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Prtotección software

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Cómo se protege el software:

¿propiedad intelectual o industrial?


La importancia del software en la economía europea es
indudable. El informe The Economic and Social Impact of
Software and Services on Competitiveness and Innovation de
la Comisión Europea señala que en 2020 el crecimiento del
sector habrá alcanzado los 290 mil millones de euros.
Ante este dato no debe extrañarnos que uno de los caballos
de batalla del Derecho de Propiedad Intelectual (DPI) sea
el software. Tendencias como el cloud computing, software as
a service, Internet of the things y big data representan un reto
para el sector jurídico, que debe ofrecerles cobertura y
protección mientras evolucionan a ritmos vertiginosos.
Este escenario augura un futuro prometedor para
los Abogados especializados en propiedad intelectual, a
la vez que empuja a desarrolladores, programadores y
emprendedores a adquirir algunas nociones jurídicas.
En Lexgoapp contamos con un amplio directorio de abogados
especialistas en Propiedad Intelectual.

Por eso desglosamos algunos de los elementos básicos sobre


la protección del software por la ley de propiedad intelectual
española.
CÓMO PATENTAR O
REGISTRAR SOFTWARE Y PROGRAMAS
INFORMÁTICOS
El carácter técnico de los programas informáticos propició que
tradicionalmente se defendiera su carácter industrial. Sin
embargo, tras el Convenio de Berna se estableció que la
legislación encargada de proteger el software iba a ser
la de propiedad intelectual.
El art. 4 de la Ley 24/2015 de Patentes (LP), reguladora de la
propiedad industrial, parece admitir la posibilidad de
patentar aplicaciones informáticas “incrustadas” en
el hardware patentado, posición que confirma el art. 96.3
LPI. Sin embargo, excluye expresamente la patentabilidad de
los “programas de ordenadores”.
En sentido contrario, El RDLeg 1/1996, que regula la
Propiedad Industrial (LPI) incluye un Título VII específicamente
dedicado a los programas de ordenador. Además, estas
aplicaciones constituyen el objeto de la ley según su art.
10.1.i).
Por tanto, no cabe duda de que la ley de propiedad
intelectual es la que protege el software en España.
Esto somete los programas informáticos a un régimen de
protección cuyos rasgos principales son los propios de los
derechos de autor.
1. NACIMIENTO ESPONTÁNEO DE LA PROTECCIÓN
Como en cualquier obra literaria, artística o científica, el
hecho generador de la propiedad del software es la
creación. Esto implica que el propietario puede ejercitar o
ceder sus derechos desde el momento en que se completa el
código en el que se basa el programa.
Esto ahorra a los autores de código la asunción de los costes y
trámites que se exige a las ideas patentables.
Es decir, el software no se patenta y tampoco es
necesario registrarlo. Sin embargo, puede inscribirse en el
Registro de la Propiedad Intelectual si se desea obtener un
medio probatorio privilegiado de su titularidad.
2. DURACIÓN DE LA PROTECCIÓN
El autor de un programa informático puede ceder, explotar y
ejercitar sus derechos durante toda su vida. Ademas, sus
causahabientes podrán seguir disponiendo de tales derechos
durante setenta años más.
En los casos en que el propietario de los derechos es una
persona jurídica, el plazo de setenta años comienza a
computar desde el día 1 de enero siguiente a la divulgación
del programa o a su creación si no se divulgara.
3. DETERMINACIÓN DE LA TITULARIDAD
Tal vez el aspecto más complejo relacionado con
el software sea la determinación del titular de la propiedad
intelectual. Y es que las obras creadas colaborativamente,
como ocurre en ocasiones con el código, constituyen
una cotitularidad a favor de todos los contribuyentes. Estos
no podrán perjudicar la explotación común, y deberán
concurrir para divulgar y modificar el programa.
Un elemento diferente es la obra colectiva. Ésta se produce
por un grupo de personas que actúan bajo dirección y
coordinación de una persona natural o jurídica. En estos casos
y salvo pacto en contrario, los derechos corresponderán al
editor.
Además, cuando se trabaje para una empresa (salvo que el
contrato estipule lo contrario), los derechos de propiedad
intelectual corresponderán al empresario salvo pacto en
contrario.
4. REUTILIZACIÓN DE FRAGMENTOS DE CÓDIGO Y LÍMITES
AL DERECHO DE EXPLOTACIÓN
Mientras las patentes protegen ideas registradas, los
derechos de autor solo protegen una expresión de tales ideas.
De hecho, el artículo 96.4 LPI declara expresamente:
«No estarán protegidos mediante los derechos de autor con
arreglo a la presente Ley las ideas y principios en los que se
basan cualquiera de los elementos de un programa de
ordenador […]».
La noción puede parecer abstracta, pero tiene consecuencias
muy palpables. Básicamente deja desprotegidos
determinados elementos que pueden tener un importante
valor comercial. Por ejemplo, permite el desarrollo de un
segundo programa que satisfaga una necesidad similar a la
de la primera aplicación.
Esto produce cierto desasosiego en los creadores de software,
pues en palabras de la OMPI (que desarrolla el tema
extensamente en este artículo) el derecho de autor
desprotege:
«[…] las “ideas” subyacentes a dichos sistemas o
aplicaciones, ideas que suelen tener un alto valor comercial».
CONCLUSIÓN: LA PROTECCIÓN
DEL SOFTWARE MEDIANTE DERECHOS DE
AUTOR
Es cierto que la imposibilidad de patentar programas
informáticos puede parecer inapropiada. Sin
embargo, el software queda automáticamente
protegido por los derechos de autor en todos los
países que forman parte del Convenio de Berna (151, en
total).
Esto no impide que se patente el programa en determinados
Estados, aunque los costes asociados a las patentes
suelen hacer recomendable otras estrategias de
defensa, como las marcas o los acuerdos de confidencialidad.
Por tanto, patentar un software puede carecer por
completo de sentido.

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