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Catarsis: Recuerdos de Morelos

Este documento cuenta la historia de un coche que fue llevado a una reunión familiar. El coche describe cómo llegó al destino sin saber cómo, y cómo la familia presentó al coche como suyo. Luego, una multitud de personas se acercó para ver el coche, subirse a él y hacer preguntas. Finalmente, la familia se despidió y acordó reunirse en un restaurante para celebrar la llegada del coche.

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Catarsis: Recuerdos de Morelos

Este documento cuenta la historia de un coche que fue llevado a una reunión familiar. El coche describe cómo llegó al destino sin saber cómo, y cómo la familia presentó al coche como suyo. Luego, una multitud de personas se acercó para ver el coche, subirse a él y hacer preguntas. Finalmente, la familia se despidió y acordó reunirse en un restaurante para celebrar la llegada del coche.

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Jueves 3 de Junio de 2010 | LA UNIÓN DE MORELOS | 9

Catarsis que resulté alérgico porque deja-


ron unas sobras (que le llevaban
al perro) dentro que decoloraron
no lo notaron inmediatamente
porque la mancha salió tres días
después. Pero cuando yo lo noté,
me, que seguramente la barbacoa
me había hecho daño. Pero dejé-
monos de tonterías, los coches no
Auto Biografía (continuación) parte del asiento de atrás. Ellos pensé que empezaba a enfermar- tienen alergias.

RAQUEL GALINDO

M
e tardé como quince
minutos en llegar al
destino en donde me
estacionaron y me di cuenta de
que no supe como llegue. Todos
se salieron cuidando no rallarme
o maltratarme y me cerraron.
Caminaron hasta meterse a un
portón donde se quedaron como
dos horas. Salieron, pero junto
con ellos salía mucha más gen-
te. Cada uno tomaba un camino
distinto, unos caminaban, otros
se subían a sus propios coches
y luego se iban. Mi familia se
acercó a mí y en medio de todos
dijeron: “Este es nuestro coche”.
Yo, con el reflejo del sol sobre
mis faros contesté: “Y esta es mi
familia”.
A mí alrededor se amontonó mu-
cha gente, todos querían verme,
se querían subir, algunos hasta
pretendían manejar. Yo sentí que
fueron miles de chismosos tur-
nándose para subir, para probar
el radio, para abrir la cajuela y
para abrir las ventanas. Todos
hacían preguntas al mismo tiem-
po, que mi muchacho intentaba
contestar cuando ya se habían
hecho otras tres preguntas más.
Había quien hacía buenas pre-
guntas y otros que de plano no Yo nací donde nace México, Piedras Negras, Coahuila, frontera con Eagle
se en qué pensaban o si pensa- Pass, Texas y de niño nos trasladábamos a la ciudad de México y a los po-
ban. Se dice que no hay pregun- cos días conocí lo que para mí fue el paraíso: la Ciudad de Cuernavaca.
tas malas, que todas son válidas,
pero a mi sinceramente ese truco
de maestra de primaria me sigue Para un niño que venía de los desiertos del norte y el pavimento de la
sin convencer; sobre todo cuan- ciudad de México, Cuernavaca con sus palmeras, los majestuosos lau-
do dentro había cinco personas reles de la India y las bugambilias colgando de las bardas fue conocer el
y no faltaba el que preguntara paraíso.
cuánta gente cabía. O la señora,
que viéndome de frente, pregun- A través de mi vida, viajando por el mundo, siempre recordé la luminosi-
tara de qué color era. Y no era dad y colorido de Morelos.
ciega, ni confundía los colores
como los daltónicos que no pue- Por fin hace 16 años pude reencontrarme con Morelos y su gente y vivir
den ser pilotos, simplemente pre- con mi familia en este paraíso.
guntaba porque no sabía guardar
silencio, porque tenía que tomar
parte en la conversación a como Siempre, el pueblo morelense y los que escogimos vivir aquí, hemos lo-
diera lugar; y porque la verdad grado superar todas las adversidades y esta vez lo hemos vuelto a lograr
es que casi nadie piensa mucho basándonos en los valores de Morelos y su gente.
lo que dice antes de decirlo. He
comprobado que quien piensa Visiten Morelos. Invitan a sus amigos a visitar Morelos, Alexis Pola Barradassi
las cosas antes, casi siempre no el paraíso. Productor de TV y radio
dice mucho. Se convierten en
excelentes escuchadores, saben
consolar como pocos y se ha-
cen menos narcisistas porque
se acostumbran a oír otra voz
fuera de la suya. Pero, a veces,
parece como si sólo los coches,
nosotros los magníficos objetos
mudos, comprendemos mejor
porque todo el tiempo escucha-
mos. Y es una verdadera lástima
porque una persona siempre es
mejor, tiene algo que responder,
un hombro o simplemente puede
abrazar.
Cuando terminaron de pasar to-
dos, se despidieron y quedaron
de verse en cierto restaurante
para comer juntos y celebrar mi
llegada. Llegamos en tres respi-
ros, era un lugar de barbacoa a la

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