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Arte Canarias
Das Dokument behandelt die Felskunst der Kanarischen Inseln und die Herausforderungen bei deren Datierung und Interpretation. Es wird diskutiert, dass die Kunstwerke oft als prä- oder posthispanisch betrachtet werden, ohne ausreichende Beweise für ihre Authentizität zu liefern. Zudem wird die kulturelle Vielfalt zwischen den Inseln hervorgehoben, wobei verschiedene Techniken wie Ritz- und Piketierung zur Darstellung verwendet werden.
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Arte Canarias
Das Dokument behandelt die Felskunst der Kanarischen Inseln und die Herausforderungen bei deren Datierung und Interpretation. Es wird diskutiert, dass die Kunstwerke oft als prä- oder posthispanisch betrachtet werden, ohne ausreichende Beweise für ihre Authentizität zu liefern. Zudem wird die kulturelle Vielfalt zwischen den Inseln hervorgehoben, wobei verschiedene Techniken wie Ritz- und Piketierung zur Darstellung verwendet werden.
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ARTE
RUPESTRE
EN ESPANA
Eas arqucologiaARTE RUPESTRE
DE LAS ISLAS CANARIAS
Rodrigo de Balbin Behrmann
tunque los cronistas de la con-
A=: delas Islas Canarias fue~
ran prolijos en la descripcién
de la mayor parte de los comporta-
mientos de los aborigenes isletios,
poco o nada se dice de sus manifes-
faciones arifsticas rupestres, salve-
dad hecha de las referencias a las,
cuevas pintadas grancanarias.
Esta realidad nos coloca en una si-
tuacién en la que todo lo descubierto
es nuevo, sin una relacién directa
con la cultura material, y admitido
como prehispénico o posthispénico
merced a criterios arcaicos y romén-
ticos, de los que son responsables
fundamentales Berthelot y Ver-
‘eau, por una patte, el eruditismo lo-
cal por otra, y la aplicacién de mol-
des euromediterrénos de comporta-
miento a la realidad insular, sin
suficiente critica ni aplicacién’em-
pitica
Las nuevas tendencias de investi-
gacién, que han dado frutos como la
versién etnohistérica de Gonzalez
Ant6n y Tejera, nos parece orientar
hacia una interpretacién distinta,
donde los fenémenos de acultura
cién y pervivencia tienen una impor-
tancia transcendental, Toda la Pre-
historia canaria es dificil de fechar, y
siempre parece tan tardia que exis-
ten fechas posteriores a la conquista
europea. El arte rupestre es siempre
incémodo de datar si no se posee
una relacién directa con materiales
que garanticen su antigiledad, pero
més atin en el caso canario, donde
las relaciones con objetos son infre-
cuentes y donde la tradicién ha dado
por sentados criterios de autentici-
dad ni revisados ni actualizados.
Més importante nos parece averi-
guarla ambientacién de una obra ar-
tistica, en términos de pertenencia a
una determinada forma de ver las
cosas, que la averiguacién procelosa
desu fecha exacta. Esto significa que
es muy posible la permanencia de
sistemas representativos detradicién
aborigen en la postconquista, pero
es esa tradicién lo que nos interesa y
su contenido cultural profundo, len
14
tamente transformado por la presen-
cla europea.
DESCRIPCION
Todo lo que se refiere ala Prehis-
toria de las islas topa con un primer
problema, la artificial uniformidad
creada, que no responde a la reali-
dad. Eltérmnino guanche serfa aplica-
ble estrictamente a los aborigenes de
Reticulas incisas de la Peta del
‘Letrero (Lanzarote.
Tenerife, y el término canario a la
realidad de la isla redonda de Gran
Canaria, Estos significa que la situa-
cién es variada de un isla a otra, in
cluso en su forma de hablar en el mo-
mento de la conquista, distinta su
cultura material y diversa su organi
zaci6n social y econémica, mas 0
‘menos centralizada segtin los casos.
No podfa ocurtirotra cosa en lore-
ferente a arte rupestre, realidad en la
que cada una de las islas posee stuFormas humanas de Aripe, Guia
de Isora (Tenerife)
propia personalidad, aunque siem-
pretambién elementos comunes con
las demés, que son difciles de expli-
car, pero que més parecen indicar
origenes comunes con desenvolvi-
miento propio, que orfgenes diversos,
pero esto esté todavia por demostrar.
Hace cinco afios planteaba Her-
néndez Pérez tna realidad muy dis-
tinta de la que ahora podernos plan-
tear, entre otros motivos porque en
ese tiempo hemos conocido alguna
novedad. Entonces se decia que las
inscripciones libicas sélo aparecian
en Gran Canaria, La Palma, El Hierro
y parcialmente Fuerteventura, No es
facil afirmar lo que atin no se conoce;
posteriormente hemos conocido ins-
cripciones en Lanzarote y Tenerife,
¥ es probable que pronto aparezcan
en la Gomera, Nuestro horizonte es
ahora notablemente més amplio.
Reconociendo la diversidad entre
las islas, o al menos su especialidad
en clertas manifestaciones, prefiero,
sin embargo, procederauna descrip:
cién general que dé idea de una co-
munidad, existente dentro de la vax
niedad.
Uno de los caracteres generaliza-
dos, hasta ahora, para todas las islas,
menos para La Gomera, esa escritu-
ralibico-bereber, variante de una for-
ma mediterranea de escribir en el
Maghreb, emparentada con el alfa
beto fenicio, y que en el siglo Illa. C.
estaba ya ampliamente extendida
por todo el Norte de Africa, con algu-
nna manifestacién bilingue en zonas
de influencia cartaginesa. El proble-
ma que se plantea con este tipo de
escritura es el desu diferente organi-
zacién, que puede establecerse de iz-
quierda a derecha, arriba-abajo, de-
recha a izquierda, etc, y su utiliza
cin por parte de un conjunto muy
variado de gentes, los bereber, cuya
fragmentacién tribal y lingUfstica es
enorme, sélo comparable a celtas 0
germanos protohistéticos. Las va-
riantes gréficas también son impor-
tantes, pero més importante es la ca-
pacidad de la escritura de represen-
tar distintas formas de hablar, que
impiden la validez universal del alfa-
beto. Poco sabemos de un conjunto
que escribfa poco, sobre todo en el
noroccidente africano, zona que hay
que tomar como relacién de las ma-
nifestaciones canarias,
Las inscripciones aparecen en casi
todas las islas, y sus variantes estén
atin poco estudiadas, entre otras co-
‘sas porque son pocas Ven gran parte
recientemente conocidas, pero ma-
nifiestan un berberizacién generali-
zada en un momento de la Prehisto-
ria canaria, momento necesariamen-
te no muy anterior a la época de
Cristo. Esto supone una comunidad
cultural suficiente en el archipiélago,
notablemente més importante como
concepto que la variedad de formas
cerémicas, producto necesario de un
origen més o menos comtin y de un
desarrollo independiente durante
casi mil afios.
Hay otro elemento casi general a
115todas las islas, que son los grabados
lineales, incisos, normalmente muy
patinados, y que representan con
preferencia formas lineales o geomé-
tricas un tanto imprecisas, Con el cr-
terio poco critico que antes he cita-
do, las formas incisas linales han sido
tomadas como posteriores a la con-
quista, por la pretendida evidencia
de su’ realizacién con instrumento
metélico, desconocido por los abori-
genes eimportado por los conquista-
dores europeos. En mi sencillo modo
de ver las cosas, los conjuntos bere-
ber conocfan el metal cuando llega-
ron alas islas llamadas Afortunad
metal que luego no encontrarian alli,
eto que podrian haber conservado
ierto tiempo, probablemente mu-
cho en el recuerdo. Ademés de esta
peculiaridad, ninguno de los graba-
dos que se dice debieron realizarse
con instrumento metélico, ha de ha-
ber sido necesariamente hecho del
modo indicado. En muchas islas, yal
menos en Tenerife y Lanzarote, se
prefiere la fonolita al basalto como
base y soporte de la representacién,
ycon una esquirla aguzada dela mis-
ma toca, en sentido perpendicular a
su superficie, el grabado es fécil y co
modo. Muy parecido es también lo
que pasa con el basalto, que de filo
puede grabar perfectamente sobre
una superficie plana de su misma
condicién litolégica, sin preparacién
previa del instrumento grabador.
Visto lo anterior mente indicado, la
necesidad de instrumento metélico
para hacer incisiones no es en modo
alguno perentoria, aunque pudiera
proponerse para algunos momentos,
primeros del poblamiento, como pu-
1a posibilidad, porque siempre es més
‘cémodo realizar la funcién de grabar
con fragmentos liticos no especiall-
zados. El conjunto inciso, presente
por doquier y que prefiere formas li
neales y geométricas, tiene excelen-
tes posibilidades de pertenecer a
época prehispénica, y si no ha sido
tomado asf fue porque tuvo la mala
suerte de no ser recogido por Bert-
helot o Verneau.
116
Con los conjuntos incisos ocurren
cosas variadas, a veces muy intere-
santes. Por ejemplo, el yacimiento
lanzarotefio de la Pefia de Luis Ca-
brera y Juan del Hierro, donde ios
grabados alfabetiformes son lineales
incisos ¢ idénticos en factura y patina
a otros geométricos de los mismos
yacimientos u otros de la isla. Por
ejemplo, en Tenerife, hay dos yaci-
mientos descubiertos recientemente
enelsur, el primero de ellos Aripe, en
Gufa de’Isora, y el segundo en Mal-
paso, Arona, donde con el procedi
miento della incisién se han grabado,
en el primero, formas humanas de
paralelo muy cercano en el préximo
Sahara sur, y en el segundo una for-
ma subrectangular que se podria
ambientar en las estelas del sur de
Marruecos. Las incisiones son un
modo de representancién, valido pa-
ra el grabado en algunos lugares y
poco utilizado en otros, pero con cu-
yo sistema se han plasmado formas
de evidente aspecto prehispénico.
Otras islas prefieren el piqueteado
para sus representaciones, como por
ejemplo La Palma y El Hierro, y con
este sistema de percusién se realizan
figuras alfabéticas, cuya distinci6n
interna con las incisas esté ain por
Inscripci6n alfabética tbico-
bereber de La Caleta (El Hier).
Foto: Gobierno de Canarias,
establecer, y signos tendentes al cit
culo ya elipse, aislados o encadena-
dos. Es cierto que el sistema de pi-
queteado, por el momento, se usa
predominantemente en objetos pa-
racirculares, prescindiendo de su uti-
lizacién alfabética en El Hierro, La
Palma y Gran Canaria, y antropo-
mérfica en Gran Canaria. Nunca he
pensado que una sutil diferencia téc-
nica sirva para establecer grupos cul-
turales o cronologia tajante, pero es
verdad que hasta ahora la percusion
sirye para representar cosas que atin
no hemos visto en grabado lineal in-
ciso. Atin asf, piqueteado hay en casi
todos los lugares, comenzando por
LaPalmay El Hierro, islas més cono-
cidas desde antafio y con formas
muy variadas y complejas, y siguien-
do por Tenerife y Gran Canaria,
Fuerteventura y Lanzarote. En la il
tima, donde nos encontramos traba-
jando, la telacién entre elementos
grabados por piqueteado e incisién
podria establecerse en términos de
sucesién, de un modo al menos légi-
Co, aunque menos categérico de lo
que cualquier prehistoriador desea
generalmente,
Los elementos piqueteados y
abrasionados de Lanzarote, dentroGrabados allabéticos de Malpaso,
Arona (Tenerife).
del yacimiento de Zonzamas, apare-
cieron en posicién secundaria, como
abandonados y reutilizados en diver-
sas fases de la construccién del pala-
cio, por lo que parecen pertenecer a
tuna primera fase del conjunto, y por
tanto lo més antiguo que podemos
afirmar en la isla. En la llamada que-
sera de Zonzamas hay piqueteados
que luego se abrasionan y pulimen-
tan, y componen formas oblongas al
modo usual. Sobre ellos se ha graba-
do en formas parecidas pero no
exactamente coincidentes, con téc-
nica de grabado lineal inciso, lo que
propone la posterioridad de un siste-
ma con respecto al otro, No es que
nos encontremos en condiciones de
generalizar el sistema, pero se trata
de una indicaci6n sobre la existencia
de dos momentos de grabado, sin
ue sepamos realmente a qué fecha
conereta pertenece ninguno de ellos.
Hay representaciones de animales
montados en Balos y caballos aisla-
dos en Aripe, lo que no deja de ser
una rareza. M. Hernéndez propone
la modemidad de todas esas formas,
porsu exotismo en la fauna domésti-
ca canara, pero el problema no me
resulta tan simple, En primer lugar, el
caballo formé parte sustancial del
mundo paleobereber de los jinetes,
ten forma més 0 menos esquematica,
que sobre la época de Cristo habria
de transformarse en parte, predomi
nando la figura del camello. Si como
dijimos para Aripe, hay ciertos em-
blemas definitorios de ese mundo
bereber occidental, no tendrfa mu-
cho de extrafiarla presencia de caba-
llos 0 camellos, aunque éstos no se
encontraran en lasislas, hasta que se
perdiera su memoria, Entre los cite
dos emblemas bereber mas o menos
antiguos, se encontrarian los carros
en un primer momento, después los
caballos y camellos, los escudos, los,
petos y faldellines, los tocados de
plumas y los cftculos piqueteados,
muchos de los cuales se encuentran
en el arte canario,
También podrian ser formas re-
presentadas por los aborigenes co-
iando a los consquistadores euro-
eos, cosa probable en un caballo
ensillado de ripe, pero en cualquie-
ra de los casos se tratarfa de un am-
biente aborigen, con sistemas de re-
presentacién bereber, pristinos 0
perviventes en época'ya europea
Deberfan ser tan importantes para
os canarios como los barcos presen
tes en el yacimiento tinerfefio de
Santa Marfa del Mar, y pasarfan ain-
corporarse al material artistico-
comunicativo del grupo; éste segui-
ria a pesar de todo pensando y ac-
tuando como sus antepasados més 0
menos cercanos de condicién bere-
ber.
Nos queda un tiltimo y especial ca-
pitulo que no hemos tratado de mo-
do general interinsular, porque la
realidad nos|o ha impedido, yson as
manifestaciones grancanarias en
cueva artificial, pintadas 0 grabadas.
Sobre ellas tinicamente aportan las
fuentes referencia directa, en la plu-
ma de Toriani, que seguramente se
basarfa en referencias anteriores, y
se encontraban en uso vivo en el mo-
mento dela conquista. En el caso de
las cuevas pintadas, con la de Galdar
como mejor ejemplo, la condicién
decorativa y la pertenencia a lugares
de vivienda parece garantizada, asi
como la preferencia por motivos co-
loristicos y geométricos al modo de
muchos bereberes actuales
No se puede decir los mismo de
cuevas artificiales grabadas, como la
de los Candiles, en Artenara, orna-
mentada a base de una superabun-
dancia de recténgulos y sobre todo
tyiéngulos, con la parte inferior parti-
da por bisectriz en clara referencia
sexual. Ni su proximidad a los con-
juntos de Tejeda ni su decoracién in-
terna parecen lo més adecuado para
la vivienda, y sf para algun tipo de
manifestacién ritual o religiosa, cuyo
contenido profundo ignoramos atin,
‘VALORACION
No parece éste el lugar més ade-
cuado para plantear el significado
general de las figuraciones rupestres,
pero si me parece interesante plan-
tear la enorme cantidad de significa
ciones otorgadas a aquellas, desde el
recreo artistico-estético hasta la
magia propiciatoria. Personalmente
siempre he pensado que el plantea-
miento de una sola causa para el
7efecto artistico es bastante poco his- |
térico, ademds de simplista, y prefie-
ro entender la obra de arte, asfllama-
da, como una manifestacién comu-
nicativa, como un sistema de rela:
cién, grafia y lenguaje.
Porlo que se refiere a Canarias, la
existencia de alfabeto obvia cual-
quier tipo de apreciacién bizantina
sobre la condicién comunicativa de
parte de los objetos aréficos, que no
son muy bien conocidos en su signifi-
cado profundo, por la posible varie-
dad de formas adoptadas por una es-
ctitura sin vocales, de composici6n y
orientacién variables, sustento de
una forma bereber muy mal conoci-
da, La interpretacién més frecuente
de Alvarez Delgado tiende a las cit-
cunstancias comunes y més descrip:
tivas por encima de formas religioso-
votivas, [o que me parece personal:
mente de interés y muy real, en un
mundo donde las inseripciones gran:
diosas deben ser dificiles de encon-
trar y donde el vehiculo alfabético
podria muy bien servir para lo equi
valente a nuestros graffitti,
No hay solamente inscripciones
alfabéticas, sino también ideomortos y
“Esquemas, y éstos deben tener algun
significado. Tiendo personalmen:
te a no dar una condici6n religiosa
inmatizada a todos los elementos cur
yo significado desconozco, por lo
que pienso que bien podrfa haber de
todo, con més de esa religién ani
mista-naturalista que se puede en.
contrar en las fuentes, y gran parte
de descripcién y simbolos coneretos
no necesariamente coincidentes en-
tre las diversas islas. El gusto por las
alturas parece bastante comtin entre
los antiguos islefios, y ello me ha lle
vado a dar condiciones magico-re-
ligiosas a las proximidades de Tejeda
en Gran Canaria, con simbolos va-
rios entre los que se incluyen los se-
xuales, 0 al conjunto de Masca, cuya
cristianizacién se ha producido mu-
chas veces, la sitima en el afio 1956,
pero no todo debe ser asf, y los sim:
bolos de apariencia més abstracta
son con frecuencia antecedentes di
118
rectos de la grafia alfabética, aptos
para contar banalidades o circuns-
fancias econémicas
En elarte canario hay de todo, co-
mo en botica: decoracién en lacueva
Pintada de Galder, algo de ritual en
‘Artenara, emblemas y figuras bere-
beres antiguas en Aripe, petroglifos
atléntico-africanos en El Hierro, La
Palma, Gran Canaria, Fuerteventura
y Lanzarote, esquemas geométrico-
Hellas humanas de la montafa
do Tindaya (Fuerteventura). Foto: |
‘Gobierno de Canaris.
lineales en Tenerife, Gran Canaria,
Fuerteventura y Lanzarote, barcos
en Tenerife y Lanzarote, y escritura
iibico-bereber en casi todos los huga-
res, todavia en abundancia limitada,
aunque progresiva, si se me permite
una pequefia profecia. No parece
conveniente metertodos los posibles
significados en un mismo saco.
Siempre que se trata una cuestién
arqueolégica deben establecerse pa-Grabados rupestres de las
‘Tricias, Garafia (La Palma), Foto:
Gobierno de Canarias.
ralelos comparativos, viejo vicio de
origen evolucionista cultural que no
hemos abandonado, muchas veces
porque no podemos. Puede que sea
més importante averiguar la génesis,
de las culturas autéctonas en cada
tuna de las islas, pero los elementos
comunes basicos y la costumbre de
preguntaros el porqué de las cosas,
nos hacen inevitablemente suscitar
problemas de origen. Ni el arte ru-
pestre ni el que suscribe nos encon-
tramos en condiciones de resolver
los problemas del poblamiento cana~
rio, He sugerido la posible existencia
de dos horizontes diferenciables téc-
nica y cronolégicamente en Lanza-
rote, pero con la boca pequefia, co-
mo posibilidad que hay que compro-
bar y reforzar intelectualmente, No
sé cuéndo se originé el movimiento
de gentes pobladoras del archipiéla-
go afortunado, ni puedo jurar que
provinieran siempre y necesaria~
mente de Africa continental; pero
puedo afirmar bien que las fechas de
Cid para yacimientos materiales son
recientes, que existen manifestacio-
nes gréficas pertenecientes al mun-
do bereber de la Era y que los ele-
mentos de aparente origen aténtico,
por no decir mediterréneo, se en-
Cuentran con,profusién en el sur de
Marruecos y Sahara occidental,
aparte del lugar clésico del Atlas de
Marrakesh. Algo parece indicar que
la mezclada cultura bereber de la
protohistoria seria capaz de importar
fenémenos de origen mixto a Cana-
rias, aunque no puedo descartar,
porque no lo sé, laarribada de gentes
atlénticas con elementos culturales
caracteristicos. Lo primero parece
demostrado, lo segundo no.
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