar un globo”) en 1.5-2
segundos mediante el boca-boca, boca-mascarilla, boca-nariz o
boca-estoma ocluyendo el orifico por el que no se insufla y obser-
vando la expansión de la caja torácica (figura 2b). Insuflaciones
demasiado excesivas o rápidas provocaran distensión gástrica y
riesgo de regurgitación y broncoaspiración.
4. Dejar salir el aire pasivamente (3-4 seg.)
5. Repetir el ciclo a un ritmo de 8 resp/min.
– Soporte circulatorio: Masaje cardíaco externo.
1. Posición de RCP sobre una superficie dura.
2. Comprobar durante al menos 10 segundos si existe circulación
espontánea: observar movimientos espontáneos del sujeto y pal-
par un pulso central (carotídeo o femoral). Ver figura 3.
3. El reanimador se apoya con los brazos extendidos sobre el talón
de sus manos en el esternón de la víctima, dos dedos por encima
del xifoides (figura 5).
4. Cruzar las manos, entrelazar los dedos para no apoyarlos direc-
tamente sobre el tórax de la víctima.
5. Realizar compresiones torácicas cargando el peso corporal para
deprimir 4-5 cm. el esternón (figura 6).
6. La descompresión es pasiva y ambos tiempos (compresión-des-
compresión) han de ser similares (50% del ciclo de cada uno).

19
7. Repetir el ciclo a una frecuencia de 100 veces por minuto (unas 2
compresiones por segundo). Esta frecuencia hace referencia a la
velocidad del masaje mas que al número de compresiones que
daremos en 1 minuto, puesto que en el caso de un solo rescata-
dor, el masaje debe interrumpirse cuando ventilemos.

Figura 5: Localización del punto de masaje Figura 6: Masaje cardíaco


cardíaco.

Es aconsejable que en caso de 2 reanimadores, trabajen éstos uno a


cada lado de la víctima para mejor coordinación de las maniobras.
Actualmente y puesto que así se consigue mejor perfusión coronaria,
se recomienda la frecuencia 15:2 independientemente del número de res-
catadores que intervengan hasta que se asegure la vía aérea. Tras la intu-
bación traqueal la secuencia será de 5:1 y no será necesario efectuar
ninguna pausa en el masaje mientras se ventila.
La aplicación única de masaje sin ventilación en el SVB es controver-
tida y la AHA sólo la recomienda si el reanimador por cualquier motivo,
no pudiese ventilar.

20
4) Desfibriladores externos automáticos:
Por razones que veremos después en el capítulo del tratamiento
eléctrico del paro cardíaco, instituciones internacionales como el
ILCOR, recomiendan actualmente la desfibrilación temprana ya en la
RCP básica y la extensión del uso de los desfibriladores automáticos
y semiautomáticos a diversos ámbitos. De hecho la AHA en su última
guía, incluye estos dispositivos en el seno del SVB, como uno de sus
componentes básicos.

21
V. SOPORTE VITAL AVANZADO
M. Carbonell, M. Blasco, A. Valero

El número de personas aconsejable para constituir un equipo de rea-


nimación es de tres o cuatro. El más experto asumirá la dirección del
grupo e intervendrá en las distintas maniobras (intubación, desfibrila-
ción) sólo aisladamente para no perder la visión de conjunto del pro-
ceso.
La primera maniobra de SVA implica la valoración inmediata a través
de la palas del desfibrilador y según la variedad electrocardiográfica
detectada, responsable del paro cardíaco, optaremos por la pauta
correspondiente. Recientemente el ILCOR (Circulation 1997) ha pro-
puesto un algoritmo universal para el soporte vital avanzado (figura 7).

23
PARADA CARDÍACA

Se dispone de monitor/desfibrilador No se dispone de monitor/desfibrilador

Golpe Precordial (1)


Fijar el monitor/desfibrilador

Algoritmo de Soporte Vital Básico

Valorar el ritmo y la presencia/ausencia de pulso central

Fibrilación Ventricular o No Fibrilación Ventricular ni


Taquicardías Ventricular sin pulso Taquicardía Ventricular sin pulso

Desfibrilar x3 si es Durante la RCP si no se ha hecho: Maniobras de RCP


necesario (2): • Comprobar posición y contacto de hasta los 3 minutos
• 200 J electrodos/palas.
• 200-300 J • Intentar/verificar.
• 360 J • Intubación endotraqueal.
• Acceso venoso (3)
• Administrar Adrenalina cada 3 min.
• Corregir causas reversibles.
Maniobras de RCP • Considerar:
durante 1 minuto – Bicarbonato
– Antiarrítmicos (en FV/TVSP)

Causas Potencialmente reversibles:


• Hipoxia • Neumotórax a tensión
• Hipovolemia • Taponamiento cardíaco
• Hiper/hipokaliemia y alteraciones metabólicas • Tóxicos
• Hipotemia • TEP/obstrucción mecánica

(1) Recomendación de clase I para el ILCOR y de clase IIB para la AHA (paciente sin pulso en el que no es posible
la monitorización y desfibrilación inmediatas).
(2) Las tres descargas deberían ser administradas consecutivamente en menos de 1 minuto. Tras cada descarga solo
comprobaremos el pulso si objetivamos en el monitor una onda compatible con actividad cardíaca efectiva.
(3) La adrenalina se puede administrar por el tubo traqueal usando de 2 a 3 veces la dosis i.v., si el acceso venoso no es
posible.

FV=fibrilación ventricular; TVSP=taquicardia ventricular sin pulso; TEP=tromboembolismo pulmonar.

Figura 7: Algoritmo Universal para el Soporte Vital Avanzado. (ILCOR 1997). Modificado.

24
VI. SOPORTE RESPIRATORIO AVANZADO
A. Valero, G. Sempere, J.M. Soler

El soporte respiratorio avanzado es una parte prioritaria del soporte


vital avanzado del adulto. Se realiza habitualmente por personal espe-
cializado (servicios hospitalarios de urgencias, cuidados intensivos, u.v.i
móvil etc.) aunque muchas de las técnicas pueden realizarse, con un
mínimo equipo, en las áreas de urgencias de Centros de Salud. Supone
la desobstrucción, apertura, y aislamiento definitivo de la vía aérea,
seguidos de una correcta ventilación del paciente. La secuencia queda
reflejada en la figura 8 (ERC 1996).

A) Desobstrucción de la vía aérea:


Para liberar a la vía aérea de materiales extraños (contenido gástrico,
sangre, moco, cuerpos extraños etc.) utilizaremos los siguientes dispositi-
vos:
1. Sistemas de aspiración: Aspiradores fijos o portátiles (eléctricos)
con una presión máxima de 300 mmHg (tubo ocluido) y 30 l/m.
de flujo, junto a sondas estériles de aspiración. Se aplicaran tiem-
pos de succión máximos de 5-10 seg.
2. Pinzas de Magill: Útiles para la extracción de cuerpos extraños y
para la manipulación del tubo endotraqueal.

B) Apertura de la vía aérea:


Para evitar la protusión de la base de la lengua contra la pared pos-
terior de la faringe y mantener la apertura de la boca, utilizaremos las
cánulas faríngeas. Dichas cánulas también ayudarán a proteger a otros
dispositivos que colocaremos para aislar la vía aérea. La cánula orofa-

25
PACIENTE EN APNEA O SIN
PROTECCIÓN DE LA VÍA AÉREA

Alinear cabeza-cuello

Presión cricoidea

Iniciar oxigenación

Desobstrucción y apertura de
la vía aérea

Aislamiento de la vía aérea.


Dependiendo del paciente y del equipo disponible:

Mascarilla laríngea Intubación traqueal Combitubo

Fracaso en asegurar la vía aérea


y en ventilar adecuadamente

Volver al soporte ventilatorio básico

Imposibilidad de ventilar

Considerar vía aérea quirúrgica

Punción cricotiroidea Cricotirodotomía

VENTILACIÓN

Figura 8: Manejo avanzado de la vía aérea

26
ríngea solo debe usarse si la depresión del nivel de conciencia permite su
tolerancia. Cuando aparezca tos o reflejo nauseoso deberá retirarse.
1. Cánula orofaríngea (Tubo de Mayo): Los tamaños oscilan entre 0-2
para niños y 3-5 para adultos. La mejor forma de seleccionar el
tamaño es medir la distancia comisura bucal-lóbulo de la oreja y
escoger la cánula que más se aproxime a dicha longitud.
La técnica de inserción consiste en:
• Introducir la cánula con la concavidad del tubo hacia arriba.
• Una vez en el interior de la cavidad oral girarla 90º.
• Fijar la cánula con una venda y observar la tolerancia del
paciente a la misma.
2. Cánula nasofaríngea: Es menos eficaz que el tubo de Mayo ya que
posee menor tamaño de luz y tiene alta incidencia de epistaxis y
mayor facilidad para obstruirse por moco, sangre etc. Es útil cuando
el enfermo presenta un trismus infranqueable o reflejos de protección
conservados.

C) Aislamiento de la vía aérea:

TÉCNICAS NO QUIRÚRGICAS.
1. Intubación endotraqueal: Es el método de elección para el aisla-
miento definitivo de la vía aérea. Además facilita la aspiración de
secreciones y puede ser un método alternativo de administración de
fármacos en la RCP.
Material necesario:
• Laringoscopio con palas de varios tamaños.
• Tubos endotraqueales de distintos números ( 7, 7.5, 8, 8.5 mm)
• Jeringa de 10 cc.
• Fiador semirrígido.

27
Técnica:
1. Comprobar que el neumotaponamiento distal del tubo no está pin-
chado.
2. Paciente con cabeza-cuello alineadas con ligera flexión del cuello y
con hiperextensión de la cabeza.
3. Sujetamos el laringo con la mano izquierda y el tubo endotraqueal
con la derecha
4. Introducimos la pala del laringo por la comisura bucal derecha,
desplazando la lengua hacia la izquierda y arriba. Llegamos hasta
la vallécula y situamos allí la punta del laringo (figura 9).
5. Traccionamos del mango del laringo hacia arriba sin hacer palan-
ca en los dientes, hasta que la epiglotis se desplace hacia arriba y
nos deje ver la glotis. La presión cricoidea por un ayudante (manio-
bra de Sellick) puede facilitar la visión de la entrada glótica.
6. Introducimos el tubo por el orificio glótico sin lesionar las cuerdas
vocales, hasta que el neumo está en la tráquea.
7. Inflamos el manguito con 5-10 cc de aire y comprobamos la correc-
ta posición del tubo en la vía aérea auscultando ambos hemitórax
(presencia de ruidos respiratorios simétricos) y observando la
expansión de la caja torácica.
8. Ventilamos con O2 al 100 %.
9. Colocamos la cánula orofaríngea y fijamos ambos sistemas con
una venda.
Si durante la ventilación sólo auscultamos un hemitórax (normalmente
el derecho) debemos sospechar una intubación selectiva del bronquio
principal derecho y deberemos retirar ligeramente el tubo para colocar-
lo en tráquea. Igualmente si al insuflar se produce una distensión pro-
gresiva del abdomen hay que sospechar una mala colocación del tubo

28
(posición esofágica). Deberemos inspeccionar su colocación e intubar de
nuevo si es preciso.

No deberemos invertir mas de 20 seg. en la intubación. Si no


podemos intubar, ventilaremos con bolsa-mascarilla.

Mango Laringoscopio

Pala laringoscopio
Vallecula

Figura 9: Posición de la pala del laringo para una correcta visualización de la glotis.

Una buena estrategia para no perder la noción del tiempo intubando


es realizar la técnica conteniendo la respiración. En el momento en el que
empecemos a notar la necesidad de respirar hemos excedido el tiempo
recomendable para mantener al paciente sin ventilación y debemos ven-
tilarlo con bolsa-mascarilla. Después de ventilarlo adecuadamente duran-
te unos minutos, podremos intentar de nuevo la intubación, usar otra téc-
nica o buscar un compañero más experimentado.
2. Tubo combinado esófago-traqueal (Combitubo): Es un tubo con
dos luces (faríngea y traqueal) y un gran balón que al hincharse
dentro de la boca e hipofaringe sella el sistema (Figura 10). Es muy
sencillo de colocar ya que se introduce “a ciegas” (no vemos la

29
entrada de la vía aérea) y puede ser útil en determinadas situacio-
nes (politraumatizado al que no se puede movilizar). Sin embargo
puede ser origen de graves complicaciones por lo que es poco uti-
lizado en la actualidad y no se recomienda su empleo sistemático.

1,2 conexiones, 3 señal de longitud, 4 tubo esofágico, 5 tubo traqueal,


6 balón faríngeo, 7 perforaciones, 8 balón esofágico.

Figura 10: Tubo combinado esofagotraqueal.

3. Mascarilla laríngea: Este dispositivo fue inventado en los años


ochenta por Archie Brain. Consiste en un tubo que termina en un man-
guito hinchable con forma de minimascarilla. Esta se adapta a la entra-
da de la laringe acoplándose a los pliegues faringolaringeos, donde per-
manece por efecto “vacío”, una vez se ha inflado el manguito.
Ha demostrado menos complicaciones en la vía aérea, mayor facili-
dad de colocación y en menor tiempo, para no anestesistas que el tubo
traqueal al mismo tiempo que consigue la misma saturación de oxígeno.
(Canadian Journal of Anaesthesia, 1995, 42(11), 1017-1023.)

30
Actualmente, por su facilidad de uso (se introduce “a ciegas”) y sus
escasas complicaciones (espasmo laríngeo) es de elección si falla el tubo
endotraqueal, siendo un método adecuado para personal técnico y para-
médico. Ocasionalmente también es posible intubar a través de la mas-
carilla (una mascarilla laríngea del 5 permite el paso de un tubo endo-
traqueal del 7). Dado que es una técnica que no garantiza un aislamien-
to absoluto de la vía aérea, está contraindicada en pacientes con gran
llenado gástrico o con alto riesgo de aspiración.
Material necesario:
• Mascarillas laríngeas de distintos tamaños (nº: 2.5, 3, 4 y 5 ).
• Jeringa de 30 ml.
Técnica (Figura 11):
1. Comprobar que la mascarilla está deshinchada y en buen estado.
2. Paciente en posición de intubación (“husmeo”).
3. Introducir el manguito por la boca pegado contra paladar y con la
abertura hacia la lengua.
4. Empujar el tubo hacia abajo manteniendo la presión contra la
pared posterior de la faringe y guiándolo con el dedo índice.
Cuando notemos resistencia el manguito habrá llegado al esfínter
esofágico superior. Completaremos la inserción empujando suave-
mente el tubo. Retirar el dedo índice de la hipofaringe.
5. Inflar el manguito con 30 cc de aire y comprobar su correcta colo-
cación en la entrada laríngea. Fijar el tubo.

31
Figura 11: Pasos para la colocación de la mascarilla laríngea.

TÉCNICAS QUIRÚRGICAS:
La cricotiroidotomía (coniotomía) y la punción cricotiroidea deben
quedar reservadas para situaciones excepcionales (obstrucción insalva-
ble de la vía aérea o imposibilidad para intubar), y llevarlas a cabo sólo
por personal experto y siempre con el paciente inconsciente.
1. Punción cricotiroidea: Es una medida transitoria, ya que la vía
aérea que permite colocar es de pequeño calibre, pero es más rápi-
da y sencilla que la coniotomía. Se puede realizar con un angio-
catéter venoso de 12-14 G conectado a un sistema de alto flujo (Jet)
o bien con sets comercializados de punción cricotiroidea que per-
miten vías de 4 mm que pueden adaptarse a sistemas convencio-
nales de ventilación (figura 12).

32
Figura 12: Punción cricotiroidea y conexión a un sistema “jet” de ventilación.

Una posibilidad provisional de emergencia para realizar la conexión


del catéter al ambú es, una vez realizada la punción y con el catéter
introducido, conectar a dicho catéter la camisa de una jeringa de 10 cc.
En la camisa de la jeringa introducimos un tubo traqueal del 6 ó 7 e hin-
chamos el balón hasta que quede firmemente unido a la jeringa. Entonces
ventilamos con un ambú a través del tubo traqueal.
2. Cricotiroidotomía (coniotomía): Consiste en una incisión sobre la
membrana cricotiroidea y posterior colocación de un tubo de traque-
ostomía. (Figura 13). Aunque se trata de una técnica quirúrgica más
propia de cirujanos u otorrinos, el Médico de Familia que realice guar-
dias en las áreas de urgencias de centros de salud alejados de hospi-
tales de referencia, debería conocer la técnica para poder aplicarla si
falla la punción cricotiroidea y la alternativa es el fallecimiento del
sujeto ante la imposibilidad de ventilarlo.

33
Figura 13: Cricotiroidotomia.

D) Ventilación artificial:
Una vez intubado al paciente, lo ventilaremos con un balón de reani-
mación o bien con un respirador mecánico vigilando que la situación del
tubo traqueal sea la correcta en todo momento. Si no hemos podido intu-
barlo deberemos asegurar una correcta ventilación con un sistema ambú-
mascarilla, mientras esperamos a un nuevo intento de intubación. Un
adecuado nivel de CO2 al final de la respiración medido por cualquiera
de los métodos actuales (indicadores de CO2, capnógrafos, etc.) indica
una buena ventilación.
1. Oxígeno: Se administrará oxígeno al 100%, lo más precozmente
posible, en cualquier forma de ventilación que establezcamos. Las
fuentes pueden ser fijas (tomas centralizadas de pared) o portátiles
(bombonas de O2).
2. Mascarillas faciales: Permiten sellar la boca y la nariz de la vícti-
ma. Deben ser transparentes, tener una cámara que ajuste sin fugas
y una conexión al balón de reanimación.

34
Técnica:
Utilizando una mano (con la otra manejaremos el balón de reanima-
ción) sellaremos la mascarilla a la cara del paciente, englobando la boca
y nariz de éste. Con el índice y el pulgar mantenemos acoplada la mas-
carilla mientras que con el resto de los dedos traccionamos la mandíbu-
la hacia arriba para liberar la vía aérea. Colocaremos previamente una
cánula faríngea.
3. Balón de reanimación (Ambú®): Son cámaras autohinchables pro-
vistas de una válvula unidireccional y una conexión para mascari-
lla o tubo traqueal. Se deben conectar a una fuente de oxígeno por
su parte posterior, preferiblemente a través de un reservorio con el
fin de conseguir una Fio2 del 90%. Si usamos un sistema ambú-
mascarilla son preferibles 2 reanimadores (uno sella la mascarilla
a la cara del paciente mientras el otro presiona el balón).
4. Respiradores mecánicos: Existen diversos tipos (ciclados por tiem-
po, presión, volumen etc..). Para la RCP deben emplearse respira-
dores ciclados por volumen o por tiempo, ajustando los principales
parámetros como sigue: Fio2: 100%, volumen corriente: 6-7
ml/Kg., en 1,5–2 segundos (recomendación clase IIa) frecuencia
respiratoria: 12-15 rpm, razón inspiración/expiración (I:E): 1:2 o
bien 1:1´5.

35
VII. SOPORTE CIRCULATORIO AVANZADO
M. Carbonell, G. Sempere, J.M. Soler

1. Compresión torácica manual (Masaje cardiaco): Sigue siendo el


sistema de soporte circulatorio de elección. Las recomendaciones
internacionales en RCP aconsejan un ritmo de compresiones de 80-
100 por minuto, y ponen especial énfasis en al necesidad de man-
tener un tiempo de compresión del 50 % del ciclo compresión-des-
compresión.
2. Ayudas mecánicas:
• Compresión-descompresión activas: El masaje se realiza
mediante un dispositivo tipo ventosa (Cardiopump®) que se
coloca sobre el esternón. Un reciente ensayo clínico no ciego
(Plaisance P et al. NEJM 1999. 341:569-575) sobre 750 para-
das cardiorrespiratorias extrahospitalarias con criterios de
RCP demostró la superioridad de la RCP con compresión-des-
compresión activa sobre la RCP estándar en cuanto a mejoría
significativa de las cifras de supervivencia precoz y al año (OR
2.5 IC95% 1.03-6.16) sobre todo si el ritmo de parada fue una
asistolia (OR 4.5 IC95% 1-21.5). La técnica disminuyó además
el tiempo medio RCP avanzada en 23 minutos (p<0.01) para
conseguir circulación espontánea (aunque a costa de mayor
esfuerzo físico del reanimador) y tuvo escasas complicaciones
(la única significativa fue la equimosis en la zona esternal de
contacto).
• Cardiocompresores automáticos: Constan de un pistón unido a
una tabla dorsal rígida. Son activados por oxígeno a presión y
administran a la víctima un flujo de oxígeno al 100% cada 5

37
compresiones, realizando por tanto ventilación y masaje de
forma automática y coordinada.
Estos aparatos no deben sustituir a la compresión manual, utilizándo-
se sólo en resucitaciones prolongadas con escaso número de reanimado-
res. Contraindicado en niños.

38
VIII. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO
M. Blasco, G. Sempere, R. Bosch

VÍAS DE ADMINISTRACIÓN:
1. Vía venosa: Es la de elección. Siempre serán supradiafragmáticas.
• Periféricas: La vía de elección es la antecubital o en su defecto la
yugular externa. La administración de un fármaco por esta vía
deberá ir seguido de una inyección rápida de 20 ml de suero
fisiológico y de la elevación de la extremidad, con el fin de que
dicho fármaco alcance la circulación central lo antes posible.
• Centrales: Tienen la ventaja de la rapidez con la que el fármaco
alcanza la circulación central, sin embargo su dificultad técnica
puede retrasar las maniobras de RCP, por lo que sólo deben ser
canalizadas por personal muy entrenado y cuando no retrasen la
desfibrilación, las maniobras de RCP o la seguridad de la vía
aérea. Las más recomendables son la yugular interna y la sub-
clavia. Pueden ser la alternativa a la vía periférica cuando el paro
cardíaco persiste tras la administración inicial de fármacos por
dicha vía. No están exentas de complicaciones.
2. Vía endotraqueal: La administración de fármacos por esta vía
requiere dosis 2-3 veces superiores a las de la vía intravenosa que se
diluirán en al menos 10 ml de suero salino. Tras administrar el fármaco
realizaremos 5 insuflaciones rápidas con el balón de reanimación por el
tubo traqueal con el fin de dispersar el fármaco hasta la vía aérea distal,
donde se absorberá. Presenta problemas como la absorción errática del
fármaco y la interferencia en la difusión del O2 por lo que no debe utili-
zarse más de lo estrictamente necesario. Son administrables por esta vía:
adrenalina, lidocaína, atropina y naloxona.

39
3. Vía intraósea: Aunque es muy efectiva en niños, es la tercera
opción en adultos. El lugar de elección es el tercio distal de la tibia.

FÁRMACOS:
1. Fluidos.
• La solución de elección es el suero fisiológico, que deberemos
administrar con cautela (riesgo de aumento de la presión en aurí-
cula izquierda empeorando la función cardiaca).
2. Adrenalina.
• Indicaciones: Sigue siendo la droga de elección en cualquier ritmo
de parada cardiaca. Es un agente agonista de los receptores α y
β por lo que incrementa las resistencias vasculares sistémicas, la
presión arterial diastólica y el flujo coronario y cerebral.
• Posología: 1 mg cada 3 minutos según el Algoritmo Universal
(figura 7) o bien en cada uno de los bucles de dicho algoritmo.
Dosis mas elevadas (5 mg ) se reservan para el paro refractario,
si bien no hay evidencias clínicas de que dicha dosis mejoren la
supervivencia respecto a las dosis estándar e incluso podrían ser
dañinas en el periodo postreanimación. Estas megadosis deberán
ser usadas con mucha cautela en pacientes cuyo paro cardíaco
está asociado a abuso de solventes, cocaína y otras drogas sim-
paticomiméticas.
3. Atropina.
• Indicaciones: Se utiliza como anticolinérgico para bloquear el
efecto vagal sobre el corazón, si bien no ha demostrado un
aumento de la supervivencia. Especialmente indicada en las bra-
diarrítmias mal toleradas (figura 8). En el seno de la parada car-
diaca se recomienda en la asistolia y en la disociación electrome-
cánica.
• Posología: La dosis vagolítica es de 3 mg en dosis única.

40
4. Lidocaína.
• Indicaciones: Antiarrítmico de clase I que actualmente se reserva
para la FV en la que fallan 4 series de desfibrilaciones (indicación
IIA), como profilaxis en pacientes que han salido de una FV y tie-
nen alto riesgo de recurrencia (aunque no existen trabajos con-
cluyentes) y como tratamiento de la taquicardia ventricular esta-
ble.
• Posología: Carga de 1-1´5 mg/Kg (100 mg) que pueden repetir-
se cada 5 minutos, intercalándola con las desfibrilaciones, hasta
un máximo de 300 mg. Posteriormente puede mantenerse una
perfusión de 2-4 mg/min.
5. Amiodarona.
• En un reciente ensayo clínico aleatorizado sobre 504 pacientes en
situación de PCR extrahospitalaria (Kudenchuk P.J. NEJM 1999.
341:871-878), se observó que la administración de 300 mg iv en
bolo de amiodarona tras 3 desfibrilaciones infructuosas, aumen-
taba la supervivencia de estos pacientes cuando llegaban al hos-
pital (44% vs. 34%, p=0.03 con una OR de 1.6 IC 95% 1.1-2.4)
sobre todo si el ritmo de parada fue una fibrilación ventricular y
el paciente era mujer. Probablemente sea la droga de primera
elección para la fibrilación ventricular/taquicardia ventricular sin
pulso, tras la desfibrilación eléctrica, puesto que la evidencia cien-
tífica disponible es mayor si la comparamos con la lidocaina.
• Indicaciones: Fibrilación ventricular/taquicardia ventricular sin
pulso que no responde a la desfibrilación eléctrica, taquicardia
ventricular estable y taquicardia supraventricular. Posología (exis-
ten múltiples pautas): 300 mg iv en 10 minutos, 300 mg en 30
minutos y perfusión de 600 mg en 24 horas.

41
6. Bicarbonato sódico.
• Indicaciones: Hiperpotasemia previa, acidosis metabólica previa
e intoxicación por antidepresivos tricíclicos. Su papel en la PCR
prolongada (tras 10-20 min. o tras 3 bucles) es controvertido ya
que no está exento de complicaciones (acidosis intracelular para-
dójica, hiperosmolaridad, hipernatremia y alcalosis metabólica).
El mejor tratamiento de la acidosis en situación de PCR es esta-
blecer una adecuada circulación y ventilación, administrando
bicarbonato tras 10 minutos de RCP si el pH permanece por deba-
jo de 7.1.
• Posología: Dosis inicial de 50 mEq. Después ajustar según gaso-
metría cada 3 bucles del algoritmo.
7. Calcio.
• Indicaciones: Paro prolongado por DEM que no responde al resto
de medidas terapéuticas y en paros asociados a hiperpotasemia,
hipocalcemia e intoxicación por calcioantagonistas.
• Posología: 2-4 mg/Kg en solución al 10% y repetir a los 10 min.

42
IX. ARRITMIAS
G. Sempere, R. Bosch, M. Carbonell

Las arritmias peri-paro no son responsables directas del paro cardía-


co, pero pueden ser sus precursoras y también tener lugar cuando resta-
blecemos la circulación espontánea tras la RCP.
1. Monitorización ECG: Se lleva a cabo inicialmente a través de las
palas del desfibrilador para evitar pérdida de tiempo, pero si la
situación se prolonga se monitoriza la actividad cardiaca a través
de electrodos adhesivos que se colocan en la raíz de los hombros
o subclaviculares y en el ápex. Una desconexión puede simular
tanto una asistolia como una fibrilación ventricular.
2. Sistemática de análisis: Se tendrá en cuenta las características
de los complejos QRS, de las ondas P y la relación entre ambos
(Figura 14).

COMPLEJOS LENTO RÁPIDO


QRS ANCHO ESTRECHO
¿presentes? REGULAR IRREGULAR RELACIÓN
ENTRE
P Y QRS
ONDAS P LENTA RÁPIDA
¿presentes? REGULAR IRREGULAR

PRESENCIA DE LATIDOS PREMATUROS Y VALORAR PAUSAS.

Figura 14: Sistemática de análisis de las arritmias cardíacas.

43
3. Arritmias asociadas a la PCR: Diferenciaremos las bradicardias y
bloqueos, las taquicardias de complejo ancho (equivalentes a las
taquicardias ventriculares sostenidas) y las taquicardias de comple-
jo estrecho (equivalentes a las taquicardias supraventriculares). Su
manejo se esquematiza en las figuras 15, 16, 17.
Se debe considerar que tanto los fármacos antiarrítmicos como el tra-
tamiento eléctrico pueden ser proarritmógenos.
Se recomienda la administración de oxígeno en todos los casos.

BRADICARDIA

Si no se ha hecho administrar oxígeno y establecer acceso venoso

No ¿Riesgo de asistolia? Si

• Historia de previa de asistolia


• Bloqueo AV Mobitz II
• Cualquier pausa ? 3 segundos
• Bloqueo AV completo con QRS ancho

Estabilizar al paciente:
Atropina 0.5 mg i.v.
No ¿Signos adversos? Si (máx. 3 mg)

• Signos de bajo gasto cardíaco


• PA sistólica ≤ 90 mmHg
• Fallo cardíaco Marcapasos i.v.
• Frecuencia < 40 ppm
• Arritmia ventricular que requiere
Si es necesario considerar
tratamiento.
temporalmente:

• MP externo
• Isoproterenol i.v.
Atropina 0.5 mg i.v.
(máx. 3 mg)

SI NO
Observación ¿Buena respuesta?

Figura 15: Manejo de la bradicardia.

44
TAQUICARDIA DE COMPLEJO ANCHO (QRS > 0.12 mm)

Si no se ha hecho administrar oxígeno y establecer acceso venoso

No
¿Pulso? Protocolo de FV

No Si
¿Signos adversos?

• PA sistólica ≤ 90 mmHg
• Dolor torácico
• Fallo cardíaco
• Frecuencia ? 150 ppm Sedación

Si hipopotasemia: ANTIARRITMICOS: CV eléctrica sincronizada


• CIK 30 mEq/h i.v. Amiodarona: 300 mg. i.v. en 10 100 J : 200 J : 360 J
• Sulfato de Mg 2 gr. i.v. minutos, 300 mg en 30 minutos
en 10-20 min. y perfusión de 600 mg en 24
horas.
Lidocaina: 50 mg. i.v. en 2 min. Lidocaína
(repetir cada 5 min. hasta
200 mg). Comenzar con
perfusión a 2 mg/min.
Repetir CV si
es necesario

Para casos refractarios


considerar otros fármacos:
procainamida, flecainida,
bretilio o bien estimulación
eléctrica con MP.

Figura 16: Manejo de la taquicardia de complejo ancho.

45
TAQUICARDIA DE COMPLEJO ESTRECHO (QRS < 0.12 mm)
(Taquicardia supraventricular)

No Si
¿Signos adversos?

• PA sistólica ≤ 90 mmHg
• Dolor torácico
• Fallo cardíaco
• Disminución de conciencia
• Frecuencia ? 200 ppm

Maniobras vagales Cardioversión sincronizada:


100 J
200 J
300 J
360 J
Adenosina i.v.: 6 mg - 6 mg - 12 mg

Otros:
– Verapamil i.v. (bolos de 5 mg, máximo 15 mg).
– Amiodarona: 200 mg en 30 min. seguidos de 200 mg en
1 hora y 600 mg en 24 horas.
– Sobreestimulación eléctrica con marcapasos (no en FA)

Figura 17: Manejo de la taquicardia de complejo estrecho.

46
X. TRATAMIENTO ELÉCTRICO DEL PARO CARDÍACO
M. Blasco, R. Bosch, M. Carbonell

El patrón electrocardiográfico inicial es un importante factor pronósti-


co. La fibrilación ventricular tiene mejor pronóstico que cualquier otro
ritmo cardíaco si la desfibrilación se realiza precozmente. La superviven-
cia disminuye un 7-10% por cada minuto de retraso en la desfibrilación.
Al cabo de pocos minutos, la amplitud y la frecuencia de la onda dismi-
nuyen y al cabo de aproximadamente 15 min. se convierte en asistolia
probablemente por la depleción de reservas de fosfatos de alta energía
en el miocardio. Por ello el 80% de los pacientes que salen de una fibri-
lación ventricular, lo hacen tras las 3 primeras descargas.
La supervivencia de los paros que se recuperan fuera del hospital
puede llegar al 40% en el caso de fibrilación ventricular relacionada con
la cardiopatía isquémica.
Diversos metaanálisis sobre el efecto de la desfibrilación extrahospita-
laria en el seno del SVB, objetivan un aumento global de la superviven-
cia entre el 8 y el 9%. (Annals of Emergency Medicine 1995, 25(5), 642-
648, Annals of Emergency Medicine 1995, 26(5), 635-639.)
Por otra parte recientes estudios (N Engl J Med 2000; 343:1206-9, N
Engl J Med 2000; 343:1210-6) han demostrado que la desfibrilación
rápida por personal no médico por medio de desfibriladores externos
automáticos en distintos escenarios (casinos de juegos, aviones y aero-
puertos) es una medida eficaz y aumenta la tasa de supervivencia hasta
el alta hospitalaria.
El ILCOR recomienda que todo profesional en situación de asistir
una parada cardiaca (personal de urgencias hospitalario, extrahospi-
talario y de transporte) debe ser equipado con un desfibrilador y
entrenado para utilizarlo.

47
La evidencia científica disponible aconseja poner en marcha progra-
mas de acceso público a la desfibrilación en los casos en los que la fre-
cuencia de paradas cardíacas sea tal que exista la probabilidad de utili-
zar un desfibrilador externo automático cada 5 años (para 1 parada car-
diaca por 1.000 personas / año) y también en los casos en los que el
tiempo de acceso a la desfibrilación de una parada cardiaca pueda
exceder los 5 minutos.

La desfibrilación precoz (dentro de los primeros 5 minutos)


es un objetivo de alta prioridad en cualquier sistema de
urgencias/emergencias.

Desfibrilador manual (figura 18): Es un monitor-desfibrilador que


consta de: monitor ECG (palas o derivaciones), fuente de energía (ajus-
table hasta 360 J) con interruptores de carga y descarga, palas y sin-
cronizador (hace coincidir la descarga con la onda R del QRS). Algunos
aparatos también incorporan la función de marcapasos externo.

MONITOR DESFIBRILADOR
HEARTSTART 4000

Manual / semiautomático
Tecnología SMART bifásica
Carga máxima en menos de 3 sg
Monitorización 3-5 derivaciones
Cardioversión sincronizada
Opcional: Marcapasos,
pulsioximetría

Figura 18: Monitor-desfibrilador.

48
Desfibrilación: Consiste en el paso de corriente continua de varios miles
de voltios durante 4-12 milisegundos a través del corazón para provocar
una desporalización simultánea de todas las células miocárdicas, permi-
tiendo posteriormente que los marcapasos cardíacos fisiológicos retomen la
despolarización y repolarización normal. Existen dos tipos de desfibrilado-
res según el tipo de onda de desfibrilación que utilicen, el clásico o de onda
monofásica que utiliza la secuencia habitual (300-300-360 J) y los moder-
nos desfibriladores de onda bifásica cuya ventaja radica en que, siendo
igual de efectivos, desfibrilan con una energía fija y menor de 200 J.
Técnica:
1. Aplicar las palas con pasta conductora (o gasas empapadas en
suero fisiológico), sobre el tórax del paciente en zona subclavicular
derecha y ápex (figura 19). La polaridad de las palas no parece ser
importante. No colocar las palas sobre generadores de marcapasos.
2. Seleccione la carga.
3. Compruebe que las palas o la pasta conductora no contactan.
Avise de descarga y compruebe que nadie está en contacto con el
paciente.
4. Presione las palas contra el paciente (con unos 12 Kg. de fuerza) y
pulse simultáneamente los dos interruptores (uno en cada pala) de
descarga. Si la descarga es efectiva observará en el paciente un
espasmo musculoesquelético generalizado y en el monitor una línea
isoeléctrica, que dura segundos, debida al aturdimiento miocárdico.
5. Observe el ritmo del monitor y compruebe el pulso tras cada desfi-
brilación sólo si los cambios en la morfología de la onda son com-
patibles con actividad cardiaca efectiva.
6. Continúe con el protocolo específico.
Cardioversión: Consiste en la administración de un choque eléctrico
sincronizado, teniendo lugar la descarga de 20 a 30 mseg después del
pico de la onda R.

49
Figura 19: Puntos de colocación
de las palas del desfibrilador.

Técnica:
Es similar a la desfibrilación excepto en que en el paso 2º seleccionamos
la energía y después colocamos en el interruptor en modo sincrónico. Tras
cada descarga debemos comprobar la posición en “sincrónico” del desfi-
brilador, ya que muchos saltan a la posición de asincrónico tras el disparo
de forma automática.
Desfibrilador automático externo (figura 20): El primer desfibrilador
externo automático de onda bifásica aprobado por la FDA data de
1996.
Con estos dispositivos se monitoriza al enfermo con palas-electrodos
adhesivas y se desfibrila también a través de ellas.
El sistema interpreta el ritmo cardiaco y si está presente una fibrilación
ventricular, avisa al operador para que este pulse el botón de descarga
de energía. Estos dispositivos son altamente sensibles y específicos y des-
fibrilan con onda bifásica de voltaje fijo e inferior a 200 J.
Su ventaja radica en su pequeño tamaño (como un PC portátil), la
facilidad de uso, y en que no requieren necesariamente conocimientos de
electrocardiografía por parte del reanimador. Las baterías duran unos 5
años y el coste del aparato es de 2500-3000 dólares.
Con la inclusión de estos dispositivos, los 3 primeros eslabones de la
cadena de supervivencia de la AHA van a ser la temprana detección de

50
una PCR, instauración temprana de maniobras de soporte vital y la desfi-
brilación precoz.
Actualmente estamos asistiendo a una progresiva implantación de la
desfibrilación en el campo del SVB de forma que en EEUU están instala-
dos en aviones, aeropuertos, grandes almacenes, estadios, casinos etc.

Figura 20: desfibrilador externo automático

Marcapasos: El marcapasos tiene un valor incuestionable en bradi-


cardias extremas pero su valor en la asistolia es cuestionable excepto en
bloqueos trifasciculares en los que se han detectado ondas P.
Constan de un generador externo donde se regula intensidad, fre-
cuencia y modo de estimulación y de 2 grandes electrodos que se colo-
can sobre el tórax del paciente, Suelen ir incorporados en el mismo moni-
tor-desfibrilador. Generan estímulos eléctricos que estimulan la contrac-
ción cardiaca. Según éstos estímulos se apliquen desde fuera (vía percu-
tánea) o a través de un catéter intravenoso se distinguen:
Marcapasos externo:
Técnica:
1. Sedar al paciente
2. Colocar los electrodos adhesivos en las siguientes posiciones:

51
– Anterior-posterior: Electrodo negativo (negro) en precordio y
electrodo positivo (rojo) en región infraescapular izquierda.
– Anterior-anterior: Electrodo negativo en ápex y el positivo sub-
clavicular derecho.
3. Seleccionar la frecuencia cardiaca y el modo de estimulación (fijo
o a demanda).
4. Activar marcapasos con el menor nivel de intensidad (30 mAmp).
Coincidiendo con cada estimulación el paciente contrae los múscu-
los torácicos.
5. Aumentar progresivamente la intensidad hasta que cada estímulo
del marcapasos se siga de un complejo QRS. Comprobar el pulso
del paciente.
6. Mejorar la tolerancia del paciente disminuyendo la intensidad de la
estimulación, sin perder la captura, y administrar analgésicos y
sedantes.

Marcapasos transvenoso:
La estimulación cardiaca se realiza directamente (no a través del
tórax) sobre el corazón mediante la colocación, bajo control radiológico,
de un electrocatéter en el endocardio de la punta del ventrículo derecho.
Se realiza en una unidad coronaria.
En el seno de la RCP cuando se vaya a retrasar la aplicación de un
marcapasos externo, podemos realizar percusiones cardíacas externas
para generar complejos QRS con gasto cardíaco efectivo (si la contracti-
bilidad miocárdica no está comprometida). Esta percusión cardiaca
externa se realiza con tasas de 100 compresiones por minuto y con
menos fuerza que el masaje cardíaco externo, aplicándose sobre el cora-
zón, no sobre el esternón. Se debe pasar inmediatamente a RCP conven-
cional si no se consiguen complejos QRS con un gasto cardíaco eficaz.

52
XI. CUIDADOS POST-RESUCITACIÓN
R. Boch, M. Carbonell, M. Blasco

El órgano más vulnerable al daño hipóxico que se produce durante la


parada cardiaca es el sistema nervioso central. Por ello y para no aumen-
tar dicho daño, deberemos evitar o corregir las situaciones de hipoten-
sión, hipercapnia, hipertermia, disbalance electrolítico y la hipo/hiper-
glucemia.

53
XII. SITUACIONES ESPECIALES DE REANIMACIÓN
R. Boch, M. Carbonell, M. Blasco

Pediatría
Los principios, equipamiento y drogas utilizadas en el SVB y SVA
pediátricos son similares a los utilizados en los adultos. Sin embargo hay
que tener en cuenta que en los niños el fallo respiratorio es más común
como causa de parada cardiaca que la arritmia súbita por lo que la aten-
ción inicial de éstos pacientes se debe centrar en el reconocimiento y tra-
tamiento precoz del fallo respiratorio más que en la desfibrilación precoz
(como ocurre en los adultos).

Anormalidades electrolíticas
La parada cardiaca producida por alteraciones hidroelectrolíticas es
poco común a excepción de la hiperkaliemia. En este caso los antece-
dentes del paciente (Ej. Insuficiencia renal crónica), la disponibilidad
de un trazado ECG antes de la parada y la determinación del potasio
sérico son fundamentales para el diagnóstico de la causa. El trata-
miento de la hiperkaliemia (gluconato cálcico, bicarbonato, betaago-
nistas, insulina mas glucosa, diálisis) y de otros trastornos electrolíti-
cos es similar al del individuo que no está en parada.

Intoxicaciones
La parada cardiaca por tóxicos no es frecuente si bien hay que sos-
pecharla en pacientes entre 18 y 35 años. De forma prioritaria debere-
mos:
1. Asegurar precozmente el restablecimiento de la circulación/perfu-
sión
2. Asegurar precozmente el restablecimiento de la ventilación / oxi-
genación

55
3. Descontaminación cutánea o digestiva para impedir la absorción
del tóxico. Esta última consistirá en el lavado gástrico y administra-
ción de carbón activado previa intubación si el paciente está
inconsciente (tan solo se recomienda en pacientes con ingesta de
dosis letales de tóxicos en la primera hora post ingesta).
4. Si por las circunstancias de la intoxicación o por los signos clínicos
sospechamos el tóxico responsable administraremos el antídoto
específico (tabla 1).
5. Tratamiento de las complicaciones y o del síndrome tóxico (tabla 2).
6. Prolongar el tiempo de reanimación.

Electrocución
Aunque las víctimas de un shock eléctrico experimentan un espectro
amplio de lesiones, es la parada cardiorrespiratoria, la principal causa
inmediata de muerte en éstos sujetos. La exposición a la electricidad (sobre
todo si la vía de entrada es transtorácica) puede precipitar una fibrilación
ventricular por fenómeno análogo de “R sobre T” en el ciclo cardíaco. La
parada respiratoria ocurre secundariamente por depresión del centro respi-
ratoria del SNC (si hay electrocución cerebral), contracción tetánica de la
musculatura respiratoria o parálisis de esta tras el shock eléctrico.
Modificaciones del SVB durante la parada:
• Cortar la fuente eléctrica y retirar de ésta a la víctima
• Comprobar la situación cardiorrespiratoria del paciente
• Asegurar vía aérea
• Comenzar con la RCP básica tan pronto como sea posible
• Protección espinal si se sospecha lesión espinal
• Valorar posibles fracturas óseas.
• Eliminar ropas que puedan producir quemaduras.
• Mantener las mismas precauciones en su movilización que en el
paciente politraumatizado.

56
Tabla 1: ALGUNOS AGENTES COMUNES RESPONSABLES DE PARADA CARDIACA

TÓXICO ANTÍDOTO

Digital Anticuerpos antidigital (si arritmias), lidoca-


ína, fenitoina, Mg, Marcapasos.

Antidepresivos tricíclicos Agonistas α-β, Bicarbonato, Lidocaína,


(contraindicado procainamida)

Antihistamínicos Bicarbonato, fisostigmina (si arritmias)

Anticolinérgicos (difenilhidramina) Fisostigmina

Teofilinas β-bloqueantes, diálisis

Isoniacida Vitamina B6.

Opiáceos Naloxona 0.4-0.8 mg IV ó 0.8 mg IM ó SC.

Benzodiacepinas Flumazenilo

Organofosforados Atropina 2-4 mg, oximas.

Calcioantagonistas Agonistas α-β, marcapasos, cloruro cálcico,


glucagón más insulina, insulina mas glucosa

Monóxido de carbono O2 al 100%

β-bloqueantes Glucagón, Insulina más glucosa, agonistas


α-β adrenalina, marcapasos, isoproterenol
a altas dosis.

Estimulantes simpaticomiméticos α-bloqueantes, benzodiacepinas, bicarbonato


(cocaína, anfetaminas) sódico, Lidocaína (si arritmias)

57
Tabla 2: EMERGENCIAS INDUCIDAS POR DROGAS

TRATAMIENTO INDICADO NO INDICADO

Bradicardia Marcapasos, α-β agonistas Isoproterenol

Taquicardia Benzodiacepinas, β1bloqueantes, Cardioversión, Adenosina,


α-β bloqueantes Verapamil,
Diltiazem,
Antidepresivos tricíclicos
Fisostigmina

Arritmia ventricular Bicarbonato sódico, Lidocaína Antidepresivos tricíclicos,


Procainamida,
Fenitoina se cuestiona.

Emergencia Benzodiacepinas, β-bloqueantes no selectivos


hipertensiva α-β Bloqueantes ( labetalol), (propranolol)
nitroprusiato

Shock α-β agonistas (dopamina), Isoproterenol.


Antagonistas del calcio:
calcio + insulina + glucosa.
-β bloqueantes:
glucagón + insulina.

Síndrome colinérgico Atropina, oximas Succinilcolina

Síndrome anticolinérgico Fisostigmina Anticolinérgicos

Síndrome coronario Benzodiacepinas, nitroglicerina, Propanolol


agudo (cocaína) Fentolamina 2ª línea

58
Modificaciones del SVA durante la parada:
• Tratamiento convencional de la fibrilación ventricular y la asistolia
• Oxígeno suplementario
• Aislamiento precoz de la vía aérea sobre todo en pacientes con que-
maduras eléctricas de cabeza y cuello para prevenir la obstrucción
de dicha vía por edematización de tejidos blandos.
• Fluidos intravenosos si existe hipovolemia para mantener una diure-
sis adecuada y prevenir el fracaso renal por mioglobinuria
• Tratamiento de las quemaduras eléctricas.
Fulguración (Descarga por rayo)
La mortalidad es alta (del 30%) y se produce por parada cardia-
ca precoz secundaria a fibrilación ventricular primaria o asistolia.
Aquellos pacientes que no presenten parada cardiaca precoz tiene buen
pronóstico por lo que en caso de múltiples víctimas, atenderemos prime-
ro a aquellas que se encuentren en parada cardiaca o respiratoria. Las
medidas de resucitación pueden ser efectivas incluso si el tiempo de para-
da previo a las medidas de RCP, fue prolongado.

Submersión.
En espera de las nuevas recomendaciones de la ILCOR se recomienda
la siguiente clasificación:
• Rescate acuático: Persona consciente pero que experimenta cierto
distrés durante su permanencia en el agua, precisando rescate y
presentando mínima sintomatología (tos...).
• Submersión: Paciente que sufre tal distrés que precisa rescate y eva-
luación en urgencias para observación y tratamiento.
• Ahogamiento: victimas que mueren durante las primeras 24 horas
posteriores al episodio de sumersión.
Se recomienda evitar la utilización del término casi-ahogamiento.

59
Modificaciones del SVB durante la parada:
• No intentar el drenaje del agua de los pulmones (las maniobras de
Heimlich pueden producir vómitos y aspiración).
• Retirar cuerpos extraños de la vía aérea (algas, arena, lodo).
• El vómito y la regurgitación son muy comunes.
• Considerar posibles lesiones vertebrales.
Modificaciones del SVA durante la parada: La intubación traqueal
precoz está indicada por:
• Mejora la ventilación positiva intermitente y la reducción de la
pCO2.
• Permite la extracción de material extraño del árbol traqueobron-
quial.
• Permite la aplicación de presión positiva continua de la vía aérea
(CPAP) o de presión positiva al final de la expiración (PEEP).
Asimismo habrá que sospechar hipotermia si el sujeto se hallaba
sumergido en aguas frías.

Hipotermia
La hipotermia aumenta el tiempo de tolerancia de parada cardiaca y
reduce el flujo sanguíneo durante la resucitación.
Modificaciones del SVB durante la parada:
• Evitar posteriores pérdidas de calor (ambiente o aire frío, etc.).
• Durante el transporte al hospital evitar movimientos bruscos del
paciente o exceso de actividad que puedan desencadenar una fibri-
lación ventricular.
• Comprobar durante 30 o 45 segundos la ausencia de ventilación y
pulsos.
• No intentar el recalentamiento externo.
• Prolongar la resucitación hasta los 70 min. a 2 horas (hasta el reca-
lentamiento en el hospital).

60
Modificaciones del SVA durante la parada:
• El corazón hipotérmico puede tener una respuesta reducida a la
estimulación de un marcapasos, desfibrilación, y drogas cardiotóni-
cas (éstas se pueden acumular hasta rangos tóxicos si se adminis-
tran repetidamente). Por ello en la RCP de una hipotermia, hay que
espaciar el intervalo de administración de fármacos y dar un máxi-
mo de 3 descargas para la FV/TV hasta que la temperatura corpo-
ral alcance los 30º C.
• En cuanto a las técnicas de recalentamiento se recomiendan:
• de 34-36 ºC: recalentamiento externo.
• de 30-34ºC: recalentamiento externo (tronco solo).
• <30ºC: recalentamiento interno con fluidos IV a 43ºC, O2 humidifi-
cado caliente (42-46ºC), lavado peritoneal, lavado esofágico, cir-
culación extracorpórea, etc.
• La monitorización cardiaca puede precisar electrodos insertados
con agujas a través de la piel.
• La intubación endotraqueal puede desencadenar FV.
• Los pacientes pueden presentar hiperkaliemia severa.

Hipertermia
Se produce el efecto contrario al de la hipotermia (disminución del
tiempo de tolerancia a la parada cardiaca)
Modificaciones del SVB durante la parada:
• Enfriamiento externo.
Modificaciones del SVA durante la parada:
• Enfriamiento externo o interno.
• Administrar fluidos fríos i.v vigilando el equilibrio electrolítico.

Asma
En el asma severo deberemos ensayar primero la administración fár-
macos broncodilatadores y antiinflamatorios:

61
• Corticoides: Metilprednisolona: 125-250 mg; Hidrocortisona: 200-
400 mg
• Ipatropio: 0.5 mg más Salbutamol 2.5-5 mg cada 15-20 minutos
hasta 3 dosis en una hora (7.5-15 mg/h) en nebulizador.
• Aminofilina: 5 mg/ Kg. en 30-45 minutos y posteriormente 0.5-0.7
mg/Kg./ h en perfusión.
• Sulfato de Magnesio en asma refractario a β-2 y Corticoides.
• Adrenalina (dilución 1:1000): 0.01 mg/Kg. en 3 dosis con interva-
los de 20 minutos.
Si finalmente el paciente presenta un estatus asmático refractario al
tratamiento habitual con deterioro progresivo y en los casos en los que la
parada respiratoria ya se haya producido, deberemos realizar una intu-
bación traqueal precoz con el fin de ventilar adecuadamente al sujeto
durante el SVA, planteándonos la administración de:
• Adrenalina iv (1 mg cada 5 min.).
• β-2 agonistas iv.
• Aminofilina iv (5mg/Kg)
• Sulfato de Mg (2 gr. iv en 2 min.).
• Para intubación podemos utilizar Ketamina (0.1-0.2 mg/Kg) como
anestésico, precedido de Atropina (0.01 mg/kg) y posteriormente
Ketamina en perfusión a 0.5 mg/kg/h.
(Tras la intubación se pueden dar 2.5-5 mg de Salbutamol nebuliza-
dos por el tubo traqueal).
Durante la ventilación mecánica deberemos fijar largos periodos de
inspiración y espiración que permitan la movilización del aire. Asimismo
evitaremos los barotraumas y trataremos el neumotórax a tensión si se
presenta.

Anafilaxia
Puede presentarse clínicamente como urticaria, angioedema, edema
laríngeo, broncoespasmo e hipotensión. La parada cardiaca se produce

62
por el colapso circulatorio secundario a la vasodilatación y pérdida de
líquidos por lo que durante el SVB/SVA deberemos administrar:
• Oxígeno a altos flujos.
• Adrenalina iv de forma ininterrumpida.
• Dosis IM: 0.3-0.5 mg (solución 1:1000) repitiendo cada 5-10 minutos.
• Dosis IV: 0.1-0.5 mg (solución 1:10.000) repitiendo cada 5-10
minutos o perfusión continua con 1 mg adrenalina en 250 cc suero
glucosado al 5% (4µg/ml) a 1-4 µg/mn.
• Antihistamínicos y corticoides iv.
• Expansión del volumen plasmático con cristaloides.
La intubación orotraqueal puede ser dificultosa por el edema, por lo que
no se aconseja administrar relajantes musculares, si no se consigue se puede
intentar la intubación digital con tubo < 7 mm o cricotirodectomia.

Infarto agudo de miocardio


Las medidas de SVB no son una contraindicación para la fibrinolisis
(a menos que hayan sido violentas o prolongadas), sin embargo duran-
te el SVA deberemos evitar maniobras que si pueden contraindicar la
fibrinolisis como:
• Punción de venas no compresibles (vías centrales).
• Inyecciones intramusculares.
• Punción de arterias.

Traumatismos:
La mayoría de las paradas cardíacas asociadas a traumatismos tienen
como sustrato electrocardiográfico la asistolia o la disociación electrome-
cánica, aunque no debemos olvidar que la fibrilación ventricular puede
preceder o seguir al incidente traumático.
Modificaciones del SVB durante la parada:
• Seguir la siguiente jerarquía de pasos:
1. Mantener la vía aérea y evitar la movilización cervical si se sos-
pecha lesión a este nivel.

63
2. Retirar objetos extraños de la cavidad oral antes de la ventilación.
3. El masaje cardíaco se efectuará con precaución si existen fractu-
ras costales o de esternón.
4. Control de hemorragias.
5. Valoración neurológica.
6. Transporte rápido del paciente al hospital una vez se han adop-
tado las medidas de seguridad adecuadas.
Modificaciones del SVA durante la parada:
• La intubación traqueal se efectuará tras estabilizar la columna cer-
vical si se sospecha daño de ésta.
• Indicaciones de la intubación orotraqueal:
• Parada respiratoria. • Hipoventilación severa, hipoxemia
• Apnea. severa pese a oxigenoterapia o
• TCE severo, coma. acidosis respiratoria.
• Traumatismos torácicos. • Obstrucción de la vía aérea.

• La cricotiroidotomía puede hacerse necesaria si existe daño facial


masivo que imposibilite la intubación.
• Durante la ventilación observaremos la posible existencia de neu-
motórax, realizando un drenaje de emergencia del mismo si es pre-
ciso.
• Descartar taponamiento cardíaco realizando pericardiocentesis si
aquel se objetiva (remitir a centro especializado).
• Sincronizar la ventilación y la compresión a razón de 1:5 aunque el
paciente esté intubado, sobre todo si existen fracturas costales o de
esternón.
• Si existe hipovolemia importante administrar sangre/fluidos.
• La administración endotraqueal de fármacos está contraindicada si
existe hemorragia pulmonar.

64
• Indicaciones de exploración quirúrgica (remitir a centro especiali-
zado):
• Inestabilidad • Hemotórax significativo en Rx tórax.
hemodinámica pese a • Sospecha de traumatismo cardiaco.
infusión de volumen. • Lesiones de bala abdominales.
• Drenaje tubo torácico > 2l • Lesiones viscerales.
o > 300 ml/h durante • Lesiones penetrantes.
3 horas. • Lavado peritoneal positivo.

Embarazo
La etiología de la parada cardiaca en la gestante puede ser diferente
a las habituales. Considerar embolismo de líquido amniótico, eclampsia,
cardiopatía congestiva, disección aórtica e hipovolemia por aborto
espontáneo.
Modificaciones durante la parada:
• Existen diversas maniobras para evitar la compresión aortocava:
desplazamiento manual del útero gravídico a la izquierda 35-45º,
elevación de la cadera derecha o colocación de la paciente en decu-
bito lateral izquierdo.
• Si las maniobras de resucitación fallan y el feto es viable, la cesárea
dentro de los primeros 5 minutos de parada mejora el pronóstico de
la madre y el feto.

65
XIII. LA ÉTICA DE LA RCP
M. Cercos, M. Blasco, R. Bosch

Los médicos tienen el deber de instruir a sus pacientes acerca de que


el hecho de no instaurar maniobras de reanimación cardiopulmonar no
es sinónimo de “dejar morir” sino de que una RCP no puede alterar el
curso de una enfermedad terminal y que en cambio si puede prolongar
de manera innecesaria el proceso de muerte, agrediendo gravemente la
dignidad del individuo.
Por ello en aquellos casos en los que por el tipo de patología del
paciente (enfermedad terminal o crónica con escasas expectativas de
supervivencia, etc.) o por su situación basal, una RCP podría resultar un
procedimiento desproporcionado e incluso indigno, el médico, de acuer-
do con la familia y teniendo en cuenta los deseos previos expresados por
el paciente si los hubiere, debería dejar por escrito instrucciones precisas
de “no reanimar” y asegurarse de que han sido entendidas por el perso-
nal sanitario.
Indicaciones de RCP:
La RCP se realizará siempre excepto en las siguientes circunstancias:
1. Grave riesgo para otros pacientes o para el resucitador.
2. La PCR es consecuencia de la evolución de una enfermedad terminal.
3. La víctima presenta fenómenos cadavéricos tempranos: frialdad,
rigor mortis o livideces.
4. PCR de más de 10 minutos de evolución sin maniobras previas de
RCP básica (excepto en hipotermia, intoxicación barbitúrica o des-
carga por rayo).
5. EL paciente ha dejado documentado su deseo de no ser reanimado
en caso de PCR.

67
Finalización de la RCP:
Finalizaremos las maniobras de RCP en las siguientes situaciones:
1. La PCR se produce en un lugar muy aislado o lejano de un centro
de emergencias.
2. Se confirma que la parada llevaba mas de 10 minutos de evolución
sin SVB.
3. Se confirma que la parada era consecuencia de una enfermedad
avanzada.
4. Agotamiento del reanimador (sobre todo en el SVB).
5. RCP durante mas de 30 minutos.
6. El paciente recupera pulso y circulación espontáneas.

68
XIV. EQUIPAMIENTO BÁSICO PARA URGENCIAS
EN UN CENTRO DE SALUD
G. Sempere, M. Cercos, J.M. Soler

A) Personal médico y de enfermería


Los EAP deben estar dotados como mínimo con dos médicos y una
enfermera de guardia para atender las urgencias de una población entre
15000 y 20000 habitantes.
Asimismo, es imprescindible que dicho personal esté entrenado en el
soporte vital básico y avanzado del adulto y del niño, y que conozca los
protocolos básicos de actuación ante situaciones de riesgo vital: infarto
agudo de miocardio (IAM), edema agudo de pulmón (EAP), politrauma-
tizados, crisis asmática, anafilaxia, asfixia por cuerpo extraño en vía
aérea etc.
De todo ello se desprende la necesidad de formación continuada y
actualizada de médicos y enfermeros/as en el campo de las urgen-
cias/emergencias estableciendo un plan anual de reciclaje.

B) Características estructurales
Es necesario disponer de una zona de trabajo independiente que
debería cumplir los siguientes requisitos:
1. Superficie no inferior a 26 m2 y como mínimo con una consulta,
sala de curas, sala de observación y sala de descanso del perso-
nal.
2. Accesos directos e independientes tanto desde el interior como
desde el exterior del centro.
3. Adecuada iluminación general y de las zonas de trabajo (lámpa-
ras articuladas).
4. Lavabo.

69
5. Material mobiliario adecuado (camillas, mesas de trabajo, mesas
auxiliares con ruedas, vitrinas, etc.).

C) Material de exploración y diagnóstico


Material básico:
• Fonendoscopio de adulto y • Martillo de reflejos.
pediátrico. • Termómetro.
• Esfigmomanómetro de mercurio. • Linterna.
• Oftalmoscopio. • Aparato de glucemia capilar.
• Otoscopio con espéculos • Tiras reactivas de sangre y
desechables. orina.
• Depresores linguales. • Electrocardiógrafo.

Otro material de diagnóstico recomendable:


Test de laboratorio de química seca:
Suponen un método diagnóstico sencillo a la “cabecera del paciente”
pero que miden parámetros que pueden ser de importancia vital.
• Sistema reflotrón: para medir glucosa, urea, creatinina, amilasa,
GOT/GPT, CK y potasio.
• Analizadores hematológicos: para medir hematocrito y hemoglobi-
na.
Pulsioxímetro portátil o la “5ª constante vital”:
La medición de la saturación de oxígeno de la hemoglobina arterial
mediante pulsioximetría es un método no invasivo, fácil de manejar, eco-
nómico, rápido y muy sensible para la medición de saturaciones de oxí-
geno entre el 80% y el 100%, y para la detección precoz de episodios
hipóxicos.

70
Su utilidad en el ámbito de la AP radica en que supone una ayuda
inestimable para tomar decisiones cuando evaluamos un paciente con
patología respiratoria. Concretamente:
• Mide de forma indirecta situaciones de insuficiencia respiratoria
(sO2 < 95% que equivale a una pO2 < 60 mmHg) indicando la nece-
sidad de aportar oxígeno al paciente y de remitirlo sin demora al
hospital.
• Monitoriza la respuesta al tratamiento de patologías como el asma,
EPOC o la insuficiencia cardiaca orientando la decisión de si deben
o no, ser remitidos al hospital.
• Muy útil en la atención del paciente a domicilio especialmente si se
trata de un enfermo con O2 domiciliario.
Por todo ello debería ser un instrumento diagnóstico presente en el
C.S. (su precio actual es inferior a los 1.200 euros.)

D) Material clínico
Equipo de soporte respiratorio
• Aspirador eléctrico portátil con baterías autónomas y capaz de ejer-
cer una presión negativa de 300 mmHg alcanzando un flujo de aire
libre de al menos 20 l/m.
• Sondas de aspiración del nº 4, 6, 10, 12 y 14 F.
• Equipo de oxígeno: dos bombonas portátiles de oxígeno de 4.7 L y
una fija de 1500 L con válvula reductora y caudalímetro capaz de
alcanzar un flujo entre 1 y 15 l/m.
• Mascarillas de oxígeno con Fio2 regulable.
• Gafas nasales de oxígeno.
• Mascarillas desechables para aerosolterapia.
• Otros: material para sondaje gástrico (sondas nº 6, 8, 9, 10, 11 y
12) y vesical (sondas nº 10, 12, 14, 16 y 18 y bolsas de diuresis).

71
• Peak–flow meter: mide el flujo espiratorio máximo durante la exa-
cerbación asmática determinando su severidad (crisis grave si FEM
< 150 l/m) la respuesta al tratamiento. Recomendado por el NAEPP
II y la SEPAR.
Equipo de soporte circulatorio:
• Torniquete de goma.
• Jeringas de 1, 5, 10 y 50 ml.
• Agujas de varios calibres.
• Cánulas i.v y tipo mariposa de varios calibres.
• Equipos de goteo y microgoteo.

E) Material quirúrgico y de curas


• Caja de instrumental quirúrgico para pequeña cirugía.
• Material de suturas (sedas, suturas reabsorbibles, suturas adhesi-
vas).
• Hojas de bisturí.
• Guantes y paños verdes estériles.
• Compresas estériles, gasa, vendas, esparadrapo, algodón.
• Povidona yodada y anestésico local.

F) Material traumatológico de inmovilización y transporte


En puntos de atención continuada alejados de una unidad medicali-
zada lo suficiente como para aconsejar en ellos una primera valoración,
convendría disponer de los siguiente dispositivos:
• Tablero espinal: Pueden ser cortos o largos (2 m x 0.5 m) y se utili-
zan para la movilización y la inmovilización del paciente acciden-
tado. Precisa de un dispositivo inmovilizador de cabeza conocido
como dama de Elche, que se ancla firmemente al tablero. El tórax,
los brazos, la pelvis y las piernas se fijan mediante correas.

72
• Camilla de cuchara. Se trata de un soporte de aluminio tubular for-
mado por dos ramas simétricas longitudinales articuladas en sus
extremos, sobre cuyas bandejas se fija al paciente con correas de
sujeción de nailon.
• Juego de férulas neumáticas tetracamerales con cierre, para inmo-
vilización de extremidades. Son más fáciles de colocar que las féru-
las rígidas. Antes de colocarla se han de proteger las posibles heri-
das con compresas estériles secas.
• Collarín de inmovilización cervical: El más conocido es el de
Filadelfia que consta de dos partes (anterior y posterior) y que tiene
un orificio delantero para el abordaje quirúrgico de la vía aérea.

G) Material de RCP
Equipo de apertura de vía aérea y ventilación:
• Tubos orofaríngeos (tubo de Mayo) nº 0, 1, 2, 3, 4, 5.
• Balón de reanimación con válvula unidireccional, conexión estándar
15/22 mm, toma para oxígeno y bolsa-reservorio. Tamaños niño y
adulto.
• Mascarilla facial transparente con cámara hinchable tamaños adul-
to, niño y lactante.
• Laringoscopio con juego de palas curvas (nº 2, 3, 4) y palas rectas
(nº 0 y 1).
• Tubos endotraqueales de distintos números ( nº 5, 5.5, 6, 6.5, 7,
7.5, 8, 8.5 mm).
• Fiador semirrígido de tubo endotraqueal.
• Pinza de Magill de adultos y niños.
• Jeringa de 10 cc.
• Pilas y bombilla de recambio para el laringoscopio.

73
• Set de cricotiroidotomia.
• Mascarilla laríngea ( nº 2.5, 3, 4 y 5).
Equipo de soporte circulatorio:
• Cardiopump®.
• Monitor-desfibrilador portátil con batería para funcionamiento autó-
nomo, preselección de energía hasta 360 J con un tiempo de carga
menor de 10 seg. y equipado con palas de adulto y pediátricas.
Opcionalmente podrá incorporar sistema de marcapasos externo.

H) Farmacia
Los fármacos recomendables en el área de urgencias del C.S. están
reflejados en la tabla 3. Se han incluido aquellos fármacos de indudable
valor terapéutico, de fácil manejo y con un razonable perfil de seguridad
que los pueden hacer utilizables en el ámbito de A.P aún sin contar con
equipos diagnósticos sofisticados.

I) Maletines para urgencias/emergencias externas


Maletín de resucitación cardiopulmonar
Existen ya maletines especialmente preparados como el OXIBAC®.
Debe contener:
• Equipo de diagnóstico (fonendoscopio, esfigmomanómetro, reflectó-
metro de glucemia capilar).
• Equipo para inyección de fármacos y sueros.
• Bombona de oxígeno portátil de 2 L.
• Mascarilla de oxígeno.
• Tubos de Guedel, laringoscopio y tubos traqueales.
• Balón de reanimación y mascarillas faciales.
• Pinzas de Magill.
• Fármacos: una o dos unidades de cada fármaco de la tabla I.

74
Maletín quirúgico-traumatológico
• Equipo de curas.
• Material básico de inmovilización (collarín, férulas).
• Sueros para infusión intravenosa.

J) Control y mantenimiento de los equipos sanitarios


Es conveniente establecer un mecanismo de control y mantenimiento
de todo el equipo sanitario del área de urgencias con el fin de no “lle-
varnos sorpresas” al ir a utilizarlo. Esto cobra especial importancia
teniendo en cuenta que cierto material sólo se utilizará ocasionalmente y
que aún así ha de estar en perfecto estado y listo para ser usado.
El responsable designado al efecto se encargará de reponer lo usado,
lo que esté en mal estado o caducado y revisará el adecuado funciona-
miento de todo los instrumentos (laringo, desfibrilador, etc.).

Tabla 3: FÁRMACOS ESPECÍFICOS

FÁRMACOS PRESENTACIÓN

Soluciones electrolíticas
Gluconato cálcico Calcium Sandoz ® (amp. 5 ml = 2 mEq = 40 mg.)
Glucosa al 50% Glucosmon ® R50
Glucosa al 5%
Suero salino al 0.45% (fisiológico)
Hidroximetilalmidón (coloide) Expafusin ®

Analgésicos
Paracetamol Gotas y sup.
Diclofenaco Comp. 50 mg, amp. 75 mg.
Metamizol Nolotil ® amp. 2 gr.
Tramadol Adolonta ® amp. 100 mg
Morfina Amp. 1 ml al 1% = 10 mg

75
Sistema nervioso
Fenitoina Amp. 250 mg.
Haloperidol Amp. 5 mg
Sulpiride Dogmatil ® amp. 100 mg
Succinilcolina Anectine ® amp. 10 ml = 500 mg
Biperideno Akineton ® amp. 1ml = 5 mg
Diazepam Amp. 10 mg, comp 5 mg, microenemas de 5 mg

Aparato cardiovascular
Adenosina Adenocor ® amp. 6 mg
Atenolol Tenormin ®comp 100 mg.
Atropina Amp1 ml = 1 mg
Nitroglicerina Cafinitrina ® comp 1 mg
Captoprilo Comp 50 mg
Furosemida Seguril ® amp 20 mg
A.A.S Comp 500 mg.
Adrenalina Amp 1 ml = 1 mg.
Digoxina amp 1ml = 0.25 mg.

Aparato respiratorio
Salbutamol Ventolin ® sol 1 ml = 1 mg
Bromuro de ipatropio Atrovent ® monodosis de 2 ml = 500 mcgr

Toxicología
Vitamina K Konakion amp. 10 mg im/iv/vo
Jarabe de Ipecacuana Solución al 7%
Flumazenil Anexate ® amp 10cc = 1 mg
Naloxona Naloxone ® amp 1 ml=0.4 mg
Tiamina Benerva amp 1 ml = 100 mg
Carbón activado

Otros
Hidroxicina Atarax ® jbe.
Dexclorfeniramina Polaramine ® amp 5 mg y comp 2 mg
Insulina rápida Actrapid ®, Humulina Regular ®
Metilprednisolona Urbasón amp 40 mg

76
BIBLIOGRAFÍA
1. Working Group on Basic Life Support of the European Resuscitation Council. The
1998 European Resuscitation Council Guidelines for adult single rescuer basic life sup-
port. Resuscitation. 1998; 37:67-80.

2. Working Group on Advanced Life Support of the European Resuscitation Council.


The 1998 European Resuscitation Council Guidelines for adult advanced basic life sup-
port. Resuscitation. 1998; 37:81-90.

3. Airway and Ventilation Management Working Group of the European Resuscitation


Council. Guidelines for the basic management of the airway and ventilation during resus-
citation. Resuscitation. 1996; 31:187-200.

4. Airway and Ventilation Management Working Group of the European Resuscitation


Council. Guidelines for the advanced management of the airway and ventilation during
resuscitation. Resuscitation. 1996; 31:201-230.

5. CUMMINS, R.; CHAMBERLAIN, D.: Ilcor Advisory Statements: Advisory Statements of the
International Liaison Committee on Resuscitation. Circulation. 1997; 95:2172-2173.

6. Advanced Life Support Working Group of the International Liaison Committee on


Resuscitation. The Universal Advanced Life support Algorithm. Circulation. 1997;
95:2180-2182.

7. Basic Life Support Working Group of the International Liaison Committee on


Resuscitation. Single-Rescuer Adult Basic Life Support. Circulation. 1997; 95:2174-2179.

8. Consejo Español de RCP. Manual de Soporte Vital Avanzado. Ed. Masson.


Barcelona 1999.

9. American Heart Association. Manual de Reanimación Cardiopulmonar Avanzada.


Ed. Medical Trends S.L. Barcelona 1996 (2ª edición española).

10. Pediatric Working Group of the International Liaison Committee on Resuscitation.


Pediatric Resuscitation. Circulation 1997; 95:2185-2195.

11. WALTER KLOECK, M.D.: An Advisory Statement from the International Liaison
Committee on Resuscitation. Special Resuscitations Situations. Circulation. 1997;
95:2196-2210.

77
12. PLAISANCE, P; KEITH, G.L.; VICAUT, E.: et al. A comparison of standard cardiopul-
monary resuscitation and active compression-decompression resuscitation for out-of-hos-
pital cardial arrest. NEJM 1999. 341:569-575.

13. KUDENCHUK, P.J.; COBB, L.A.; COPASS, M.K.: et al. Amiodarone for resuscitation after
out-of-hospital cardiac arrest due to ventricular fibrillation. NEJM 1999. 341:871-878.

14. GARCÍA-GUASCH, R.; CASTILLO, J.: Parada cardiorrespiratoria ¿y después qué?.


Med. Clin. (Barcelona) 1999; 113:121-123.

15. TERENCE, D.; VALENZUELA: et al. Outcomes of rapid defibrillation by security officers
after cardiac arrest in casinos. N Engl J Med 2000; 343:1206-9.

16. RICHARD, L.; PAGE: et al. Use of automated external defibrillators by a U.S airline.
N Engl J Med 2000; 343:1210-6.

17. MARÍN-HUERTA, E.; PEINADO, R.; ASSO, A.; LOMA, A.; VILLACASTÍN, J.P.; MUÑIZ, J.;
BRUGADA, J.: Muerte súbita cardiaca extrahospitlaria y desfibrilación precoz. Rev Esp
Cardiol 2000; 53:851-865.

18. AUBLE, T E.; MENEGAZZI, J.J.; PARIS, P.M.: Effect of out-of-hospital defibrillation by
basic life support providers on cardiac arrest mortality: a metaanalysis. Annals of
Emergency Medicine 1995, 25(5), 642-648.

19. WATTS, D.D.: Defibrillation by basic emergency medical technicians: effect on sur-
vival. Annals of Emergency Medicine 1995, 26(5), 635-639.

20. BRIMACOMBE, J.: The advantages of the LMA over the tracheal tube or facemask: a
meta-analysis. Canadian Journal of Anaesthesia 1995, 42(11), 1017-1023.

21. EISENBERG, M.S.; MENGER, T.J.: Cardiac Resuscitationn. N Engl J Med 2001; 344:
1304-1313.

22. Guidelines 2000 for cardiopulmonary resuscitation and emergency cardiovascu-


lar care: International consensus on Science. Circulation 2000; 102 (Suppl I):I.1-1.384.

23. MARTÍNEZ MERODIO, P.; LOU ARNAL, S.; MALLEN BELENGUER: Material imprescindible
para el servicio de urgencias y el maletin de domicilios. FMC 1997; 4: 267-273.

24. CANDELA ZAMORA, M.D.; FERNÁNDEZ PÉREZ, C.; DEL RÍO GALLEGOS, F.; JIMÉNEZ DE

DIEGO, L.; PONTÓN SORIANO, C.; ÁLVAREZ ÁLVAREZ, M.M.: Factores asociados y validez de

78
la pulsioxímetria frente a la pO2 basal en pacientes con patrón respiratorio ineficaz en
sala de agudos de urgencia. Emergencias 1999; 11: 114-117.

25. LISA CANTÓN, V.; CARPINTERO ESCUDERO, J.M.; MARCO AGUILAR, P.; OCHOA GÓMEZ,
F.J.: Utilidad del pulsioxímetro en un centro de salud. FMC 1999; 6: 517-523.

26. CORDERO TORRES, J.A.; ARROYO FERNÁNDEZ DE AGUILAR, J.; GALVÁN PÉREZ, S.; RUBIO
GARCÍA, J.A.; LOPO POLO, R.; RÍOS RIVERA, J.A.: Material de extricación e inmovilización en
centros de salud. Apoyo especializado directo a los equipos de atención primaria: los ser-
vicios de emergencia-061. FMC 2001; 8: 85-94.

27. SOTO IBÁÑEZ, J.M.; PERALES RODRÍGUEZ DE VIGURI; RUANO MARCO, M.: Equipamiento
de urgencias. En M. Ruano “Manual de Soporte Vital Avanzado”. Ed. Masson. Barcelona
1999.

28. WHEELER, D.S.; KIEFER, M.L.; POSS, W.B.: Pediatric emergency preparedness in the
office. Am Fam Physician 2000; 61:3333-42.

79
ÍNDICE ALFABÉTICO
A
Acceso venoso. 24, 44, 41
Acidosis. 42, 64
Actividad cardiaca. 43, 49
Adenosina. 46, 58, 76
Administración de fármacos. 27, 39, 60, 61
Administración endotraqueal. 64
Administración intravenosa. 9
Administración de oxígeno. 44
Administración de un choque eléctrico. 49
Administración de carbón activado. 56
Adrenalina. 24, 39, 40, 57, 61, 62, 76
Algoritmo. 23, 24, 40, 42
Aminofilina. 61, 62
Amiodarona. 41, 45, 46
Antidepresivos tricíclicos. 42, 57, 58
Arterias. 63
Arritmias. 43, 44, 57
Asfixia. 69
Asistolia. 13, 37, 40, 43, 44, 47, 51, 56, 59, 63
Aspiración. 17, 19, 25, 27, 31, 59, 71
Atención. 5, 9, 55, 71, 72
Atenolol. 76
Atropina. 39, 40, 44, 57, 58, 62, 76
Aumento de la presión. 40
Ausencia de pulso. 24, 60
Ausencia de respiración. 13, 15, 60
Automáticos, cardiocompresores. 37
Automáticos, desfibriladores. 14, 21, 47

81
B
Balón de reanimación. 33, 35, 39, 73, 74
Baterías. 50, 71
Benzodiacepina. 57, 58
Bicarbonato. 24, 42, 55, 57, 58
Bloqueantes alfaadrenérgicos. 57, 58
Bloqueantes betaadrenérgicos. 57, 58
Bloqueo aurículo ventricular. 44
Bloqueo trifascicular. 51
Bradicardia. 44, 51, 58
Bretilio. 45
Broncoespasmo. 13, 62

C
Cabeza. 16, 17, 26, 28, 56, 72
Cadena de supervivencia. 9, 51
Calcio. 42, 57, 58
Calcioantagonistas. 42, 57
Cánulas. 25, 72
Cardioversión. 46, 49, 58
Catéter. 32, 33, 51, 52
Células miocárdicas. 47
Cerebro. 15
Circulación. 9, 13, 15, 16, 19, 37, 39, 42, 43, 55, 61, 68
Clasificación submersión. 59
Cloruro cálcico. 57
Cocaína. 40, 57, 58
Coma. 64
Complejo QRS. 43, 44, 45, 46, 52
Compresiones torácicas. 19
Coniotomía. 32, 33
Control radiológico. 52
Control hemorragias. 63
Control y mantenimiento equipos. 75
Corriente contiua. 49

82
Cricoidea. 26, 28
Cricotiroidea. 26, 32, 33
Cricotiroidotomía. 32, 33, 64, 74

D
Decúbito. 17, 18, 19
Decisión. 71
Descarga eléctrica. 47, 48, 49, 50, 60
Descarga por rayo. 59, 67
Desfibrilación. 14, 15, 23, 39, 41, 47, 48, 49, 50, 51, 60
Desfibrilación precoz. 9, 12, 21, 48, 51, 55
Desfibrilador. 23, 24, 43, 47, 48, 49, 50, 51, 74, 75
Despolarización. 49
Determinación de potasio. 55
Diazepam. 76
Diltiazem. 58
Disección aórtica. 65
Disociación electromecánica. 13, 40, 63
Dispositivo. 21, 25, 30, 37, 50, 51, 72, 74
Dolor torácico. 45, 46
Dopamina. 58

E
Edema pulmonar. 13
Electrocardiografía. 13, 22, 47, 50, 63, 70
Electrodos. 24, 43, 50, 51, 52, 61
Elevación. 17, 39, 65
Embarazo. 65
Enfermedad terminal. 67, 68
Estado. 9, 31, 75
Estudio. 47
Exposición. 5, 56

83
F
Fentolamina. 58
Fibrilación. 9, 10, 12, 13, 15, 24, 41, 43, 47, 50, 56, 59, 60, 63
Flujo de aire. 71
Flujo coronario. 40
Flujo espiratorio. 25, 72
Flujo de oxígeno. 37
Flujo sanguíneo. 15, 60
Frecuencia cardiaca. 48, 52
Frecuencia respiratoria. 35
Furosemida. 76

G
Glucagón. 57, 58
Glucosa. 55, 57, 58, 70, 75
Golpe precordial. 24

H
Heimlich, maniobra de. 17, 59
Hemorragia. 63, 64
Hipercaliemia. 53, 55, 61
Hipercapnia. 53
Hiperextensión de la cabeza. 17, 28
Hiperglucemia. 53
Hipernatremia. 42
Hiperosmolaridad. 42
Hipertensión. 58
Hipertermia. 53, 61
Hipocalcemia. 42
Hipofaringe. 29, 32
Hipoglucemia. 53
Hipotensión. 53, 62
Hipotermia. 24, 60, 67
Hipoventilación. 64

84
Hipovolemia. 24, 56, 64, 65
Hipoxia. 24

I
Infarto. 63, 69
Inmovilización. 72, 73, 75
Inserción. 27, 32
Instrucciones. 67
Insuficiencia cardiaca. 71
Insuficiencia renal. 55
Insuficiencia respiratoria. 70
Intervalo. 60, 61
Intoxicación. 42, 56, 67
Intubación digital. 63
Intubación selectiva. 28
Intubación traqueal. 9, 20, 24, 26, 27, 59, 61, 62, 63, 64
Intubación, posición de. 31
Inyección. 39, 47
Isoniacida. 57
Isoproterenol. 44, 57, 58

L
Laringoscopio. 27, 73, 74
Laringe. 30, 74
Latidos. 13, 43
Lesión. 16, 56, 63
Lidocaína. 39, 41, 45, 57, 58
Líquido. 62
Líquido amniótico. 65

M
Magnesio. 61
Maniobras de RCP. 9, 13, 15, 16, 24, 39, 67, 68
Masaje cardiaco. 19, 20, 37, 52, 63
Mascarilla. 19, 26, 28, 29, 31, 34, 35, 71, 73, 74

85
Membrana. 33
Mioglobinuria. 56
Mobitz. 44
Monitorización. 24, 43, 61
Morfina. 75
Muerte. 13, 56, 67

N
Naloxona. 39, 57, 76
Neumotórax. 24, 62, 64
Niños. 27, 37, 40, 55, 73
Nitroglicerina. 58, 76
Nitroprusiato. 58

O
Onda. 24, 43, 47, 48, 49, 50, 51
Oxígeno. 30, 34, 35, 37, 44, 45, 56, 62, 70, 71, 73, 74
Oxigenoterapia. 64
Oximetría. 70

P
Pacientes. 9, 31, 40, 41, 47, 53, 55, 56, 59, 61, 67
Palpación. 16
Paro cardiaco. 9, 10, 13, 21, 23, 39, 40, 43, 47
Paro refractario. 40
Paro respiratorio. 13
Pericardiocentesis. 64
Periodo postreanimación. 40
Palas del desfibrilador. 23, 43, 48
Palas del laringoscopio. 27, 73
Posición de intubación. 17, 31
Posición de RCP. 16, 19
Posición de seguridad. 16, 18
Potasio. 55, 70
Presión arterial. 40

86
Presión cricoidea. 26, 28
Procainamida. 45, 57, 58
Propranolol. 58
Pulso. 10, 12, 13, 15, 16, 19, 24, 41, 45, 49, 52, 60, 68
Punción arterial. 63
Punción venosa. 63
Punción cricoidea. 26, 32, 33

R
RCP. 9, 11, 12, 13, 15, 16, 19, 21, 24, 27, 35, 37, 39, 42, 43, 52, 56, 59, 60, 67,
68, 73
Reanimación cardiopulmonar. 9, 11, 67
Reanimación. 9, 10, 23, 33, 35, 39, 56, 73, 74
Reanimador. 16, 19, 20, 35, 37, 50, 68
Receptores adrenergicos. 40
Repolarización. 49
Resistencia. 31, 40
Respiración. 13, 16, 29, 32
Ropa. 56
Ruidos respiratorios. 28

S
Sangre. 25, 27, 64, 70
Sedación. 45
Servicios. 13, 25
Shock. 56, 58
Síndrome colinérgico. 58
Síndrome coronario. 58
Síndrome tóxico. 56
Sistema de emergencias. 9, 48
Sistema nervioso. 53, 76
Soluciones electrolíticas. 75
Succión. 25
Sulfato de Magnesio. 45, 51, 62

87
T
Taponamiento cardiaco. 24, 64
Taquicardia de complejo ancho. 44, 45
Taquicardia de complejo estrecho. 44, 46
Taquicardia supraventricular. 40, 41, 46
Taquicardia ventricular. 10, 12, 13, 24, 28, 44
Tasa de supervivencia. 47
Teofilina. 57
Transtornos electrolíticos. 55
Tratamiento eléctrico. 21, 44, 47
Tratamiento farmacológico. 39
Tratamiento de la taquicardia ventricular. 41
Tratamiento de la acidosis. 42
Tratamiento de la hiperkaliemia. 55
Traumatismo. 16, 63, 64
Tubo combinado (Combitubo). 26, 29
Tubo de Mayo (orofaríngeo). 27, 73
Tubo torácico. 64
Tubo traqueal. 24, 28, 30, 33, 35, 39, 62, 73, 74

U
Urgencias. 25, 33, 47, 48, 59, 69, 74, 75

V
Valoración. 23, 63, 72
Vena. 63
Ventilación. 12, 13, 16, 20, 25, 28, 29, 32, 33, 34, 37, 42, 55, 60, 62, 63, 64, 73
Verapamil. 46, 58
Vía aérea. 12, 13, 16, 17, 18, 20, 25, 26, 27, 27, 29, 30, 32, 35, 39, 56, 59, 60, 63,
64, 69, 73
Voltaje. 50
Volumen. 35, 63, 64

88

También podría gustarte