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Araucaria revista

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ha pasado a la orden del día.

Durante cuatro años consecutivos las Naciones Unidas han condenado a la


junta fascista de Pinochet, luego de conocer detallados informes acerca de sus
O
IE
crimenes y del aplastamiento de todos los derechos de los chilenos.
Nadie es ajeno a este debate que tiene una candente actualidad.
Los mas altos personeros del capitalismo tratan de desviar la atención del
examen real del asunto y lo plantean de manera de enjuiciar la posición de los
comunistas ante íos derechos humanos y la situación de éstos en la Unión So-
viética y en los países socialistas. De este modo la cuestión de los derechos hu-
U

15
manos deriva también en una confrontación ideológica entre el socialismo y el
capitalismo.
Los comzinistas no le tememos a esta discusión y la enfrentamos decidida-
mente. 3
En los 30 artículos de la Declaración de los Derechos Humanos, aprobada z
por las Naciones Unidas en 1948, se contemplan las necesidades fundamenta-
les de las personas para vivir con plena dignidad. Es interesante establecer sin

s, si en e¡ capitakmo o en el socialismo. No cabe duda de que el capitalis-


pierde en una verificación semejante. Y no sólo eso: aparece como el des-
tor, el violador de la gran mayoría de los derechos humanos.
1presidente Carter ha prentendido convertir en una de sus preocupaciones

ARA UCARIA 55
principales la vigílancia sobre el cumplimiento de estos derechos. Habria sido
un objetivo loable si no fuera una mascarada politiquera y si no tuviera una
sospechosa semejanza con el cuento del zorro que cuidaba las gallinas.
LChmo se podria conciliar la prkdica de Carter en favor de los derechos hu-
manos con el recibimiento que le ha brindado a Pinochet en su despacho de la
Casa Blanca? El asesinato, la tortura sistemática, las detenciones arbitrarias, el
secuestro o desaparecimiento de miles de personas, el desconocimiento de los
derechos sindicales, de la libertad de reunión, de asociación, de opinión y de
expresión; la ilegalización de los partidos politicos, los constantes ataques a la
iglesia católica, la destrucción de todas las instituciones democrático-
representativas chilenas, constituyen un conjunto de flagrantes y permanentes
atropellos a los derechos humanos en el prontuario de Pinochet.
La actitud de cada cual frente a la dictadura fascista que sufre el pueblo chi-
leno se ha convertido en la piedra de toque para defínir a los hombres, a las or-
ganizaciones y a los gobiernos en cuanto a esos derechos.
Pero no se trata sólo del caso chileno.
Al lado afuera del despacho de Carter hay ocho millones de cesantes, sub-
siste la discriminación racial y &lo el Dios dólar permite disfrutar de una vida
humana.
En Estados Unidos o en cualquier pais capitalista desarrollado que miremos,
los derechos del hombre existen en forma precaria y, en algunos casos, ciertos
grupos sociales y politicos están al margen de muchos de ellos. Los capitalistas
usan y abusan de una farsa sobre la libertad que a menudo consigue engañar y
alienar a sus propias victimas. Pero, la verdad es que ni siquiera en los paises
de democracia burguesa más sólida, la libertad y los derechos humanos tienen
plena correspondencia con la realidad. La desocupación, los bajos salarios, la
carestia de la vivienda, de la salud y de la educación los limitan gravemente.
Muchas libertades públicas, como la libertad de prensa, sólo tienen un recono-
cimiento formal. El hecho, por ejemplo, de que los principales medios de comu-
nicación pertenezcan en esos países a los intereses fuiancieros de ia gran bur-
guesia, les permite a los capitalistas ejercer una manipulación de la opinión pú-
blica que sólo busca la subsistencia de la explotación y el escamoteo de los de-
rechos del pueblo. En algunas naciones la clase obrera y otros sectores del pue-
blo disponen de cierto grado de libertades públicas, y de alguna prensa propia,
del reconocimiento de los derechos de los partidos de clase, de representantes
en los municipios y el parlamento. Ello es fruto de sus propias luchas y en cual-
quier caso no modifica sustancialmente el sistema. En algunos lugares la bur-
guesía propicia reformas para hacer la cirugia estética del capitalismo. Pero
por afanosos que sean estos empeños, y aunque se restaure con toda clase de
adornos la fachada del régimen, éste no puede renunciar a sus leyes, a su con-
tenido fundamental: un sistema de despiadada explotación que oprime al hom-
bre e impide el pleno desarrollo de su vida material y espiritual.
Más dramática es la situación en aquellas otras zonas del mundo donde el
imperialismo sienta sus dominios. Una inmensa parte de la población humana
no sólo carece de los más elementales derechos sino que a duras penas lucha
por sobrevivir. Un dirigente del movimiento de liberación de Simbawe decía re-
cientemente: “Nosotros luchamos por el derecho a sobrevivir. La mayor parte
de nuestros niños mueren de desnutrición a poco de nacer. Si ello continúa po-
dríamos desaparecer del todo en el futuro”. Un reportaje de “Le Monde’’ seña-

ARAUCARU 57
lÓ la muerte por hambre de miles de personas en Haití cuyos habitantes sufren,
ademas, una tiranía reaccionaria aprobiosa. El hambre continúa asolando a la
India y a otros paises de Africa y Asia. En América Latina un gran porcentaje
de la población es analfabeta, padece también el flagelo del hambre y la desnu-
trición, y es explotada por generaciones por los consorcios imperialistas virtua-
les dueños de varios países, por los grandes hacendados feudales y por la oii-
garquia financiera. La población indígena vive prácticamente al margen de la
civilización moderna. Su cultura ha sido destruida y sus tierras robadas.
Deambulan a menudo por las ciudades vendiendo sus artesm’as o imploran la
caridad pública.
Tales realidades ponen al desnudo que el capitalismo -como todo régimen
basado en la existencia de clases antagónicas- es por su naturaleza contrario a
los verdaderos derechos del ser humano y no puede hacerlos tangibles por mu-
cho que sus voceros hablen sobre ellos.
Tal vez sea bueno recordar la historia.
El viejo sueño de la libertad y la fraternidad entre los hombres siempre fue
un sueño a lo largo de los tiempos, una utopía constante, una esperanza irreali-
zable. Nutrió la filosofia, los principios religiosos y los movimientos políticos
progresistas.
Fue la bandera de grandes convulsiones sociales que dembaron imperios y
poderes que parecían eternos. La Revolución Francesa asaltó la Bastilla de la
monarquía exigiendo “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. Los socialistas utó-
picos concibieron hermosas sociedades libres en las cuales el pueblo no vesti-
ría harapos ni padecena hambre. El liberalismo exalti5 con grandes frases ro-
mánticas la conquista y el amor a la libertad. Los poetas, desde el mas remoto
pasado, le dedicaron sus mejores cantos.
Sin embargo, en todas las sociedades de clases antagónicas la libertad siguió
constreñida y continuó siendo una ilusión para las mayonas. Hasta la Gran
Revolucion Socialista de Octubre, el Estado fue el instrumento de una clase
para explotar a otras. Hubo imperios que sustentaron su poder en la esclavitud
de naciones enteras. Millones de hombres fueron durante innumerables siglos
mercancías que podía adquirir cualquier rico señor. En Africa y Asia se caza-
ba a los seres humanos como animales y eran vendidos en las plazas públicas
de otros países al mejor postor. Los señores feudales eran dueños de provin-
cias, de países enteros y de los siervos que trabajaban la tierra. Los reyes te-
nian un poder absoluto sobre sus súbditos y la condición de plebeyo era un es-
tigma que le impedía a lamayona disfrutar de los derechos y cargos que osten-
taba una minoría por el simple azar de su nacimiento.
Con todo, aún en las épocas más oscuras, la historia no marchó definitiva-
mente hacia atrás ni se repitió. Estructuras sociales que parecían eternas caye-
ron despedazadas ante el avance de las fuerzas productivas, de los progresos
de la ciencia y de la lucha del hombre por su libertad.
Se derribaron opresiones, se lograron conquistas, se avanzó, capas y clases
sociales rompieron diversas formas de esclavitud, pero la libertad continuó
siendo, en lo fundamental, una abstracción, una dulce palabra, un mito que no
llegó a la vida ni a la mesa del pueblo.
Aunque Cristo dijo que era más difícil que un camello pasara por el ojo de
una aguja que un rico entrara en el reino de los cielos, éstos fueron en verdad

ARA UCARIA 59
\

los Únicos poseedores del cielo terrenal y de una libertad que le m


siempre a la inmensa mayoria explotada. Irrebataron
Con la Revolución Francesa cayó despedazado el feudalismo y la monar-
I
quÍa absoluta. Se proclamaron los derechos del hombre. Pero tales derechos
estaban en contra de los intereses de la burguesía. Su lirica nació condenada a
la inconsecuencia y a la contradicción. No obstante, en ese mismo período,
apareció en el escenario de la historia la clase obrera: los asalariados que en
teoria eran libres, que vendían su fuerza de trabajo y que paulatinamente se
dieron cuenta del poder y la misión de su clase, de su organización y de qué
lado estaban sus verdaderos intereses.
Esta nueva clase social contó, a poco andar, con su propia ideologia cientifi-
ca dirigida a terminar con las nuevas formas de esclavitud, a emancipar a1 pro-
letario y a toda la sociedad.
La Comuna de París, en la séptima década del siglo pasado, fue la primera
Revolución Proletaria. Los comuneros fueron asesinados. La burguesía lanzó
al desván los bellos ideales de la Revolución Francesa y reprimió a la clase
obrera con inaudita ferocidad. Quedó claro entonces que la libertad es buena
para los capitalistas hasta cuando no toca su bolsa, hasta cuando no peligra su
dominación de clase. Todos los disfraces caen cuando se llega a ese punto.
Recién con la Revolución de Octubre el sueño comenzó a transformarse en
realidad. Esto no fue ningÚn milagro sino la consecuencia del desarrollo ante-
rior de la sociedad, del nacimiento y crecimiento de la clase obrera, de la crea-
ción por Lenin de un partido revolucionario capaz de aplicar el marxismo a la
realidad concreta de su pais y de su tiempo y de conducir victoriosamente la
lucha del proletariado en las condiciones del imperialismo.
La Revolución de Octubre demostró en los hechos, por primera vez, lo que
ya estaba claro para el movimiento obrero revolucionario: la condición obliga-
toria para conquistar la libertad, para sentar las bases de una verdadera demo-
cracia y del pleno ejercicio dc:los-derechos humanos es eliminar la explotación
del hombre por el hombre.
Ahí estaba el nudo. Un hombre explotado no puede ser libre. Y una sociedad
de explotadores nunca podrá construir una auténtica libertad ni una verdadera
democracia.
Como lo anunciaron Manr y Engels, el capitalismo es el Último sistema ex-
plotador. Con su liquidación termiina la preshistoria humana y empieza la hlis-
toria de la sociedad y el hombre libre.
La Revolución de Octubre es el corte más tajante en la historia humana. Le
entregó las fábricas a los obreros, 1
, unla a raiii,,rusLIuY. cl pl,Ae-
LIIcuIlrGu

tario empezó a construir la mks sólida y verdadera libertad, a convertir los de-
rechos humanos en una libertad concreta.
El 1 de mayo de 1919 Lenin dijo en la Plaza Roja de Moscú:
“Nuestros nietos miraran como algo raro los documentos y monumentos de
la época del régimen capitalista. Les costará trabajo imaginarse cómo podia
encontrarse en manos de particulares el comercio de artículos de primera nece-
sidad, cómo podian pertenecer las fábricas y las empresas a personas particu-
lares, d m o podia un hombre explotar a otros, cómo podían existir personas
que no trabajasen. Hasta ahora habíamos hablado de esto como de un cuento
que quizá verían nuestros hijos, pero ahora camaradas, ustedes ven claramente

60 ARAUCARIA
que el edificio de la sociedad sociaiista, al que hemos puesto los cimientos, no
es una utopía. Con mayor ahinco erigirán este edificio nuestros hijos.”
La sociedad socialista que hemos visto nacer, derrotar a sus enemigos, flore-
cer y crecer, conduce a la plena liberación del hombre de la miseria, del atraso,
de la ignorancia, de lo que humilla y ofende su condición de tal. Está al servicio
de la realización y felicidad del ser humano. Establece bases sólidas para termi-
nar con su alienación.
El socialismo es ahora una realidad en la cuarta parte de la tierra. Lenin te-
nia razón: a los jóvenes que nacieron hace 20 años en los paises socialistas les
resulta casi inconcebible en la actualidad que un hombre o un grupo reducido
de personas sean dueños de grandes extensiones de tierras, de enormes fábri-
cas, de edificios, de aviones, de barcos, de hospitales, de escuelas, de universi-
dades. Les parece una barbarie que alguien no tenga trabajo, ni un lugar donde
vivir, ni que sus enfermedades no puedan ser curadas porque no tiene dinero o
no puede adquirir los conocimientos elementales porque no puede pagar su
educación. Les estremece que en aiguna parte haya personas que se mueren de
hambre o niños desamparados que duermen en el duro pavimento de las calles
y piden limosna para sobrevivir o que los ancianos sean considerados un peso
inútil de la sociedad y se les abandone al final de sus dias a una triste suerte.
La primera revoiución socialista impuso la dictadura del proletariado para
terminar con la dictadura de la burguesía. Triunfó en un pais inmenso y multi-
nacional, atrasado en su desarrollo capitalista y en el que la servidumbre en el
campo había sido abolida sólo en las Últimas décadas del siglo pasado. La lite-
ratura clásica rusa nos familiarizó con la dura realidad de un vasto imperio, de
una autocracia oscurantista y feudal, que habia convertido sus extensos domi-
nios en una “cárcel de pueblos”. La miseria del pueblo y la inaudita explota-
ción de que era objeto preocuparon a los hombres más preclaros del pasado
ruso que de alguna manera quisieron poner fin a tantos dolores y que dieron su
aporte a una rica tradición revolucionaria.
Cuando ya los Estados Unidos eran una potencia imperialista, Rusia &lo
producía el 4 % de la producción industrial del mundo. La inmensa mayoda de
su población no sabia leer ni escribir. Las fabricas eran barracones insalubres
en los que se explotaba sin misericordia a hombres, mujeres y niños. No habia
límite alguno para la jornada de trabajo que se extendía de sol a sol. E1 terror
policial era la respuesta a las acciones de los obreros y los hombres progresis-
tas. Los presos políticos desterrados a Siberia eran una de las caracterkticas de
un régimen de brutal explotación. La primera revolución proletaria de 1905 fue
ahogada en sangre en una carnicería humana en la ciudad de San Petersburgo
y en otros lugares del imperio NSO.
La liquidación de la explotación del hombre por el hombre puso en marcha
en Rusia un proceso de transformaciones revolucionarias que superó cuanto
imaginaron las fantasias más entusiastas. El trabajo dejó de poseer el carácter
alienante del que habla Marx. Se convirtió en el motor que electrificó el inmen-
so país que el escritor H.G. Wells encontró hambriento y en tinieblas durante
su visita en 1920.
El Estado Soviético, nacido de la Revolución de Octubre, resolvió múltiples
y gigantescas tareas. Entre las más importantes -y nuevas para una revolu-
ción- estaba el problema de cien nacionalidades aplastadas en su cultura, en
su autodeterminación,en todos sus derechos. Muchas de ellas vivían totalmen-

ARAUCARIA 61
te ausentes de las conquistas de la civilización, con atraso de siglos en todas las
expresiones de su existencia.
La politica de Lenin y de los bolcheviques transformó en una familia de pue-
blos iguales en derecho, a estas naciones oprimidas y sumidas en la noche del
atraso y la subyugación. Con el socialismo conocieron por primera vez la liber-
tad y los derechos humanos.
Nunca antes, en toda la historia, el problema nacional habia sido resuelto en
los términos humanistas, democráticos y creadores con que lo hizo la Revolu-
ción de Octubre. Es una de sus portentosas realizaciones en el terreno de la ii-
bertad y de los derechos humanos.
El poder creador del trabajo liberado de la explotación fue valorizado visio-
nariamente por Luis Emilio Recabarren al describir sus impresiones de su visi-
ta a la Unión Soviética en 1922. En su libro La Rusia Obrera y Campesina
anotó: “Quien iba antes al trabajo a dar una ración diaria de energía a cambio
de una mala ración de pan, sin otra esperanza y sin derecho a contratar las
condiciones del cambio de su esfuerza, va, hoy lo mismo que ayer, en cuanto
va a trabajar, pero tiene el derecho no sólo a contratar las condiciones del cam-
bio de su esfuerzo por la ración de pan y vida, sino también a participar en la
acción creadora que perfecciona y desarrolla la fuma productiva que le ali-
menta su existencia y que habrá de ser mañana Ia garantia permanente del pan
de todos los tiempos del presente y dei porvenir. Ahora el obrero no marcha al
trabajo con su espiritu mudo, silencioso e inactivo. Ahora no lo anima sólo el
propOsito de cambiar su fuerza por una escasa ración de pan. Hay un alma
nueva en cada productor. Sabe que de su esfuerzo, unido al de sus demás her-
manos, depende el perfeccionamiento-de su existencia y de las condiciones de
la vida que produzcan progresiva felicidad. Va al trabajo con un laboratorio en
su cerebro.”
A pesar de la destrucción causada primero por la contrarrevolución y la in-
tervención imperialista y luego por la agresión fascista, que significó la muerte
de 20 millones de soviéticos y el arrasamiento de una parte considerable de lo
que se había construido hasta entonces, la renta nacional de la Unión Soviética
-de la que disfrutan cada uno de sus ciudadanos- ha aumentado en estos 60
años en 65 veces. En la actualidad la mdustria soviética produce en dos dias y
medio la totalidad de lo que producía la industria zarista en 1913. El volumen
de la producción agrícola ha aumentado en 4,4 veces. No existe en la URSS la
desocupación,ni la crisis, ni la inflación. La vida es cada año. mejor para todos.
En relación a 1913 los ingresos de los obreros industriales han aumentado en
diez veces y los de los campesinos en catorce veces. En sÓ10 dos años se cons-
truyen más viviendas que todas las que existian en la Rusia anterior a la revo-
lución. Más de 93 millones de personas reciben algún tipo de enseñanza. Todos
los jóvenes han cursado completa la escuela media de diez grados, que es obli-
gatoria. La atención médica es gratuita y es una de las mejores del mundo. Se
cuida con esmero el bienestar y la educación de los niños. El descanso de los
trabajadores es una importante preocupación de los sindicatos y el Estado.
Sus realizaciones han convertido a la Unión Soviética en una potencia colo-
sal de nuestro tiempo. Su existencia, su ejempIo y su lucha han sido decisivos
para el nacimiento y el fortalecimiento del sistema socialista mundial, para el
derrumbe del colonialismo, para el combate de los pueblos por su liberación,

62 ARAUCARIA
1 para el mantenimiento de la paz mundial, para la coexistencia pacifica y la dis-
tensión en las relaciones de estados con distintos regirnenes.
La lucha por el socialismo lleva en sí la lucha por la democracia. El perfec-
cionamiento constante de la democracia de todo el pueblo es el norte de lps co-
munistas y de la sociedad socialista. En los países capitalistas los comunistas
luchan, junto a otras fuerzas, por ensanchar las conquistas democráticas. Al
llegar al poder, su línea obligatoria e invariable es ia transformación democráti-
ca y revoIucionaria de la sociedad.
En el discurso pronunciado por el camarada Brezhnev, en marzo de 1977,
en el XVI Congreso de los Sindicatos Soviéticos, señaló: “El socialismo y la
democracia son inseparables. Edificando el comunismo desarrollaremos cada
vez más con mayor amplitud la democracia. Naturalmente se trata de la demo-
cracia socialista o sea de una democracia tal que abarque las esferas política,
social y económica: de una democracia que asegure en primer lugar la justicia
social y la igualdad social.”
Para los comunistas la democracia no es una consigna inerte, sino un instru-
mento para la felicidad del hombre en todos los aspectos de su existencia. En el
mismo discurso el camarada Brezhnev agrega: “La preocupación por el hom-
bre no consiste sólo en satisfacer sus necesidades materiales. Al dirigirme a los
delegados al Congreso quisiera destacar el aspecto moral del asunto. En este
campo no se requieren inversiones especiales. Mientras que es absolutamente
indispensable otra cosa: la atención y la sensibilidad cotidiana y en todas par-
tes hacia el hombre. ¿Cómo hacerle más agradable la vejez a una persona de
edad avanzada? ¿Cómo aliviar la suerte del inválido? iC8mo restañar una
ofensa auténtica o aparente? A cada paso la vida plantea cuestiones similares.
Se pueden resolver perfeccionando infatigablemente el arte sublime de la acti-
tud cuidadosa hacia el hombre y ¿quiénes sino los sindicatos, que se hallan en
las entrañas mismas de la vida, deben participar activamente en esta gran labor
de la cual depende la suerte y la felicidad de cada soviético?”
En su afán de oscurecer la imagen de la Unibn Soviética y del socialismo sus
enemigos se empeñan en afirmar que allí no existinan los derechos politicos,
que no es posible la crítica y la discrepancia
En el discurso citado, el camarada Brezhnev da una respuesta contundente:
“Nuestros enemigos -dice- quisieran encontrar cualquier fuerza que se pro-
nuncie contra el socialismo en nuestros respectivos países. Y puesto que no
hay tales fuerzas, ya que en la sociedad socialista no existen clases oprimidas
ni explotadas, inventan una especie de sucedáneo y, mediante una falsa propa-
ganda, crean la apariencia de una “oposición interna” en los países socialistas.
Precisamente por esta causa se organiza una gritena en tomo a los asi llama-
dos “disidentes”, un ruidoso alboroto en todo el mundo sobre las supuestas
violaciones a los derechos humanos en los países socialistas. ¿Qué se puede de-
cir de todo esto? En nuestro país no se prohibe pensar de otro modo que la
mayoría, evaluar críticamente unos u otros aspectos de la vida social. A los ca-
maradas que hacen m‘ticas justificadas buscando contribuir a la solución de
las cosas los consideramos como críticos honrados y les estamos agradecidos.
Consideramos como personas equivocadas a quienes critican erróneamente.”
Para cualquiera que conozca la realidad soviética estii a la vista que los de-
rechos del pueblo son innumerables, activos y se manifiestan concretamenteen
todos los Órdenes de la vida. Los derechos politicos no son letra muerta. Todas

ARAUCARIA 63
las autoridades de los soviets, de los sindicatos, de las organizaciones sindica-
les son elegidas por los ciudadanos representados. Los candidatos no son per-
sonas ajenas a ellos, sino compañeros de labores que continúan en general en
sus lugares de trabajo a pesar de la importancia de sus cargos. El diputado, asi
como el dirigente sindical tiene la obligación de conocer pofundamente las ne-
cesidades y aspiraciones de sus representados y luchar por la solución de sus
problemas. De lo contrario pueden ser remevidos de sus puestos. El trabajador
no es ni debe ser ajeno a Ia empresa en que trabaja, a sus éxitos, al cumplimien-
to de sus planes de producción, a sus problemas, a sus ganancias O SUS pérdi-
das, al mejoramiento o racionaiización del proceso laboral, etc. L.a participa-
ción de los trabajadores es mUltiple en todo orden de cosas.
La nueva constitución de la URSS se discutió durante largo tiempo en todos
los higares de trabajo, en todos los organismos del campo y la ciudad. PUSOal
dia los derechos políticos y las libertades de los ciudadanos, reconoce las nue-
vas realidades del pais, proclama el Estado de todo el pueblo sov¡ético. El in-
tenso debate a que dio lugar fue una demostración elocuente de la vitalidad de
la democracia socialista en la Unión Soviética
La constitución garantiza la libertad de palabra, de reunión, de mitines y
manifestaciones callejeras. Desarrolla aún más el concepto de libertad de con-
ciencia y el derecho a profesar cualquier religión o a no profesar ninguna. Pro-
hibe toda forma de persecución u odios por motivos de las creencias de las per-
sonas. Consagra el derecho de los soviéticos a criticar las deficiencias en el tra-
bajo, a apelar en los juzgados por acciones arbitrarias o ilegales de los funcio-
narios estatales. La nueva constitución garantiza a todos €osciudadanos el de-
recho a la vivienda, al descanso y a la protección de su salud. Además fortale-
ce, enriquece la legalidad socialista. Nadie, por ejemplo, puede ser arrestado si
no existe una orden escrita dekrespectivo juzgado. Ningún domicilio puede ser
registradoen contra de la voluntad de su dueño. Se garantiza la libertad de des-
plazamiento y elección del lugar de residencia en todo el territorio de la URSS.
La ley protege la vida privada de los ciudadanos, el secreto de la corresponden-
cia y de las comunicaciones telefónicas.
Naturalmente la democracia socialista es para el pueblo y no para sus ene-
migos. Toma las medidas correspondientes en contra de quienes pretenderían
destruirla En la URSS no se permite la propaganda de la guerra, del fascismo,
de1 capitalismo. Se prohibe la difisión de la pornografia y el uso de las drogas
que son expresiones de la decadencia de los valores morales en la sociedad bur-
guesa. No hay lugar para la exaltación de la violencia y de las supersticiones ni
para la práctica de la usura y la especulación.
Está lejos de nuestro propósito afirmar que en el pak de la Revolución de
Octubre funciona el paraiso terrenal. La construcción del socialismo ha trans-
currido en medio de no pocas tempestades. Se han cometido errores. Hay im-
perfecciones que los soviéticos son los primeros en reconocer. No se ha llegado
todavia a la meta. Pero aun tomando en cuenta todo eso es indiscutible que en
lo que respecta a la libertad no hay comparación alguna entre e1 capitalismo y
el socialismo. Recientemente Fidel Castro le dijo a una periodista norteameri-
cana que el pais mas libre de la tierra es la Unión Soviética. Estamos de acuer-
do con su opinión. En el socialismo la libertad no es un mito sino una realidad
que disfrutan millones de personas para cuyas vidas están abiertas todas las
posibilidades y todos los caminos.

64 ARAUCARIA
La dictadura del proletariado es históricamente necesaria para aplastar la
contrarrevolución, llevar a cabo la expropiación de los expropiadores y esta-
blecer las bases del socialismo. Pero cuando la sociedad socialista ya está
construida y no hay clases antagónicas, al pasar a la etapa del socialismo desa-
rrollado se avanza al Estado de todo el pueblo.
Esta es la situación actual de la Unión Soviética. Y si aún existen en ella res-
guardos que los adversarios del socialismo presentan como contrarios a la li-
bertad, ello ocurre en razón del deber del Estado soviético de cuidar sus con-
quistas y no dejar abierta ninguna brecha que pueda facilitar el trabajo de sus
enemigos y ante todo de los espías y agentes del imperialismo.
En la libertad real y concreta está la fuerza del socialismo. Lo que ya ha lo-
grado en este terreno es inmenso y su desarrollo conducirá al hombre a la so-
ciedad comunista, al reino de la plena libertad.
Es preciso añadir que la realidad de “los porfiados hechos” termina por ha-
cer caer la venda de los ojos de mucha gente formada en la ideología burguesa
y deslumbrada por íos oropeles de su retórica sobre la libertad y la democra-
Cia. Como lo decimos en el Informe al Pleno de agosto del Comité Central de
nuestro partido, en el curso de estos años se han derrumbado mitos, falsas
ideas, concepciones erróneas y se han creado bases para el establecimiento de
conceptos y valores diferentes. Para los pueblos que, como el nuestro, viven la
dura realidad del fascismo, la cuestión de la libertad y los derechos humanos
han dejado de ser banderas de la burguesía. Esta las ha abandonado y pisotea-
do cuando han estado en juego sus intereses de clase.
De nuestra experiencia se desprende que la principal libertad que defiende el
capitalismo es la libertad de los capitalistas para explotar a los trabajadores. Y
a tal libertad la burguesia lo subordina todo, los verdaderos intereses del país,
los valores de la democracia y hasta los mas elementales sentimientos y debe-
res humanos.
La libertad no es indivisible, no es inseparable de los intereses de las clases
en las sociedades de clases antagónicas.
Los cambios sociales que se han producido a partir de Ia Gran Revolución
Socialista de Octubre demuestran que los derechos humanos son cada vez mas
verdaderos cuando el hombre termina con toda forma de explotación de clase.
De la Revolución de Octubre, que ha cumplido 60 años, surge, por encima de
las tinieblas esparcidas por sus enemigos, la luz que permite a los pueblos des-
cubrir el verdadero camino que iieva al ser humano a la conquista de su verda-
dera y definitiva libertad y al uso y goce de sus derechos.

* * *

ARAUCARIA 65

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